
Pero lo más grande es que en vez de andar con palomas blancas boludas y mariconas,tiene a un pedazo de loro,como el "Ze Carioca" de mi infancia,como el Pedrito de mi casa en Almagro,en Buenos Aires,que tuvo después de 20 años paseando por la higuera y la araucaria del patio,que se reviro y se subió a un cable de alta tensión,se lo machacó,dejo al barrio a oscuras y él como un pajarito frito para la polenta con pajaritos.
Como lloré.
En España tuve a Lorenzo,un loro africano que me traje de Angola y que se escapó por los campos de Conil.
Este papa es un tipo "legal".
Vamos todavía Pancho !!,que la próximo loro le pongo Pancho.
A las palomas que se las coman las gaviotas.
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