¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

martes, agosto 31, 2010

SOLO SABEN INSULTAR





Respuesta a Santos Julià
El insulto como argumento



A la vuelta de mi exilio, una de las realidades que me encontré en España que más me sorprendió fue lo generalizada que estaba en los establishments políticos y mediáticos del país la definición y percepción del proceso de transición de la dictadura a la democracia como modélica. Los datos, que publiqué en mi libro “Bienestar insuficiente. Democracia Incompleta. De lo que no se habla en nuestro país”, Editorial Anagrama, 2002, no avalaban tal percepción. La transición se hizo en términos muy favorables a las derechas (que dominaron aquel proceso), determinando una democracia muy limitada y un estado del bienestar muy poco desarrollado. Los datos que probaban lo que decía estaban ahí para el que quisiera leerlos. Y si alguien estuviera en desacuerdo, hubiera sido muy bienvenida su aportación de datos cuestionando los míos. Pero no llegaron. En su lugar, la respuesta a mi libro por parte de voces de aquellos establishments fue ignorarlo o abierta hostilidad. Por desgracia (y aunque el libro recibió el Premio de Ensayo de Anagrama 2002), el impacto de mi crítica fue mínimo, pues tal definición de la transición como “modélica” continúa enraizada en aquellos establishments y a través de ellos en amplios sectores de la intelectualidad española.

Uno de los indicadores de lo inmodélica que fue aquella transición fue la injusticia que se hizo hacia los vencidos en aquel conflicto, olvidando su historia. A lo máximo que se llegaba en los medios de mayor difusión del país (tales como la televisión) era a presentar como equidistantes las atrocidades llevadas a cabo por los mal llamados “dos bandos” (a los que se llamaba nacionales por un lado y republicanos por el otro). Pero esta versión del pasado y el olvido de la lucha de los vencidos no era sólo la perpetuación de una enorme injusticia, sino un enorme error político de las fuerzas democráticas del país (y muy en especial de las izquierdas, que habían representado a los vencidos en aquella transición), pues el poder de las derechas derivaba precisamente del control de aquella memoria. De ahí que hubieran promovido el olvido del papel clave que las izquierdas tuvieron en la defensa de la única democracia anterior a la actual que había vivido España, y su recuperación. Era lógico que las derechas, que tuvieron gran responsabilidad en el alzamiento golpista (a los que se les llama también rebeldes) y en el establecimiento de la dictadura, quieran mirar adelante sin mirar atrás. Pero ha sido un profundo error de las izquierdas contribuir a aquel olvido, porque el que controla el pasado controla el futuro. Y esto es mucho más que una mera frase retórica. En mi libro “El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias”. Anagrama. 2006, intenté mostrar que el enorme retraso de la democracia española y de su estado del bienestar se basa precisamente en el enorme poder que las derechas han tenido históricamente y continúan teniendo en nuestro país, incluyendo en sus medios de información y persuasión.

En mis escritos tuve que hacer crítica de los autores que, debido a su acceso privilegiado a los medios de mayor difusión, han tenido una elevada prominencia en la promoción de la percepción y definición de la transición como modélica. Tales autores consideran que la transición fue un pacto entre iguales –entre los herederos de los vencedores y de los vencidos-, negando a su vez que hubiera habido un silencio de la memoria de los vencidos. Entre ellos estaba el columnista de El País, y Catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED), Santos Julià. Quisiera añadir que en mis críticas nunca utilicé ni el insulto ni el sarcasmo. Un aspecto que me desagradó profundamente cuando me integré de nuevo en la vida académica y política de nuestro país fue la excesiva tirantez y agresividad en los debates políticos, e incluso académicos, que atribuí a la escasa experiencia democrática y a la rudeza de la derecha española (homologable en muchas de sus posturas y narrativas a las ultraderechas europeas). Todavía hoy escribo en diarios de los países en los que he vivido durante mi largo exilio (Suecia, Gran Bretaña y EEUU), y en ninguno existe el nivel del insulto, sarcasmo, estridencia e hipérbole que aparece en España. La agresividad de las derechas en España es enorme, y ha contagiado en muchas ocasiones a las derechas democráticas (todavía minoritarias en las derechas en España), al centro político e incluso, a veces, a las izquierdas.

¿Hubo o no silencio sobre nuestro pasado?

En mis críticas suelo referirme a datos y a experiencias concretas. Un ejemplo de ello es mi crítica a la postura de Santos Julià, que sostiene que no hubo silencio sobre el pasado ni sobre la memoria de los vencidos (aportando, como muestra de la veracidad de su postura, libros escritos sobre la Guerra Civil desde una perspectiva republicana). En mis trabajos indiqué que la mayoría de tales libros eran académicos, señalando que la distancia entre la academia y la calle es enorme en España. En realidad, en los medios de mayor importancia para poder llegar a la mayoría de la población, tales como la televisión, el primer documental mostrando la enorme y brutal represión en contra de los vencidos, “Els nens perduts del franquisme” (Los niños perdidos del franquismo) se hizo casi un cuarto de siglo después de la transición. Si Santos Julià está en desacuerdo, lo lógico sería que mostrase datos que cuestionaran los míos. No hace esto. En lugar de ello, insulta (a lo cual me referiré más adelante).

Lo mismo ocurrió cuando indiqué que una posible explicación de la resistencia a la recuperación de la memoria histórica (hecho que requiere la intervención del estado) por parte de ciertos autores definidos como progresistas, es que no tuvieron la misma experiencia que la que tuvieron los vencidos y, por lo tanto, no sientan con la intensidad con que sentimos los hijos de los vencidos la urgencia y necesidad de que se corrija esta situación. La memoria de los hijos de los vencedores es distinta a la de los hijos de los vencidos. Escribí que la mayoría de tales autores que escriben en contra de la aplicación y extensión de la Ley de la Memoria Histórica son hijos de vencedores, no de vencidos, e indicaba que si fuera al revés, creo que la situación sería distinta. No era mi intención insultar. Ser hijo de una persona que luchó en el lado golpista no es, en sí, un insulto. Muchos de mis compañeros en la clandestinidad en los años cincuenta y sesenta fueron hijos de vencedores. Y muchos militantes del Partido Comunista fueron hijos de vencedores. Este no es el tema. El tema es que ser hijo de vencedores tiene una experiencia distinta a la de ser hijo de vencidos. Es lógico y humano que sean estos últimos, que han tenido en carne viva mayor experiencia de aquella brutal represión, los que deseen con mayor intensidad que se recupere la memoria de los suyos. Decir esto no es, como Santos Julià, maliciosa y erróneamente me acusa, continuar la división de España entre vencedores y vencidos. Pero me parece obvio subrayar que en la experiencia habida en cuanto a la memoria histórica, las memorias entre los hijos de vencedores y los hijos de vencidos son distintas, con consecuencias diferentes. Y es lógico, predecible y humano que sean los que tuvieron la experiencia de los vencidos los que desean con mayor intensidad que no se olviden a sus antecesores, que lucharon para conseguir la democracia durante la República y después. Y que como consecuencia sufrieron una represión brutal. En nuestras familias han habido fusilamientos, prisioneros en campos de concentración españoles y nazis, torturas, humillaciones y exilios. Exigir que se les honre no es revancha o venganza, sino justicia. Naturalmente que en este homenaje tiene que haber una condena de los responsables de tanto sufrimiento. Esto es lo que implica la justicia, y ello significa una necesaria corrección de la historia del país, lo cual, sin duda, debilitaría a las derechas. Repito que este reconocimiento no es la exigencia de perpetuación de la división de los españoles entre vencedores y vencidos, pues hacer aquel reconocimiento y corrección de la memoria histórica es obligación democrática de todos, independientemente de su origen.

En una democracia, los datos y argumentos no deben sustituirse por insultos

Una última observación. Un amigo me envió hace unos días copia de un artículo de Santos Julià sobre mi postura, refiriéndose a mi persona como un “personaje llamado Vicenç Navarro”, al cual define como “residuo del franquismo”. Con esta introducción, la retahíla de insultos (me llama “vil”, “ruin”, “ese caballero”, “retorcida mente”, “deshonrado” y un largo etcétera) y sarcasmos, dirige sus acusaciones a posturas que yo no sostengo, como la de que constantemente en mis trabajos “divido a los españoles entre hijos de vencedores e hijos de vencidos, tal como hacía el franquismo”. Lo que escribí, y repito, es que la gran mayoría de los que se oponen a la recuperación de la memoria histórica son hijos de familias conservadoras y/o hijos de los vencedores que por tal condición no tienen una identificación existencial con los vencidos, señalando, entre otros, a Santos Julià, al cual definí como ex sacerdote e hijo de vencedores. En su artículo niega que fuera hijo de vencedores y que su padre, un oficial de la Armada, no apoyó el golpe militar. Tomo nota de la aclaración. Y no tengo ningún inconveniente –antes al contrario- en hacer tal corrección pública. Pero no se necesita ninguna disculpa pues, aunque hubiera sido hijo de vencedores, no era mi intención insultar, sino describir el background de muchos de los autores que se oponen a la aplicación y extensión de aquella Ley de la Memoria Histórica. Es importante hablar y conocer el pasado de las personas, y como influencian sus posturas políticas en temas tan importantes como la recuperación de la memoria histórica. Ahora bien, me sorprende que si su padre no apoyó el golpe, él se oponga a que el estado ayude a recuperar la memoria de los que lucharon en contra de la dictadura.

Termina Santos Julià su carta ofensiva con un pequeño psicoanálisis, interpretando mi crítica como resultado de mi frustración –dice él- de que no se hubiera dignado responder a las críticas debido –añade- a su pereza. La arrogancia del establishment no tiene límites. Le aseguro a Santos Julià que nunca tuve ninguna frustración porque no contestara a mis críticas, pues su predecible silencio es un indicador de falta de argumentos, aún cuando, al decidir romperlo haya sustituido éstos con insultos y con un estilo que le caracteriza y es bien conocido. Sus posturas sobre la transición, sobre la Guerra Civil, sobre la Ley de la Memoria Histórica y otros temas, son bien conocidas, pues cuentan con amplias cajas de resonancia poderosas en nuestro país. Y mis posturas sobre cada uno de aquellos eventos es distinta y critica de la suya. Si está en desacuerdo, que haga como yo hago, que presente datos, argumentos y experiencias. Pero, por favor, que no insulte. No sólo entre académicos, sino entre demócratas, los desacuerdos se presentan en base a evidencia y argumentos, no con ofensas, sarcasmos o insultos.

Publicado originalmente: http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=50108

lunes, agosto 30, 2010

Un análisis del poder




Por José Pablo Feinmann

El discurso que la presidenta CFK ofreció el 24 de agosto fue más allá de lo que han ido todos los discursos de los presidentes argentinos hasta la fecha. Nadie –ni siquiera el primer Perón o Evita– procedieron a una destotalización de la estructura del poder en la Argentina. Analíticamente, destotalizó, en primer término, la totalidad y luego la armó otra vez para exhibir su funcionamiento. ¿De qué estaba hablando la Presidenta? Del poder en las sombras, del poder detrás del trono, del verdadero poder. ¿Cuál es? Es el poder mediático. La filosofía occidental de los últimos 45 años se ha equivocado gravemente. Para salir de Marx y entrar en Heidegger (como crítico exquisito de la modernidad pero desde otro lado al de Marx) se vio obligada a eliminar al sujeto, tal como Heidegger lo había hecho con innegable brillo desde su texto La época de la imagen del mundo. También Michel Foucault dio por muerto al hombre. Barthes, al autor. Al estilo. Deleuze, desde Nietzsche, a la negatividad, o sea: al conflicto en la historia. Y la academia norteamericana sistematizó todo esto incorporando con fervor a los héroes de la French Theory. El fracaso es terrible y hasta patético. En tanto los posmodernos postulan la muerte de la totalidad, el Departamento de Estado postula la globalización. En tanto proponen la muerte del sujeto, el Imperio monta brillantemente al más poderoso sujeto de la filosofía y de la historia humana: el sujeto comunicacional. Y ésta –hace años que sostengo esta tesis que en Europa causa inesperado asombro cuando la desarrollo– es la revolución de nuestro tiempo. El sujeto comunicacional es un sujeto centrado y no descentrado, logocéntrico, fonocéntrico, ajeno a toda posible diseminación, informático, bélico, enmascarador, sometedor de conciencias, sujetador de sujetos, creador de realidades virtuales, creador de versiones interesadas de la realidad, de la agenda que determina lo que se habla en los países, capaz de voltear gobiernos, de encubrir guerras, de crear la realidad, esa realidad que ese sujeto quiere que sea, quiere que todos crean que es, que se sometan a ella, y, sometiéndose, se sometan a él, porque lo que crea el sujeto absoluto comunicacional es la verdad, una verdad en la que todos acabarán creyendo y que no es la verdad, sino la verdad que el poder absoluto comunicacional quiere que todos acepten. En suma, su verdad. Imponer su verdad como verdad para todos es el triunfo del sujeto comunicacional. Para eso debe formar los grupos, los monopolios. Debe apoderarse del mercado de la información para que sólo su voz sea la que se escuche. Para que sean sólo sus fieles periodistas los que hablen. Una vez que esto se logra el triunfo es seguro. El arma más poderosa de la supraposmodernidad del siglo XXI radica en el mayor posible dominio de los medios de información. Que ya no informan. Que transmiten a la población los intereses de las empresas que forman el monopolio. Intereses en los que todas coinciden. Asombrosamente ningún filósofo importante ha advertido esta revolución. Foucault se pasó la vida analizando el poder. Pero no el comunicacional. ¡Por supuesto! ¿Si había negado al sujeto cómo iba a analizar los esfuerzos del poder por constituirlo de acuerdo a sus intereses? Nadie vio –además, y se me antoja imperdonable– al nuevo y monstruoso sujeto que se había consolidado. Superior al sujeto absoluto de Hegel. Algo atisbó Cornelius Castoriadis. Pero poco. Relacionó las campañas electorales con las empresas que las financian. Pero –insisto–, aquí lo esencial es que el tema del sujeto ha vuelto a primer plano. Colonicemos al sujeto, hagámosle creer lo que nosotros creemos, y el poder será nuestro. El poder empieza por la conquista de la subjetividad. Empieza por la construcción de algo a lo que daré el nombre del sujeto-Otro.

Formulemos –como punto de partida de esta temática esencial– la obligada pregunta: ¿qué es el sujeto-Otro? Es lo Otro del sujeto. Escribo Otro con esa enorme O mayúscula para marcar la ajenidad que el Poder consigue instaurar entre el sujeto y lo Otro de sí. Heidegger transitó bien está temática. Lo que yo llamo sujeto-Otro es ese sujeto que –según Heidegger– ha caído “bajo el señorío de los otros” (Ser y Tiempo, parágrafo 27). He aquí un señalamiento brillante y preciso: el señorío de los otros. Heidegger amplía el concepto: quien cae bajo ese señorío (el de los Otros) “no es él mismo, los otros le han arrebatado el ser”. “El Poder, al someter mi subjetividad, elimina mis proyectos, mi futuro más propio, lo que hubiera querido hacer con mi vida. Mis posibilidades (...) son las del Otro, son las del Poder, las que me vienen de afuera. Ya no soy yo quien decide, soy decidido” (JPF, La historia desbocada, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2009, p. 128). Heidegger, sin embargo, se remite a la esfera ontológica: lo que se pierde es el ser. No creo que debamos poner el acento ahí: lo que se pierde es la subjetividad, la conciencia, la autonomía de pensar por nosotros mismos, pues pensamos lo que nos hacen pensar, decimos lo que nos hacen decir y nos convertimos en patéticos, bobos, manipulados defensores de causas ajenas. CFK manejó la temática con precisión y con una audacia que –yo, al menos, y ya tengo mis años viviendo siempre en este país– no le vi a ningún presidente. Cuando retoma la frase de tapa de Clarín y la da vuelta es donde revela qué es el Poder. Clarín titula: “El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. Detrás de esta frase está toda la campaña “erosionante” (por utilizar un concepto del revolucionario popular agrario Buzzi, fiel a sus bases hasta la muerte, hasta matar a la FA sometiéndola a los intereses de la Sociedad Rural, manejada hoy por el “Tano” Biolcati, descendiente de la “chusma ultramarina” que Cané desdeñaba, y no por Martínez de Hoz o por el elegante señor Miguens) de la oposición. Es decir, el Gobierno es autoritario, enfermo de poder y siempre empeñado en silenciar a todos. CFK le da la razón a Clarín: “Clarín piensa que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. Quiero en esto coincidir con Clarín. Claro, quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. ¿Por qué? Porque Papel Prensa Sociedad Anónima es la única empresa que produce en el país pasta celulosa para fabricar papel de diario, fabrica el papel de diario, lo distribuye y lo comercializa en lo que se conoce en términos económicos y jurídicos como una empresa monopólica integrada verticalmente. ¿Por qué? Porque va desde la materia prima hasta el insumo básico, pero no solamente produce ese insumo básico sino que además determina a quién le vende, cuánto le vende y a qué precio le vende. Por eso coincido con Clarín en que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa en la República Argentina”.

El Poder –en cada país– tiene que formar monopolios para tener unidad de acción. No se tiene todo el poder si se tiene sólo Papel Prensa, que implica, es verdad, el control de la palabra impresa. Pero hay que tener otros controles. Sobre todo –hoy, en el siglo XXI, en esta supraposmodernidad manejada por la imagen– el poder de la imagen. Y el de la voz radial, siempre penetrante, omnipresente a lo largo de todo el día. Se trata de la metralla mediática. No debe cesar. ¿Por qué este Gobierno se complica en esta lucha con gigantes sagrados, intocables? O lo hace o perece en cualquier momento. Desde la campaña del señor Blumberg se advirtió que los medios podían armar una manifestación popular en pocas horas. Toda la gilastrada de Buenos Aires salió con su velita detrás del ingeniero que no era e impulsada por Hadad y la ideología-tacho que –en ese entonces– era una creación de Radio 10. La ideología-tacho es un invento puramente argentino. Como el colectivo, el dulce de leche y Maradona. Uno toma un taxi en cualquier parte del mundo y el taxista no lo agrede con sus opiniones políticas. Lo deja viajar tranquilo. Sigamos: la segunda, terrible señal de alarma fue durante las jornadas “destituyentes” y “erosionantes” del “campo”. Sin el apoyo inmoderado de “los medios” habría sido un problema menor. Pero la furia mediática llegó a sus puntos más estridentes. La “oposición” no es esa galería patética de ambiciosos, torpes e impresentables políticos que pelean mejor entre ellos que con sus adversarios. Son los medios. La derecha no tiene pensadores, tiene periodistas audaces, agresivos. Y la mentira o la deformación lisa y llana de toda noticia es su metodología.

El análisis de CFK fue excesivamente rico para una sola nota. Hasta aquí tenemos: Videla convocó a La Nación, Clarín y La Razón y les entregó Papel Prensa. Al ser el Estado desaparecedor socio de la sociedad que se formó, esos diarios no sólo apoyaron o colaboraron con un régimen abominable, fueron sus socios. ¿Para qué? CFK lo dice así: “Durante esos años se escuchaba mucho el tema defender nuestro estilo de vida. Nunca pude entender exactamente a qué se referían cuando se hablaba de defender nuestro estilo de vida. Yo no creo que la desaparición, la tortura, la censura, la falta de libertad, la supresión de la división de los poderes puedan haber formado en algún momento parte del estilo de vida de los argentinos”. Sí, en el momento en que se constituye Papel Prensa y Videla les pide a los grandes diarios que –ahora sí: a muerte– defiendan la lucha en que están empeñados, el estilo de vida argentino, para ser defendido, requería los horrores de la ESMA. Hay un libro de Miguel Angel Cárcano: El estilo de vida argentino. En sus páginas se traza una imagen idílica, campestre, cotidiana y señorial del general Roca. Ese es –para Cárcano– un héroe de nuestro estilo de vida. El de ellos, el de la oligarquía que hizo este país a sangre fuego y a sangre y fuego lo defendió siempre que se sintió atacada. Los herederos de Cárcano y Roca todavía lo defienden. Si se les deja el poder de “formar la opinión pública” como siempre lo hicieron volveremos al país que desean: el del neoliberalismo, el de los gloriosos noventa. Conservarán el poder. Al que CFK dibujó así: “Si hay un poder en la República Argentina, es un poder que está por sobre quien ejerce la Primera Magistratura, en este caso la Presidenta, también por sobre el Poder Legislativo y, mal que pese, también por sobre el Poder Judicial (...) es invisible a los ojos”. Es el poder que tan impecablemente definió un otrora misterioso personaje: “¿Presidente? Ese es un puesto menor”.

domingo, agosto 29, 2010

¿Son todos los alemanes nazis?


Un directivo del Bundesbank arremete contra inmigrantes, musulmanes y judíos

Las declaraciones de Thilo Sarrazin, miembro del partido socialdemócrata, conmocionan a la clase política alemana

Miembro de la junta directiva del Bundesbank (Banco Central alemán) y del partido socialdemócrata, Thilo Sarrazin, ha conmocionado a la clase política alemana con unas declaraciones en las que arremete contra inmigrantes, turcos y judíos, en una entrevista publicada en el diario alemásn Welt am Sonntag. "Todos los judíos comparten un gen particular; losvascos comparten un gen particular que los distingue", afirma el directivo, en le entrevista promocional del libro Deutschland schafft sich ab (aproximadamente, Alemania se deshace).

En el libro, Sarrazin critica la presencia de inmigrantes turcos y árabes en Alemania, aunque niega que sus postulados sean racistas. Argumenta, por ejemplo, que los musulmanes suponen un menoscabo para la sociedad alemana, les acusa de casarse con "esposas importadas" y de tener una actitud negativa. Además, acusa a los musulmanes jóvenes de ser agresivos debido a frustraciones sexuales. "Desgraciadamente, el gran potencial de agresión de este grupo es evidente. Los chicos árabes no pueden conseguir a sus chicas árabes", asegura.

"Ha cruzado el límite"

Sarrazin insiste en que no es racista, pero sus justificaciones no convencen a sus colegas. "En el debate político no caben declaraciones que azucen el racismo o el antisemitismo", ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle. El ministro de Defensa se ha mostrado contudente en su reprobación al directivo del Banco central alemán. "Hay límites para toda provocación y Sarrazin, miembro de la junta directiva del Bundesbank, ha traspasado claramente las fronteras con este comentario equivocado e inapropiado", ha señalado Karl-Theodor zu Guttenberg.

También desde la comunidad judía alemana se ha criticado a Sarrazin. "Alguien que trata de definir a los judíos por sus características genéticas está consumido por una manía racista", apuntó uno de los líderes judíos alemanes, Stephan Kramer. "A ¡Basta ya!", escribía otro dirigente judío alemán, Michel Friedman, en un artículo publicado por Bild am Sonntag. "Basta de tolerancia para con esta intolerancia. Está bien provocar, pero basta de cebarse y de difamar. No necesitamos a predicadores del odio, especialmente en el Bundesbank", agrega Friedman.



Desde luego los alemanes tienen un complejo con las otras culturas.

¿Son todos nazis?

No lo creo,pero hay muchos,desde luego.No menos racistas que los franceses,cuando el 60 % pide la expulsion de los gitanos.

O los españoles echando sudakas.

El "gran"hombre blanco europeo se cree superior y ha cometido varios genocios en los ultimos dos mil años de historia de la Humanidad.



sábado, agosto 28, 2010

Que operen a los políticos !!!!!

“Me dolía el costado y me extirparon la mentira del cuerpo”

Benjamín Modorro acudió el pasado martes a las Urgencias del Hospital Virgen de la Apretura por unas molestias en el costado. Los servicios médicos detectaron una perforación en la bolsa del embuste y tuvieron que extirparle la mentira. La medida de urgencia ha afectado a sus relaciones sociales: “La gorda de mi mujer dice que no me quiere y el imbécil de mi jefe me ha echado porque le dije que el gilipollas de su socio se estaba tirando a la puta de su mujer”, nos cuenta mientras se le encharcan los ojos.

Mientras engulle “esta puta mierda de comida hospitalaria que me ha servido la típica enfermera sudamericana”, el entrevistado explica que las primeras molestias las sintió mientras celebraba la comunión de su sobrino Borja. “En un principio pensé que era por el menú, ya que comí sólo dos platos de cordero frío y seco, una fuente de merluza, que tenía toda la pinta de ser congelada, rellena de gambas, y un sorbete de limón avinagrao”. Pero lo que parecía una indigestión en realidad pasó a ser un caso médicamente insólito. Benjamín Modorro tuvo que ser operado a susto o muerte por los servicios médicos del hospital, que finalmente se vieron obligados a amputarle la mentira.

“Tuvimos que abrir a ciegas”, cuenta el doctor Sintron Nison, “y una vez abrimos los ojos nos dimos cuenta de que tenía la bolsa del embuste perforada, así que hubo que extirparle la mentira urgentemente porque si no se podría quedar más tonto de por vida. Podríamos decir que la operación fue un éxito, pero al anestesista se le quedó el móvil dentro. Eso no es grave, pese a todo, porque lo tenía en silencio”.

Aunque Benjamín se recupera bien físicamente, no se puede decir lo mismo de su situación anímica, ya que sus relaciones sociales se han visto deterioradas desde que le fue extirpada la mentira de cuajo. “La gorda de mi mujer dice que no me quiere y el imbécil de mi jefe me ha echado porque le dije que el gilipollas de su socio se estaba tirando a la puta de su mujer”, nos cuenta mientras se le encharcan los ojos. Aunque luego aclara, ya que no puede fingir, que realmente las lágrimas se deben a una conjuntivitis mal curada.

Ahora la única esperanza de Benjamín es la donación. “Ya estoy metido en lista, y lo bueno es que estoy sólo yo porque soy el único al que han operado de esta mierda. Espero que alguien me done algo de su patraña y tú, con el cuerpo ese que tienes de gordo sudoroso, ya podrías darme algo, cabrón. Y aparta, por cierto, que me das calor”, exclama mientras nos echa de su habitación “porque después de comer siempre me hago una paja”.

Hospital Virgen de la Apretura. Habitación 102.

- Sopa de fideos que sabe a truño.
- Merluza que da asco.
- Yogur que se comerá tu tía la del pueblo.

Total: cortesía del entrevistado.


viernes, agosto 27, 2010

NO ES CHISTE DE GAYEGOS....


«Si viese a Jesucristo no hubiera ido a prisión»

Carlos Javier Rojas, imputado por estafar a cientos de personas, niega que sea líder de una religión diabólica, aunque admite su relación con el maligno



Acaba de salir de prisión y dice que quiere desmentir todo lo que se ha dicho de él. Para empezar, niega haberse llamado 'hijo de Satán' -«soy hijo de Carmen y Francisco»-. Sin embargo, Carlos Javier Rojas Luna, natural de San Fernando y con 35 años, está bajo sospecha precisamente de haber mentido: a cientos de personas a las que supuestamente habría estafado dinero, tras hacerse con su voluntad como líder de una secta, desmantelada en Chiclana en 2009. Él, en cambio, asegura que sólo practicaba la santería, como cualquier brujo de la tele, aunque admite que cobró miles de euros por estos trabajos. Algunos le llaman «embaucador» y él reivindica su versión. Lo cierto es que es un hombre con labia. Será la Justicia la que aclare si miente, aunque no si tenía contacto con el Diablo.
-¿Cree realmente ser el 'Verdadero Hijo de Satán'?
-Yo en ningún momento he dicho que sea hijo de Satán. Yo soy hijo de Carmen y de Francisco. Sí es cierto que me anunciaba como 'profesor brujo Satán', la misma palabra lo dice. No me presentaba como 'profesor Espíritu Santo', ni decía que veía a la Virgen María o Jesucristo. Los que me llamaban, sabían que venía a tratar con Satán.
-Pero sí les decía que hablaba con el demonio.
-No, yo no hablaba con Satán. Hacía los trabajos a través del Diablo. Los clientes me llamaban para echarles las cartas o para hacerles un trabajo espiritual, o hacer una güija.
-¿Cuánto cobraba por cada uno?
-Echar las cartas, 50 euros; una güija, 650 euros; y un trabajo espiritual, depende: si era una recuperación de pareja, desde 600 euros, 800 euros y hasta 1.200 euros, no lo niego. Pero la persona que pide ese trabajo, también debe estar cualificada y tienen que poner de su parte.
-¿Lo dice porque a muchos no le daban resultado los hechizos?
-Les dio resultado a todos, menos a la mujer que me denunció, porque no siguió el trabajo que le mandé en su casa. Es la única denunciante, los demás fueron incitados.
-Quizá hay personas que no se han atrevido por miedo a Satán.
-Si no han denunciado más personas, no es por miedo, es porque los trabajos espirituales se han dado.
-Le acusan de haber cometido vejaciones a las personas que tenía en su casa, de haberles coaccioado para que le pagaran grandes cantidades de dinero, hasta el punto de vender sus casas.
-La persona que vendió su casa lo hizo para venirse a vivir a Chiclana, pero no a la mía, sino a un apartamento que yo mismo le busqué. Yo me pregunto, ¿por qué me denunció a los nueve meses?
-Quizá porque estaba asustada; según ella, le había amenazado con represalias del demonio. También Se le imputa haber dicho a sus seguidores o clientes que estaban poseídos por muertos.
- (Ríe) En ningún momento he dicho eso. Se lo han inventado todo. Los muertos no poseen a nadie.
-Según la denuncia, tuvo a personas que trabajaban en su casa, limpiando y haciendo labores de bricolaje gratis.
-Para mí no ha trabajado nadie, ni han hecho trabajos domésticos. En mi casa trabajamos mi mujer y yo.
-Los seguidores o clientes sí que iban a su casa habitualmente.
-Por supuesto. No hago como muchos santeros, que tratan a distancia. Eso sí que es una estafa. Mis clientes venían a casa una noche y si no tenían donde dormir, yo les decía que se quedaran, pero no los tenía allí trabajando, ni sufrían vejaciones.
-Le acusan también de dejar en la ruina a algunas personas, incluso a ancianos.
-Es incierto que les he dejado en la ruina. Que lo demuestren. Si fuera cierto que estafé 600.000 euros, me habría escapado. Dónde están los millones. Tuvimos que reunir el dinero para pagar la fianza (4.000 euros).
-¿Qué tipo de ritos practicaba en el chalé de Chiclana?
-Rituales con velas, con incienso y con corazones de vaca, que se compran en cualquier carnicería.
-¿Y los animales que se enterraron, como gatos y pollos?
-Se mató un gallo, y parte de él se lo comieron. No se encontraron gatos como dicen.
-Algunos clientes sospechaban también que podían haber sido drogados, porque no se acordaban de ciertos rituales.
-Que me digan qué tipo de droga era y por qué no se hicieron las pruebas tóxicas que solicitó mi abogada.
-¿Qué le pedían las personas que participaban en los ritos?
-Venían a que les quitara un mal de ojo, un malestar, o que les consiguiera un empleo o recuperara a una pareja. Ahora mismo, me dices que haga un trabajo espiritual y yo lo hago. Pero te digo, primero, que cobro 20.000 euros y te hago el trabajo espiritual bien. Si a los 21 días no haces los rituales y no funciona, ¿a qué vienes a denunciarme?
-Puede haber dañado psicológicamente a ciertas personas.
-Estos trabajos son muy fuertes, sobre todo con la santería y con la güija. Esto no es un juego, es una cosa muy seria.
-Es decir, que algunos han podido acabar mal.
-Mal no. Lo que ha podido pasar es que se le haya ido a alguno la pinza y se inventen todas estas cosas. ¿Que son asuntos peligrosos? Sí, pero mal no ha quedado ninguno.
-¿Desde cuando hace estos 'trabajos' satánicos?
-Desde los 11 o 12 años, cuando hice mi primera güija. Pero siempre lo he tenido oculto, hasta que en el 2008 lo dejé todo y me dediqué a ello.
-En la 'operación Creador' se le vincula también con otra estafa de venta de coches de lujo. De hecho, se decomisaron cuatro vehículos.
-Encontraron varios coches de lujo, pero han sido apartados del caso. Yo estuve en prisión por el tema de la santería, no por los coches.
-Pero ya había estado en prisión por otra estafa en la venta de coches en 2007.
-Tengo una causa pendiente, que todavía no ha sido juzgada. Pero eso es un tema distinto.
-¿Volvería a hacer hechizos o los está haciendo ya?
-Por supuesto, el trabajo de santería se lleva en la sangre. De brujos, santeros y tarotistas está el mundo lleno y nunca, ninguno está en prisión. Quizá van a por mí, a separarme de mi mujer, pero no pueden.
-¿Considera que ha fundado una secta, que es líder de una fe?
-No, yo sólo hacía trabajos de santería. Secta es la mujer de El Escorial que dice ver a la Virgen, a la que (los seguidores) le dan los bienes y tiene una mansión grandísima, pero no la meten en prisión porque ve a la Virgen. Si yo hubiese dicho que veía a Jesucristo, no habría entrado en prisión.
-¿Es creyente?
-¿Creer en qué?
-En Dios.
-Dios existe, pero mi dios es el diablo, y con mucho orgullo.

Los gitanos y la intolerancia española


El gitano jerezano "Capullo de Jerez",ejemplo de la "adaptacion" de esta etnia en España,siempre divirtiendo a los señoritos con sus bailes y cantes.


* Juan José Téllez

Que no venga el húngaro Nicolás Sarkozy a darnos lecciones. A los españoles no nos gana nadie a la hora de darle caña o tener entre ceja y ceja a los gitanos. Aquí ya nadie parece recordar aquella Gran Redada o Prisión General de los Gitanos promovida por el rey Fernando VI...


...y que planeó el Marqués de la Ensenada en 1749: alrededor de 9.000 gitanos se sumaron a los 3.000 que ya estaban en prisión y si los hombres eran enviados a los arsenales de la marina, mujeres y niños --”sin excepción de sexo, estado ni edad”-- dieron con sus huesos en la cárcel. Carlos II les indultó luego pero algunos no fueron puestos en libertad definitiva hasta 1783, tras 34 años de cautiverio. Cinco siglos de persecución, hasta la Constitución de 1978 cuando camelaban naquerar y les amordazaban con pragmáticas y ordenanzas especiales de la Guardia Civil. Pero que nadie vea la paja en el ojo ajeno: en el estado de Nueva Jersey este tipo de legislación discriminatoria estuvo vigente hasta 1998.

La muy democrática Francia de los ade-enes y de los inmigrantes obligados a cantar La Marsellesa, se suma al camino emprendido ya por Italia y decreta la caza y captura de los zíngaros con denominación de origen, los que proceden de Bulgaria y de Rumanía. Los progroms vuelven a la pasarela de moda de la barbarie. En el caso francés, se valen de una moratoria ampliable a 2014 por la que los nacionales de ambos países, fuere cual fuese su etnia, necesitan un permiso de trabajo o estar cursando estudios de manera regular para residir en el país de la Liberté, la Egalité y la Fraternité.

Así que ahora les endiñan una paguita y les ponen de patitas en la frontera: lo que pretendimos hacer aquí con los inmigrantes y el famoso plan de retorno que no constituyó un éxito de crítica ni de público. En el país vecino, han decidido estimularles con algunos golpes de efecto, como cuando la gendarmeríe de Loir-et-Cher se cargó a tiros, el pasado 16 de julio, a Luigi Duquenet, un gitano rumano y veinteañero. Las autoridades invierten la carga de la prueba y culpan a los Rom de la peligrosidad y la alevosía. Desde 2002, arrasan poblados y chabolas con la misma intensidad con que debimos desmantelar a algunos bancos culpables de la verdadera inseguridad que nos aflige.

Bonita forma de conmemorar la Década para la Inclusión Gitana. Estamos a punto de que las galeras y las minas del azogue se conviertan en deporte olímpico. Pero como en el caso de la tortilla francesa, no nos engañemos respecto a la patente de estas nuevas razzias: los Gobiernos de París y de Roma son impresentables, como lo es también el Gobierno rumano que mantiene a los gitanos como eternos ciudadanos de segunda sin que ello haya supuesto ningún obstáculo para la incorporación de dicho país a la Unión Europea.

¿Y qué decir de los gitanos portugueses, rumanos o búlgaros que se asientan en los suburbios de nuestro propio estado del bienestar? Hemos sido incapaces de gestionar su salida de la marginalidad y su incorporación a la realidad gitana española cuya verdadera imagen, más allá del tópico, es la de un pueblo que ya dejó de ser en gran medida andarríos, que conserva poderosamente sus costumbres desde Salamanca a Granada, desde Sevilla a Jerez, desde Madrid a Barcelona, pero que ya hace mucho que frecuenta la universidad y que no supone, en su mayoría, un hecho diferencial relacionado con la marginación y el hampa como el tópico, sin embargo, les sigue dibujando. A pesar del trabajo concienzudo que vienen realizando las asociaciones romaníes y algunas administraciones, en nuestro país, a los gitanos propios o ajenos les seguimos vigilando de cerca con la severa sospecha del prejuicio. Así que la mayor hipocresía de lo que viene ocurriendo respecto a la comunidad gitana en Europa es que a un sector de la opinión pública patria le gustaría que importásemos ese mismo modelo. Y es que en el mercado de la intolerancia somos plenamente competitivos. Quinientos años de experiencia lo acreditan.

jueves, agosto 26, 2010

También es Buenos Aires


Zapatos de cristal para los olvidados

Ismael Serrano


Por ejemplo, Carlos Tévez. Se crió en el humilde y popular barrio Ejército de los Andes, llamado Fuerte Apache. El barrio surge a partir de sucesivos planes de realojamiento para habitantes de villas miseria de Buenos Aires. La vida allí es dura, afilada y Tévez admite que su infancia no fue sencilla. En la calle forjó su carácter, en los partidos de potrero, en cualquier terreno baldío jugando a la pelota, en los días en los que el sueño de ser la estrella del fútbol que hoy es era algo lejano y difuso. Tévez escapó de la marginalidad y si a la Cenicienta la rescató el zapato de cristal, a él el botín con tacos con el que ha recorrido las canchas de medio mundo.

Las hinchadas lo adoran. En Boca, en el Corinthians de Brasil o en los equipos ingleses en los que ha jugado, desplegó su coraje, ganándose la simpatía de toda la grada. En la selección, todos celebran la furia con la que pelea el balón.

Otro ejemplo, Bárbara Franco. Se cría en la Villa 21. Su historia es todo un tango: padre alcohólico, violencia familiar, lucha por la supervivencia. Pero la fortuna la rescató del desastre. Se operó el pecho y luego hizo carrera como modelo, azafata televisiva y colaboradora casual en series varias. Los argentinos suspiran por sus curvas.

No son muchas las cenicientas rescatadas del naufragio que supone vivir en los poblados marginales de la ciudad de Buenos Aires

Si pasas por la Autopista Illia, verás la Villa 31, barrio marginal y orgulloso. Hace poco, los vecinos de la 31 la cortaron exigiendo que el ayuntamiento resolviera la situación de riesgo sanitario en la que viven.

Allí el padre Mugica fundó la parroquia Cristo Obrero, donde está enterrado. Luchó por que se reconociera la dignidad de los excluidos que habitaban la villa, por mejorar su situación. Murió en el 74 por su militancia, asesinado por la triple A argentina. Mugica rezaba: “Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no.”

Calles de tierra, edificios construidos por los propios habitantes, chabolas convertidas en viviendas de tres plantas, inseguridad, precariedad, emigrantes venidos de todas partes en busca de oportunidades.

Por lo demás, difícil encontrar más ejemplos. No son muchas las cenicientas rescatadas del naufragio que supone vivir en los poblados marginales que rodean la ciudad de Buenos Aires. No hay suficientes zapatos de vidrio para abrigar los pies descalzos de tantos olvidados.