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Las sombras de la derecha
El gobierno carioca anunció que escucha los reclamos de los
manifestantes y decretó que no subirá el precio del transporte público.
Grupos de derecha intentan capitalizar las protestas y poner en jaque a
la administración de Dilma Rouseff.

Manifestantes de extrema derecha queman bandera del PT en marcha realizada en San Pablo
Por la redacción de APAS |
22|06|2013
“La ciudad no va a olvidarse de lo que vivió en las últimas semanas.
Aprendemos que solo la lucha de los de abajo puede derrotar los
intereses impuestos de arriba. La intransigencia de los gobernantes tuvo
que ceder a las calles, a las barricadas y a la bronca de la
población”, declaró en nota oficial el Movimiento Passe Livre (MPL),
organización que protagonizó las manifestaciones en diversas ciudades
del país. “No fue el Movimento Passe Livre, ni otra organización que
detuvo el aumento. Fue el pueblo”, explicaba.
El MPL convocó, para el jueves a la tarde una manifestación en SP para
conmemorar la victoria. Más de 100 mil personas fueron a la más
emblemática avenida de la ciudad, la Paulista. Según el diario Estado de
S. Paulo, había manifestaciones en otras 76 ciudades del país. Los
diarios afirman que alrededor de 1 millón de personas fueron a las
calles en todo el país.
La derecha reacciona
Desde que las manifestaciones, en distintas partes del país, empezaron a
masificarse, la izquierda empezó a perder el protagonismo y el control
de las mismas. A cada marcha se notaba la presencia de personas con
reivindicaciones políticas diversas, entre ellas, la acusación de
corrupción en el gobierno federal, tema muy utilizado por la oposición
de derecha para desgastar el ejecutivo. Críticas a la realización del
Mundial en 2014, reclamos por mejor salud y educación también son
frecuentes.
Desde la semana pasada, conocidos representantes de la oposición de
derecha, como el periodista Arnaldo Jabor y el ex presidente Fernando
Henrique Cardoso, empezaron a hacer declaraciones elogiosas a las
manifestaciones, cambiando el discurso de las primeras semanas. Los
principales medios de comunicación hegemónicos del país, entre ellos la
Globo también cambiaron el discurso acerca de las manifestaciones,
intentando capitalizar la insatisfacción popular.
En un primer momento, tal hecho llevó al MPL y otras organizaciones de
izquierda a hacer hincapié en la reivindicación acerca de la revocación
del aumento de colectivo. “Manifestarse por todo es manifestarse por
nada”, decían los mensajes compartidos en las redes sociales.
En la marcha conmemorativa del jueves, en San Pablo, las organizaciones
de izquierda fueron con sus banderas y remeras. En determinado momento
de la manifestación fueron obligadas a formar un cordón de seguridad y
permanecer en un costado de la Avenida. Muchos, bajo amenazas, debieron
salir de la marcha, con gritos y golpes de grupos de extrema derecha que
coparon la Avenida Paulista con remeras y banderas de Brasil. Las
banderas de los partidos de la izquierda eran sacadas a la fuerza por
jóvenes identificados como pertenecientes a grupos de extrema derecha y
enseguida quemadas.
En Ribeirão Preto, ciudad del interior de San Pablo, cuatro
manifestantes fueron atropellados por un auto que forzó su camino por la
calle en la cual se realizaba la protesta. Una de las víctimas está en
estado grave y otra falleció.
En Brasilia, un militante del Partido de los Trabajadores (PT) fue
amenazado con un cuchillo y forzado a dejar la protesta. Al final de la
protesta, un grupo intentó entrar en el Congreso Nacional y después
depredaron el edificio del Ministerio de las Relaciones Exteriores, el
Palacio Itamaraty.
En Salvador, donde la policía reprimió a 80 mil manifestantes, el
combate a la corrupción fue uno de los temas más presentes en las
pancartas, así como el rechazo a las obras para el Mundial.
En Río de Janeiro, cerca de 40 personas quedaron heridas tras la
represión de la policía a la marcha que reunió alrededor de 300 mil
personas.
Reacción de la izquierda y de Dilma
Algunos de los principales movimientos sociales del país, como el
Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Marcha Mundial
de Mujeres, Central Única de los Trabajadores (CUT), Levante Popular de
la Juventud y Unión Nacional de los Estudiantes, entre otros,
manifestaron en una nota conjunta su preocupación y también cobraron
cambios de la presidenta.
"El momento es propicio para que el gobierno avance con las
reivindicaciones democráticas y populares y estimule la participación y
politización de la sociedad”. La Carta también propone "la realización,
con urgencia, de una reunión nacional que involucre a los gobiernos
estaduales, los intendentes de las principales capitales y los
representantes de todos los movimientos sociales"
La presidenta Dilma Roussef se reunió el viernes a la mañana con algunos
de sus ministros más cercanos, entre ellos, el de Justicia, José
Eduardo Cardozo. Uno de los puntos fue un posible pronunciamiento en
cadena nacional de radio y televisión que, hasta el inicio de la noche
del viernes, no estaba confirmado.
Finalmente, a las 21h, Dilma Rousseff se posicionó frente a los hechos
de la última semana. Condenó la violencia, el vandalismo y la
persecución a los partidos políticos. También afirmó que el momento es
propicio para poner en marcha algunas propuestas.
"(...) las manifestaciones de esta semana trajeron importantes
lecciones: el precio de os boletos bajó y las reivindicaciones de los
manifestantes conquistaron prioridad nacional. Tenemos que aprovechar el
vigor de estas manifestaciones para producir más cambios que beneficien
el conjunto de la población brasileña".
La presidenta anunció cuatro medidas: enviará al Congreso Nacional un
proyecto de ley que destina 100% de los royalties obtenidos con la
extracción del petroleo a la Educación; la creación de un Plan Nacional
de Movilidad Urbana, que repiense el sistema de transportes en las
grandes ciudades; la ampliación del Sistema Único de Salud (SUS); por
fin, afirmó querer "contribuir para la construcción de una amplia y
profunda reforma política, que amplifique la participación popular".
La presidenta también anunció que se reunirá con intendentes,
gobernadores y representantes de los principales movimientos sociales.
"Voy a recibir los líderes de las manifestaciones pacíficas, los
representantes de las organizaciones de jóvenes, de las organizaciones
sindicales, de los movimientos de trabajadores, de las asociaciones
populares. Necesitamos sus contribuciones, reflexiones y experiencias.
Su energía y creatividad, su apuesta en el futuro y su capacidad de
cuestionar equívocos del pasado y del presente". |
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