Una esquina del mundo donde analizar lo que pasa,las maldades que nos
hacen y las boludeces que decimos
¿HÉROE O VILLANO?
miércoles, enero 27, 2016
MARUENDA,INDA,PEDRO J Y OTROS MENTIROSOS ESTAN JODIDOS.....
Una ecuación contra las ‘conspiranoias’
Un físico de la Universidad de Oxford ha creado un modelo matemático que calcula la probabilidad de fallo de cualquier conspiración basándose en el número de personas que deberían guardar secreto y durante cuánto tiempo. Para desarrollarlo ha usado datos de casos reales, como las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje por internet de la Agencia de Seguridad Nacional de EE UU. De su fórmula se deduce que, si el cambio climático no existiera o el hombre nunca hubiera pisado la Luna, estas supuestas confabulaciones globales deberían haberse destapado en menos de cuatro años.

La llegada del hombre a la Luna es un fraude, según una teoría ‘conspiranoica’ refutada por el nuevo modelo matemático. / NASA
El investigador David Robert Grimes, físico de la Universidad de Oxford (Reino Unido), también es periodista científico y locutor, así que está acostumbrado a escuchar a mucha gente que cree en conspiraciones relacionadas con la ciencia. Esto le ha motivado a desarrollar un sencillo modelo matemático que calcula la viabilidad o probabilidad de fallo de una confabulación y si se puede sostener.
“Pensar que no es verdad que el hombre ha llegado a la Luna puede no ser perjudicial, pero tener creencias falsas sobre las vacunas puede resultar fatal”, apunta Grimes. ”Sin embargo, no todas las ideas que parecen ‘conspiranoicas’ son necesariamente erróneas, como demostraron las revelaciones de Edward Snowden al confirmar ciertas teorías sobre las actividades (ilícitas) de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos”.
El investigador explica que es habitual descartar directamente estas confabulaciones y ningunear a sus defensores, “pero yo quise tomar el camino contrario, para ver si podrían ser posibles, así que me centré en un requisito fundamental para que una conspiración sea viable: el secreto”.
Grimes comenzó creando una ecuación para expresar la probabilidad de que una conspiración fuera hecha pública deliberadamente por un denunciante o revelada inadvertidamente por algún despistado del grupo confabulador. Esa probabilidad depende de factores como el número de conspiradores, la cantidad de tiempo, e incluso del efecto de que muera un implicado por muerte natural o ‘accidental’.Su estudio, que publica esta semana la revista de acceso abierto PLOS ONE, demuestra que, aunque todos podemos guardar un secreto, si lo compartimos con un gran número de personas acabará destapándose. Solo es cuestión de tiempo y del número de personas implicadas.
Como la ecuación requiere estimaciones realistas de las posibilidades de que cualquier individuo revele el secreto, el autor utilizó los datos de tres casos reales. Uno fue el propio proyecto PRISM –desvelado por Snowden– sobre de vigilancia electrónica masiva que hacía la NSA para registrar las comunicaciones de los usuarios de internet.
Los otros dos casos fueron el experimento Tuskegee, un estudio clínico sobre los efectos de no tratar la sífilis en afroamericanos llevado a cabo durante décadas por el Servicio Público de Salud de EE UU; y el escándalo forense del FBI, relacionado con multitud de errores en los análisis –en muestras de pelo– que condenaron a pena de muerte a personas inocentes.
Con los datos de estos tres sucesos reales, Grimes planteó el ‘mejor escenario’ para los conspiradores, sobreestimando su número y el tiempo necesario antes de que ocurriera una fuga de información, hasta conseguir que solo hubiera cuatro posibilidades entre un millón de que alguien se fuera de la lengua.
Cuanta más gente, más difícil guardar el secreto
Después el físico estimó el número mínimo de personas que se necesitarían para mantener cuatro supuestas conspiraciones para comprobar si podrían ser viables. Así, la teoría de que los alunizajes de EE UU en nuestro satélite fueron un engaño necesitaría al menos el silencio de los 411.000 empleados de la NASA que trabajaban en la agencia espacial estadounidense a mediados de los años 60.
Del mismo modo, si el cambio climático es un fraude estarían implicadas 405.000 personas de diversas instituciones científicas internacionales, otras 22.000 (de la OMS y el Centro para el Control de Enfermedades) para ocultar que las vacunas no son seguras, y unas 714.000 (los empleados de las grandes empresas farmacéuticas) si hubiera una cura contra el cáncer y no quisieran decirlo.
El investigador luego se centró en el número máximo de personas que pueden involucrarse en una intriga para mantenerla. Para un complot que dure cinco años, el máximo son 2.521 individuos. Para guardar el secreto durante más de una década debe haber menos de 1.000 personas, y en un engaño que dure un siglo no hay que superar los 125 colaboradores. Incluso un sencillo encubrimiento de un solo evento, que no requiere de maquinaciones más allá de que todo el mundo mantenga su boca cerrada, es probable que haya un soplo si están implicadas más de 650 personas.Con esta información y usando su ecuación, Grimes calcula que el engaño de los alunizajes se tenía que haber revelado en 3 años y 8 meses, la mentira del cambio climático en 3 años y 9 meses, una conspiración sobre la vacunación en 3 años y 2 meses, y la supresión de la cura del cáncer en 3 años y 3 meses. En resumen, cualquiera de las cuatro conspiraciones ya se debía haber destapado hace mucho tiempo.
Los resultados del modelo sugieren que las grandes conspiraciones, en las que están implicados más de mil agentes, "se convierten rápidamente en insostenibles y propensas al fracaso”, según el estudio, cuyas propuestas podría ser útiles "para contrarrestar las potencialmente perjudiciales consecuencias de argumentos falsos y anticiencia, y para examinar las condiciones hipotéticas en las que podría ser viable una conspiración".
"No todo el que cree en una conspiración es irreflexivo o poco razonable, pero espero que al mostrar lo extremadamente improbables que son algunas supuestas conspiraciones, sus defensores reconsideren sus creencias anticientíficas”, dice Grimes.
"Aunque por supuesto esto no va a convencer a todos –añade–. Hay bastantes evidencias de que creer en las conspiraciones a menudo es más ideológico que racional. Si queremos solucionar los numerosos problemas a las que nos enfrentamos como especie, desde el cambio climático hasta la geopolítica, tenemos que aceptar esa realidad sobre las ficciones motivadas ideológicamente. Para ello, necesitamos entender mejor cómo y por qué algunas ideas se arraigan y persisten entre ciertos grupos, a pesar de la evidencia, y cómo podríamos contrarrestar esto”, concluye el físico de Oxford.
Referencia bibliográfica:
David Robert Grimes. “On the Viability of Conspiratorial Beliefs”. PLOS ONE, 26 de enero de 2016. Doi: DOI: 10.1371/journal.pone.0147905.
Governo Macri já demitiu mais de 24 mil
trabalhadores
Muitos dos trabalhadores foram demitidos por perseguição política; outros sequer tiveram a
demissão justificada.

Mais de 24 mil funcionários públicos da Argentina foram demitidos pelo novo governo do neoliberal Maurício Macri. O presidente, porém, durante sua campanha eleitoral afirmou por diversas vezes que seu país teria “emprego para todos”.
Muitos dos trabalhadores demitidos se dedicavam à implementação de projetos do Estado em bairros pobres; outros eram encarregados de analisar preços de produtos de consumo em massa e transmitir estas informações às forças policiais e militares do país.
A política de corte de Macri não afetou apenas os mais de 2 mil trabalhadores do Congresso, que foram despedidos por não compactuar com o pensamento neoliberal, mas também outros 489 funcionários do Ministério da Justiça que se dedicavam aos casos de violência institucional e crimes de lesa humanidade.
A Associação de Trabalhadores do Estado (ATE) afirma que as novas autoridades da Argentina não têm critério para aprovar as demissões injustificadas em um país onde “as oportunidades de emprego são para todos os argentinos, sem distinção política ou religiosa”.

“As demissões foram intempestiva, muitas vezes sem uma comunicação direta com o trabalhador e em inúmeros casos com interrogatórios para os empregados “se entregassem” com alusões à simpatia política ou à militância”, denunciou o jornalista do jornal Pagina/12, Javier Lewkowicz.
Muitos dos trabalhadores demitidos se dedicavam à implementação de projetos do Estado em bairros pobres; outros eram encarregados de analisar preços de produtos de consumo em massa e transmitir estas informações às forças policiais e militares do país.
A política de corte de Macri não afetou apenas os mais de 2 mil trabalhadores do Congresso, que foram despedidos por não compactuar com o pensamento neoliberal, mas também outros 489 funcionários do Ministério da Justiça que se dedicavam aos casos de violência institucional e crimes de lesa humanidade.
A Associação de Trabalhadores do Estado (ATE) afirma que as novas autoridades da Argentina não têm critério para aprovar as demissões injustificadas em um país onde “as oportunidades de emprego são para todos os argentinos, sem distinção política ou religiosa”.

“As demissões foram intempestiva, muitas vezes sem uma comunicação direta com o trabalhador e em inúmeros casos com interrogatórios para os empregados “se entregassem” com alusões à simpatia política ou à militância”, denunciou o jornalista do jornal Pagina/12, Javier Lewkowicz.
martes, enero 26, 2016
Julio Cortázar y 7 palabras sobre el penúltimo órdago de Podemos
Todas las citas de este texto son de Cortázar. Del preámbulo y las 'Instrucciones para dar cuerda a un reloj'. Porque si vamos a hablar, en el fondo, de tiempo, ¿quién mejor que Julio?
Guillermo Zapata - Concejal de Ahora Madrid
Iniciativa
“Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire”
El contexto está saturado de señales, hay demasiado ruido. Hay una brecha que dificulta la orientación. Todos los días hay noticias, rumores, propuestas, desmentidos, paseos. No hay ya una lectura binaria de las cosas, que es el sistema de señales del bipartidismo, dos caras de la misma cosa. Hay al menos cuatro grandes fuerzas políticas que pugnan a la vez por el sentido. Hay además fuerzas territoriales con agenda propia. Hay además, nos importa, apuestas municipales con su propio proceso. La pelea política es hoy no por quién lleva razón, quién tiene razones, sino por quién es capaz de definir el campo de los otros. Define el espacio del resto quien abre un espacio nuevo. No hay forma de victoria política en este escenario, por tanto, sin desafío. La política es hoy, moverse.
Pantallas
“Te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo”
Los medios de comunicación no son aún hoy capaces de producir un sentido coherente. Eso quiere decir que no son capaces de asignar lugares como lo habían hecho hasta ahora. El motivo es que no están, empresarial y políticamente, de acuerdo. El motivo es que no hay un plan común. El motivo es que son yonquis del relato. No pueden ignorar tampoco lo que está pasando. Antena 3 tiene que demostrar tanto una campaña contra las fuerzas del cambio como su propio relato irónico de la misma. Las pantallas, sin embargo, identifican también los ataques. Quien es atacado es fuerte, quien no es atacado es débil. Se ataca a Podemos y al PP y con ello se revela la debilidad del PSOE y Ciudadanos. Ambos comparten un relato que no funciona: se parecen entre sí más de lo que cabría imaginar a priori. Ambos tienen sentido de estado. El estado ya no es un elemento fuerte, lo sabe el PP y lo sabe Podemos.
Se acusa a Pablo Iglesias de ser excesivamente mediático. Como si lo mediático no fuera ya parte indisoluble de la propia materialidad de la política. Como si lo performativo no fuera la forma misma de la política. Cuando Podemos interviene siempre tiene en cuenta el signo, el relato, la forma. La forma es el contenido más que el contenido mismo, qué le vamos a hacer. Pero además Podemos tiene que intervenir ahí dónde lo nombran. Lo que Podemos es, se intenta definir en los medios de comunicación. No intervenir ahí es dejar que te nombren, es decir, que te detengan.
Desafío
“Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes”
Ir de farol es intentar que tu contrincante no acepte una apuesta que perderías en caso de que la aceptara. Un desafío implica siempre la posibilidad de que tu contrincante acepte la apuesta y que entonces no se produzca un escenario victoria/derrota, sino un nuevo juego. La propuesta que Podemos lanza no es una chantaje tampoco, es un desafío.
Desafiar es obligar a otro a salirse del lugar en el que está porque si se queda quieto ese lugar ya no existe como tal. Un desafío es algo que te obliga, insisto, a moverte. No necesariamente en la dirección que el desafío plantea, pero en alguna dirección que sea simétrica a la escala del desafío. Estos días hemos visto dos movimientos en forma de desafío, uno por acción (Podemos) y otro por sustracción (PP) y dos estancamientos. El PSOE califica de chantaje el desafio para hacer como si no existiera e intentar volver a la casilla anterior. Ciudadanos señala el desafío como una forma de la vieja política para seguir apareciendo como árbitro neutral de una situación en la que no tiene nada de neutral. Como todo en política, la llamada a la neutralidad entre partes es una forma de señalar y separar a dichas partes. Llamarte neutral es no serlo.
Monstruo
“¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante”
Desde el 15M la política es monstruosa. Hay varias formas de lo monstruoso. Una es aquella que une partes dispersas generando una figura nueva, una quimera que aparece a la vez como milagro para unos y como horror para otros. Otra forma de lo monstruoso es la de la concreción material de un miedo abstracto. La entrada de los diputados de Podemos en el congreso (como antes de la de los concejales y las concejalas de los ayuntamientos del cambio) fue una primera expresión de esa monstruosidad. Los 69 diputados abstractos se vuelven concretos y materializan la figura.
De esa enseñanza del día del Congreso de los Diputados se alza este desafío. La representación del mismo, saca las negociaciones del ámbito de la retórica y las baja a tierra. Cualquier pacto con Podemos es un pacto con ésto que veis aquí. No es una línea roja, no es una abstracción, somos estas personas, hablamos así, tenemos estas trayectorias. Eso hace material también cualquier otra de las alianzas monstruosas. Viendo a Pablo Iglesias como vicepresidente se revela también la concreción material de un gobierno de gran coalición. De pronto, unas nuevas elecciones se vislumbran como una salida para volver a la abstracción y la retórica. El problema no es la ausencia de una cultura de pacto, sino asumir de una vez (o no) que el cambio es material, no simbólico y que no hay marcha atrás en los procesos sociales que han llevado a Podemos y las confluencias al parlamento. Lo que pasa no despasa. Y esa es la forma más horrible del monstruo para un poder que hoy no sabe cómo lanzar una línea propia. El repliegue de Ciudadanos de una fuerza con todo el dinamismo de las fuerzas económicas a una fuerza “de estado, responsable, centrista” define bien este proceso.
Carreras
“Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj”
El desafío político que plantea Podemos no ha sido consultado a sus bases. Podemos se dota de una dirección que construye la táctica de una estrategia predefinida desde Vista Alegre. Sin embargo, hay que valorar algunos elementos importantes. En primer lugar, la estrategia de la máquina electoral no definía aún la estrategia de la máquina parlamentaria. En segundo lugar el desafío (por su condición de desafio y no de farol) podría devenir estratégico, más que táctico, si el resto de fuerzas interpeladas lo aceptan. A la vez, es absolutamente imposible diseñar un desafío de este tipo y acompañarlo de una discusión colectiva. La discusión colectiva imposibilita este tipo de acciones que requieren de sorpresa y anticipación. Simultáneamente, la propuesta consigue ampliar el campo de ilusión y participación de círculos, simpatizantes, etc. Porque abre un campo político que no es resistencialista, sino afirmativo. La pregunta para las fuerzas del cambio democrático no es menor. ¿Cómo construir organizaciones, con sus procesos de liderazgo y sus estructuras de dirección que sean a la vez abiertas, democraticas, plurales? ¿Qué papel tiene la inmensísima mayoría que sostiene los procesos sociales que producen transformaciones en la relación de fuerzas del poder institucional en el propio juego interno de dicho poder? No es una pregunta solo ética, sino también efectiva. Porque una vez formado cualesquiera gobierno que se forme, ese afuera es quien va a determinar el destino del mismo. No es una pregunta para Podemos, todos los procesos organizados de cambio estamos atravesados por estas preguntas. No dejemos de hacérnoslas.
Cinismo
“El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj”
Hay en la propuesta y en su recepción, su lectura desde los medios un importante componente de cinismo, de desconfianza en las propias instituciones, reducidas a un mero juego de poder entre fuerzas. Nos hemos acostumbrado (Cataluña es el ejemplo más fuerte) a que las elecciones son el momento de acumulación de fuerzas para un momento posterior en el que son los partidos los que usan esa fuerza y la interpretan para componer gobiernos.
Así, se plantea con tranquilidad la posibilidad de que no sea Rajoy el presidente que proponga el PP, o el propio Sánchez en el PSOE o incluso que una tercera persona que ni siquiera ha concurrido a las elecciones sea elegida para la presidencia por el resto de fuerzas. Lo más interesante de todo es que es un fenómeno que empezamos a interiorizar desde la ciudadanía. Nadie demanda un referéndum para investir posibles presidentes que no hemos votado.
No hay en la propuesta de Podemos el más mínimo atisbo de cooperación entre fuerzas. Esto no implica que la propuesta no sea honesta, sino que no hay en ella un afán, el más mínimo, por tejer una complicidad con el PSOE. Aclaro: no demando esa complicidad ni esa cooperación. Solo señalo que cuando se nos muestran las democracias acostumbradas a pactar se olvida que son países cuyos modelos constitucionales no están en crisis. No son países en los que la pelea no se da entre matices de lo mismo, sino entre modelos. La propuesta de Podemos revela la dimensión instituyente de las fuerzas sociales de cambio e invita a los viejos actores del 78 a dejarlo atrás. Ese es quizás el elemento fundamental, que es necesario un paso previo que aún no se ha dado, para que pueda haber cooperación.
Afectos
“Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo”
Pero el caso es que hay también en la propuesta de Podemos un tanto de tejer o retejer afectos. Buscando una solución consensuada con sus alianzas plurinacionales y también reconociendo el papel de Izquierda Unida-Unidad Popular, como una fuerza social y política que no puede ser desdeñada, no solo por su fuerza material (un millón de votos, no lo olvidemos) sino también porque ese paso, ese cierre con el 78, del que ha formado parte, ya lo ha dado. IU-UP está en condiciones de ser una fuerza política que abra su propio espacio a un nuevo momento político (de nuevo, no es un farol, es un desafío) y en esa apertura se abren también las posibilidades de una cooperación hasta antes de ayer muy incierta.
Es probable que el único factor que quede para completar el mapa de afectos que pueda romper ese cinismo institucional que es funcional a las fuerzas del 78 sea iniciar un camino para tejer ese tiempo nuevo y esos afectos con la propia ciudadanía. Quizás nos toca discutir juntos sobre este órdago, sobre ese posible nuevo gobierno, sobre un posible cierre. Quizás nos toca volver a encontrarnos y charlar sobre ese proyecto de país. No para sacar grandes conclusiones: para seguir estando juntos.
Cádiz es Carnaval (Ole, ole mi Cai)
Publicado por Pablo Simón
En una salita pequeña de la casa de mis tíos, particularmente fría en invierno, y todos con los pies metidos debajo de la mesa camilla, tuve mi primer contacto con el Carnaval de Cádiz. No recuerdo muy bien la fecha aunque sé que fue a toro pasado porque mi primo metió un vídeo VHS con la final del (Teatro) Falla grabada del especial de Canal Sur. Hubo dos chirigotas especialmente brillantes en el Carnaval de 1996. La ganadora fueUna Chirigota con Clase, con letra del Lobe (José Luis Ballesteros) y música de Bustelo Sánchez. Con su tipo de niños pequeños —tipo es como se denomina al personaje— se llevó de calle el primer premio. Su estilo fue muy original y su estribillo pegadizo todavía se canta. El tercer premio, otra joya, fue Las Marujas, un nuevo puntazo del Selu (Jose Luis García Cossio). La agrupación entraba magistralmente en el tipo e iba en la mejor línea de Los Lacios, primer premio del año pasado y que me había visto en bucle una decena de veces.
El Carnaval de Cádiz es uno de los más famosos de España y cada vez despierta más fascinación entre aquellos que vivimos pasada Puertatierra. Todos los años, en algún momento de febrero, los informativos nacionales hacen algún breve comentario sobre la fiesta, especialmente si hay algún tipo llamativo (véase al Gobierno en pleno), y compartiendo mención con el Carnaval de Tenerife en el apartado de curiosidades nacionales. Este año seguro que harán comentarios con más razón siendo los primeros carnavales de «la era Kichi» —reconocido comparsista en la agrupación de Jesús Bienvenido—. Una anécdota que hace categoría sobre hasta qué punto se ha normalizado la convivencia del poder político con el carnaval, algo que ni mucho menos ha sido así a lo largo de la historia.
Desde el siglo XVI al XIX se sucedieron los intentos de prohibir los Carnavales de Cádiz (ya se sabe, preocupación con la moral cristiana), pero incluso bajo asedio francés y el reinado de Fernando VII la fiesta jamás cesó. Dado que a las autoridades les fue imposible reprimir esta, optaron por intentar regularla, apadrinándola desde el Ayuntamiento en 1861. Como cuenta Alberto Ramos Santana, esto llevó a que en ocasiones se restringiera el uso de máscaras, se publicasen reglamentos de buenas conductas o se pidiera tener licencia para poder cantar —presentando previamente las letras y a los componentes de cada agrupación, un mecanismo que se empleaba como censura política—. Las coplillas y libelos satíricos han sido de siempre algo muy nuestro, y en carnaval la crítica era dominante, lo que generaba frecuentes tensiones con las autoridades.
Para principios del siglo XX el Carnaval de Cádiz era una fiesta consolidada y tenía una competición oficial. Pese a que las primeras agrupaciones de las que se tiene constancia datan de 1860, todos coinciden en que es en la primera década del siglo cuando la fiesta da un espectacular salto adelante. El Coro era entonces el género más grande, un conjunto con hasta cuarenta y cinco componentes; con tenores, segundas y bajos, acompañados de guitarras, bandurrias y laúd. Los Claveles, Los Gallos o Los Anticuarios eran los conjuntos que causaban sensación a principios del siglo XX. Es por entonces cuando Antonio Rodríguez, el Tío de la Tiza, compone el himno de los Carnavales, «Los duros antiguos»: «Aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz dieron que hablar, que se encontraba la gente, en la orillita del mar…». Un magistral tango que los borrachos se atreverán a cantar al revés en su presentación.

La evolución de coplas y tanguillos ha ido en paralelo a la historia de España y la crisis de 1898, que tan profunda desmoralización causó en el país, logró dar bastante empaque a unas letras que cada vez eran más críticas y ácidas. El propio Tío de la Tiza, José Linar o José Usares, grandes letristas, fueron dando forma a una fiesta que cada vez fue más plural en sus modalidades. De entonces datan las murgas (luego renombradas como chirigotas) y unos trajes cada vez más elaborados. La fiesta empezó a llamar la atención tímidamente fuera de la bahía y prueba de ello fue el éxito de Les Petits Criollas, una agrupación femenina (todo un tema de polémica), que en 1914 triunfó en diferentes jornadas del Circo Price de Madrid.
Como cuenta Miguel Villanueva, durante el bienio progresista de la II República el carnaval sufrió una expansión todavía mayor. Como se puede imaginar había muchas letras anticlericales, partidarias de las izquierdas (especialmente del PCE) e importantes discusiones por razones políticas entre los miembros del jurado. En paralelo a su inclusión política, el papel de las mujeres comenzó a aumentar en el festejo. No solo porque abandonan la reclusión a la que se les confinaba antes, sino porque es en los años treinta cuando aparecen los coros mixtos.
En 1937, en plena Guerra Civil, Franco prohibió los Carnavales de Cádiz. Como se puede imaginar, la dictadura no simpatizaba en absoluto con el espíritu de las fiestas y fue expeditiva. Pese a ello, se tiene constancia de que diferentes grupos se reunían en trastiendas, a escondidas de la autoridad, para cantar las coplas prohibidas y recopilar las antiguas. El concurso oficial del Carnaval, que se venía realizando en el Gran Teatro Falla, quedó enmudecido hasta 1949, cuando la fiesta fue indultada. La razón para su restitución fue de nuevo política; laexplosión del polvorín de San Severiano el 18 de agosto de 1947, tragedia que dejó (que se sepa) ciento cincuenta muertos, había hundido los ánimos de toda la bahía. El gobernador civil, Rodríguez de Valcarcel, permitió entonces que los coros volvieran a cantar en el intento de subir la moral de una población que combinaba la miseria de la posguerra con la tragedia del accidente.
Es cierto que el Gobierno franquista autorizó el regreso del Carnaval de Cádiz, pero no se resignó a una vuelta al anterior, sino que cambió su estética a la propia de los bailes populares del Movimiento. No se autorizaron los antifaces y solo las agrupaciones podían llevar traje. En aquellos tiempos la censura trabajó infatigable, y no se permitieron los disfraces de mujeres, militares o eclesiásticos. Las mujeres, de nuevo, volvieron a ser invisibles. Hasta le cambiaron el nombre al Carnaval por el de «Fiestas Típicas Gaditanas». Durante todos los sesenta el antiguo régimen se afanó en pilotar el festejo, si bien, para compensar su intrusismo, que llegaba hasta la designación de reinas y damas de honor, se traía a artistas de tirón popular como Lola Flores oPaquita Rico.
Fue por entonces cuando llegó el máximo exponente del Carnaval moderno, Paco Alba. Su llegada no solo expandió el Carnaval y le dio un grado nuevo de calidad. Además, a Paco Alba se le considera el inventor de la actual comparsa cuando con su chirigota, Los Belloteros, logró ganar el primer premio en esta categoría para 1975. Este hecho apuntaba el importante cambio que ya estaba teniendo lugar en la fiesta desde finales de los sesenta. Cada vez más autores se mostraban críticos con estos falsos Carnavales y el propio régimen. Agrupaciones como las de Pedro Romero se rebelaban abiertamente con sus letras. Pese a que en las postrimerías del franquismo el coro había perdido mucho de su antiguo lustre, los entendidos coinciden en que en el primer Carnaval libre, el de 1977, Los Dedócratas restituyeron su prestigio: «Aquí no pasa ná, esto es un cachondeo, porque todos los cargos y nombramientos han sido a deo».

Desde entonces, cuando se produjo el entierro solemne de las «Fiestas Típicas Gaditanas», el Carnaval volvió con fuerza a la calle, especialmente a la plaza de las Flores, el barrio del Populo, por supuesto, La Viña. Durante esos años la fiesta fue consolidándose en su modalidad actual, justo en el momento en el que la televisión echó una mano a su difusión. En 1989 Canal Sur retrasmitió por primera vez para toda Andalucía la final del Falla, justo un año después de su apertura, haciendo que el festejo fuera cada vez más patrimonio de toda la comunidad. El andalucismo ha impregnado siempre la fiesta, como no podía ser de otra manera con un evento tan político, y probablemente nadie haya cantado mejor a su tierra que Juan Carlos Aragón en Los Yesterdays. Nadie ha sido más duro: «Aunque diga Blas Infante, andaluces levantaos. Perdón que no me levante, pero estoy mejor sentao».
Cualquiera que se acerque a la capital aprovechando la fiesta sabe bien que una cosa son las agrupaciones que compiten en el Falla (hoy el COAC) y otra las agrupaciones callejeras o «ilegales», las que no están inscritas. Fuera del teatro la fiesta es un no parar, con agrupaciones en cada esquina, los bares abiertos con la barra hacia afuera y la gente totalmente volcada en la calle. Aunque solo unos pocos agraciados consiguen entrar al teatro, toda la ciudad es carnaval. Mientras, en el Falla, hay rituales que ya se han vuelto tradición. No son solo los gritos de guerra que corea el propio público, «Esto sí que es, una chirigota», ni tampoco esas rimas ingeniosas que lanzan los exaltados del público —que con frecuencia hacen entrar al trapo a las agrupaciones—. Es que ya hay hasta instituciones como son María la Hierbabuena:
¡Ole, ole mi Cai! Lo digo a boca llena. Y quien no diga ¡ole! que se le seque la hierbabuena…
¡Ole, ole y ole!
Dentro de los géneros los que tienen mayor renombre —al menos para los que no estamos en la pomada— son la comparsa y la chirigota. La primera se supone que es la versión más refinada de la segunda. Oscilan entre doce y quince sus componentes en diferentes voces, normalmente con dos o tres guitarras, bombo, caja y pitos (turutas). Sus letras van más a la emoción y Antonio Martín o Martínez Ares, recientemente reaparecido, son algunos de sus autores más premiados y renombrados. Por su parte, la chirigota, esperpento (y el género más querido de un servidor), oscila entre siete y doce integrantes, con los mismos instrumentos que su hermana musical. Ahora, su temática es mucho más burlesca. Su repertorio oficial es una presentación «al tipo» (al disfraz), dos pasodobles, dos cuplets (con estribillo al final) y un popurrí final en cuartetas. Diría que lo he explicado bien, pero ya se sabe que la gente opina del Carnaval como si todo el mundo aquí entendiese…
En el campo de la chirigota siempre da miedo dejarse a alguno sin citar, pero hay nombres inexcusables.Antonio Pedro Serrano, El Canijo de Carmona, con Los que Salimos por Gusto o Ricas y Maduras. El Lobe, con Ojú ya Saltó el Levante o Los Puretas del Caribe, del que este pasodoble que dedican a sus hijos es de echar la lagrimita. El Selu, que ya ha sido mencionado varias veces (cada cual tiene sus querencias), que ha bordado algunos tipos como Viva la Pepi o este pedazo de pasodoble que Los Enteraos dedican a la antigua alcaldesa, Teófila Martínez. Fabuloso también es José Guerrero Roldán, el Yuyu, en Tampax Goyesca o Vera Luque, ácido en el tipo de Esto Sí Que Es Una Chirigota. Todos nombres muy reconocidos fuera de ambientes carnavaleros y que hacen las delicias del público.
Las letras de los Carnavales siempre están muy pegadas a la denuncia social, y en Carnaval se canta a los políticos, a la violencia machista, al paro («Esto es Cádiz, y aquí hay que mamar»), a la corrupción, a los recortes, ¡hasta a Euskadi! Cierto que a veces con una crítica ramplona, pero en otras ocasiones con un divertido doble juego de palabras. Son letras que con frecuencia buscan indignar, pero que con sus giros y sus golpes arrancan risotadas sinceras. Letras que a veces confirman prejuicios, que a veces los combaten, que a veces son incómodas. Pero también hay letras que van a emocionar, que te tocan la fibra sensible con el punteo de guitarra tan característico. Letras que conectan con algo extraño que te hace estremecerte por dentro.
Mi primer contacto con el Carnaval de Cádiz lo recuerdo con apenas once años, cuando veía las finales del Falla en VHS, y desde entonces no he dejado de seguirlo, más lejos o más cerca. Entiendo que hay muchos que no comprenden esta fiesta o simplemente no les gusta, pero cada día me encuentro a más gente de fuera de la bahía, de fuera de Andalucía, que también conecta con ella. Gente de lo más insospechada, de ideas y orígenes diversos. Y probablemente eso es así porque no hay nada más universal al ser humano que el disfraz, la música, el canto, el arte, la crítica y la libertad. Y probablemente por eso el Carnaval sea el mejor regalo que nos ha hecho Cádiz.

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