¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

jueves, septiembre 04, 2014

Elecciones en Brasil

Marina Silva y la fórmula de la oposición light

Contra todos los pronósticos, al final serán dos mujeres quienes disputen la presidencia en Brasil, el próximo 5 de octubre. Dilma y Marina aparecen con un empate técnico en las encuestas. Sin embargo, no hay una caída importante en la intención de voto para el PT, sí una reconfiguración central en la oposición, que en todos sus niveles apuesta a todo o nada con una candidata de origen humilde y de izquierda. ¿Un manotazo de ahogado de la elite brasileña?
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Hace un año, Aécio Neves era el principal candidato de la oposición para las elecciones presidenciales de Brasil. Su partido, el PSDB, se encaminaba a repetir lo que había ocurrido en el 2002, 2006 y 2010: ser derrotado por el PT de Lula y Dilma.

Intentando no tropezar esta vez con la misma piedra, Neves anunció que su asesor de campaña sería Renato Pereira, famoso por haber sido el artífice de la elección de Henrique Capriles en Venezuela, que estuvo a un pelo de ganarle a  Nicolás Maduro a comienzos de 2013. A poco de asumir el timón de la campaña, Pereira avisó que los escándalos de corrupción no serían su principal recurso discursivo. Su idea era instalar que “el gran cambio de los últimos años -la reducción de la desigualdad y la mejora de millones de brasileños- se debe en gran parte al esfuerzo de cada una de esas personas”. El slogan de campaña rezaba: “Quien cambia al Brasil sos vos”.

La idea era inteligente, hija de la estrategia que tuvo Capriles en Venezuela y que se extiende entre las oposiciones de toda la región: dejar de negar las mejoras de los últimos años, no centrar la campaña en el ataque a los presidentes en ejercicio que tienen una imagen positiva en la mayoría de la población. Por el contrario, el objetivo es desvincular todo lo que se pueda la realidad que viven las personas de a pie respecto a las políticas de los gobiernos. La música para susurrar en los oídos de los votantes sería: “Si te va bien, es por tu esfuerzo individual, no le debes nada a la política”.

De una forma accidental y trágica, la política brasileña encontró una forma de representar mejor a una oposición social que existía en el país.


Sin embargo, a poco de andar, el ex asesor de Capriles salió eyectado de la campaña de Neves, quien eligió refugiarse en el discurso clásico de la derecha brasileña: el PT es una horda de corruptos, una década de hegemonía política es mala para la democracia, Brasil podría ser una potencia si vuelve el “clima de negocios” y así. Las encuestas de los últimos tiempos reflejaban la pobre cosecha de ese cambio de estrategia: Dilma primero, cómoda, Aécio Neves segundo, a más de diez puntos. Nada en el horizonte parecía cambiar ese orden de cosas.

Sin embargo, cuando el 13 de agosto Eduardo Campos se estrelló en la avioneta Cessna en la ciudad de Santos, todo cambió. Quien era su candidata a la vicepresidencia, Marina Silva, pasó a liderar la boleta del Partido Socialista Brasileño (PSB), y desde ese momento hasta ahora, no para de crecer en las encuestas.

La primera impresión es que el accidente de Campos creó una extraña anomalía que puso patas para arriba un orden natural de cosas. Sin embargo, la historia podría contarse a la inversa. De una forma accidental y trágica, la política brasileña encontró una forma de representar mejor a una oposición social que existía en el país. Veamos.

En primer lugar, el crecimiento casi inmediato de Marina Silva después de la muerte de Campos muestra que la anomalía era, en verdad, que el candidato presidencial tuviera menos apoyo que su vice. Esa extrañeza tiene una explicación: Marina Silva quería ser candidata a presidenta (como de hecho lo fue en el 2010, cuando sacó 20 millones de votos) pero al no conseguir los 500 mil avales a tiempo para presentar a su propio partido, decidió sumarse como acompañante de Campos y afiliarse de apuro al PSB.

Por morboso que parezca, el accidente del Cessna acomodó lo que la Justicia Electoral había impedido.

El segundo dato es aquel impulso de “caprilización” en la candidatura de Neves, luego abortado por su mismo partido. Había indicios de que un discurso menos confrontativo con el PT, que asumiera positivamente los logros de los años de Lula y Dilma era una receta más fresca, con mejores chances electorales. Qué mejor para encarnar eso que una candidata que fue ministra de Lula hasta el 2008.

Finalmente, el envión de Marina Silva en las encuestas parece echar luz sobre un fenómeno social que no parecía, hasta ahora, tener una traducción política: las inmensas manifestaciones callejeras del año pasado. Hubo un error profundo en la lectura de esas movilizaciones de 2013. Muchos lo vieron como una muestra de insatisfacción de quienes habían conquistado nuevos derechos -la famosa “nueva clase media brasileña”- que ahora no se contentaba con un empleo o programas sociales, y pedía una agenda más refinada a su gobierno. Sin embargo, la localización en grandes centros urbanos y el componente de estudiantes universitarios y profesionales, que no es precisamente donde están los votantes duros del PT, hacía sospechar que no se trataba de la masa que vota al oficialismo. Era, más bien, un reclamo por mejorar la representación política en el universo opositor. Un hartazgo “ciudadano” que no reclamaba nada concreto al gobierno del PT, sino más bien mostraba la insatisfacción de la tradicional clase media ilustrada, ante la evidencia de una década de derrotas políticas que la convirtieron en un paria político. “¿Cómo, Brasil se puede gobernar con los votos del nordeste y las favelas? ¿Y nosotros?”, podría haber sido una pancarta ideológicamente más honesta de aquellas marchas. Ese conjunto social -central en términos de opinión pública, pero cada vez menos relevante en términos electorales- parece haber encontrado en Marina Silva una candidata casi perfecta. Conciencia ecológica, ética personal, programa económico difuso y discurso apartidario.

Después de tres elecciones fallidas con candidatos de la elite clásica ( Aécio Neves, nieto del ex presidente Tancredo Neves, era uno más de esa lista), la oposición social, económica y mediática parece decidida a intentar llegar al gobierno con un liderazgo prestado, surgido de las entrañas del actual ciclo político.

Resta por ver qué riesgos electorales está dispuesto a asumir el PT para que su base social más firme, pero también el voto más elástico del centro y sur del país, no estén tentados en probar qué puede salir de un gobierno conducido por una ex trabajadora rural y militante ambientalista, sin estructura partidaria y con los poderes tradicionales de guardaespaldas.


 

miércoles, septiembre 03, 2014

LOS PERUCAS NO COMBATEN AL CAPITAL,COMO PEDIA EL GENERAL

Argentinos desencantados, capitalismo y estado

Fernando Rosso
@RossoFer

En su habitual pequeña columna de los sábados en el diario La Nación (“Miniaturas”), Carlos Pagni toma nota de una encuesta de la consultora Management & Fit sobre los empresarios y el rol del mercado (también nos había llamado la atención ese estudio). Con un provocativo y en cierta medida exagerado título (“Los argentinos vs. el capitalismo”) asevera que la encuesta confirma un antiguo conflicto entre la opinión pública y la cultura capitalista.
Ante el desarrollo de la crisis económica y social, gran parte de la sociedad responsabiliza tanto a políticos como a empresarios y considera que hay que imponer cierto control estatal sobre sus actividades.
Finalmente denuncia que, en este marco, Cristina Fernández alimenta estas creencias y se lamenta porque en la oposición no existe ningún líder que proponga una concepción alternativa.
Parece que la aspiración del columnista de La Nación es encontrar algún valiente que encare con decisión una batalla cultural por un “liberalismo que enamore”.
Afirmar que esta posición promedio de los argentinos los hace necesariamente “anti-capitalistas” es por lo menos una exageración polémica. Si así fuera la revolución socialista estaría, como se dice en la jerga, “a la vuelta de la esquina”. Puede ser tranquilamente una aspiración a un capitalismo con regulación estatal.
Pero el grano de verdad que contiene la descripción está en que si se toma la historia reciente de las últimas dos décadas, los argentinos hicieron primero una experiencia con un liberalismo que llegó a “cautivar” desde Recoleta a la Matanza; y hoy está culminando una experiencia con un tímido estatismo reformista que parece conducir el barco hacia una nueva frustración nacional.
Ambos procesos políticos estuvieron condicionados por los resultados de la lucha de clases: uno producto de la derrota y el otro de la contención y una orientación de “pasivizacion” y desvío de los objetivos y las demandas de aquel diciembre caliente de principios de siglo.
Por supuesto que sin la fortuna de vientos de cola que supieron aprovechar, ninguno hubiese existido (“con plata gobierna cualquiera”, dicen que dijo De la Rua)
Y también estuvieron determinados por los avatares del capitalismo mundial. Hoy casi no existe lugar o país donde el liberalismo goce de buena salud y mucho menos llegue a enamorar.
El 2001 no fue solo una experiencia con la casta política, sino también con la voracidad capitalista (“chorros devuelvan los ahorros”), el relato tuvo que tomar nota de ese espíritu de época y en cierta medida se retroalimentaron mutuamente. Pero no hay que confundir la causa con el efecto.
El fracaso de las grandes coaliciones tradicionales con respecto al kirchnerismo estuvo basado en que durante muchos de estos años se mantuvieron en una posición “pre-2001”.
Finalmente, una ausencia llamativa en la reflexión de Pagni es la izquierda. La emergencia política de la izquierda y sus protagonismo en la lucha social y de la clase obrera es un dato del que hasta se dio cuenta Morales Solá, lo que no es poca cosa.
El “estatismo” está fracasando, como no podía ser de otra manera, en enfrentar al mercado. Y los puestos de trabajo se defienden con tenacidad allí donde está “ausente” el estado (o presente a las patadas con Berni y jugando a favor de los empresarios con Tomada) y presente la izquierda (especialmente y más orgánicamente el PTS-FIT). Se apagó el “Nunca menos” y se viralizó el “Familias en la calle nunca más”. Sus puntos más altos son el fenomenal conflicto de Lear y ahora la grafica Donnelley bajo gestión obrera. Cristina lanzó rayos y centellas contra sus dueños "terroristas", pero los obreros íntimamente fusionados con la izquierda, tomaron la fábrica y la pusieron a funcionar. Mejor que decir, es hacer. 

Una “batalla cultural”, política y social en el sentido opuesto al que propone Pagni, porque donde el ve un peligro y cierta frustración política, nosotros vemos una oportunidad.


los que decapitan se entrenaron bajo mando yanqui en afganistan,pero decapitaban sovieticos

Medio Oriente

Fundamentalistas globalizados

El fundamentalismo religioso que está explotando en el mundo árabe es presentado como un producto “local”, propio de una sociedad bárbara, alejada de la buena senda de la modernidad occidental. Sin embargo, una mirada que rasque un poco esa superficie, permite entender este proceso de descomposición y brutalidad social como uno de los productos más horribles de la globalización conservadora que Estados Unidos dirige desde hace 30 años.
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La imagen es barbárica: un periodista norteamericano, James Foley, es degollado por un “fundamentalista islámico” en medio del desierto. La víctima está vestida de naranja, el color de los presos universalizado por la cultura hollywoodense. La puesta se completa con el vergudo vestido con túnica reglamentaria, completamente de negro. El detalle de los colores, a lo que se suma una edición cuidadísima de los cuadros, el sonido, el ambiente despojado del set donde transcurre la decapitación, construye una escena de cliché occidental sobre el cuco islámico que desde hace unos años se instaló como nuevo mal absoluto del mundo. Y esa es la primera pista para entender ese acto terrorista y, tal vez, mucho más: lo que ocurre en varios territorios árabes donde las convulsiones políticas y religiosas de los últimos años vienen delineando sociedades cada vez más arraigadas en fundamentalismos radicales.

El punto es que, como muestra la estética del video de la decapitación de Foley, no se trata de un desvío autóctono de los desiertos arábigos, de una respuesta brutal contra los valores occidentales de la democracia y la libertad, sino más bien un producto horripilante del proceso de globalización conservadora que occidente arrojó contra esta parte del mundo, desde fines del siglo XX. El protagonismo del mundo civilizado en la escena de decapitación cubre todos los poros: ahí está el marcado acento british del verdugo, que según los servicios de inteligencia de Gran Bretaña es un joven londinense, que antes de sumarse al Estado Islámico de Siria e Irak (ISIS, por sus siglas en inglés) cantaba rap y se hacía llamar “L Jinny”...

El monstruo no está afuera: la construcción de un mundo árabe sumido en la violencia y las prácticas aberrantes es el lugar que Occidente está eligiendo para esa parte del planeta. Palestina, Afganistán, Irak, Libia, Siria tenían, hasta hace no mucho tiempo atrás, una fuerte tradición laica, alejada de las posturas medievales e inflexibles de la ley coránica. Sus liderazgos, movimientos políticos y gobiernos habían producido síntesis novedosas entre las formas de vida tradicional, la experiencia colonialista y una traducción de los principios de la izquierda occidental. Salvo el caso de Palestina, donde la guerra con Israel impidió la construcción de un Estado-nación hasta el día de hoy, en el resto de los territorios se levantaron Estados que hicieron avanzar programas inconfundiblemente “modernos” como la extensión de la educación pública, la igualdad de las mujeres, la distribución de la riqueza, la vinculación con las luchas anti colonialistas del tercer mundo, etc. En poco menos de 30 años esta misma región del mundo pasó a discutir la ablación genital femenina, la “tribalización” de sus sociedades, la ley religiosa como régimen que regula la vida de las personas. ¿Qué explica semejante retroceso?

Los indicios de este sendero estrambótico no están ocultos en los archivos de la CIA: haciendo un rápido recuento, quienes sufrieron la desestabilización política en los últimos años fueron los estados árabes que habían logrado una mayor secularización de su sociedad: Irak, Libia y Siria, eran países donde la presencia del “fundamentalismo islámico” era pequeña o nula, hasta hace no mucho tiempo. En la página de Human Rights Watch (HRW) puede leerse que en Irak “la Oficina de Estadísticas informó que en 1976, las mujeres constituían aproximadamente el 38,5 por ciento de los profesionales de la educación, 31 por ciento de la profesión médica, el 25 por ciento de los técnicos de laboratorio, el 15 por ciento de los contadores y el 15 por ciento de los funcionarios públicos”. Esa realidad comenzó a modificarse luego de la guerra del Golfo de 1991 llevada a cabo por Estados Unidos en favor del emirato de Kuwait contra Irak. En la misma publicación, HRW advierte que a partir de ese momento, las sanciones económicas contra el régimen de Saddam Hussein llevaron al gobierno iraquí a revertir el proceso de integración de las mujeres a la vida laboral, en un marco de creciente desocupación y crisis económica, al tiempo que también produjo un repliegue del régimen sobre las “tradiciones islámicas y tribales como herramienta política para conservar su poder”.

Finalmente, la invasión norteamericana de 2003 terminó de destruir los cimientos del estado iraquí. Hoy, después de una década de invasión y gobiernos títeres, el país se debate entre el fundamentalismo extremo del ISIS y el avance de una normativa estatal-religiosa donde las mujeres están perdiendo todo tipo de derechos: a comienzos de este año, el gobierno iraquí discutía una nueva ley que permite el matrimonio para nenas de 9 años de edad, la poligamia sin restricciones para los varones y la obligación de que las mujeres mayores de 18 años tengan que tener el consentimiento de sus padres para casarse. Tampoco podrán trabajar si su marido no se los permite. El lugar de las minorías étnicas y religiosas (uno de los argumentos para derrocar a Hussein, acusado de perseguirlas) es el exilio o las masacres.

El caso de Libia es igualmente patente: según los datos de la Unesco, Libia era el país africano con mejores índices educativos, prácticamente había erradicado el analfabetismo y tenía altísimas tasas de educación universitaria, tanto en varones como en mujeres. Después de la “primavera árabe” que terminó en el bombardeo de la OTAN donde fue asesinado el propio Presidente Muamar Gadafi, Libia quedó sumida en el caos: el 22 de agosto pasado, la página de Amensty Internacional, publicó que un grupo juvenil islámico llevó a cabo una ejecución sumaria en un estadio de fútbol en el este del país. Igualmente contradictorio es el escenario actual de descomposición estatal, donde el Congreso Nacional General saliente no reconoce al Parlamento surgido de las elecciones de este año.

Siria es el otro territorio donde opera ISIS. En el 2013 el gobierno de Estados Unidos estuvo  a punto de bombardear el país, hasta que Rusia y China se opusieron tajantemente en el Consejo de Seguridad y en reuniones bilaterales con Washington.
Luego de algunas protestas importantes y un creciente descontento en algunas franjas de la sociedad siria durante 2011, el gobierno de Bashar redactó una nueva Constitución que fue ratificada en un referéndum. El tenor de la carta magna, si bien amplifica las posibilidad de participación política a través de partidos, dejaba en claro que no permitiría la formación de asociaciones políticas vinculadas a la religión o la étnica, así que reafirmaba la participación de las mujeres en la economía, la vida social y política. En las calles de Damasco, y siendo Siria un país profundamente islámico, las mujeres caminaban sin velo.

Extraños estos enemigos de occidente que sin embargo parecen custodios de la tradición moderna de las libertades civiles, la igualdad de género, la estatalidad por sobre el tribalismo, el laicismo sobre los valores religiosos, etc.

¿Dónde comenzó el giro? ¿En qué momento Occidente eligió “barbarizar” estos territorios, convirtiéndolos en lugares donde germine el terrorismo y la intolerancia religiosa?

Tal vez, la punta del hilo haya que buscarla en Afganistán, hoy sinónimo de talibanes y Al Qaeda. En una charla universitaria de 2009, anterior a la explosión “fundamentalista” del mundo árabe que vivimos hoy, el filósofo Slavoj Zizek se pregunta: “¿De dónde viene este nacimiento del llamado "fundamentalismo"? ¿No es el nacimiento del fundamentalismo radical exactamente correlativo con la desaparición de la izquierda secular en los países musulmanes? Hoy, cuando Afganistán es dibujado como el más fundamentalista de los países islámicos, quién recuerda todavía que 30 o 40 años atrás era un país con una extrema tradición secular, hasta con un poderoso partido comunista que tomó el poder independientemente de la Unión Soviética.  Hoy, Afganistán se encuentra "fundamentalizado", como parte de ser incluido en el capital global. Su “fundamentalización” es un producto.”

La imagen de la decapitación del James Foley, antes que mostrar “otro mundo” regido por leyes inhumanas que nos demostraría la superioridad ética de Occidente, nos expone el punto más alto de un proceso de “fundamentalización” construido por ese mismo Occidente. Es decir, el lugar que la globalización conservadora conducida por Estados Unidos desde hace unos 30 años parece tener reservado para los árabes.  
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EL VOCERO NAZI-MONARQUICO DEL GOBIERNO ESPAÑOL DEL PP SIGUE CONMEMORANDO LOS EXITOS DE LAS SS

 Los paracaidistas de las SS


  • (acontecimientos)

El ejército privado de Himmler, las Waffen SS, crearon un batallónparacaidista para misiones especiales el 6 de septiembre de 1943

La creación del SS-Fallschirmjäger-Bataillon 500, un batallónparacaidista para misiones especiales, se enmarca dentro del proceso de expansión que por entonces estaba teniendo lugar en las Waffen SS, el ejército privado de Himmler. Constituido el 6 de septiembre de 1943 en Chlum, cerca de Praga, dos tercios de sus componentes eran soldados encarcelados por delitos menores puestos en libertad condicional para redimirse combatiendo en el frente, incorporados aunidades disciplinarias apodadas Verlonerer Haufen(literalmente, cuadrillas perdidas, un término usado en la Edad Media para referirse a unidades formadas por criminales en las que podía obtenerse fama y dinero a costa de sufrir grandes pérdidas). El tercio restante se componía de voluntarios procedentes de todas las Waffen SS. Los 1.140 hombres del batallón se repartían en una compañía de plana mayor, tres de fusileros, una de armas de apoyo y otra de depósito.
Después de recibir entrenamiento paracaidista, se trasladó a los Balcanes, donde tomó parte en la Operación Rösselsprung (Movimiento del Caballo) con el objetivo de capturar o eliminar aJosip Broz, Tito, el jefe de los partisanos yugoslavos. La inteligencia alemana había descubierto que su cuartel general estaba situado en la localidad de Drvar, en Bosnia y Herzegovina, aunque no conocía su emplazamiento exacto. El batallón sería aerotransportado hasta la ciudad, mientras otras unidades estrechaban el cerco avanzando por tierra.
El 25 de mayo de 1944, después de que la Luftwaffe bombardease Drvar durante media hora, llegó la primera oleada de paracaidistas (la falta de aviones impidió utilizar a todo el batallón simultáneamente), al mando del SS-Hauptsturmführer (capitán) Rybka. En total, 654 hombres de los que 314 se lanzarían en paracaídas y 340 descenderían en planeadores DFS-230, con capacidad para 9 soldados además del piloto. Después de hacerse con el control de la población, ocupando la sede del Comité Central del Partido Comunista Yugoslavo tras una dura lucha, lograron localizar el escondite de Tito, una caverna a media ladera desde la que se dominaba Drvar. Rybka reunió entonces a sus hombres e inició el ascenso hacia la cueva. Pero la guardia personal de Tito logró contener a los atacantes el tiempo justo para permitirle escapar por una salida de emergencia.
Mientras tanto, las unidades partisanas de los alrededores, advertidas de la presencia de los alemanes, fueron convergiendo sobre el pueblo para destruirlos. Habiendo fracasado en su misión, Rybka se concentró en poner a salvo a sus hombres, incluidos los refuerzos que habían llegado en la segunda oleada. Decidió establecer un perímetro defensivo en el cementerio de Drvar, donde había emplazado su puesto de mando. Allí aguantaría furiosos asaltos enemigos toda lo noche hasta que, a la mañana siguiente, llegaron por carretera otras unidades alemanas. De los 874 paracaidistas que tomaron parte en la operación, sólo quedaban en pie 250. Hasta su comandante estaba herido. Tito, eludido el cerco, volaría a la zona de Italia controlada por los aliados el 3 de junio para regresar poco después a su país, instalándose en la isla de Vis.
Mientras tanto, las unidades partisanas de los alrededores, advertidas de la presencia de los alemanes, fueron convergiendo sobre el pueblo para destruirlos. Habiendo fracasado en su misión, Rybka se concentró en poner a salvo a sus hombres, incluidos los refuerzos que habían llegado en la segunda oleada. Decidió establecer un perímetro defensivo en el cementerio de Drvar, donde había emplazado su puesto de mando. Allí aguantaría furiosos asaltos enemigos toda lo noche hasta que, a la mañana siguiente, llegaron por carretera otras unidades alemanas. De los 874 paracaidistas que tomaron parte en la operación, sólo quedaban en pie 250. Hasta su comandante estaba herido. Tito, eludido el cerco, volaría a la zona de Italia controlada por los aliados el 3 de junio para regresar poco después a su país, instalándose en la isla de Vis.
Los paracaidistas fueron destinados al frente ruso para contribuir a contener la ofensiva de verano soviética. Entretanto, nuevos voluntarios habían ido afluyendo a la compañía de depósito del batallón para reconstrirlo. A ellos se unieron los 90 supervivientes del frente ruso. El 1 de octubre, la unidad perdió su carácter disciplinario, convirtiéndose en SS-Fallschirmjäger-Bataillon 600. No volvería a realizar operaciones aerotransportadas, siendo utilizado como infantería convencional a lo largo del río Oder en defensa de la capital del Reich en los últimos días de la guerra.

No se sorpenda lector del blog,ya algunos millones,el gobierno español ,que esta en las Naciones Unidas,conmemora los exitos nazis!!!!!

martes, septiembre 02, 2014

LA SITUACION EN ARGENTINA



Reflexiones sobre el paro parcial



El problema no es el paro sino las consignas políticas que lo acompañan, y la confusión ideológica que se genera en la clase obrera y el conjunto de los trabajadores.
A todas luces no fue un paro general. Pero Moyano, Barrionuevo y Micheli dicen que sí. Y la izquierda del FIT también.
Solo pararon unos pocos gremios, y algunas fábricas dirigidas por la izquierda. Eso fue todo. Estuvo muy lejos de ser un paro general. ¿Por qué entonces afirmar que lo fue? Esta es la primera confusión que se genera en el movimiento obrero. La primera obligación de la izquierda es decir la verdad, y aquí hacen lo contrario. Que burócratas-empresarios como Moyano y Barrionuevo hablen de un “paro general” exitoso cuando no lo fue, es coherente con su política burguesa destituyente. Para crear clima destituyente les sirve.
Se podrá decir que los trabajadores querían parar pero las direcciones burocráticas de sus gremios, como en el caso de Pignanelli del SMATA, no los dejaron. También se podría decir algo parecido pero al revés de los gremios que pararon, que no había gran presión para parar desde la base pero acataron las órdenes burocráticas de Moyano, Barrionuevo y Miceli. Lo evidente es que no había gran clima en la base para parar, ni tampoco había un rechazo de la base a la decisión burocrática de hacerlo. En el caso de los paros por fábrica motorizados por la izquierda del FIT, no hay duda de su existencia, pero no se puede llamar a eso paro general.
En los subtes la línea B fue la única que paró por decisión de la asamblea de trabajadores. En las otras líneas aparentemente hubo distinto grado de concurrencia.
En definitiva, donde la izquierda tuvo influencia decisiva en las fábricas se paró y en los gremios se acató la decisión burocrática de sus dirigentes. Pero no había en la base un ánimo desbordante para parar ni tampoco una oposición enérgica al paro.
Dos factores tuvieron una influencia decisiva: el paro de camioneros, que afecta gran parte de la distribución de mercancías y servicios, y los piquetes. Y un tercer factor es la incertidumbre de los trabajadores sobre si habría o no medios de transporte, si habría piquetes que obstaculizaran las vías de comunicación, y si habría actos de violencia en contra de los que concurrieran al trabajo; todo esto fogoneado por los medios de difusión opositores al gobierno. Finalmente la UTA, el gremio que nuclea a los trabajadores de ómnibus de corta y larga distancia, no paró, pero fue una decisión de último momento que no alcanzó a despejar la incertidumbres sobre el funcionamiento del transporte.
El otro tema son los reclamos que supuestamente motivaron el paro. El principal es contra el impuesto de las ganancias al sueldo, un contrasentido en los términos, en primer lugar, porque el sueldo no es ganancia y mal se le puede aplicar ese impuesto. La absoluta inadecuación y total injusticia del impuesto al salario no es, a todas luces, causa suficiente de un paro general dado que sólo afecta al 10 % de los asalariados, que son los que más salario reciben, siendo el mínimo no imponible de $ 15.000. Es evidente que está fuera de toda lógica que la inmensa mayoría de los trabajadores realicen un paro general basado en esta reivindicación central. No es algo que pueda surgir naturalmente de la base obrera. Es natural que se esté en contra, y que se esté a favor de reclamar por todos los medios la abolición del impuesto a las ganancias al salario, pero poco creíble que esa reivindicación motorice la decisión de un paro general generada desde la base del conjunto de los trabajadores del país. No tiene seriedad afirmar semejante cosa. Un paro general realmente combativo, decidido a enfrentar una política del conjunto de la patronal y el gobierno es muy costoso en términos de sacrificios para los trabajadores como para impulsarlo y decretarlo solamente por esa consigna.
Otras consignas sí ameritaban un paro general, como las que exigían que no haya despidos y suspensiones. De la misma manera que los paros y piquetes para reclamar por la reincorporación de los despedidos y la reactivación de las empresas como Donnelley y Lear no solamente estaban y están plenamente justificados, sino que frente a los despidos la lucha debe ser en todo momento inmediata e inclaudicable por su reincorporación.
Pero todo esto no significa que haya sido un paro general. La izquierda tiene la obligación de decirle toda la verdad a los trabajadores. Este como el anterior del 10 de abril no fueron paros generales.
Esto no quiere decir que la izquierda no aproveche un paro burocrático, parcial, y destituyente de burócratas como Moyano y compañía para realizar paros parciales que defiendan las fuentes de trabajo, reclamen por el salario, en contra del impuesto a las ganancias, contra el trabajo en negro, por libre elección de delegados, y muchas reivindicaciones más. En todo caso la discusión de si era la mejor táctica de lucha es una cuestión interna de los trabajadores en la cual no tienen nada que hacer las patronales ni sus representantes políticos y mediáticos. Aunque es llamativo el apoyo mediático y de políticos de la oposición al paro.
Llama la atención que este paro y el del 10 de abril sin llegar a ser paros generales, vieron ampliada su eficacia por los piquetes efectuados por los partidos del FIT.
Históricamente el piquete fue necesario para impedir que una minoría de carneros boicoteara un paro decidido democráticamente por la mayoría de los trabajadores.
En tiempos recientes, con los piquetes de Cutral Có se inauguró una nueva función de los piquetes, como medida de lucha de los trabajadores desocupados. Fue y sigue siendo una gran conquista. El movimiento obrero argentino aprovechó su experiencia sindical histórica para aplicarla a una situación de desocupación.
Estos piquetes no cumplen ni una función ni la otra. No es un paro general votado democráticamente por la mayoría de los trabajadores, por lo tanto no existe en general la posibilidad objetiva de carneros, ni son trabajadores desocupados los que utilizan esa medida de lucha. Su fin principal es impedir el acceso al trabajo a los trabajadores en general. Es decir, reemplazar el paro por piquetes. Generalizar lo más posible la no concurrencia al trabajo y después hablar de paro general.
No es exactamente decirle la verdad a los trabajadores. No es elevar su conciencia sino enturbiarla. No es plantearle claramente al conjunto de los trabajadores las dificultades de la lucha y las medidas necesarias para llevarla a cabo con éxito. Es más un discurso exitista destinado a destacar el rol de los partidos del FIT en la dirección de las luchas obreras basado en un sobredimensionamiento de la rebelión de los trabajadores frente a la situación económica de la cual responsabilizan en forma absoluta al gobierno. Todo muy lejos de aclarar la conciencia y encarar seriamente la lucha.
Actualmente se vive un proceso de despidos y suspensiones en aumento pero que está aún lejos de los cierres de fábrica, levantamiento de ferrocarriles y despidos masivos de las décadas del ’80 y ’90. Para enfrentar los despidos y suspensiones este tipo de paros no suele ser lo más efectivo. Los 13 o 14 paros de Ubaldini a Alfonsín, por ejemplo, no fueron efectivos para parar la ola de despidos y cierres de fábrica de ese período. Estos paros generales tuvieron más bien un efecto catártico, pero no impidieron los cierres de fábrica y la ola de despidos que después se profundizaría aún más durante el menemismo.
Esta es otra cuestión que hay que señalar. Como toda medida de lucha depende de la situación concreta y de cómo se la aplique. El paro no agota las formas de lucha. Lo principal es la elevación de la conciencia, que es la madre de todas las luchas. La simple sumatoria de paros no produce una elevación de la conciencia suficiente como para enfrentar los despidos y suspensiones de la manera más eficaz posible bajo el capitalismo.
Es justamente la confusión de la conciencia de los trabajadores y no su esclarecimiento progresivo el principal mal que acarrea la forma en que se han realizado estos paros por parte de la izquierda del FIT, el balance falso que hacen de los mismos, y la desviación política que acompaña su realización.
Esta desviación política consiste fundamentalmente en responsabilizar en forma absoluta y excluyente al gobierno kirchnerista de todos los males que sufren los trabajadores. Sin revolución social, sin construcción completa del socialismo, es imposible eliminar todas las penurias del pueblo. Bajo ningún gobierno capitalista es posible que todas las reivindicaciones obreras sean satisfechas. El FIT actúa como si todos los males que sufren los trabajadores derivaran de una decisión libre, conciente y deliberada del gobierno kirchnerista. Ignora la lucha intercapitalista. Ignora la campaña destituyente contra el gobierno por parte del capital concentrado y centralizado internacional. Actúa como si todo consistiera en reclamar la satisfacción de todas las reivindicaciones obreras, y limitar las medidas de lucha a piquetes, paros y movilizaciones, tratando de que vayan in crescendo y confiando que de esa manera el movimiento obrero desarrollará su conciencia revolucionaria. Pero excluye permanentemente toda explicación de cómo funciona realmente el capitalismo o mejor dicho, su explicación es que todos los gobiernos, todos los políticos burgueses, y todos los capitalistas actúan coordinadamente contra todos los trabajadores, ignorando la lucha interburguesa internacional, la política destituyente del capital concentrado y centralizado internacional contra todos los populismos del planeta. Al focalizar la lucha contra el gobierno en forma exclusiva e ignorar el rol del capital concentrado, colocando inclusive al gobierno como su principal defensor, se suma de hecho de alguna manera objetivamente, a la campaña destituyente del gobierno, de forma apresurada e irresponsable, ignorando quién gobernará si se destituye a este gobierno, más aún suponiendo que el que venga no será peor que este, priorizando la lucha contra este gobierno.
Se olvidan de la afirmación del propio Trotsky: “Salir a la calle con la consigna: ¡Abajo el gobierno Brunning-Braun!, cuando, dada la relación de fuerzas, este gobierno no puede ser reemplazado más que por un gobierno Hitler-Hugenberg, es aventurerismo puro”. (L. Trotsky, Escritos, Bogotá, Pluma, t. III, p. 64) (tomado del libro La revolución de octubre, de A. Barstz, E. Moreno, nota de página 109).
El paro podría tener efectos políticos progresivos si se hiciera fundamentalmente contra el capital concentrado y centralizado internacional, contra su política destituyente de los populismos de América Latina y el mundo (doctrina Bzezinski [1] ), levantara consignas contra la privatización, extranjerización y monopolización de empresas heredado principalmente del menemismo, reclamara por la reforma agraria, por alguna forma de control del comercio exterior y los bancos, por impuesto a la renta financiera y a los grandes capitales en general, etc., etc., mientras responsabiliza al gobierno nacional en la medida en que no lucha consecuentemente en ese sentido, no olvidando que este u otro gobierno que se maneje dentro de los límites de la democracia capitalista no puede eliminar la concentración económica, que es inherente al capitalismo, y reivindicando permanentemente que la única solución posible es la revolución social, la expropiación del capital y la construcción del socialismo.
Pero nada de esto hace la izquierda del FIT. En lugar de elevar la conciencia del proletariado acerca de las tremendas tareas necesarias para liberarse del capitalismo, se limita a reclamar al gobierno como si fuera todopoderoso y dependiera del solo deseo y decisión gubernamental la satisfacción de todas las demandas obreras.
En cuanto a la consigna de no pago de la deuda externa que levanta solamente la izquierda, resulta abstracta y fuera de toda política práctica, no proponiendo ninguna acción concreta contra la política criminal de los fondos buitres. En este caso olvidan a Lenin [2] .
Lenin también decía que el proletariado no educado en la lucha por la democracia es incapaz de realizar una revolución económica. Todos los avances democráticos realizados bajo este gobierno, con las limitaciones y críticas que se le quieran realizar, no está debidamente reivindicado por la izquierda del FIT, y tampoco se coloca el FIT a la vanguardia de la lucha democrática, rol imprescindible del partido revolucionario.
Este gobierno es un gobierno capitalista, democrático burgués, que pretende realizar desde el gobierno, la utopía de la juventud peronista de los ’70 (no necesariamente montonera) de la “justicia social” bajo el capitalismo, traducida ahora como “crecimiento industrial con inclusión social”. La sinceridad del intento es innegable. Pero al defender el capitalismo y manejarse dentro de los límites de la democracia burguesa, el gobierno no escapa a todos los males del capitalismo. El estado es el aparato de dominación de la clase capitalista y eso no puede ser modificado si no es por una revolución social. Los distintos gobiernos son agentes directos o indirectos del gran capital, sin modificar la naturaleza esencial del estado capitalista. Este gobierno no puede evitar, por ejemplo en lo fundamental, la concentración económica, que es un proceso inherente al capitalismo. Pero aunque limitadamente, el gobierno ha mejorado la distribución del ingreso, y llevado adelante una serie de reformas económicas, sociales y democráticas, siempre dentro de los límites de la democracia burguesa. Esta política gubernamental se inscribe en las expectativas históricas de la clase media y el conjunto del pueblo acerca de la posibilidad de lograr un bienestar pleno bajo el capitalismo. Esto ha generado un movimiento progresista en amplias capas de la población. Al mismo tiempo que se oponen a todos los males del capitalismo que este gobierno sigue vehiculizando, los socialistas deben ejercer la unidad de acción con el populismo en muchas instancias, mientras explican incansablemente que la única salida es la revolución social, que debe ser la estrategia fundamental. Cómo ejercer esta unidad de acción sin someterse a la política del capitalismo es muy complicado y necesariamente se cometerán muchos errores. Habrá que analizar cada situación concreta y decidir en cada caso.
Este gobierno lleva adelante, con todas estas limitaciones, un populismo inaceptable para el capital concentrado y centralizado internacional, por eso la feroz campaña destituyente a la que es sometido permanentemente. Sin apoyar a este gobierno los socialistas debemos oponernos a la política del capital concentrado.
No tener en cuenta todo esto hace que la política del FIT confunda permanentemente a los trabajadores. Se limita a la lucha reformista sindical (política “economista”), desaprovechando las posibilidades que se dan bajo este gobierno de desarrollar más plenamente la lucha política de clases. La política del FIT deja indefenso al proletariado frente a la posibilidad de un próximo gobierno directamente funcional al capital concentrado y centralizado internacional, cuya única política es el saqueo directo del país, en una versión corregida y aumentada de la década del ’90.
Notas:
[1] Ver El populismo es la nueva amenaza, Miradas al Sur, n úmero 237, Domingo 2 de diciembre 2012, Entrevista. Zbigniew Brzezinski. Estratega del Pentágono, http://sur.infonews.com/notas/el-populismo-es-la-nueva-amenaza. [2] “En la situación actual, sin embargo, los comunistas alemanes no deben evidentemente renunciar a la libertad de acción, prometiendo en forma categórica y terminante repudiar el Tratado de Versalles en caso de triunfar el comunismo. Eso sería absurdo”… (Lenin, Obras Selectas, Ediciones IPS, 2013, pág. 478). “Dar prioridad absoluta, categórica e inmediata a la liberación del Tratado de Versalles antes que al problema de liberar del yugo imperialista a otros países oprimidos por el imperialismo es nacionalismo pequeñoburgués, no internacionalismo revolucionario”. (Ídem, pág. 479). El Tratado de Versalles fue aprobado por la Asamblea Constituyente alemana el 22 de junio de 1919, abriendo una crisis nacional. (Ídem, nota al pie de la página 478). En los hechos los países imperialistas vencedores le impusieron a Alemania altísimas indemnizaciones de guerra imposibles de cumplir. Ésa es la semejanza con la deuda externa argentina.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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¡POR BOLUDO!!

El dueño de la casa encontró el cuerpo en torno a diez días después

Un joven muere atascado en la chimenea de una vivienda cuando pretendía entrar a robar

Un joven ha sido hallado muerto atascado en la chimenea de una casa en la localidad bonaerense de Tortuguitas, en la que habría quedado atrapado cuando, al parecer, intentaba robar en el interior de la vivienda, han informado este martes fuentes policiales.
El dueño de la vivienda ha sido quien ha descubierto el cadáver por el olor nauseabundo que despedía, a su regreso de unas vacaciones.
Los bomberos han tenido que romper una de las paredes de la chimenea para poder sacar el cuerpo del joven, de unos 20 años, que había quedado atorado y que aparentemente murió de asfixia hacía diez o doce días, según han informado fuentes policiales del municipio de Malvinas Argentinas, en las afueras de Buenos Aires.

¿LOS HABREMOS EXTINGUIDO PORQUE ERAN MUY BUENOS ?

    Los neandertales también creaban arte

    Un grabado localizado en Gibraltar es la primera evidencia de que la extinta especie tenía capacidad para el pensamiento simbólico

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    ANTONIO MADRIDEJOS / Barcelona


    El grabado localizado en la cueva Gorham, en Gibraltar, formado por diversas líneas que se cruzan perpendicularmente.
    Un pequeño grabado formado por un conjunto de rayas paralelas y rayas perpendiculares que fueron esculpidas de forma deliberada en el suelo, hace como mínimo 39.000 años, es el primer caso demostrable de diseño abstracto atribuido a los neandertales. Este arte primitivo, si puede llamarse así, se ha localizado al final de la cueva de Gorham, en Gibraltar, un conocido sitio arqueológico donde en las últimas décadas han aparecido diversas herramientas líticas características de la extinta especie.
    Los detalles del descubrimiento, en el que han colaborado investigadores británicos, españoles, franceses y noruegos encabezados por Clive Finlayson, se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy os Sciences.
    Como definir "arte" es algo sumamente complejo, los autores de la investigación aluden al grabado como fruto de "una capacidad de pensamiento simbólico" o de interés por "la transmisión de conocimiento". "Lo que está claro es que esto no es fruto del azar, sino que hay una evidente intencionalidad", resume uno de los firmantes del estudio, Jordi Rosell, arqueólogo del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, en Tarragona). "No puede haberse creado como resultado de otra actividad, como curtir pieles o cortar alimentos, puesto que el resultado sería caótico", pone como ejemplo.
    En el grabado, que mide como la palma de un mano humana, las diversas líneas se cruzan formando cuadrados con un aspecto similar al del juego del tres en raya. Es un diseño geométrico.
    Como otras habilidades cognitivas, hasta ahora se pensaba que esta capacidad para el simbolismo era exclusiva de los hombres anatómicamente modernos, los Homo sapiens, cuya llegada al continente europeo supuso (o al menos coincidió) con la extinción de los neandertales.

    El descubrimiento

    El grabado se descubrió hace dos años y desde entonces se ha analizado en profundidad para intentar discernir la autoría, la antigüedad y otras características.
    Para determinar cómo y por qué se grabaron las líneas en la roca, los investigadores realizaron un estudio microscópico y morfométrico de las incisiones a través de microfotografías. También llevaron a cabo experimentos con diferentes herramientas líticas auténticas fabricadas por los neandertales de Gibraltar para comprobar el tipo de líneas que dejaban en la piedra. Finalmente llegaron a la conclusión de que fruto de las incisiones producidas de manera repetitiva, cuidadosa y en la misma dirección de una herramienta lítica sobre una misma zona resultaba un grabado de morfología y dimensiones similares a las del interior de la cueva. No se trataría, por tanto, de marcas accidentales.
    "A pesar de su aparente simplicidad, el grabado de los neandertales representa un salto cualitativo en nuestro conocimiento de la capacidad cognitiva de esos otros humanos ya extintos: este tipo de representaciones abstractas, sin ninguna funcionalidad aparente, es exclusivo de mentes con capacidad de abstracción", como explica en una nota informativa el investigador del CSIC Juan José Negro, de la Estación Biológica de Doñana. "Se trata de un elemento cultural, de un fenómeno único equiparable a una obra de arte", añade.

    La datación cronológica

    La costra mineral que cubrió los surcos del grabado como si se tratara de un barniz protector, y que se depositó lógicamente después de las incisiones, ha sido datada en 39.000 años mediante análisis geoquímicos, por lo que las líneas tienen como mínimo esa antigüedad. La datación es consecuente con un periodo en el que Gorham estuvo habitada por neandertales.
    La cueva, descubierta en 1907, se encuentra en el Peñón de Gibraltar en un promontorio cercano al mar Mediterráneo. Tiene unos 18 metros de profundidad.
    "Es difícil saber lo que pretendían decir los neandertales con estos grabados", concluye Rosell. Teniendo en cuenta los vericuetos de la cueva, que cuenta con más galerías, una opción sería que las líneas fueran una especie de mapa, "pero por ahora todo son elucubraciones", asume el arqueólogo del IPHES. "Aunque muy posiblemente nunca lo sepamos, esperemos a ver qué dicen los expertos en arte".