Federico Mayor Zaragoza: “Nuestra esperanza es lo inesperado”
Diplomático más que político, ensayista, poeta, vitalista, el
prestigio y la estatura de Federico Mayor Zaragoza son sólo
proporcionales a la pasión con que ríe, trabaja, sueña y habla.
"El Partido Republicano de los EE.UU es el mayor responsable de los problemas actuales de la Humanidad".
"¿'Carpetazo a Irak'? ¡¿'Carpetazo a Irak', sinvergüenzas?!".
"La Transición consistió en que a un militar no le sustituyera otro militar".
"Tienen que dejarnos saber todo lo que pasó con los muertos de la guerra civil".
"El Partido Republicano de los EE.UU es el mayor responsable de los problemas actuales de la Humanidad".
"¿'Carpetazo a Irak'? ¡¿'Carpetazo a Irak', sinvergüenzas?!".
"La Transición consistió en que a un militar no le sustituyera otro militar".
"Tienen que dejarnos saber todo lo que pasó con los muertos de la guerra civil".

No es un optimista, dice, sino un esperanzado.
Ha sido Catedrático en Bioquímica, cofundador del Centro de Biología
Molecular Severo Ochoa (con quien trabajó), consejero de Adolfo Suárez
en tiempos difíciles, consejero de Mijaíl Gorvachov en momentos
críticos; director general de la UNESCO durante doce años; miembro del
Club de Roma, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la
Academia Rusa de Ciencias… (por resumir). Actualmente, y desde el año
2000, preside la Fundación Cultura de Paz –su principal afán cotidiano–,
pero también la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte.
Diplomático más que político, ensayista, poeta, vitalista, el prestigio
y la estatura de Federico Mayor Zaragoza son sólo proporcionales a la
pasión con que ríe, trabaja, sueña y habla: cuando se conversa con él
apenas hacen falta preguntas, porque parece haberlas rumiado todas. De
ahí, quizás, el secreto de que nadie pudiera atribuirle los 80 años que
acaba de cumplir. Es un inconformista nato que, ya en los 60, y siendo
rector de la Universidad de Granada, se permitió algunas
"impertinencias" como "echar" de su despacho a una delegación del Banco
Mundial… "Se reciben inspiraciones necesarias en Granada –dice–, hace
usted muy bien en vivir ahí"…
Y –dice a continuación, inmediatamente, como si la palabra necesaria hubiera disparado su incansable tensión moral–:
"…son necesarias auténticas rupturas. No se puede mantener un sistema
que ha cambiado los principios por los intereses mercantiles; esta
sustitución ha sido nefasta. Yo insisto mucho en esto porque lo he
vivido. A finales de los 80 se percibió en el mundo que podía iniciarse
una nueva era, porque el hecho de que todo el sistema soviético se
derrumbara sin una gota de sangre era histórico. La esperanza de la
Humanidad es lo inesperado, porque los que mandan nunca van a dejar
hacer lo que se espera. Y Gorvachov hizo lo inesperado. Igual que
Mandela, unos meses después, otro maestro de la concordia; igual que en
Mozambique, en El Salvador… Todo clamaba paz. Pero las ambiciones hegemónicas del señor Reagan y la señora Thatcher,
acabada la Guerra Fría, les hicieron decir 'fuera las Naciones Unidas'.
Fuera los principios que inspiraron la Declaración de los Derechos
Humanos: “Nosotros, los pueblos…" Fíjese qué cosa
tan hermosa: que sean los pueblos, y no unos cuantos hombres de inmenso
poder, los que marquen el paso... Pero esta gente vino a imponer la
plutocracia, los grupitos éstos, el G6, el G7, el no sé qué…, que han
dado un resultado lamentable, como era de esperar….
…¿Qué hacemos, entonces?
Hoy más que nunca necesitamos demócratas; es decir: personas libres y responsables, que es la definición de educados
de la Constitución de la Unesco. Personas capaces de disentir, de decir
sí o no en virtud de sus reflexiones; esto es ser libre. Mi madre, que
era una persona muy modesta, sin estudios, me dijo, cuando yo tenía
quince o dieciséis años: “Si quieres ser feliz, no aceptes nunca aquello que creas inaceptable"…
Y aceptamos lo inaceptable en el momento en que se aceptó el desprecio
de las Naciones Unidas en los 80. Porque la Unesco decía que teníamos
que ser libres y responsables, que no nos podían distraer…"
Pero nos prefieren distraídos. "Muertos andantes", que nos contaba Aute.
Efectivamente. Quieren que estemos, no ya atemorizados, sino distraídos, que seamos espectadores. Tenemos que conseguir una reapropiación de nuestro tiempo,
porque la misma tecnología que nos libera, también nos esclaviza…. Pero
ahora por primera vez en la historia podemos pasar a ser ciudadanos y
no súbditos, podemos expresarnos libremente. Yo no soy optimista pero sí
soy esperanzado. Creo que el ser humano tiene también la capacidad de
inventar su futuro. Y el mundo apela hoy a una ciudadanía mundial. Mire:
cuando yo empecé a ir a la URSS en el año 61, para hablar de
neurociencia, lo que más me impresionaba era el silencio. Era la paz del silencio, del recelo, del miedo. Ése era el silencio de los silenciados, y así lo escribí; pero añadí: hay un silencio peor, que es el de los silenciosos; los que, pudiendo y debiendo hablar, callan…
Y decir cosas como…
...Que se gasten 4.000 millones de dólares diarios en armamento
mientras tantos se mueren de hambre; esta cosa ¡ridícula!, consecuencia
del inmenso poder del Partido Republicano de los Estados Unidos. Porque
yo tengo mis motivos para decir que éstos son los que han originado los
grandes problemas que tiene ahora la Humanidad. Que nadie se engañe… Este enjuiciamiento, indebido, de América Latina
–desde Europa además, que no damos una últimamente…–: pero, ¿usted sabe
lo que ha pasado en América Latina? Yo he tenido que ir a rescatar a
[el músico] Miguel Ángel Estrella de que le mataran en Argentina. Yo he tenido que ayudar a proteger a [el Nobel de la Paz] Adolfo Peréz Esquivel. ¿Sabe la de muertos jóvenes que ha habido, por el hermano del Norte?
Volvemos a lo mismo: estos señores republicanos cambiaron a Allende por
Pinochet, instauraron una junta militar en Brasil, Argentina, Uruguay… La Operación Cóndor es una de las cosas más perversas que han sucedido… Como Irak: "Carpetazo a Irak",
dicen ahora. ¡¿Carpetazo a Irak, sinvergüenzas?! Pero si han muerto más
de 80.000 personas, pero si nos quedan 70.000 mutilados, cinco millones
de desplazados… ¿Carpetazo a Irak, sinvergüenzas? Los tres de las Azores deberían ir al Tribunal Penal Internacional… ¿Qué es esto?... No: hay que decir basta,
que no queremos que nos manden 8 países sino todos, y que debemos
situar los principios éticos en nuestro comportamiento cotidiano en
lugar de los mercados…
Sobre España: usted, que también la vivió desde dentro, ¿qué le merece este otro enjuiciamiento que se hace ahora de la Transición? ¿Fue una transacción, como algunos dicen?
Yo lo resumo en esto: la Transición se basó en que a un militar no le
sustituyera otro militar. Esto era lo que hacía que se pudiera aceptar
(que pudiéramos aceptar) tener a un monarca elegido por Franco; que
muchos tuviéramos que renunciar en parte a nuestra manera de pensar,
quizá con otras banderas… Mire: el hermano de mi abuela fue el primer ministro de Educación de la República, Marcelino Domingo.
Mi familia ha tenido momentos muy duros (a mí mismo, siendo rector en
Granada, me decían 'mira, el rojo éste' y tal…). Pero lo que teníamos
que hacer era evitar que a un militar, Franco, le sustituyera otro
militar. Y esto que se logra, de nuevo, con una persona inesperada,
Adolfo Suárez. Que era ¡el secretario general del Movimiento! Suárez
tenía claro que adonde había que llegar era a un Estado federal, pero
que con ese ruido de sables no se puede. Suárez se va diciendo "sinfonía inacabada",
como Schubert. Y a pesar de todo hubo un golpe de Estado (en el que
pasaron cosas muy graves; estuvimos a punto de organizar un cacao…)… De
modo que para hablar de ello hay que saber bien lo que pasó…Y, sobre
esto, déjeme que le diga otra cosa: también tienen que dejarnos saber
todo lo que pasó con los muertos de la guerra.
Otra sinfonía inacabada…
Esto que dicen de 'reabrir heridas':
No, hombre, no, ¡si es cerrarlas! A mí me gustaría saber cómo y por qué
terminó la vida, tan fructífera, de mi tío Marcelino Domingo (sabemos
dónde está enterrado, pero no cómo lo mataron; creemos que envenenado). ¿Por qué no nos dejan saber dónde están nuestros familiares? ¿Por
qué no nos dejan saber todas las barbaridades que se hicieron, en los
dos bandos pero también acabada la guerra?... Yo soy muy partidario de
la transparencia en el uso del poder, porque sólo los países que tienen
memoria tienen futuro. Aquellos que no tienen memoria no tendrán futuro,
porque no tendrán una auténtica reconciliación de sus ciudadanos.
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