."Algunos benefactores de la Iglesia vienen con donativos, pero estos donativos son el fruto de tener mucha gente explotada, esclavizada o mal pagada", criticó Francisco durante la audiencia general de los días miércoles en la Plaza San Pedro, ante unos 20 mil fieles.

"Yo les diría: ¡Por favor, llévense esos cheques! ¡Quémenlos!. La Iglesia no tiene necesidad de dinero sucio, sino de corazones abiertos a la misericordia de Dios", aseveró el pontífice.

Además, recordó que Dios perdona siempre a quien se arrepiente, "aunque sea el peor de los hombres o la peor de las mujeres. Tener un Padre así nos da esperanza, nos da confianza".

"Cuando uno se siente pecador, debe ir al Señor, igual que cuando uno se siente enfermo va al médico. ¡Si va al brujo, no se cura!", agregó Francisco.