“Del piropo a la violación”: el debate sobre el acoso callejero en Argentina
Una joven publica en Facebook un vídeo sobre el acoso que sufrió por parte de unos obreros y consigue que se abra un debate en el país
Durante un mes Aixa Rizzo tuvo que soportar las groserías de un grupo
de trabajadores que arreglaban la luz en su manzana en un barrio de
Buenos Aires. Cansada y muy incómoda con la situación que tenía que
vivir a diario, esta joven argentina de 20 años les pidió que por favor
dejaran de hacerlo. Funcionó, pero solo un día. El pasado 1 de abril,
cuando iba a entrar a su casa se encontró con uno de estos obreros que
continuó con su retahíla de zafiedades. Al verlo, salió del portal y el
hombre comenzó a seguirla. De frente se encontró con otro trabajador.
"Hay que llevar esta tubería para allá", le dijo uno al otro. "Y a esta,
¿dónde la llevamos?", contestó el compañero al que ya acompañaban otras
tres personas. En ese momento, asustada, sacó un espray de gas pimienta
que llevaba en el bolso, se lo lanzó y la primera reacción de este
grupo de obreros fue insultarla diciéndole que era "una loca de mierda" y
que "no era para tanto". Salió de allí y se montó en el primer taxi que
encontró.
Su caso saltó de Argentina a otros países latinoamericanos como
México, Colombia y Perú donde, según explica, el pasado marzo se aprobó
una ley contra el acoso callejero. El ruido generado ha sido suficiente
para que en su país diputados nacionales la hayan contactado, según
explica Rizzo. "Después del debate mediático algo ha cambiado en
Argentina, muchos allegados han comprendido la importancia de denunciar
este tipo de casos, aunque también hay otros que piensan que invalidamos
su opinión por el simple hecho de ser hombres. No estoy contra ellos,
creo que son aliados importantes, pero hay algunos que todavía no
entienden la diferencia en pedir consentimiento al decir un "piropo",
así como lo hacen cuando consultan la hora o una calle".

Su experiencia la contó frente a la cámara en su perfil privado de Facebook
para concienciar a sus amigos y familiares. Sus contactos le pidieron
que hiciera público el vídeo para que otras personas pudieran comprender
y compartir la situación por la que había pasado. Rizzo aceptó y además
lo subió a YouTube
el 2 abril. Desde entonces, acumula más de medio millón de
reproducciones entre las dos redes sociales. Los medios de comunicación
recogieron el testigo y se ha convertido en la cara visible en estos momentos en la lucha contra el acoso callejero en su país.
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