¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

miércoles, abril 04, 2018

LO DESTRUIRA ANTES TRUMP QUE UN METEORITO

El arte de la negociación pacífica vive un duro momento en el orbe. Foto: RT
Por el camino que van las cosas en el mundo, puede que nuestros nietos solo escuchen hablar de diplomacia en las clases de historia.
Casi tan antiguo como la civilización misma, el arte de resolver los conflictos por medio de la negociación pacífica no pasa por su mejor momento.
Noticias recientes como la expulsión masiva de funcionarios rusos de países occidentales, la casi paralización de la Embajada de Estados Unidos en Cuba y el posible fin del Acuerdo Nuclear con Irán, muestran el estado crítico en que se encuentra la diplomacia.
Casi todos los conflictos actuales tienen en común el protagonismo de Washington y su tendencia a solucionar los problemas por medio de la fuerza y no por la vía del diálogo.
Si el conocido político norteamericano Henry Kissinger definía la diplomacia como «el arte de domesticar el poder», los actos de la actual administración republicana parecen más guiados por la máxima del fascista italiano Benito Mussolini: «la diplomacia es solo una práctica de hipocresía y cobardía; si vamos a hacer algo, hagámoslo, sin preguntar a nadie».
En momentos en que se reconfigura el balance de poder entre las naciones, con la emergencia de nuevos actores como Rusia y China, la falta de canales de comunicación para zanjar las diferencias es una razón de alarma.
El nivel de polarización actual solo es comparable con los peores momentos de la Guerra Fría. Pero entonces, la garantía de una aniquilación mutua y el equilibrio de poderes mantuvo abiertas las líneas rojas entre Moscú y Washington y en no pocas ocasiones sentó a los dos bloques en la mesa de negociaciones.
ACUERDOS DE CABALLEROS
Aunque no ha desparecido la certeza de las consecuencias nefastas sobre el planeta que tendría el uso de armas nucleares, la política actual resulta temeraria.
Un ejemplo son las amenazas norteamericanas de poner fin al Acuerdo Nuclear Iraní, una compleja negociación en la que estuvieron involucradas las naciones que integran de manera permanente el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas más Alemania.
A pesar de las alertas del resto de los firmantes sobre las consecuencias que tendría una marcha atrás, la administración de Donald Trump está en la búsqueda de cualquier excusa para dar por terminada su participación. Muchos analistas dan por hecho que tomará la medida de una manera u otra, y solo espera el momento adecuado para anunciarla.
Las consideraciones son de índole interna, pues los expertos involucrados sostienen que el Acuerdo Nuclear es efectivo y se está cumpliendo. Y por otro lado no se avizora una alternativa que convenza a ambas partes.
La pregunta que más se escucha en los pasillos diplomáticos del mundo está relacionada con los efectos que tendría en futuros acuerdos de ese tipo una salida abrupta de Estados Unidos.
¿Qué nación del mundo se volverá a sentar con Washington en una mesa de negociaciones para resolver un conflicto con la certeza de que cualquier vaivén político interno puede deshacer lo acordado?, se preguntan los entendidos.
Con un portazo al acuerdo nuclear Iraní, la Casa Blanca actual también estaría cerrando las opciones globales para lidiar con conflictos similares sin el uso de la fuerza.
RECORTES DIPLOMÁTICOS
El presupuesto de Estados Unidos para el año fiscal 2019 demuestra también el desinterés por la diplomacia.  Mientras el Departamento de Estado vería reducida sus arcas en cerca de 18 000 millones de dólares, el Pentágono contaría con 300 000 millones extras para la modernización del armamento en los próximos dos años.
Las cifras hablan claro sobre dónde están las prioridades del «Estados Unidos primero» de Donald Trump: más garrote y menos zanahorias.
Pero los recortes no se limitan al presupuesto, sino que la Casa Blanca comenzó a podar también el personal diplomático, el suyo y el extranjero, bajo cualquier argumento.
El incidente en Reino Unido con el exagente ruso Serguéi Skripal y su hija, quienes habrían sido envenenados con un agente neurotóxico, fue utilizado como excusa para tomar acciones contra los diplomáticos de Moscú en varios países occidentales.
Reino Unido fue el primero con 22 funcionarios rusos expulsados, luego Estados Unidos subió la parada a 60 y 16 naciones de la Unión Europea y Canadá las secundaron.
Más allá de quién pueda estar detrás del ataque o si es un caso de falsa bandera para acusar a Rusia, lo cierto es que vino como anillo al dedo para cerrar el cerco contra Moscú que se venía aplicando con las sanciones económicas.
Cuba –a solo 90 millas del territorio norteamericano, pero muy lejos de los conflictos entre las grandes potencias– sufre también las consecuencias de la politización de la diplomacia por parte del Departamento de Estado.
Si el restablecimiento de los nexos diplomáticos y la reapertura de las Embajadas en La Habana y Washington en el año 2015 fue celebrado en el mundo entero y visto como un paso de avance para cerrar uno de los últimos capítulos de la Guerra Fría en el Caribe, el escenario actual resulta muy distinto.
Desde septiembre del año pasado la Embajada estadounidense en La Habana se mantiene prácticamente paralizada y solo ofrece servicios consulares mínimos.
El personal diplomático fue reducido drásticamente y solo quedó el que cumple funciones «esenciales» de la misión diplomática, sin derecho a ser acompañado por sus familiares.
La excusa utilizada por Washington para justificar sus medidas unilaterales fue la supuesta ocurrencia de «ataques acústicos» contra sus diplomáticos en La Habana.
Sin embargo, tras meses de investigaciones, tanto de la parte cubana como del FBI estadounidense, no existe evidencia alguna que confirme los incidentes alegados ni los síntomas descritos por la parte estadounidense, que incluyen mareo, problemas de memoria e incluso daño cerebral.
Cuba, que se mostró desde un inicio dispuesta a colaborar, denuncia la politización del tema y niega cualquier tipo de participación o conocimiento de los supuestos incidentes.
Entretanto, Washington aplica un complicado esquema para tramitar las visas de los cubanos que los obliga a hacer los trámites por un tercer país, aumentando los costos y haciendo aún más engorroso el procedimiento.
Cientos de miles de personas en uno y otro lado del Estrecho de la Florida resultan afectadas por los obstáculos en el flujo natural entre ambos países y las limitaciones para los contactos familiares.
Si los vínculos bilaterales están golpeados en distintas partes del orbe, la diplomacia multilateral no se encuentra en mejores condiciones.
Los recortes de Estados Unidos amenazan con alcanzar las Naciones Unidas, a la que aplica un esquema de chantaje económico para garantizar la preponderancia de sus posiciones sobre el resto de las naciones.
Quizá como nunca antes desde su fundación tras el fin de la II Guerra Mundial, el futuro de la ONU pende de un hilo. También muchos países de manera legítima reclaman una estructura más democrática en la que se representen los cambios ocurridos en las últimas décadas.
Mientras la diplomacia norteamericana hace aguas, la mala noticia para el mundo es que la alternativa a la negociación pacífica es casi siempre la guerra. Y una tercera conflagración mundial se pelearía con armas nucleares, pero lo más probable es que la cuarta, si llega a ocurrir, se decida con hachas de piedra.

LA GALLINA FACHA

0404_tasio

NO SE QUE LE ESPERA A MIS NIETOS/AS...YO CON 80 YA ZAFE Y AUNQUE ME MIREN NO ME VEN

Apichonados

Las respuestas son muy incómodas. Pero no se las encuentra con sarcasmo sino con coraje

Manifestación en el Paseo de Gracia por la Huelga del 8 de marzo.
Manifestación en el Paseo de Gracia por la Huelga del 8 de marzo. © ALBERT GARCÍA
Estuve en una cena en la que los comensales masculinos se cuestionaban —y muy en serio— asuntos como “¿nunca más un hombre podrá flirtear con una mujer sin exponerse a una querella?”. Cuando escucho a tanto varón inteligente hacerse esas preguntas, y otras como si ayudar a una mujer a ponerse el abrigo es acoso sexual, pienso cosas. La primera es que nos están tomando el pelo por vía de la exageración, como yo se lo tomaba a mi madre cuando agigantaba una leve molestia en el oído y la transformaba en otitis terminal para faltar al colegio. La segunda es que resulta desconcertante que una parte tan potente de la población se sienta apichonada: si las mujeres hubiéramos respondido con esta perplejidad asustadiza a cada cuestionamiento que se nos hizo seguiríamos, en términos de relaciones humanas, en el jurásico. La tercera, que las dudas acerca de cómo comportarse ante otra persona, que atribulan ahora a muchos hombres, aquejan a casi todas las mujeres de varias generaciones: ¿si respondo a este beso con entusiasmo pensará que me quiero acostar con él ahora mismo; si me acuesto con él ahora mismo pensará que soy fácil y eso arruinará una relación que me interesa; si demuestro interés pensará que quiero casarme y huirá? Muchas no nos hicimos jamás esos planteos, pero la mayoría lleva siglos autoinfligiéndoselos: “¿Debo ser y parecer, debo ser, debo parecer?”. No creo que el respeto por otro individuo se dirima con preguntas cínicas —“si le abro la puerta ¿pensará que quiero violarla?”— que se resuelven con sentido común. Hay otras, en cambio, que valen para todos y que las mujeres nos hacemos desde hace rato. Son preguntas acerca del destino como fatalidad. De la sumisa aceptación de lo que siempre hubo como único camino posible. Las respuestas son muy incómodas. Pero no se las encuentra con sarcasmo sino con coraje.

martes, abril 03, 2018

LOS YANQUIS NO PERMITEN QUE LES METAN EL DEDO EN EL CULO Y MANDAN AL SEPTIMO DE CABALLERIA AL ATAQUE

LA VERGONZANTE DERROTA DE LOS ESPAÑOLES EN SUDAMERICA


5 de abril de 1818: la feroz batalla de Maipú

O´Higgins y San Martín en "El abrazo de Maipú", obra de Pedro Subercaseaux.
O´Higgins y San Martín en "El abrazo de Maipú", obra de Pedro Subercaseaux. Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Balmaceda
Daniel Balmaceda 
    19
3 de abril de 2018  • 02:56
La situación era caótica. La Patria se perdía. Los godos habían sorprendido, en medio de la noche cerrada, al ejército patriota en los campos de Cancha Rayada. Todo se lo habría llevado el diablo si no hubiera sido por la magnífica actuación de Juan Gregorio de Las Heras quien, en medio del caos, sacó del peligro a cuatro mil quinientos hombres y salvó al Ejército. La capital chilena estaba sumida en el pánico ante los rumores sobre la muerte de los Libertadores, rumores que quedaron disipados cuando el 25 de marzo de 1818, ambos entraron a Santiago.
El general San Martín sabía que no había tiempo que perder para reorganizar al ejército. Pero el ánimo estaba en baja. El Libertador, entonces, se dirigió al pueblo reunido en la Plaza de Armas.
Chilenos: Uno de aquellos acasos que no es dable al hombre evitar, hizo sufrir a nuestro ejército un contraste. Era natural que este golpe inesperado y la incertidumbre os hicieran vacilar, pero ya es tiempo de volver sobre nosotros mismos y observar que el ejército de la Patria se sostiene con la gloria al frente del enemigo. (.) La patria existe y triunfará, y yo empeño mi palabra de honor de dar en breve un día de gloria a la América del Sur.
El pueblo confió en sus palabras. Sus soldados, también. Y ese día de gloria llegó pronto. El 2 de abril, luego de haber recolectado armas de entre todo el pueblo, el ejército unido argentino-chileno se dirigió hacia el valle que se extiende al lado del río Maipú, al sudeste de Santiago.
Tres días después, el 5 de abril, los realistas, en su marcha hacia la capital con el objetivo de invadirla, se apostaron en la hacienda de Lo Espejo ubicada en aquel valle. San Martín situó a sus tropas en una elevación del terreno desde donde pudo observar al ejército realista. Al revisar la disposición del enemigo en una única línea, le dijo a sus oficiales: "¡Qué brutos son estos godos!". Se había dado cuenta de una falla letal en las filas enemigas: no tenían reserva.
Los españoles habían dispuesto a la tropa en una única línea defensiva. Frente a esta táctica, San Martín dispuso tres divisiones. A la derecha, una al mando de Las Heras, Alvarado a la izquierda y en la retaguardia, la reserva conducida por Hilarión de la Quintana.
"Maipú, un abrazo para la historia" es la obra conmemorativa, escrita por Roberto Arancibia Clavel, Luis V. Ferrada Walker, Julio Luqui Lagleyze, Guillermo Palombo, Diego A. Soria y Alfredo A. Stahlschmidt.
"Maipú, un abrazo para la historia" es la obra conmemorativa, escrita por Roberto Arancibia Clavel, Luis V. Ferrada Walker, Julio Luqui Lagleyze, Guillermo Palombo, Diego A. Soria y Alfredo A. Stahlschmidt. Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Balmaceda
Hacia el mediodía se dio la orden de avance y la división de Las Heras se lanzó hacia los godos, rompiendo filas y dispersando a los soldados hacia la izquierda en donde los esperaba la división de Alvarado. Pero éste no pudo contenerlos. Fue en ese momento en que San Martín ordenó el avance de la reserva. Hilarión de la Quintana se sumó a las fuerzas de Alvarado e hicieron retroceder al enemigo que se atrincheró en la Estancia Lo Espejo.
En el momento en que los españoles ordenaron la retirada, se dio aviso a O´Higgins, que esperaba en la capital con una segunda reserva. El héroe chileno se dirigió al campo de batalla. Al encontrarse con San Martín, lo abrazó como pudo, ya que tenía el brazo vendado por las heridas de marzo, y le dijo: "¡Gloria al salvador de Chile!".
El ataque final lo dieron Las Heras y el general Balcarce, persiguiendo al enemigo hasta derrotarlo.Maipú fue una batalla sangrienta, brutal. Las fuerzas patriotas tuvieron mil heridos y perdieron ochocientas vidas, mientras que murieron cerca de mil quinientos realistas en el campo de batalla y unos mil trescientos prisioneros.
La importancia de este triunfo radicó en haber dinamitado las esperanzas españolas. El ejército realista prácticamente desapareció. La independencia de Chile quedó asegurada.
A doscientos años de la batalla final, historiadores chilenos y argentinos se unieron para escribir el libro: "Maipú - Un abrazo para la historia" (Editorial Universitaria del Ejército Argentino). La calidad de los textos y las ilustraciones son un merecido homenaje a aquellos hombres que sacrificaron hasta sus vidas en busca de la ansiada libertad de los pueblos de América del Sur.
beard01042018-cast

RAJOY LA MANDO AL CARAJO,YA ESTA MUERTA