
El suicidio de Europa
Por Roberto Savio
Roma, dic (IPS) - El que Suiza haya tomado en un referéndum un camino opuesto al de la Unión Europea es un hecho insólito que invita a la reflexión, sobre todo porque ha optado por una senda mucho más progresista, pese a que estábamos acostumbrados a considerarlo un país muy conservador.
Por Roberto Savio
Roma, dic (IPS) - El que Suiza haya tomado en un referéndum un camino opuesto al de la Unión Europea es un hecho insólito que invita a la reflexión, sobre todo porque ha optado por una senda mucho más progresista, pese a que estábamos acostumbrados a considerarlo un país muy conservador.
El
30 de noviembre, los ciudadanos suizos votaron una propuesta para
reducir los inmigrantes hasta un máximo de 17.000 por año, en
comparación con 88.000 en 2013. La iniciativa fue rechazada por 73 por
ciento del electorado, tras una campaña unánime del gobierno, los
empresarios y los sindicatos advirtiendo que sin los inmigrantes
surgirían serios problemas para mantener la expansión de la economía.
Cabe
señalar que los extranjeros representan 23,5 por ciento de la población
en Suiza, en comparación con un promedio de 4 por ciento en el conjunto
de Europa.
Otra de las propuestas contenidas en el mismo referéndum, proponía dedicar 10 por ciento de la cooperación internacional suiza al control de la natalidad en los países pobres, con el propósito de reducir sus tasas de natalidad. Una propuesta claramente racista que también fue derrotada. Los ciudadanos suizos no tienen derecho a decidir la planificación familiar en otros países.
Otra de las propuestas contenidas en el mismo referéndum, proponía dedicar 10 por ciento de la cooperación internacional suiza al control de la natalidad en los países pobres, con el propósito de reducir sus tasas de natalidad. Una propuesta claramente racista que también fue derrotada. Los ciudadanos suizos no tienen derecho a decidir la planificación familiar en otros países.
Mientras
los suizos votaban, el primer ministro británico, David Cameron,
divulgaba su propuesta para limitar drásticamente la inmigración
europea. Los europeos serían expulsados de no encontrar un trabajo en un
plazo de seis meses. Tendrían que trabajar de forma continua durante
cuatro años antes de tener acceso a los beneficios sociales del país del
país. También enfrentarían restricciones en su derecho a la
reunificación familiar, incluso después de encontrar un trabajo.
El
mismo debate está en curso en Alemania, donde el gobierno está llevando
a cabo una campaña mediática para popularizar su proyecto de ley que
también contempla la expulsión de los inmigrantes europeos que no
encuentren trabajo en un plazo de seis meses. Es obvio que esto tendrá
un efecto cascada en varios otros países europeos.
En
ambos casos, se trata de un intento para debilitar a los partidos
anti-europeos, el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP),
que está en auge en Gran Bretaña, y la Alternativa para Alemania (AFD).
Aunque el ADF no es una amenaza como el UKIP, lo que la canciller
Angela Merkel ha decidido es más bien engendrar un acto de populismo.
Una
oleada de xenofobia se está propagando en toda Europa. El Frente
Nacional de Marine Le Pen tiene por objetivo convertirse en el mayor
partido de Francia. En Italia, la derechista Liga Norte crece día a día.
Actualmente, existe un partido xenófobo y antieuropeo en todos los
países de Europa, con la notable excepción de España, donde el Partido
Popular ha sido capaz de conjuntar a toda la derecha.
Llama
la atención que todos esos partidos están generando alianzas y creando
un rechazo paneuropeo hacia la Unión Europea. Marine Le Pen acaba de
presidir en Lyon una reunión de siete partidos de extrema derecha, tales
como el belga-flamenco Vlaame Belang y el Partido por la Libertad
holandés de Geert Wilders.
Aún
más sorprendente fue la presencia en Lyon de dos dirigentes del partido
Rusia Unida de Vladimir Putin. Entre los partidos de derecha de Europa
existe un creciente apoyo a Putin y al primer banco ruso-checo con sede
en Moscú, que acaba de conceder a un préstamo de nueve millones de
dólares al Frente Nacional de Le Pen.
La
realidad es que Europa enfrenta una gran necesidad de jóvenes
inmigrantes para mantener su competitividad a nivel internacional e
innumerables estudios demuestran que los inmigrantes tienen un impacto
positivo en la economía.
En
Inglaterra, los inmigrantes representan 4,3 por ciento de la población.
Su tasa de empleo es de 78,8 por ciento, ligeramente superior a la
media británica de 73,6 por ciento, y solo 15 por ciento de los
inmigrantes solicitan algún tipo de subsidio.
De acuerdo con un estudio realizado por el University College
de Londres, entre 2001 y 2011 los inmigrantes europeos que llegaron en
el Reino Unido contribuyeron con más de 20.000 millones libras a las
finanzas públicas del país.
Del
mismo modo, todos los estudios domésticos y europeos sobre inmigración
indican que los inmigrantes solicitan menos subsidios que los
nacionales, son contribuyentes netos en términos de impuestos y reciben
empleos que los nacionales ya no aceptan.
Según
proyecciones de las Naciones Unidas, Europa tiene un déficit de 20
millones de personas si es que se pretende mantener un sistema de
pensiones viable. Pero en este momento, esto simplemente no es
"políticamente correcto".
La
pequeña minoría de inmigrantes implicados en delitos es lo que todo el
mundo ve a través de una gran exposición en los medios informativos y
los partidos que están apostando en su futuro, pidien el regreso a una
Europa blanca y pura.
El
Papa Francisco habla sobre la ética y la solidaridad con los
inmigrantes, pero si los partidos son capaces de ignorar la economía,
¡imagínense la ética!
El
Instituto Nacional de Estadística español acaba de presentar sus
últimos resultados, los que están en consonancia con estudios similares
realizados en toda Europa. En 1976, nacieron en España 676.718 niños -
18,7 bebés por cada 1.000 madres. En 1995, se registraron 363.467
nacimientos, 9,2 bebés por cada 1.000 madres.
Por
cada 100 españoles en edad laboral, 27,6 son mayores de 64, cifra que
para el año 2050, estará más cerca de 73. Un dato aún más extremo
proviene de la División de Población de Naciones Unidas. Si las
fronteras españolas se cerrasen y nadie pudiese entrar o salir, unido a
la creciente reducción del número de mujeres en edad fértil, para el
año 2100 la población española se situaría ¡en alrededor de 800 mil
personas!
Basta
simplemente observar a los Estados Unidos para poder verificar la
política opuesta. Cada año, los jóvenes aportan una expansión constante a
la fuerza de trabajo y a la economía. Ni siquiera el más rabioso
republicano habla de abolir la inmigración, sino apenas de mantenerla a
un ritmo menor.
Mientras tanto, debido a su popularidad contracción, el presidente Barack Obama está emplazando la cuestión de la inmigración, pero en la dirección opuesta. Él quiere legalizar el mayor número de inmigrantes indocumentados tanto cuanto sea posible... y ya hay 52 millones de inmigrantes.
Mientras tanto, debido a su popularidad contracción, el presidente Barack Obama está emplazando la cuestión de la inmigración, pero en la dirección opuesta. Él quiere legalizar el mayor número de inmigrantes indocumentados tanto cuanto sea posible... y ya hay 52 millones de inmigrantes.
El
auténtico problema es que Europa tiene una carencia dramática de
estadistas reales, hombres o mujeres que estén dispuestos a contradecir
las urnas por el bien de su país. El mejor ejemplo es la poderosa Angela
Merkel, que nunca ha asumido ningún riesgo o alguna decisión difícil,
excepto sobre la abolición de la energía nuclear, y esto sólo debido a
la aversión generalizada después del tsunami japonés.
El comentario de Merkel acerca de la ley sobre la restricción de los inmigrantes europeos fue: "Europa no es una unión social". En otras palabras, el flujo de capital está protegido, el flujo de trabajadores no.
El comentario de Merkel acerca de la ley sobre la restricción de los inmigrantes europeos fue: "Europa no es una unión social". En otras palabras, el flujo de capital está protegido, el flujo de trabajadores no.
En
todo esto, la Comisión Europea ha guardado silencio sobre la
inmigración. Su presidente, Jean-Claude Juncker, impasible ante las
revelaciones sobre cómo ayudó a cientos de empresas a evitar impuestos
en Europa mediante acuerdos en Luxemburgo, ahora está presentando un
plan de desarrollo al que la Comisión contribuiría sólo con 10 por
ciento. El restante 90 por ciento sería financiado por el sector privado
... ¡que es su marco de referencia!
Europa está cometiendo un suicidio evidente. La gente lo va a descubrir cuando ya haya perdido su posición en la competencia mundial... sólo entonces, tal vez, será clara la diferencia entre un estadista y un político.
Europa está cometiendo un suicidio evidente. La gente lo va a descubrir cuando ya haya perdido su posición en la competencia mundial... sólo entonces, tal vez, será clara la diferencia entre un estadista y un político.
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