Una esquina del mundo donde analizar lo que pasa,las maldades que nos
hacen y las boludeces que decimos
¿HÉROE O VILLANO?
miércoles, febrero 03, 2016
martes, febrero 02, 2016
“Pepe” Mujica: "No se puede ser progresista y de izquierda y vivir acomodado a lo burgués"
Más de 1 000 personas, entre delgados de más de 60 países e invitados en la clausura de la Segunda Conferencia Internacional, Con todos y para el bien de todos, en el Palacio de Congresos de La Habana, tuvimos “el privilegio” de ver y oír en directo, la conferencia magistral, educativa, formativa e informativa, titulada “Y la cultura” del Senador y ex presidente “Pepe” Mujica de Uruguay.
Mujica, además de reconocer los aciertos y valores de la izquierda, que son muchos [dar las gracias a Cuba por su ejemplar solidaridad-dignidad con los pueblos] de igual manera con valentía, objetividad y humildad reconoció los errores cometidos, no falto la autocritica ni la crítica constructiva en mayúsculas. Como siempre, su mensaje sencillo, claro, objetivo, convincente y avalado en no pocas ocasiones por fuertes y prolongados aplausos de los más de 1000 asistentes puestos de pie.
Nada mejor, que recordar a título de ejemplo alguna de las sabias reflexiones de Mujica, uno de los políticos, progresistas y de izquierdas [del planeta], sin lugar a dudas más coherente, con las ideas y principios que afirma o intenta defender o llevar a cabo. Mujica entre sus y no pocas e interesantes reflexiones “en alta voz” señalo “La innovación se ha vuelto una parte esencial de nuestro tiempo, pero innovar, hoy, no es más que agenciárselas para inventar algo llamativo, que genere compras. Eso hace creer a la gente que lo único importante es conseguir esos adelantos, y los convierte en presos del consumismo.
Subrayando a continuación, está claro que los partidos progresistas son los encargados de luchar contra ese fenómeno, y de sembrar, con ello, la esperanza y la utopía. No se puede ser progresista y de izquierda y vivir acomodado a lo burgués. Tenemos que aprender a pasar las vicisitudes que sufren las grandes masas por las cuales peleamos puntualizó además.
Pienso que [entre otras] esas incoherencias y contradicciones de principios [“corrupción política”] tan bien explicadas, criticadas y denunciadas por “Pepe” Mujica, han sido y son, en mayor o menor grado, motivo principal de que Revoluciones como la Rusa de Octubre 1917-19 se hayan como castillos de naipes derrumbado estrepitosamente. Y que no pocos partidos políticos históricos de Izquierda “socialdemócratas y comunistas” a lo largo y ancho de los cinco continentes hayan evolucionado [“corrompido-políticamente”] a posiciones netamente Neoliberales.
Para terminar, sin lugar a dudas, el gran reto pendiente de la Izquierda mundial, sigue siendo además de las criticas y anomalías antes mencionadas por “Pepe”, descubrir y desenmascarar públicamente a tiempo, antes que sea demasiado tarde como sucede a menudo, la quinta columna. Para ello el mejor antídoto, es la poner en práctica con más fuerza que nunca, a través de la cultura “adormecida” del debate permanente [sin sectarismos ni dogmatismos] hasta la saciedad, de la autocrítica y la crítica política, ¡Esto es Socialismo! Para de esta forma, siguiendo los sabios consejos de Fidel Castro, Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara, etc., podamos conociéndonos mejor, con conocimiento de causa, corregir y salvar a compañeros “confundidos” a tiempo, elegir a nuestros dirigentes, insisto con conocimiento de causa a los más honestos-idóneos [mejores militantes] para ocupar cargos de responsabilidad en la organización.
¡No nos podemos dormir en los laureles!
Mujica, además de reconocer los aciertos y valores de la izquierda, que son muchos [dar las gracias a Cuba por su ejemplar solidaridad-dignidad con los pueblos] de igual manera con valentía, objetividad y humildad reconoció los errores cometidos, no falto la autocritica ni la crítica constructiva en mayúsculas. Como siempre, su mensaje sencillo, claro, objetivo, convincente y avalado en no pocas ocasiones por fuertes y prolongados aplausos de los más de 1000 asistentes puestos de pie.
Nada mejor, que recordar a título de ejemplo alguna de las sabias reflexiones de Mujica, uno de los políticos, progresistas y de izquierdas [del planeta], sin lugar a dudas más coherente, con las ideas y principios que afirma o intenta defender o llevar a cabo. Mujica entre sus y no pocas e interesantes reflexiones “en alta voz” señalo “La innovación se ha vuelto una parte esencial de nuestro tiempo, pero innovar, hoy, no es más que agenciárselas para inventar algo llamativo, que genere compras. Eso hace creer a la gente que lo único importante es conseguir esos adelantos, y los convierte en presos del consumismo.
Subrayando a continuación, está claro que los partidos progresistas son los encargados de luchar contra ese fenómeno, y de sembrar, con ello, la esperanza y la utopía. No se puede ser progresista y de izquierda y vivir acomodado a lo burgués. Tenemos que aprender a pasar las vicisitudes que sufren las grandes masas por las cuales peleamos puntualizó además.
Pienso que [entre otras] esas incoherencias y contradicciones de principios [“corrupción política”] tan bien explicadas, criticadas y denunciadas por “Pepe” Mujica, han sido y son, en mayor o menor grado, motivo principal de que Revoluciones como la Rusa de Octubre 1917-19 se hayan como castillos de naipes derrumbado estrepitosamente. Y que no pocos partidos políticos históricos de Izquierda “socialdemócratas y comunistas” a lo largo y ancho de los cinco continentes hayan evolucionado [“corrompido-políticamente”] a posiciones netamente Neoliberales.
Para terminar, sin lugar a dudas, el gran reto pendiente de la Izquierda mundial, sigue siendo además de las criticas y anomalías antes mencionadas por “Pepe”, descubrir y desenmascarar públicamente a tiempo, antes que sea demasiado tarde como sucede a menudo, la quinta columna. Para ello el mejor antídoto, es la poner en práctica con más fuerza que nunca, a través de la cultura “adormecida” del debate permanente [sin sectarismos ni dogmatismos] hasta la saciedad, de la autocrítica y la crítica política, ¡Esto es Socialismo! Para de esta forma, siguiendo los sabios consejos de Fidel Castro, Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara, etc., podamos conociéndonos mejor, con conocimiento de causa, corregir y salvar a compañeros “confundidos” a tiempo, elegir a nuestros dirigentes, insisto con conocimiento de causa a los más honestos-idóneos [mejores militantes] para ocupar cargos de responsabilidad en la organización.
¡No nos podemos dormir en los laureles!
lunes, febrero 01, 2016
DAAALE MACRI,DEJA A OSCURAS A LOS GRONCHOS Y QUE SE JODAN!!!
ARGENTINA, EN VÍSPERAS DEL PRIMER TARIFAZO: LA ELECTRICIDAD SUBIRÁ HASTA UN 500%
01 FEB 2016
01 FEB 2016
EN VÍSPERA DEL TARIFAZO, LOS ARGENTINOS ANALIZARON ESTE DOMINGO CUÁNTO MÁS PAGARÁN POR EL ALZA DEL COSTO DE LA ELECTRICIDAD DE HASTA 500 POR CIENTO PARA HOGARES, Y QUE PUDIERA LLEGAR A 750 POR CIENTO PARA COMERCIOS E INDUSTRIAS. EL AUMENTO QUE SE APLICARÁ A PARTIR DE ESTE LUNES 1 DE FEBRERO SE DEBE A LA DECISIÓN DEL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI DE ELIMINAR LOS SUBSIDIOS Y FACILITAR UNA MAYOR RENTABILIDAD A LAS EMPRESAS DISTRIBUIDORAS PRIVADAS DEL SECTOR.
CHE,VISTE,TAMBIEN TENEMOS POBRES EN BAIRES!!!!
La miseria imposible de ocultar en el centro de Buenos Aires
El Ayuntamiento de la capital argentina coloca plantas y vallas para aislar las chabolas de la autopista
Buenos Aires 

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Es casi imposible no verla, pero algunos lo logran. En el corazón de Buenos Aires, a 200 metros del barrio más caro de la capital argentina y un centro comercial de lujo, resiste dictaduras, crisis, recuperaciones y recaídas. Está allí como un recuerdo permanente de que estamos en Latinoamérica, por mucho que algunos barrios chic de Buenos Aires quieran desmentirlo. Es la Villa 31, incrustada entre el tren y la autopista, más viva que nunca. Nadie pudo acabar con ella. Ahora se intenta disimular. El ayuntamiento ha colocado vallas, mallas de metal y plantas para separar la autopista de la villa. En teoría, se pretende proteger a los vecinos y evitar que las casas literalmente se monten sobre los coches. Pero muchos, abajo, creen que quieren aislarles y conseguir que los automovilistas no les vean. Es casi imposible, la villa es enorme. Pero algo tapa.

La 31 ha doblado su población en la última década. Ya viven allí entre 40.000 y 50.000 personas. Nadie lo sabe con certeza. Pero mientras arriba, en la autopista, la villa se difumina, abajo la realidad es cada día más dura. Una guerra entre bandas narco, peruanos contra paraguayos, ha dejado cinco muertos en un mes, el último de solo 14 años. Un récord incluso para esta zona donde el asesinato no es algo raro, aunque siempre fue más tranquila que la 1-11-14, la villa más dura. “La situación está al rojo vivo. Los narcos quieren marcar territorio ahora que entra un Gobierno nuevo. Y mientras aquí abajo perdemos a nuestro chicos adictos al paco [pasta base de cocaína], que mezclan con silacina, una droga para caballos, allí arriba tratan de hacer un bosque para que desde la autopista no se vea nuestra pobreza. Quieren tapar el sol con un dedo”, se lamenta Jorge, que lleva 40 años viviendo en la villa, tiene dos hijos drogadictos y con su organización “Sí a la vida” trata de sacar a niños de la droga.

La ciudad de la que fue alcalde Mauricio Macri ocho años y que ahora dirige su mano derecha, Horacio Rodríguez Larreta, tiene planes para la Villa 31. Un proyecto de integración en la ciudad que promete ser uno de los hitos de su gestión. Diego Fernández, secretario de integración urbana y social de la Ciudad de Buenos Aires, rechaza cualquier crítica las plantas que desde la autopista tratan de cubrir la villa. “La ciudad no tiene ninguna voluntad de ocultar la villa 31 sino de integrarla”, asegura. Es cierto que es imposible esconderla, y las plantas no lo logran. Fernández asegura que todo se hizo con consenso de los vecinos, hartos de que les cayera de todo desde la autopista. Entre la malla de metal asoman ya nuevas construcciones y antenas de televisión. Los coches pasan a dos metros de la puerta de un baño donde la intimidad es una quimera.

Jorge camina entre las calles sucias y la maraña de cables de luz, teléfono, televisión. Saluda a todos. Un cartel de “Macri presidente” recuerda la presencia de la gente del exalcalde de Buenos Aires y ahora presidente. Macri ganó las elecciones también en la 31, con la gran promesa de acabar con el narcotráfico. Casi nadie lo ve posible aquí abajo.
Gabriel, que dirige una oficina del Ministerio de Justicia en plena villa, donde ayudan a la gente con problemas, lo tiene claro. “Este es un lugar perfecto de exclusión. Aquí están los que trabajan en las casas y oficinas de los ricos del centro. Los que las limpian, las construyen, los que cuidan a los hijos, a los abuelos”. Un reguero humano sale cada mañana de la villa hacia el centro, a pocos metros. La mayoría son trabajadores extranjeros que no pueden permitirse otra vivienda. Aquí se alquila barato aunque no tanto -1.500 pesos (110 dólares) una habitación sin baño- pero sobre todo no se paga impuestos, ni luz, ni agua, y nadie pide avales ni papeles, el gran problema para los extranjeros y los más pobres. Todo es alegal en la 31. Lleva aquí desde los años 30, pero son terrenos ocupados y todo está teóricamente prohibido.

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Muchos temen que algún día todos estos terrenos se entreguen a la especulación. Tiene una de las mejores ubicaciones de la ciudad, cerca del río de la Plata. “Si los mueven de aquí necesitarán otra bolsa de exclusión y que sea céntrica”, ironiza Gabriel, que también cree que la solución “estética” de las plantas no sirve más que para disimular el desastre.
Nadie cree en serio que se pueda sacar a 40.000 personas de ahí. Solo los militares se atrevieron durante la dictadura y fracasaron. Se crearon otras villas y la gente poco a poco volvió a la 31. “Pusimos un poste acá y prometimos no pasar de allá. Pero después todo se ocupó otra vez”, recuerda Jorge, que lleva 40 años en una casa a pocos metros de ese poste original donde vende zapatos y muestra a los niños el horror de la droga que vive en casa.
Marta, otra histórica de la villa, que ayuda a los discapacitados, coincide en que todo se ha complicado últimamente. “Llevo aquí desde 1983 y está peor que nunca. Yo vendí mi casa para poder sacar a mis hijos de la villa, y lo logré. Pero yo sigo, ahora alquilo, quiero estar aquí y ayudar a la gente. Vendí mi casa en negro, como hacemos todos, aquí no hay papeles de nada, se vende de palabra”, cuenta Marta. En la villa también hay clases y explotación de unos sobre otros. “La villa es para gente pobre, no para que algunos vivan de los pobres. Hay muchos que salieron de aquí, viven en barrios privados en tremendas casas y aquí alquilan la suya. Hacen mucho dinero, todo en negro. Los que pasan por la autopista no quieren vernos pero estamos aquí y necesitamos ayuda”, clama Marta. Hay casas de cinco alturas, llenas de habitaciones, y la construcción no se frena nunca.
Ella también es muy crítica con la propia gente del barrio, que no lo cuida. De las casas más altas cae agua sucia directa a la calle. “Se lo digo siempre, si pasa un ciego le cae todo, vivimos en una villa pero podemos vivir mejor, pero no me hacen caso”, se desespera Marta. Todo es negocio en la villa 31. Un cartel enorme que se ve desde la autopista anuncia una compañía de teléfonos para los de arriba. Abajo, por instalarlo allí, esa compañía paga 6.000 pesos al mes a la jefa de esa manzana.
En el camino
de entrada a la villa, al lado de la principal estación de trenes de Buenos Aires, Retiro, el mundo cambia. Quedan atrás las espectaculares avenidas de la capital, con sus árboles centenarios y sus mansiones de otra época, hoy embajadas, y empiezan las calles sucias, con colchones en el suelo donde duermen los adictos al paco, que deambulan como zombies. Son parte del paisaje. Cables, escaleras de caracol imposibles para los pisos más altos y cumbia villera. Son los grandes protagonistas del día a día de esta miniciudad. Hay algunos pequeños intentos por humanizar este campamento, como una cancha de fútbol que inauguró el propio Macri. Pero casi no hay sitio, siempre llega gente nueva y hay que construir, ocupar.
de entrada a la villa, al lado de la principal estación de trenes de Buenos Aires, Retiro, el mundo cambia. Quedan atrás las espectaculares avenidas de la capital, con sus árboles centenarios y sus mansiones de otra época, hoy embajadas, y empiezan las calles sucias, con colchones en el suelo donde duermen los adictos al paco, que deambulan como zombies. Son parte del paisaje. Cables, escaleras de caracol imposibles para los pisos más altos y cumbia villera. Son los grandes protagonistas del día a día de esta miniciudad. Hay algunos pequeños intentos por humanizar este campamento, como una cancha de fútbol que inauguró el propio Macri. Pero casi no hay sitio, siempre llega gente nueva y hay que construir, ocupar.
En teoría no se puede entrar con material de construcción a la villa, está prohibido. Pero no está claro quién debe impedirlo. Delante de la policía, mientras paseamos por la villa, varios obreros suben y bajan baldes con cemento y ladrillos para construir más pisos. La villa crece. “Yo no sé cómo entran el material pero esto sigue creciendo. Acá hay de todo, lo que necesites lo encuentras. Y no pagas luz, ni impuestos, ni nada. Ahora, te regalo esta vida. Yo estoy acá todos los días y nunca viviría en la villa. Es muy duro”, asegura una de las agentes.
Emanuel, uno de estos policías, lleva cuatro años recorriendo la villa a diario y es muy pesimista. Son 40 efectivos para 40.000 personas. “Acá la vida no vale dos mangos. La gente no sale de acá, va a trabajar y vuelve, este es su mundo. Vemos de todo, violaciones, asesinatos, trata de personas. En este boliche [señala un bar en El Playón, el corazón de la noche de la 31] tenían explotada a una nena, la prostituían. Allá [señala un piso alto] había un puesto de venta de droga que desmantelamos. No pasa nada, a nadie le importa. Esto va a peor, cada vez hay más pobreza”, se lamenta. A su lado, Andresa, una veterana vecina, es un poco más optimista. “Antes aquí no había ni policía, ahora están todo el día, estamos un poco mejor. Nos pusieron cloacas, agua, luz. Hay mucho narco, pero las calles están más tranquilas, nos enteramos al día siguiente de que se matan entre ellos”.
Una ambulancia intenta entrar en la 31, justo bajo la autopista. Es el único lugar con semáforos, uno a la entrada y otro a la salida. Pero no los respetan. El colapso es la norma. Para pasar, la ambulancia tiene que lograr que cuatro coches den marcha atrás bajo los pilares de la autopista, una maniobra lenta y complicada. Cada metro está ocupado, las casas crecen como enredaderas alrededor de los pilares. Arriba los coches van a 80 por hora cada vez más ajenos a la villa. Pero abajo todo va despacio. La 31 no es un lugar para urgencias.
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