Patadas al diccionario, los errores gramaticales, los
verbos y sus conjugaciones, la buena ortografía, los localismos, la
cultura popular y otras curiosidades o palabras moribundas. La
periodista María Irazusta, que se confiesa como «una apasionada del
lenguaje», ha realizado un compendio de todos los errores que a diario
cometemos con el lenguaje en 'Las 101 cagadas del español' (Espasa), un
ameno bestiario de desafueros lingüísticos que aborda de manera
entretenida e irónica. Irazusta, que a lo largo de su carrera en los
medios de comunicación encontró en la economía su «pasión», se define
como una defensora del lenguaje, al que considera como una «herramienta
de trabajo que intento tener lo mejor cuidada posible». «El libro es
consecuencia de ese empeño por el uso correcto de las palabras»,
explica.
Todo empezó junto a sus compañeros en Irazusta
Comunicación, agencia que dirige, con los que comenzó a recoger errores
sobre el uso del castellano. Plasmarosn sus hallazgos en la página de
Facebook de la empresa. Esas entradas «son las precursoras de lo que
luego hacemos en el libro; rigurosas, pero en un tono desenfadado,
entretenido e irónico». Es un compendio, por capítulos, de «los errores
más frecuentes o curiosidades del lenguaje que me he ido encontrando a
lo largo de los años». La obra, en la que también colaboraron Beatriz
Fernández, Nacho Miquel, Noemí Sánchez y Acacia Núñez, recoge más de 500
registros distintos.
Respecto al titular del libro, la autora reconoce que es
«un poco irreverente». En un principio cagadas iba como subtítulo «para
llamar la atención de las redes sociales», pero lo cambiaron en la
editorial. «Me daba un poco de pudor, pero lo pensé y me gustó, porque
cagada es una palabra muy contundente y expresiva y que no paramos de
emplear la cada vez más», detalla.
Con la RAE
El libro no está hecho desde «el pedestal purista o desde
la tarima del profesor, sino desde la idea de que todo la cagamos con el
lenguaje». «La caga el político, la caga el periodista y la caga
Torrente Ballester, Lope de Vega y Umbral, porque todos tienen algún
error», añade. Y es que Irazusta asegura que «todos hacemos un mal uso
del lenguaje o no lo pensamos». Eufemismos, pleonasmos, anglicismos o
'periodiquismos', «en el castellano tenemos muchísimas palabras para
emplearlas o sus sinónimos».
Junto a los errores el libro destaca también el origen de
expresiones o palabras comunes en el lenguaje diario, tales como bikini,
uebos, parné, piltra, gayumbos, 'más feo que Picio', 'Rita la
cantaora', 'más tonto que Abundo', 'más cuento que Calleja' o 'el coño
de la Bernarda'. O términos casi en desuso como pazguato, estulticia,
ignoto o felonía. Además explica la evolución de otras palabras, como es
el caso de ojalá, 'oxalá' en castellano antiguo, al que pasó desde el
árabe 'lawsha'a Allah' (si Dios quiere).
También dedica dos capítulos concretos a la Real Academia
Española (RAE). En uno habla de las «las tildes que se llevó», en
diptongos y triptongos, y el otro en los «errores u horrores aceptados»,
como güisqui, rencontrar, mariguana, hippie, almóndiga, rosalera o
soñolencia. 'Las 101 cagadas del español' es un libro dirigido a
«cualquier persona que le guste el lenguaje y quiera dejar de cometer
algún error». «Alguien que tenga respeto por nuestra lengua», afirma la
autora que lo recomienda a periodistas, políticos, empresarios,
estudiantes y «hasta para amas de casa». «Es mas que ameno, en
comparación con otros manuales más sesudos, sobre el uso correcto del
castellano» asegura.
De momento no le han llamado «directamente» de la RAE, pero
y «si muchos escritores me han dicho que es muy bueno, les encanta y
que han descubierto cosas». Porque, según Irazusta, en España «hay un
pudor antropológico a utilizar el lenguaje culto». «Cuando alguien habla
con corrección, aquí se le tacha de pedante. Somos un país en el que
nos gusta cierta acracia, saltarnos las pequeñas normas. Y en nuestra
educación no cultivamos la expresión oral», concluye.

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