¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

jueves, octubre 06, 2011

¿PSOE O PSCIA?


De la alianza de civilizaciones al escudo antimisiles

Zapatero llegó a La Moncloa retirando las tropas de Irak y se despide ampliando el despliegue militar estadounidense en España. Rota acogerá la mayor base naval del escudo antimisiles de la OTAN tras un pacto militar que se ha negociado en secreto con el consentimiento de Mariano Rajoy, el heredero. El presidente saliente, el pacifista pragmático, argumenta que “creará 1.000 puestos de trabajo”. Está por ver; la información aún no está detallada. Pero Zapatero debería recordar que en el referéndum de la OTAN, en el que se ratificó la permanencia española en la alianza, también se aprobó “la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España” y que nuestro país no se incorporaría a “la estructura militar integrada”. Hoy aquel referéndum es papel mojado y su abolición no merece siquiera un debate en el Congreso de los Diputados: Zapatero lo ha despachado con una declaración en la sede de la OTAN sin aceptar preguntas de la prensa. De respetar lo votado, o de volver a votar, mejor ni hablamos.

Para mayor sarcasmo, el pacto militar se anuncia el mismo día en el que la Audiencia Nacional vuelve a procesar a tres soldados estadounidenses por el asesinato de José Couso. Más papel mojado: EEUU no piensa consentir que tres de sus militares sean juzgados. Basta con repasar lo que los cables de Wikileaks nos contaron del caso Couso para conocer el respeto que tiene la primera potencia por los incómodos tribunales de sus pequeños aliados. Aquellos cables también dejaron claro que el mismo PSOE que hizo del asesinato de Couso argumento electoral en 2004 jugó después a enterrar el incómodo asunto en cuanto estuvo en sus manos. “Zapatero, no nos falles”, le debieron de decir en el Pentágono.



Entro en escena Felipito Trincatodo,y Zapatitos empezó a obedecer rapidito las ordenes del Pentágono y la CIA,con la preferida "la Chacón",chica para todos los mandados...

miércoles, octubre 05, 2011

MEDIDA REVOLUCIONARIA

EL AUTOR AÚN NO SE HA PRONUNCIADO AL RESPECTO

La Casa del Libro retirará todos los libros de Nietzsche que no se entiendan

La cadena de librerías La Casa del Libro ha anunciado hoy que retirará de sus establecimientos todos los ejemplares escritos por el filósofo Friedrich Nietzsche cuyo contenido no se entienda. La decisión viene motivada por el aluvión de quejas vertidas por los clientes que, habiendo acreditado su comprensión lectora y el dominio del idioma, se han declarado incapaces de resumir la tesis principal de las obras de Nietzsche.

“Compré ‘El origen de la tragedia’ y aún no sé qué ha pasado ni quién provocó la tragedia. Total, que al final resulta que la única tragedia es haber pagado por este timo”, explica uno de los primeros clientes defraudados, que ha cambiado el libro incomprensible por un simpático imán de nevera con la cara de Virginia Woolf. “No solo falla el texto sino también la edición. Compré ‘Crepúsculo de los ídolos o cómo se filosofa con el martillo’ y no viene ni un esquema ni se habla de martillos ni nada. Por cómo escribe, es evidente que este señor no ha usado un martillo en su vida”, declara otro lector.

Los responsables de la franquicia aseguran que “siendo este filósofo un autor tan importante en nuestra cultura, contábamos con que sus libros cumplían la premisa fundamental de cualquier obra: la posibilidad de ser leída y comprendida. Hemos visto que no es así y pedimos disculpas a nuestros clientes”. La Casa del Libro se compromete asimismo a “revisar nuestro catálogo a fondo y retirar cualquier otra obra que no cumpla los estándares de calidad por mucho que esté firmada por un autor consagrado”.

“Los últimos libros de Borges son muy flojos. Les aseguro que este señor ha perdido un lector”, sentenciaba otro cliente en el foro de la web de La Casa del Libro. La sospecha de que hay otros muchos libros cuya inteligibilidad podría cuestionarse se extiende entre la comunidad de lectores. “He visto que en una estantería tienen un libro titulado ‘Los orígenes del totalitarismo’. Me parece una falta de respeto total y absoluta a todas las víctimas de los totalitarismos que se escriban libros sobre este tema para luego venderlos y obtener un beneficio económico. Lo siento pero hay temas con los que no se juega”, declaraba otro ciudadano “totalmente contrario a comprar libros de autores cuyo nombre ni siquiera soy capaz de pronunciar”.

La editorial Alianza, responsable de la edición española de los libros de Nietzsche que están siendo retirados, ha lamentado lo ocurrido y no descarta volver a publicar las obras con ilustraciones de Jordi Labanda y diagramas explicativos “que arrojen un poco de luz a la retórica un tanto torturada y deficiente del autor”.

lunes, octubre 03, 2011

O ERAMOS MUY BOLUDOS O ESTOS SON MUY VIVOS


Hubo un tiempo en que nos rompíamos el alma para ser "militantes",es decir,militar todo el tiempo posible por una idea.
Y se daba la vida,se la arriesgaba,uno "iba al frente",a las manifestaciones,panfleteadas,pintadas,actos relámpagos,mítines,repartías la prensa del partido,grupo o agrupacion y al final,terminabas en la lucha armada o te arrugabas y decías que no.
No había demérito,era una opción y seguías siendo amigo del compañero que no era fierrero.
Es verdad que te distanciabas,pero no porque se alejara el afecto,sino porque sus opciones eran otras.
En Argentina llegó
la dictadura genocida y la opción fue la lucha armada o al exilio exterior y otros al interior.
Pero en cada acto se perdía todo.
Cosa parecida en España con la militancia clandestina en CCOO o el PCE,no existía ni el PSOE o la UGT.Había algunos grupitos maoistas o trotzkystas.
En las diferentes dictaduras que padecimos en Europa o América Latina fue lo mismo ,con matices,pero era una libre elección por jugarse la vida.
Mi primer desengaño fue al llegar al exilio español,muerto el enano fascista,cuando en mi hospital,los sindicalistas eran"liberados" con sueldo.
Si te pagan por militar,la cosa o está MUY bien pagada o es una mentira.
Con los años se aprobó una ley insólita de que en todas partes hubiera "liberados" que cobraban por defender a sus compañeros.
Tenía trampa.
De ultimas,los liberados son unos vagos que ni militan,ni trabajan.Esto no implica que no deban existir "delegados",liberados o no.
¿Quien les paga?No se,pero quien paga,manda,decía mi viejo.
Entre la empresa y estado,en forma directa o por dar cursos de ...."militancia"
En veinte años los sindicatos ya no eran nada,un grupito de enchufados y privilegiados.
Así estamos en España,no hay movimiento sindical,ni resistencia popular,somos un montón de "rebeldes","indignados","cabreados" a quienes no nos dejan organizar y con el tiempo la cosa se apaga.Yo,ya soy un viejo rojo de mierda...
El capitalismo domesticó a los laburantes y currelantes.
¿Que pasó en la Argentina?
Que la gente resistió y se organizó en agrupaciones,tendencias,partiditos y de golpe,el "gobierno nacional y popular" del kirchnerismo comenzó a fichar y contratar a los militantes "nac&pop",como les llaman.
El principal es La Cámpora.
Ya tiene contratados por el Estado argentino a unos 8.000 militantes,y hasta al hijo del último dirigente montonero,Firmenich,en España,como representante en la región autonómica de Catalunya.Me consta,no es rumor,me entrevisté con él este verano.
¿Será para que pueda ver al Barça?
Lo mismo soy mal pensado y está para asesorar a Messi...
Volvemos al principio o eramos muy boludos o estos son muy vivos.Así cualquiera es militante.
Y sigo explicando cuando en un control de aeropuerto salta el detector,que lo mio es una muela emplomada dentro del cuerpo,¡hay que ser boludo!

¿que es el kirchnerismo?



03-10-2011

Entrevista con José Pablo Feinman
“Hemos sido los hijos pobres de la modernidad capitalista”

Página 12

Desde este miércoles y hasta el 23 de noviembre en el Teatro SHA, el escritor y filósofo trazará un recorrido que trasciende lo meramente cronológico para analizar “ciertos instantes o momentos privilegiados que permiten entender la totalidad de una época”.


Vuelve José Pablo Feinmann vuelve, esta vez para abocarse a una Breve Historia Conceptual de la Argentina: serán ocho clases magistrales en el Teatro SHA (Sarmiento 2255), que comienzan este miércoles y se extenderán hasta el 23 de noviembre. Aunque no es arriesgado sospechar que el programa no es nada más que un esbozo del abanico de temas por los que se moverá el autor de La filosofía y el barro de la historia, en una primera mirada, brilla, por ejemplo, el nombre del autor de El Juguete Rabioso y Los siete locos. “Siempre me interesará Roberto Arlt y seguramente recurriré al tema de la traición”, adelanta Feinmann, y deja la puerta entreabierta para el que quiera saber más.

El recorrido será exhaustivo: El torpe Uriburu, la gloriosa muerte de Salvador Allende, la ESMA, Facundo Quiroga, las diferencias entre Abraham Lincoln y Bartolomé Mitre, la picana, el fusilamiento de Juan José Valle, el secuestro de Aramburu, Montoneros, ERP, Ezeiza, el asesinato del Padre Mugica, la muerte de Perón, Menem, Néstor Kirchner y hasta la pelea del Gobierno con Clarín, tendrán un lugar en un programa que esquiva la línea recta.

–¿Por qué hoy es necesaria esta interpretación?

–Las interpretaciones fragmentarias son viejas. Pertenecen al auge del posmodernismo en los ‘90. Una interpretación totalizadora no es cerrada ni totalitaria. También existe la Totalización de lo Múltiple. Lo Múltiple como lo Uno. Acaso deba añadir en esa parte del título que una totalización está siempre destotalizándose, pero que debe haber en la historia momentos sincrónicos que nos permitan ciertas síntesis de comprensibilidad, si es posible. Desde mis primeros libros, propongo que la historia se hace y se narra, se interpreta, y la interpreta el que logra doblegar en ella a los Otros. Creo en una historia en tanto narratividad. Pero la historia no es un caleidoscopio de fragmentos y diferencias. Eso terminó. Si los europeos se quieren seguir fascinando con eso, allá ellos. Pero para nosotros, que pensamos en situación, que somos pensadores de la periferia, de los territorios de la subalternidad, las diferencias se expresan en tanto conflictos, antagonismos, negatividades. Aquí hay un choque entre filósofos que han girado hacia Nietzsche y Heidegger luego de la caída del marxismo y otros que seguimos postulando una historia basada en el conflicto, que mira más hacia Hegel, hacia Marx, hacia Sartre y hacia lo que nosotros hemos hecho con esos pensadores: una historia de contradicciones tenaces. Para no- sotros hay una contradicción elemental y es la que existe entre países ricos y países pobres. Hemos sido los hijos pobres del desarrollo de la razón occidental, de la modernidad capitalista. Nos hemos sumado a ella creyendo que nos llevaría al progreso y nos llevó al atraso. Tampoco ella ha llegado a buen término. Su panorama actual es más que problemático. Por otra parte, el pensamiento político del Imperio hace rato que ha propuesto el concepto de “globalización” que dejó en ridículo a todas las teorías basadas en la segunda intempestiva de Nietzsche, que proponía una deconstrucción, por decirlo así, de la linealidad dialéctica del historicismo hegeliano-marxista. Entonces, para entender este universo globalizado conviene echar mano a las categorías de totalización-destotalización y retotalización, que Sartre desarrolló en la Crítica de la razón dialéctica, libro monumental e imprescindible que pocos han leído y se dan el lujo de seguir pensando irresponsablemente sin hacerlo.

–La propuesta del ciclo es elaborar una historia conceptual...

–El uso que yo hago de la categoría de “concepto” es avisar que no voy a proceder a una enumeración paso por paso de la historia argentina sino que voy a narrar ciertos núcleos significantes que determinan una “persistencia” hacia adelante y una teleología hacia atrás. Esto me permite entender la historia sin una línea recta sino centrándola en ciertos instantes o momentos privilegiados que permiten entender la totalidad de una época y toda época se totaliza para pasar a ser otra. Dentro de esos movimientos hay una linealidad, pero no una necesariedad. Nada de lo que ocurre es necesario. Hay, sin embargo, hechos que contribuyen a que otros se produzcan.

–¿Como cuáles?

–El fusilamiento de Dorrego, por ejemplo, precipitó el primer gobierno de Rosas. El asesinato de Facundo, el siguiente. La traición de Urquiza en Pavón le abrió las puertas a Buenos Aires para la “guerra de policía” en las provincias, que dejó dos mil gauchos federales muertos. Y la Guerra del Paraguay. Esta derrota del federalismo permite la llamada “conquista del desierto” que consolida la llamada “organización nacional”. El asalto a Monte Chingolo por parte del ERP facilita el golpe de Videla, que los militares asumen como la segunda conquista del desierto, la reorganización nacional.

–Otra de las claves será la dicotomía civilización y barbarie. ¿De qué modo se reactualiza hoy ese discurso?

–Sigue siendo el eje de nuestra historia y de la historia mundial. En los países centrales se da en la modalidad de ciudadanos de las polis opulentas e inmigrantes ilegales que quieren invadirlas. También eso se produce en Buenos Aires. Los muros se van multiplicando. Una sociedad que, en lugar de integrar, sólo sabe levantar muros contra los “bárbaros” está condenada a seguir levantándolos hasta que ya no pueda y tenga sólo dos caminos: o integrar o recurrir a la más franca, abierta y brutal violencia. Lo que sería la guerra. El neoliberalismo conduce necesariamente a eso. El capitalismo, pese a que sus fundamentos son los de la desigualdad, tendrá que imaginar mecanismos de integración o vamos hacia el desastre humanitario. Eso se está intentando en algunos países de América latina, como el nuestro, pero las resistencias son enormes.

–¿Qué clave ofrece la figura de Juan Manuel de Rosas?

–Rosas pudo haber modernizado el país integrando al interior federal, pero no estaba dotado para eso. Hizo un nacionalismo de resistencia, pero no logró un desarrollo de la totalidad del país. La batalla de la Vuelta de Obligado es uno de los grandes momentos de nuestra historia. Ponerle cadenas a la libertad de mercado, ¿qué símbolo, no? Que apenas un grupo de gauchos se enfrente a las dos más grandes potencias del mundo, ¡qué modo increíble de expresar la voluntad de otra historia, de dibujar un sentido lateral al ya trazado por las potencias imperialistas! Francisco Solano López, en Paraguay, lo hizo más a fondo. Pero en 1865 el sur pierde la Guerra de Secesión e Inglaterra se encuentra con que su principal productor de algodón está en ruinas. Necesita otro urgentemente. Brasil, que es su brazo derecho en América latina, es el encargado de impulsar una guerra al Paraguay, la “China de América” como lo llama Sarmiento por su proteccionismo. Mitre encuentra su Pearl Harbor por el ataque de López a unas embarcaciones en ríos correntinos. Uruguay se une a la empresa y se forma la Triple Alianza. El genocidio contra el Paraguay produce alrededor de seiscientos mil muertos e Inglaterra vuelve a tener algodón. Por decirlo claro, la historia de los países periféricos es parte de la historia de la modernidad del Occidente capitalista. En el curso se verá qué pensaron de esta modernidad Marx, Nietzsche, Heidegger, la Escuela de Frankfurt, especialmente Walter Benjamin, Sartre, Mariátegui.

–¿Se puede pensar al kirchnerismo como una fase superior del peronismo?

–El kirchnerismo es una nueva etapa en la política argentina. No se lo debe entender como “etapa superior” de nada. Tiene su propia sustantividad. La energía, la intempestividad de lo nuevo.

–La Asignación Universal por Hijo y Conectar Igualdad, por ejemplo, ¿son una fase superadora del Estado de Bienestar del primer peronismo?

–Son algo importante, pero no superador. Hay que hacer mucho más todavía para superar las medidas sociales del primer peronismo, que tuvo la oportunidad histórica, las masas, el fervor sindical, la clase media ascendente y agradecida y gran parte del Ejército para hacerlo. Y no tuvo los medios en contra porque los silenció a todos, creó los propios y hasta expropió La Prensa. Algo que hoy es absolutamente impensable, y no deseable. La idea de que sólo por medio de una dictadura se puede ayudar verdaderamente al pueblo y derrotar a los poderosos llevó al fracaso a los socialismos del siglo XX.

–¿Qué significó para el futuro de la política en la Argentina la muerte del ex presidente?

–La pérdida de un gran político y, a la vez, la poderosa afirmación de una Presidenta que sorprendió a todos con su capacidad para enfrentar el dolor personal e íntimo, con su energía, su coraje, su inteligencia, su lucidez, su capacidad de conducción, su estatura de estadista internacional.

–¿Cómo imagina que las escuelas del futuro enseñarán el kirchnerismo y la muerte de Néstor Kirchner?

–Depende de quién maneje el poder político y educacional. En las escuelas se enseña la ideología del poder. Durante el gobierno de Ibérico Saint Jean, el que dijo “mataremos hasta a los tímidos”, se puso un busto del general Aramburu en Timote, donde fue muerto. Durante el gobierno de Kirchner el busto se retiró y fue reemplazado por el de un simple y buen militar. ¿Qué condiciones políticas se requieren para que vuelva a ese lugar? Cualquiera lo sabe. Como dicen los represores que sueñan con la venganza: “Que se dé vuelta la tortilla”.

–En 2008 en una entrevista usted decía que nunca había visto un antiperonismo tan virulento. Tres años después, el resultado de las primarias presenta otro escenario. ¿Qué operó ese cambio?

–Hay ciertos reacomodamientos por los presuntos resultados de las elecciones. Sin embargo, hubo odios que trazaron heridas muy profundas. Al no tener un proyecto, el sector mediático que se autodenominó “periodismo libre” desgranó insultos a mansalva. Una publicación que publicó a todo tipo que deseara agraviarme, tituló una nota de un periodista con el siguiente escupitajo: “Feinmann, de filósofo progresista a alcahuete del poder”. ¡Alcahuete del poder! Claro, es tan torpe que el que cae en el ridículo es el que agravia. ¿Qué se supone que haga con ese personaje? ¿Darle un abrazo porque ahora hay reacomodamientos? Clandestinamente, en sus guaridas, en las oquedades donde momentáneamente ocultarán su odio, permanecerán a la espera. Acaso, entre tanto, sonrían. Pero se desnudaron demasiado y es imposible creerles. No bien “se dé vuelta la tortilla” volverán a ser lo que son, lo que fueron, lo que serán: mala gente.

–La pelea del Gobierno con Clarín cierra las clases. ¿Es también el cierre de un ciclo?

–No creo que la pelea con Clarín cierre ningún ciclo. En todo caso, lo abre. Es la primera vez que un gobierno se enfrenta a un monopolio, que es la forma actual que toma el capitalismo. Es un espectáculo digno de ser observado. Si yo considerara a este gobierno como unívocamente peronista diría que, como nunca antes, el peronismo combatió al capital.



¡QUE QUILOMBO ES EL MUNDO!

Luis Tonelli: Ante el Nuevo Des-Orden Mundial

La Presidenta, de campaña electoral, haciendo lo que mejor sabe hacer: dar cuenta de sus decisiones, dar cuenta de sus políticas, dar cuenta de sus logros, dar cuenta de los desafíos y problemas que genera el éxito y, también, dar cuenta de algo de todo lo que falta.

Cosa muy diferente a la tortura que debe significar para los líderes mundiales actuales estar al frente de sus gobiernos para dar cuenta de sus ajustes, para dar cuenta de sus déficits cero, para dar cuenta del desempleo.

Se han invertido las suertes, si uno las contrasta y recuerda como estábamos diez años atrás. Por esos días, más precisamente por agosto de 2001, el secretario del Tesoro, Paul O´Neill, se preguntaba “por qué los carpinteros y los plomeros estadounidenses tenían que pagar la deuda argentina”. Un mes más tarde, con el atentado a las Torres Gemelas, los republicanos tomarían el control del FMI dejando librado a ese intrascendente país del Sur al garete del tifón de la globalización financiera.

La Guerra contra el Terror sería, para los neoconservadores de George Bush, una Guerra que aniquilaría a los terroristas islámicos, afianzaría la democracia US style en el mundo, aseguraría las fuentes de energía para Estados Unidos, redundando todo en una revitalización de la economía del país, y de la expansión de una globalización exitosa.

Una década después, queda claro que Estados Unidos ha pagado muy caro evitar la ocurrencia de un segundo megaatentado en su país, al precio de un sobreendeudamiento, una economía estancada y un aumento incesante del desempleo. En política interna, las enormes expectativas creadas por el ascenso del demócrata Barack Obama fueron quedando frustradas una a una. Su diagnóstico de que la economía estadounidense sólo necesitaba un booster de confianza, y un service de mantenimiento hecho por los mismos responsables de la crisis de las sub primes, Tim Geithner, como secretario del Tesoro, y Larry Summer, como jefe del Consejo Económico, se mostró fundamentalmente errado. A tal punto que su reelección aparece como una utopía lejana. Si los gobiernos son los que ganan o pierden las elecciones, Obama ha hecho suficientes méritos para perderlas.

De todos modos, no la pasa mucho mejor ni el establishment tradicional del Partido Republicano ni tampoco los intelectuales del Nuevo Orden Mundial de Bush: la alternativa en ese partido ha pasado a estar controlada por un grupo de fundamentalistas conservadores, el Tea Party, que piensa que su condado onda Fargo es el ombligo del mundo, y que propone como pócima milagrosa, para terminar con la crisis, eliminar todos los impuestos a los ricos. Espantado, el Premio Nobel Paul Krugman no ha dejado de predicar (sin mayor éxito) lo suicida que sería tal decisión, en momentos en que se debe expandir el gasto, para generar consumo y salir de la temida trampa de liquidez. La deflación lleva a que los estadounidenses ahorren en dólares esperando a que los precios todavía bajen más, lo que frena toda la recuperación. En este contexto, la tasa de interés no puede ser sino cero (ya que cualquier otra sería exorbitante con los precios en caída) y el gran incentivo a la reactivación pasa por que Ben Bernanke asegure que más o menos para la fecha en que Mauricio Macri diga de vuelta que va ser candidato presidencial (y vaya a saber uno si lo será o no) la tasa seguirá siendo cero.

La euforia en los mercados dura sólo horas, minutos, pero aparece un nuevo informe de alguna aseguradora de riesgo pesimista y la coordinación de los inversores hacia arriba se vuelve coordinación hacia abajo. Delicias del capitalismo financiero global en la era de las telecomunicaciones: cuando todo va bien, la burbuja se expande a velocidad del rayo; cuando todo va mal, todos quieren salir rápido de esos activos “tóxicos” y se desesperan por vender al precio que sea.

Para peor, toda liquidez quela Fed inyecta al mercado, se transforma en dólares que salen de Estados Unidos a buscar un mejor horizonte de inversiones, y contribuyen, por ejemplo, a inflar el precio de los commodities (y del oro).

Ni qué hablar del contagio que ha tenido esta crisis sobre Europa, fomentada absolutamente por el contagio previo de las modalidades tan particulares en que el capitalismo financiero define en sus países la “seguridad jurídica”, especialmente en la confección de sus balances inflados y en la evaluación del riesgo de créditos otorgados a quien fuera y sea.

Sin embargo, la política dela Guerra contra el Terror le ha costado a Estados Unidos no sólo ser el responsable de una crisis económica mundial, si no el fin del sueño americano de ser ese Imperio by default. Imperio no solicitado, pero finalmente realizado en los hechos -sin hacerse responsable de ello, como el gran historiador de Oxford, Niall Ferguson, argumentó en su libro Coloso, que preveía la crisis.

Sueño de presidir una globalización donde se consolidaría en el mundo la receta estadounidense de una “democracia electoral sumada al libre acceso a los electrodomésticos”, como tan sardónica como optimistamente, Francis Fukuyama había anunciado ala Hegel la fórmula del Fin dela Historia.

Sueño que al fin y al cabo se circunscribió al período entre dos caídas magnas: la del Muro de Berlín y la de las Torres Gemelas.

Ni la democracia estilo americano pudo expandirse por el mundo a base de las bayonetas de los marines ni la globalización se convirtió en el reinado apacible de ese autómata llamado mercado. Los deseos imaginarios de un Nuevo Orden Mundial se transformaron en la pesadilla del desorden internacional. Agravado porque el fin de los sueños hegemónicos de Estados Unidos no llevaron a un acuerdo multipolar (tipola Santa Alianza del canciller Metternich) ni al ascenso de una nueva potencia mundial, capaz de imponer su hard power militar y económico y difundir su soft power cultural.

Más bien estamos en una tierra de nadie donde ni siquiera es posible la geopolítica ya que ella depende del dominio de la forma estatal sobre el globo terráqueo, y en cambio tenemos una combinación de viejos Estados desdentados, disputándose los recursos naturales (o sea, la geopolítica tradicional) pero combinada con esa loca globalización financiera e impotentes organizaciones supraestatales, y formas violentas subestatales, como en Libia, como en algunas zonas de México (y como en algunas áreas del conurbano bonaerense). Una especie de Globopolítica dondela América al Sur del Río Bravo ha encontrado cobijo y progreso que contrasta con los sombríos pronósticos de los viejos dueños del futuro.

Finalmente, nuestros países han podido hacer política anticíclica: cuando al mundo desarrollado le va mal, a nuestras sociedades les va bien. Pero los gobiernos de la región tomaron nota de que una crisis global, por definición, es sufrida por todos, si no se hace algo para evitarla. Un paso adelante se va a dar con la creación del Banco (de inversiones) del Sur.

Todo indica que China no va a quedarse de brazos cruzados si la economía de Estados Unidos no le demanda su superproducción, que tampoco podrá ubicar en el resto del mundo. Tiene un enorme mercado interno sobre el cual desarrollar un poco de “peronismo” consumista, aunque la milenaria prudencia se estremece de sólo pensar que el comprar más cosas viene asociado a querer votar un poco más. Todavía más difícil es que los chinos, que comenzaron a comer pollo, vuelvan a comer arroz, y se sabe que los pollos no comen arroz sino soja argentina y brasileña.

Las autoridades argentinas han dado muestras, en los últimos días, de “institucionalizar” su vertiginoso crecimiento económico para, sin quedar de nuevo al capricho de los flujos de capital oportunista, más bien poder receptar inversión directa extranjera productiva, huérfana de ofertas tentadoras donde hundir ese dinero.

¿Quién puede decirlo? Quizás este desorden mundial sea el preámbulo de un nuevo orden mundial, no el que soñaron George Bush, Paul Wolfowitz, Bill Kristol y Richard Armitage, sino el tan ansiado desde estas latitudes, tan castigadas, que hoy exhiben su esperanza. Ojalá.

domingo, octubre 02, 2011

¿Quién dijo que el hombre es malo?

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Suena a maniqueo, tal vez lo sea, pero no es una frase mía sino de uno de los grandes pensadores de la edad moderna, el británico Thomas Hobbes quien en el siglo XVII aseveraba, partiendo de una frase del romano Plauto, que el hombre es un lobo para el hombre, “homo homini lupus est”. Según Hobbes, los hombres, en su estado natural, son iguales, ambicionan y temen las mismas cosas, pero resulta que del miedo sólo se puede defender agrediendo a sus semejantes y para conseguir lo que ansía, bienes escasos, ha de matar a su hermano. Como el hombre, pese a ser un lobo para sí mismo y sus semejantes, es racional, si quiere la paz –nos dice Hobbes-, no tiene otro camino que delegar sus derechos en un ser superior: El Leviatán, un monarca absoluto que sabe lo que conviene a sus súbditos y lo impone por la fuerza bruta.

Aunque no lo parezca, las teorías de Hobbes fueron en su tiempo un paso adelante en la construcción del Estado moderno, luego Hegel, Kant, los enciclopedistas y los revolucionarios franceses –dicho de modo simplista- darían un paso al frente al exigirle, partiendo de la bondad natural del hombre y sin menospreciar el papel del Estado, los derechos individuales que le son consustanciales y la soberanía popular de la que dependería hasta el mismo poder de ese Estado. Al mismo tiempo, los economistas ingleses, Adam Smith, Malthus, Stuart Mill o Ricardo, elaboraron diversas teorías que conferían al Estado el mero papel de árbitro y policía del libre mercado, pues sólo éste podía hacer a las naciones poderosas dejando que los más despabilados rigiesen sus destinos, regresando así a la concepción hobbesiana que desconfíaba de la mayoría de los hombres y ponía su fe en una minoría selecta que al buscar su beneficio sin estorbos “burocráticos” lograría al fin el beneficio de la inmensa mayoría de “párasitos”, “disminuidos” y “estafermos” que constituyen el “común”. Veámoslo en palabras de David Ricardo: “Para la prosperidad general, no puede considerarse nunca excesiva la facilidad que se de a la circulación e intercambio de toda clase de propiedad, ya que es por ese medio que el capital de toda clase tiene la posibilidad de encontrar el camino hacia las manos de aquellos que mejor lo emplearán en aumentar el producto del país”.

Buena parte de los siglos XIX y XX transcurren entre las luchas de quienes aseguran que los hombres son buenos, iguales ante la ley y fuente del derecho y del poder; y quienes creen que el hombre es malo, incapaz y grosero, confíando en una minoría selecta, fuerte y hábil la buena marcha de la nación sin que el Estado intervenga más que para ayudarle en sus fines y protegerla de las “envidias” del populacho.

Pues bien, con sus pasos adelante y hacia atrás, con sus enfrentamientos, con sus revoluciones, con sus guerras –hablamos de Occidente, el resto no cuenta, es otra historia-, hasta hace treinta años parecía que la batalla estaba definitivamente ganada por los primeros ya que del Estado absolutista del siglo XVIII se pasó progresivamente a uno más abierto y democrático que fue articulando leyes que mejoraban las condiciones de vida y la libertad de los hombres. Sin embargo, hace unas décadas que las cosas comenzaron a cambiar, y poco a poco, parece que la batalla se decanta por los segundos, a favor de quienes quieren que sea el lobo el que cuide de las ovejas. Primero fue en el Reino Unido y Estados Unidos, luego en las potencias emergentes, más tarde, ahora, en Europa.

Pese al tiempo pasado, el mensaje que vende la derecha entronca directamente con la peor parte del pensamiento de Hobbes y con lo básico de las teorías de Adam Smith: El hombre es malo, ocioso, violento y descreído; el Estado del bienestar es una antigualla que ha servido para crear vagos y aprovechados que mediante los impuestos roban el dinero a los mejores, a los excelentes que se ha hecho a sí mismos gracias a su astucia, su voluntad férrea y su “honradez”, por tanto, es precisa una autoridad firme y contundente que haga cumplir a la chusma con sus obligaciones y limite drásticamente eso que llaman derechos pero que no son más que hábitos parasitarios. Otra cosa son los elegidos, las gentes de bien, los empresarios que declaran menos ingresos que sus empleados, los profesionales que no pagan un duro a la Hacienda Pública, las grandes corporaciones con beneficios multimillonario y yates para pasear a Presidentes, las fundaciones creadas para no pagar, los políticos que consienten la existencia paraísos fiscales –eje básico del sistema- y basan sus políticas económicas en impuestos indirectos asfixiantes, los recortes, la privatización de los servicios púbicos esenciales y la subida y bajada de intereses según convenga a los especuladores, personas muy decentes que sólo buscan, como dios manda, acumular riquezas a costa de la pobreza de los que no sirven más que para trabajar: ¡Escoria!

Empero esas teorías que llevan más de treinta años arruinándonos y destrozando todo lo que hemos construido dentro de ese proceso imparable que llevará al hombre –a nadie le quepa duda- a un mundo mejor para todos en el que los “despabilados” de hoy serán objeto de estudio antropológicos y criminológicos, no sólo se aplican dentro de los Estados, sino también entre ellos, en las relaciones internacionales, incluidas las que hay dentro de ese ente amorfo lleno de cretinos al servicio del capital llamado Unión Europea. Reino Unido –país parasitario y egoísta dónde los haya-, Alemania y Francia llaman a los países mediterráneos PIGS, pero se olvidan que los verdaderos PIGS son ellos, puesto que prestaron cantidades enormes de dinero a entidades bancarias, empresas y particulares para multiplicar sus ganancias exponencialmente, no para hacer un favor a nadie. Y cuando prestaron ese dinero no lo hicieron movidos por fuerza mayor, amenaza de bomba atómica o de catástrofe similar, sino porque les dio la gana, por afán desmedido de lucro, sin pararse a pensar que prestaban a sinvergüenzas, sin detenerse a considerar que desde Estados Unidos hasta España, pasando por todos los países que ustedes gusten mentar, se había construido una enorme burbuja especulativa basada en las hipotecas basura y el agio. Y es ahí dónde está el problema europeo y mundial, el problema no es Grecia, ni Italia, ni España, ni Portugal, el problema es que Alemania, Francia e Inglaterra, países con una política financiera irresponsable, no puedan cobrar lo que prestaron para forrarse por los siglos de los siglos. Por eso, que nadie nos de gato por liebre: No están ayudando a Grecia, están desamortizando a Grecia, desmantelándola, vendiéndola a precio de saldo para que pueda pagar a sus descabezados prestamistas de antaño; tampoco ayudarán a España porque jamás caerá, es demasiado grande y saben que ninguna economía occidental aguantaría el golpe.

Lo que sí están haciendo es crear un clima de miedo y desconfianza tal que tiene paralizada la capacidad de respuesta, de reacción y de pensamiento de toda la sociedad, de una sociedad que no quiere ver que son los treinta años de dominio de la derecha ultraliberal los que nos han llevado a esta situación, que es la derecha ultraliberal la que ha urdido esta tremenda estafa, que los defensores de esas políticas y sus compinches siguen forrándose a costa de los derechos económicos y sociales de todos, que ninguno ha ido a la cárcel y que esa política tiene que llegar ya a su fin o ella finalizará con todos nosotros

Después de tanto sacrificio, de tanta sangre derramada en las calles y en los tajos, de tanto esfuerzo para conseguir un mundo mejor, resulta que son muchos los trabajadores convencidos de que Adam Smith, David Ricardo, sus admiradores de la Escuela de Chicago, José María Aznar, Mariano Rajoy, Cristobal Montoro, Rodrigo Rato, los ejecutivos de la City londinense, de Wall Street, de la calle Génova o de Botín y los hombres de Atapuerca son quienes mejor saben defender sus intereses pese a la debacle económica en que han metido a la economía mundial; muchos los ciudadanos que siguen creyendo que los lobos son los más capacitados para cuidar ovejas. Pues conviene recordar una cosa por mucho que se empeñen en engañarnos desde dentro y desde fuera: La única manera de salir de esta crisis es fortalecer al Estado frente a los mercados de piratas, corsarios y filibusteros; dar el paso definitivo –no hay mejor momento que este- para crear una verdadera, laica, fraternal y democrática Unión Europea que haga suya la deuda total de sus miembros emitiendo bonos europeos, responda con toda la dureza que le permite ser todavía el mayor mercado del mundo a los especuladores de toda condición, se decida a controlar exhaustivamente a la banca y apruebe un plan de choque –se habría podido hacer con mucho menos dinero del tirado al pozo sin fondo financiero- mediante inversiones e incentivos públicos para que el paro desaparezca del continente. O eso, o la vuelta al feudalismo.

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LOS MILICOS CHANTASINOS

Revelan documentos secretos de la guerra de las Malvinas

El autor relata cómo se desató el conflicto y el derrumbe de la dictadura. Aquí un fragmento del libro.

Galtieri : “¿Qué hago?” Costa Méndez : “Mire Presidente, si Breznev lo llama a usted, usted no puede negarse, bueno, si Reagan lo llama a usted, usted no puede negarse”.

Años más tarde, Costa Méndez dijo que “a las 22.30 el ‘timing’ fue favorable a la intención de Galtieri, porque la comunicación llegó una media hora después de lo que se llama ‘Fail Safe’, el momento en que se interrumpen las comunicaciones con los buques que intervendrían en la invasión y con los submarinos.

Era la hora del “no retorno”, ya no había marcha atrás . Como dijo un alto funcionario argentino de la época, “ a Reagan lo ningunearon ”.

En la tarde del 1º de abril, Nicanor Costa Méndez sabía que tarde o temprano deberían atenderle el teléfono al jefe de la Casa Blanca. Encargó a su “equipo especial” preparar una minuta sobre lo que debería decir Galtieri durante su diálogo con Reagan. Cerca de las 20 horas le dijo a Roberto “BobyGarcía Moritán, uno de sus secretarios: “vas a ir vos a la Casa Rosada y vas a ser el traductor”. “Canoro” debería haber presenciado el diálogo (como lo hará en otras ocasiones) pero no fue: Temía que la situación se volviera incontrolable, como sucedió, o porque él no sería la figura principal de la escena. No lo decía en público pero había problemas de “cartel”.

A las 21, el Secretario de Embajada, Roberto García Moritán, con apenas treinta y dos años, entró al despacho del presidente de los argentinos. Lo estaban esperando Galtieri, el almirante Benito Moya y el general Iglesias. García Moritán, después de los saludos protocolares, le entregó la minuta.

Galtieri la leyó y luego se la pasó a Moya e Iglesias. Como único comentario escuchó de uno de ellos una frase crítica: “Demasiado suave … ustedes los diplomáticos”. Pocos minutos más tarde observó cómo entraba un circunspecto coronel de Inteligencia que procedió a conectar un grabador de cinta abierta al teléfono que usaría el Presidente de la Argentina. Realizó su tarea y se retiró del despacho. El joven diplomático pensó que Galtieri tenía un teléfono especial pero no fue así, en ese momento usaba el clásico aparato negro de bakelita que proveía ENTel . A la hora acordada, un edecán presidencial entró al despacho y dijo: “Señor Presidente, está lista la comunicación con la Casa Blanca” . García Moritán se paró, levantó el tubo y escuchó del otro lado, en inglés, “¿la traducción la van a hacer ustedes?”. “Yes” respondió el diplomático.

Entonces Galtieri y García Moritán se pararon uno al lado de otro, pegaron sus caras con el tubo en el medio para escuchar, ofreciendo una imagen más proclive a una película cómica que a la gravedad que se vivía. Un crítico de cine, con alguna imaginación, pensaría estar viendo al general Jack D. Reaper, el presidente Merkin Muffley y al capitán Lionel Mandrake, personajes de “Doctor Insólito”, que supo encarnar Peter Sellers bajo la dirección de Stanley Kubrick en 1964.

Después de los acostumbrados saludos de estilo, Reagan dice que “tenía noticias que la Argentina adoptaría una medida de fuerza en las islas Malvinas y que está “muy preocupado por las repercusiones que una acción de este tipo podría tener”. Respondiendo, Galtieri hizo una larga exposición sobre los derechos argentinos y la posición oficial al respecto. Viendo que el método que estaba utilizando con el diplomático era tan incómodo como ineficaz, ya que él era más alto y no hablaba correctamente el inglés (tan es así que un mes más tarde, conversando con el presidente peruano Fernando Belaúnde Terry le confesaría que “mi inglés es muy pobre”), Galtieri se sentó en su sillón presidencial y escuchaba el relato de García Moritán y respondía lentamente para dar tiempo a una correcta traducción. Los otros dos jefes militares se limitaron a mirar y escuchar.

En un momento, Reagan dijo que la Primera Ministra británica era amiga suya y que Gran Bretaña era un aliado “muy particular de los Estados Unidos”, y cuando habló de lo que opinaría “la opinión norteamericana” en caso de un enfrentamiento armado, Galtieri se exasperó y levantando la voz y apuntándolo con el dedo le dijo a García Moritán: “Eso no lo dijo … no puede decir eso”. Tras afirmar esto se hundió en un profundo silencio . El Presidente de los Estados Unidos continuó hablando, y Galtieri permaneció pensativo, en silencio. Entonces García Moritán les dice a los jefes militares presentes: “¿Le contesto sobre la base de la minuta?”, recibiendo como toda respuesta un seco “sí”. En pocas palabras, el diplomático terminó conversando con Ronald Reagan, como pudo, ante la mudez de Galtieri. Una vez que terminó el diálogo telefónico, el teniente general Galtieri volvió a reiterar que dudaba de la calidad de la traducción. Mandó llamar a los gritos al coronel de Inteligencia que esperaba en la antesala del amplio despacho. “¡Coronel, ponga la grabación!”, ordenó.

El alto oficial rebobinó, mientras García Moritán imaginaba que su carrera diplomática estaba al borde del precipicio. Seguramente pensó en su esposa Lucila y en “para qué carajo me quedé en Buenos Aires, cuando estaba destinado a Ginebra”. Una vez que la cinta volvió al principio, el coronel paró el retroceso. Apretó “Play”, se escuchó “clic” y luego un largo zumbido … y nada más.

El oficial de Inteligencia no había ligado bien a los aparatos y nada había sido registrado . Manteniendo un rictus de pesar, García Moritán vio como Galtieri hacía salir “a salto de rana” a un Coronel de la Nación … una imagen entre patética y humillante que, seguramente, nunca olvidaría. Así comenzaba un enfrentamiento armado contra la tercera potencia militar y tecnológica del planeta.


Peor que un asesino,un militar torturador y asesino,y¿ peor que eso?

Un militar argentino que es un chanta...he aquí la historia de unos mequetrefes que se creían el general Patton,San Martín y Hitler.Todo al mismo tiempo.

Creo que se deberían eliminar en Argentina a las fuerzas armadas.