Copa libertadores
“Esto es vergonzoso”
Marcelo Gallardo fue muy claro en su pensamiento sobre lo que ocurrió en La Bombonera. Su enojo fue muy visible.

“Esto parece una guerra más que un partido y lo generamos todos”, se lamentó Leonardo Ponzio, uno de los más afectados por el producto químico por el cual “sintió quemazón todo el tiempo” y que le provocó irritación en sus ojos, su torso, incluso traspasó la camiseta y no solo dejó manchas rojizas en las prendas sino, las marcas y las “quemaduras de primer grado”, tal como lo certificó el médico del control antidoping, Argento, a quien acudieron para que constate las lesiones de los jugadores visitantes sobre quienes dijo que: “No pueden continuar”. Como Ponzio también fueron agredidos Leonel Vangioni, Ramiro Funes Mori, Sebastián Driussi, Jonathan Maidana, Pity Martínez y Matías Kranevitter.
“No sé cómo las autoridades permiten esto. Abrieron la manga y nos tiraron directamente a los ojos”, explicó Kranevitter, visiblemente afectado en su rostro, cuando no sólo trataba de recuperarse de los efectos del gas, sino también intentaba encontrar una explicación al bochorno generalizado. El cual se acrecentaba desde las tribunas, con insultos, el dron y el fantasma de la B luciéndose para regodeo de los mismos que se escudan en una pasión hasta para cometer tal agresión como la que vivieron los jugadores millonarios en La Bombonera.
“Es indignante todo lo que está pasando, además es una lástima la imagen que damos al exterior. Supuestamente, es el partido más lindo del mundo y termina así”, manifestó Marcelo Barovero, quien junto a sus compañeros debió retirarse por la manga que da a los vestuarios de los árbitros y con escudos de varias decenas de efectivos policiales, mientras desde la platea les arrojaban todo tipo de objetos contundentes, a la par que la 12 cantaba y se dedicaba a ser partícipe de los hechos, como ya lo había hecho dos horas antes y de la manera más irreprochable de todas.
Como también le cabe a los jugadores de Boca, quienes ni siquiera se solidarizaron con sus colegas, se empecinaron en salir últimos del campo de juego y hasta antes de despedirse decidieron saludar a la tribuna que acababa de suspender el partido con una vergonzosa agresión física a los rivales. Incluso se dedicaron a hablar entre ellos o con los organizadores y hasta con los árbitros, pero tapándose la boca como si sus dichos escondieron un secreto imposible de develar por televisión
“Nos tiraron gas pimienta, son unos cobardes y no se puede soportar en el fútbol. Esto es una vergüenza. Lamentable”, manifestó Ramiro Funes Mori, quien agregó que: “No tengo buena visión en los ojos y hay chicos que están peores. La gente se lo toma como una guerra pero esto es increíble, no puedo ver bien”, contó el defensor, mientras los hinchas se aburrían, los jugadores de Boca amagaron en jugar. Daniel Osvaldo no se puso el buzo como queriendo jugar el partido de su vida, la Policía Federal fotografiaba las camisetas, se labraba un acta y los violentos de la tribuna se escudaban en la pasión por sus colores al entonar: “River sos cagón”, “River no te vas” y “El que no salta, abandonó”, creyendo que así podrían amedrentar a los futbolistas rivales, y no entendiendo que los límites ya lo habían superado hasta el bochorno