En 20 días decidimos el nuevo mapa político
Toda la tensión de cambio acumulada en los últimos tiempos en España debe ahora consolidarse
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Es hora de decidir: toda la tensión de cambio
acumulada en los últimos tiempos en España, de la que tuvimos noticia
impactante hace un año, en mayo, con unos resultados sorprendentes en
las europeas, debe ahora consolidarse. El nuevo mapa político de España lo dibujaremos en 20 días.
No será definitivo, pero las municipales suelen adelantar los
resultados de las generales. Máxima tensión y máxima expectación.
Previsiblemente se recogerán cadáveres políticos.
Los partidos llegan a ese momento clave zafándose de
sus crisis internas para presentarse aseados a las urnas. El PP,
bendecido por el fiscal al exonerarlo de financiarse ilegalmente, ya
que, al parecer, era todo cosa del travieso Bárcenas, ha tenido la mala
suerte del episodio Rodrigo Rato, que le ha roto la campaña. Podemos ha
perdido a Monedero a tres semanas de las urnas, lo que sería una
inyección electoral de no ser por su despedida envenenada -«aquí se
valora más un minuto de televisión que los círculos»- y por la historia
de celos con Íñigo Errejón por ser el número dos, una historia de
culebrón venezolano. En el PSOE rebrota con Chaves y Griñán
el caso de los ERE a cuenta de la negociación para hacer presidenta a
Susana Díaz y de la incansable jueza Alaya, que en períodos electorales
se pone hiperactiva. Pero Pedro Sánchez maneja dos buenas noticias
internas: tiene más peticiones de sus candidatos para acudir a actos que
días y horas hay en la campaña, lo que significa que lo reconocen las
bases como un valor electoral. Y la otra: por fin acudirá a las ocho
provincias andaluzas a mitinear. La dueña del lugar, Susana Díaz, esta
vez, a diferencia de hace dos meses en la campaña andaluza, ha concedido
el permiso. «Qué bueno es el señorito que me regala tierra para plantar
un tiesto», rezaba un ácido dibujo al principio de la transición.
Veremos dentro de 20 días también si el presunto éxito de Ciudadanos que
proyectan las encuestas se hace realidad. Según la última, en Madrid
empataría con el PSOE. En Valencia, Rita Barberá se siente amenazada
después de veinte años y ruge contra «ese partido que lo decide todo en
Barcelona». Carolina Punset, candidata de la formación de Albert Rivera a la Generalitat valenciana e hija del gran Eduardo, responde que «Barberá, con esas declaraciones, parece apoyar la independencia de Cataluña e ignora que Ciudadanos defiende la unidad de España».
Veremos grandes cambios, pero, con todo, el resultado
del domingo 24 tendrá dos trampas que conviene desenmascarar para andar
prevenidos al leer los resultados. La primera es que PP y PSOE son los
partidos que más candidaturas presentan a los 8.122 municipios
españoles. Del resto, el que más, no sobrepasa las mil listas, con lo
que el PP y el PSOE serán los partidos que más votos obtengan. Así
tratarán de tapar la noche electoral el efecto mediático del ascenso de
los nuevos. Atentos a las declaraciones. Ahí hay una primera trampa. La
segunda es que el mapa del poder municipal y autonómico se perfilará el
24 de mayo en las urnas pero, en realidad, habrá que medirlo tres
semanas después, cuando se constituyan ayuntamientos, diputaciones,
cabildos, juntas generales vascas y trece gobiernos regionales. El PSOE
aspira a un resultado razonable en las urnas y mejor tras las
negociaciones para formar gobiernos. Y el PP teme lo contrario: ser
primera fuerza en muchos sitios y perder alcaldías y posiciones de
poder. El PSOE, por ejemplo, aspira a gobernar la Comunidad de Madrid
con su excelente candidato, Ángel Gabilondo, aunque duda de que sea allí la primera fuerza.
Pero por encima del nuevo mapa político español que dibujaremos, cinco personajes se la juegan especialmente: Mariano Rajoy, porque quiere consolidarse como cabeza de lista del PP y se apresuró a proclamarse como tal esta semana; Pedro Sánchez, porque necesita un buen resultado, o al menos digno, para que Susana Díaz lo deje tranquilo; Artur Mas, porque entiende el 24 de mayo como unas primarias de las catalanas de septiembre, que podría retrasar; Albert Rivera, porque con estos resultados decidirá si es candidato a la Moncloa o a la Generalitat, y Rosa Díez,
porque puede acabar su carrera política en la tensa noche del 24 de
mayo si queda fuera del Parlamento madrileño y otros donde ya estaba. Le
quedaría el congreso de su partido ya convocado para junio, pero sería,
quizás, para oficiar sus funerales políticos. Fíjense en el inmenso
poder del voto que tenemos en la mano y que ejerceremos este mes.
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