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¿HÉROE O VILLANO?
miércoles, mayo 13, 2015
NOS INVADEN LOS PSICOANALISTAS,LAS COTORRAS,LAS HORMIGAS,LOS JEFES DE PODEMOS Y HASTA EL PAPA
el ave de sudamérica ha invadido toda españa
Son ruidosas,argentinas y desplazan a la fauna local: ¿deberíamos empezar a sacrificar cotorras?
Llegaron
a España como mascota, pero en los 80 algunos ejemplares alcanzaron la
libertad y se adaptaron a su nuevo entorno. Ahora son una plaga que está
desplazando a las especies autóctonas
Se
trata de una pregunta dura, y sin embargo es pertinente cuando se trata
de hacer frente a una especie invasora que se reproduce con enorme
facilidad y que está causando un preocupante desequilibrio ecológico en
su hábitat. ¿Deberían las autoridades poner en marcha un plan de control
de la población de cotorras argentinas que incluya el sacrificio de
estas aves?
Las cotorras argentinas (Myiopsitta monachus)
son pájaros más bien pequeños, de color verde brillante, pico amarillo y
pecho gris. Se pusieron de moda en los 70 como una divertida mascota
gracias a sus vivos colores y su cháchara incesante, fácil de cuidar
para cualquiera. Se traían de Sudamérica y se vendían a decenas. Pero en
algún momento, algunos de sus dueños consideraron que no eran tan
buenas mascotas al fin y al cabo: son tremendamente escandalosas, con un
canto estridente y prácticamente ininterrumpido, y se revuelve ante los
intentos de contacto. Nada de suaves trinos y carantoñas encaramadas al
dedo de su dueño.
Así que alguna gente se cansó de tenerla en
casa. O bien escaparon o bien fueron liberadas. Nada más bonito que un
ave volando libre, claro que si el ave está considerada una de las
especies más invasoras del planeta, la bella estampa no tarda en
convertirse en un complejo problema medioambiental. Las cotorras
argentinas pasaron 10 o 15 años con una presencia muy discreta en
nuestro país, adaptándose al entorno, y de pronto en los 90 vivieron una
explosión de población. Cientos de miles aparecieron y anidaron en las
ciudades, trayendo de cabeza a los vecinos con su trino.
Pero el
problema de las cotorras en España, como en muchos otros países de
Europa, no es solamente las molestias que causan, sino que como especie
invasora está acaparando los recursos de su ecosistema y desplazando a
las especies autóctonas, sobre todo aves urbanas como los gorriones o
las palomas. Les roba la comida y los mejores sitios para anidar,
disminuyendo su éxito para alimentarse y reproducirse.
La cotorra argentina construye un nido grande y pesado que pone en peligro algunas infraestructura
Cuando
llegan al campo, su impacto es aún más dañino, ya que por un lado son
una plaga agrícola que daña los cultivos y por otro, sus grandes y
pesados nidos pueden causar daños cuando son construidos en una torre
eléctrica.
La proliferación de cotorras argentinas en España ha
continuado sin encontrar ningún obstáculo hasta el día de hoy, a pesar
de las advertencias de las organizaciones ecologistas, que advertían de
que el problema sería más difícil de resolver cuanto más tiempo se
dejase correr. El primer paso: censar las cotorras
Sin
embargo, la primera medida por parte de las administraciones no llegó
hasta 2013, cuando el Gobierno, a remolque de una directiva europea,
aprobó un Real Decreto
con el que regulaba el catálogo español de especies invasoras, en el
que se incluía la cotorra argentina. Además de prohibir su importación y
su compra (los que tengan una de ellas como mascota desde antes de la
aprobación de la ley tendrán que pedir un permiso, y en ningún caso
podrán adquirir otro ejemplar), esto dio un marco legal para poner en
marcha iniciativas con las que frenar la plaga, que según la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad,
aprobada en 2007, eran competencia de las comunidades autónomas. “A
pesar de ello, prácticamente ninguna comunidad dispone de un programa de
seguimiento de estas especies o de un censo autonómico completo”,
explica Juan Carlos del Moral, coordinador del área de seguimiento de
avifauna de SEO BirdLife, Sociedad Española de Ornitología.
Es
decir, que nadie sabe exactamente cuántas cotorras argentinas hay en
España ni dónde están. SEO decidió entonces tomar la iniciativa y en
marzo de este año puso en marcha el primer censo nacional de cotorras (tanto argentinas como de Kramer,
otra especie invasora aunque menos abundante) realizado con ayuda de
hasta 3.000 voluntarios con la idea de contar y localizar las
poblaciones de este ave en nuestro país. Además, han lanzado la etiqueta
#AquiCotorra
en Twitter para que los usuarios avisen de dónde han visto uno de estos
pájaros, de forma que ninguna población quede fuera del censo.
El
trabajo, que esperan tener completado para entregarlo a las
administraciones en otoño, no está resultando demasiado complicado,
cuentan, ya que son aves que se encuentran en las ciudades, a la vista y
son ruidosas. Dividieron el territorio en cuadrantes y sus voluntarios,
después de recibir una breve formación en la materia, se encargan de
apuntar dónde hay colonias, qué árboles ocupan, cuántos nidos hay,
cuántas cámaras tiene cada uno (“imagina un nido como una urbanización
de adosados, y las cámaras como la casa de cada pareja”) y cuántas aves
acuden a cada cámara. ¿Qué hacer ahora?
Aquí
terminará su tarea, y las medidas a tomar a continuación son
competencia de de las comunidades autónomas. La idea es controlar la
población y reducirla, lo que podría requerir el sacrificio de cientos
de pájaros. Es una medida que se toma frente a otras especies, como los
conejos que dañan los cultivos, dando a los cazadores permiso para matar
un número determinado de ejemplares durante un periodo de tiempo
limitado. En el caso de las aves en entornos urbanos, algunas ciudades
han intentado la caza con redes o el uso de rapaces. En el caso de las aves en entornos urbanos, algunas ciudades han intentado la caza con redes o el uso de rapacesEstas medidas tienen sin embargo algunos inconvenientes.
Por un lado, se trata de decisiones polémicas que se encuentran con la
oposición frontal de muchos grupos animalistas). Por otro, son caros y
no siempre son eficientes: en 1995, Sevilla comenzó ua campaña de
control de la población de palomas utilizando la captura con redes. En
cinco años invirtió 25 millones de pesetas y sacrificó unos 40.000
ejemplares, pero la población no disminuyó, debido al rápido ciclo de
reproducción que tienen estas aves.
Pero hay otras opciones que
quizá sean más adecuadas en este caso, y una de ellas es optar por el
control de la natalidad administrándoles piensos anticonceptivos, de
forma que la fecundación se inhibe, las aves incuban huevos de los que
no nacen pollos y los individuos que mueren por edad, enfermedad o
accidente no son reemplazados por otros nuevos. Es un sistema que se
comenzó a aplicar en los años 70 en la ciudad suiza de Ginebra para
controlar y reducir la población de palomas, y que consiguió reducir sus
números de 40.000 a 15.000 en siete años. En la actualidad, Ginebra
tiene aproximadamente 5.000 palomas.
Es posible que se pudiese
aplicar esta misma medida con las cotorras argentinas, de forma que en
unos cuantos años su población se redujese hasta un punto más sencillo
de manejar, e incluso de retirar por fin esta especie invasora.
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