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Niza y Pablo Iglesias,sin olvidar Turquía


Por supuesto, la culpa de lo sucedido en Niza la tiene Pablo Iglesias. Lo dicen Soraya Sáenz de Santamaría y La Razón: “Resultan incomprensibles determinadas actitudes, como las mostradas por Podemos de ser ‘observador’ en este pacto antiyihadista. Este tipo de salvedades solo dan margen a los terroristas al pensar que la postura monolítica que tienen enfrente está resquebrajada, con importantes fisuras”, nos explica el periódico de Planeta. O sea, que como Podemos no se arrimó a un pacto vacuo y estúpido, sin ningún tipo de medida civilizada en su texto, los yihadistas decidieron atentar en Niza. Qué vergüenza. Qué vergüenza.
El ABC lo resume en titular en solo doce palabras: “Un delincuente común de origen tunecino provocó la matanza yihadista de Niza”, advirtiéndonos en letra pequeña de que “según Valls, el ataque está vinculado al islamismo radical de una forma u otra”. O sea, que ya encontraremos la forma de vincularlo.
No encontré este tipo de apreciaciones el día de julio de 2008 en que la tropas estadounidenses bombardearon una boda en Afganistán en la que murieron 47 personas, incluidos muchos niños. En esos días no se habló de “la vieja rencilla histórica del odio, de una religión contra otra, del hombre convertido en un lobo para sí mismo”, como escribe hoy el director del torcuatiano diario, Bieito Rubido. Yo no sé qué tienen los periodistas contra el lobo. Será que su extensa biblioteca solo está compuesta de ediciones de Caperucita Roja. Y, al ser roja, cualquier día también empezarán a acusar a Caperucita de yihadista. Al tiempo.
Vivimos en una sociedad enferma alentada por una prensa enferma y monolítica. Donde hay que creerse que si tenemos un infarto es por culpa de la cantidad de colesterol que ingiere el enemigo.
Por supuesto, el ABC tampoco olvida a Podemos en sus oraciones: “En España no todos los partidos han suscrito el pacto antiyihadista, lo cual dice mucho de quienes, como Podemos y Pablo Iglesias, siguen optando por mantenerse al margen de una obligación democrática. No muestran el debido respeto a cada asesinado y a sus familias”. Hay que firmar, firmar y firmar, y no decir nada del pingüe negocio que está haciendo la industria armamentística francesa mandando tropas contra el diablo. Qué bien vive dios, que firma, firma y firma contratos de compraventa de armas y de muertos.

No sé dónde vamos a ir a parar, porque los caminos sin retorno dejan de ser caminos. Como decía antes: ¿a qué país vamos a bombardear después de Niza? ¿Se podrá bombardear a los conductores borrachos? ¿A los dazones de salsa? ¿A los tunecinos que comen hamburguesas en el ramadán?
Sí: se podrá.
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