¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

martes, abril 03, 2018

A MI "NO ME LIKE"

Pablo Herreros: "Haga lo que haga, Cristina Cifuentes ya ha perdido"

La entrevista final


Pablo Herreros, fotografiado en la sede de la editorial Alienta, en Madrid. ANTONIO HEREDIAc

Madrid, 1973. Es experto en comunicación, conferenciante, profesor asociado en ESIC y gurú en las redes sobre el mundo digital. Aunque ustedes le recordarán por cargarse el programa de televisión La Noria por un asuntillo de ética.

Dice en su libro 'Sé transparente y te lloverán clientes' (Alienta) que muchas empresas nos trataban como borregos hasta que se dieron cuenta de la fuerza del rebaño
Tenemos el poder de votar con nuestro bolsillo. Las empresas que no se hayan dado cuenta de eso serán zombis.
Según usted, la era digital implica una vuelta al humanismo. A mí me parece todo lo contrario.
Ahora el cliente es el absoluto protagonista, entre otras cosas porque si hay un mal servicio su queja llega de manera instantánea a todos los rincones del mundo. Hay una vuelta a los valores y una vuelta a que la persona esté en el centro de todo. No queda otra.
Entonces es una vuelta al humanismo... por dinero. Porque aunque el capitalismo se vista de seda, capitalismo queda.
Sí, pero no. Tenemos un nuevo campo de juego donde las empresas tienen que comportarse con valores, aunque sea porque tienes un foco gigante y por rentabilidad. Llegará un momento en que esa exigencia se habrá convertido en hábito.
Estamos reeducando a las empresas, entonces
Claramente. Las empresas más avanzadas ya lo han entendido, las menos lo van a entender cuando cambien los directivos del Pleistoceno que las rigen. Están aprendiendo a golpe de crisis de reputación. Telefónica, por ejemplo, está virando a ser una empresa de principios gracias a Pallete y Serrahima, lo que pase allí será un ejemplo que contamine al mundo.
Hablando de crisis de reputación, la de Facebook...
Es la primera de las muchas crisis que van a tener las redes sociales. A ojos de los ciudadanos estas empresas han dejado de ser herramientas simpáticas para convertirse en multinacionales con intereses comerciales. Hemos perdido la inocencia. Entre otras cosas porque están siendo a la vez árbitros y actores. Es intolerable que Facebook y Twitter tengan la sartén por el mango en determinadas cosas. Hoy todavía tienen la potestad de elegir si colaboran o no con las fuerzas de seguridad del Estado cuando están involucradas en algún delito. Eso tiene que cambiar, hay que regular esta actividad. Recuerdo un perfil en una red social que se dedicaba a hacer burlas macabras de los hijos de Ruth Ortiz y José Bretón. La Policía quiso cerrarlo y no se lo permitieron en aras de la libertad de expresión.
Va todo tan rápido que el legislador no llega.
El legislador está a por uvas, los que tienen el poder gobiernan cada vez con mayor desconocimiento sobre lo que gobiernan.
"Sólo puedes comunicar aquello en lo que crees", dice en el libro, pero los políticos comunican con la misma pasión una cosa y la contraria.
Se les ve el plumero. Roger Torrent, por ejemplo, se declara muy ofendido pero luego habla como un palo y sin pasión alguna, el lenguaje corporal le delata. Cada vez que un político habla sin creérselo rezuma mentira. Esos ocho millones de personas que votaron en un primer momento a Ciudadanos y Podemos en realidad votaron contra los partidos tradicionales por ese tipo de cosas.
Le llama Cristina Cifuentes y le pide que arregle lo suyo, ¿Qué hace?
Uff... Cristina Cifuentes ya ha perdido, ya ha elegido el camino de mentir, sólo le queda lo de mantenella y no enmendalla. Le va a costar el puesto. Albert Rivera, que lo está haciendo fantásticamente bien, no lo va a perdonar.
La tesis principal es que el cliente siempre tiene el poder, y sin embargo creo que el cliente nunca ha sido tan manipulable gracias entre otras cosas al big data, al amplio conocimiento que tienen de nosotros las empresas. Se culpa a Cambridge Analytica de estar detrás del Brexit y de la victoria de Trump, sin ir más lejos.
No estoy de acuerdo. Ahora tanto las élites como las clases medias tienen la misma capacidad de acceso a la información y eso hace imposible mentirle al cliente. Quizá haya un 2% de personas más manipulables, pero ellos no mueven el mundo.
Usted es el responsable de que desapareciera el programa La Noria por pagarle a la madre de un delincuente, El Cuco, para que hablara. ¿Se ha encontrado alguna vez con Jordi González?
Hubo una vez una tentación... pero no. Yo empatizo con él, sé que aquello supuso un bache gordo en su carrera.
¿Cree que con el caso Gabriel los medios hemos vuelto a mostrar falta de ética?
Sin duda, lo dijo la madre del crío. Es una vergüenza el periodismo que se ha hecho con el caso Gabriel. No se puede hacer carnaza con la muerte de un niño.
Es interesante el concepto que usa de lapidaciones de Internet, como la de aquella chica, Justine Sacco, que ha tenido no sé cuántos trabajos desde que la despidieron por un tuit racista y sigue teniendo que esconderse.
La lapidación 2.0 es una condena digital eterna, independientemente del delito. La chica que insultó a Inés Arrimadas no puede encontrar trabajo. Estuvo mal, pero no ha matado a nadie. Hoy un tuit es la medida suficiente para juzgar toda una vida. Hay un debate interesante ahí sobre el derecho al olvido.
¿Cuánto cuesta eso?
El derecho al olvido no existe. En realidad funciona mediante empresas de SEO que lo que hacen es posicionarte con otros contenidos interesantes que tapan de alguna manera lo que quieres borrar. Algún político lo ha utilizado.
Dice también que Internet impulsa la meritocracia, pero yo creo que lo que impulsa es el postureo, la fiebre por los likes, como aquel capítulo de Black Mirror.
Mmmm... Son dos tendencias que conviven y las dos son ciertas. La transparencia hace que sólo puedas triunfar si tienes valores, tienes principios y enamoras a tus clientes. La gente se ocupará de contárselo a otra gente. Hacer el bien es más rentable.

LOS YANQUIS EN GUERRA CONTRA EL PLANETA Y ENTRE ELLOS

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Raúl Zibechi
Cuando una parte de la población de una nación está armada para defenderse de otra parte de la población, estamos ante una guerra civil no declarada. Cuando el Estado no tiene el monopolio de la violencia legítima, ¿podemos pensar que se trata de un 'Estado fallido'?
Las masacres en escuelas y centros de estudio pueden considerarse una emergencia de la violencia en la sociedad estadounidense. En los primeros 45 días de 2018, hasta la masacre de San Valentín, hubo 18 tiroteos en escuelas, en diez de las cuales hubo muertos, según el Everytown for Gun Safety, un grupo que defiende un mayor control sobre la venta de armas. En el mismo lapso se han registrado 18 tiroteos en escuelas de EEUU, en 10 de los cuales hubo heridos o muertos. Desde 2013 la cifra trepa hasta los 290 tiroteos en centros educativos.
Otro informe de prensa asegura que en el primer mes y medio hubo 1.800 personas que murieron en Estados Unidos por herida de bala. Desde 2011 fueron 200.000. Una verdadera guerra. La notable cantidad de muertes por armas de fuego, y en particular la sucesión de matanzas en escuelas, han llevado a diversas organizaciones a convocar la Marcha por Nuestras Vidas (March for our Lives, en inglés) el sábado 24 de marzo en Washington, para que la libertad de poseer armas de grueso calibre sea regulada.
​Los convocantes de la protesta demandan la prohibición de la venta libre de fusiles de asalto, por considerarlas armas de guerra que van más allá de la defensa personal. Pero defienden "el derecho de los estadounidenses respetuosos de la ley a poseer y portar armas, como se establece en la Constitución de los Estados Unidos".
Los organizadores también reclaman la prohibición de las revistas especializadas en armas de guerra, asegurando que aquellos estados que las prohíben tienen la mitad de tiroteos. Y sostienen que la verificación de antecedentes de los compradores reduce drásticamente los sucesos violentos.
Lo que sorprende es que aún los opositores a las armas de fuego muestran su respeto por la "segunda enmienda" de la Constitución que defiende "el derecho del pueblo a poseer y portar armas". Lo cierto es que en EEUU hay más armas que habitantes y que la mitad de las armas del mundo en posesión de civiles está en este país.
El Congreso nunca autorizó la creación de una base de datos sobre la cantidad de armas en poder de particulares ni la cantidad de muertos por armas de fuego. No cualquiera tiene un arma. Una pista sobre los poseedores la ofrece el Departamento de Justicia de Estados Unidos: en 2013 se vendieron 16,3 millones de armas de fuego (45.000 cada día), un aumento del 130% en relación a 2007, cuando Barack Obama llegó a la Presidencia y se desató el pánico a que el Gobierno restringiera la venta.
Aunque la violencia crece, cada vez son menos los ciudadanos de EEUU que tienen armas. En la década de 1980, la mitad de las familias tenían armas, cifra que cayó a un tercio en la actualidad. Lo que indica que los que tienen un rifle, una escopeta o una pistola cada vez acumulan más cantidad de armas. Según un estudio de EFE, el 66% de los estadounidenses posee más de un arma en su casa.
El estudio ofrece algunas pistas sobre quiénes tienen armas y contra quiénes las utilizan. El 65% afirma que posee un arma para protección, seguido de los que las tienen para uso deportivo y caza, y muy lejos por los coleccionistas. La mitad afirma que creció en un hogar con armas.
La distribución entre grupos sociales es la clave. El 57% de los republicanos está armado frente a sólo el 25% de los demócratas. La mitad de los blancos (49%) tiene armas frente a menos de un tercio de los negros (31%) y apenas una quinta parte de los latinos (20%). El 72% de los estadounidenses disparó alguna vez un arma.
El panorama se aclara. Una minoría de hombres blancos republicanos está armada. Por otro lado, sabemos que la policía ha disparado y matado más de mil personas cada año desde el comienzo de la crisis de 2008, en su inmensa mayoría negros, lo que ha dado pie al nacimiento de movimientos como Black Lives Matter (Las vidas negras importan, en inglés), entre otros.
¿Cómo entender y cómo analizar estos datos?
La primera cuestión es que estamos ante un país que vive una larga guerra civil. Cada día 309 personas reciben heridas de bala y 93 mueren por disparos. Desde 1967 murieron por disparos 1,59 millones de personas, más que los ciudadanos de EEUU que perdieron la vida en guerras, que suman 1,2 millones en estos 50 años.
Son cifras elocuentes. Es una guerra interna de la que no se puede acusar a ninguna potencia extranjera. Es una forma de vida que está en el ADN de los estadounidenses y que probablemente esté arraigada en la forma como se creó la nación. Por algo la segunda enmienda se formuló en 1791, cuando la rebelión contra la monarquía inglesa llevó a los rebeldes a crear milicias armadas para defenderse de los ejércitos coloniales.
La segunda cuestión es la identidad de los estadounidenses, punto en el que aparecen fuertemente divididos. El hecho de que 'sólo' la mitad tenga armas, y que apenas uno de cada cuatro votantes demócratas las posea, enseña una fractura identitaria muy fuerte. Más aún porque cada vez son menos los que creen que las armas resuelven los problemas de seguridad, tal y como muestran el descenso constante en la posesión y los movimientos que se han disparado este año contra las armas de guerra.
El tercer aspecto es el que siento más importante. Los más oprimidos, negros e hispanos, los más débiles socialmente, son los que menos armas tienen. Son las víctimas principales de los que tienen armas, tanto de los civiles como de los policías, guardias nacionales y militares que son mayoritariamente blancos, en particular los mandos medios y superiores.
Por lo anterior, debemos concluir dos cuestiones: el Estado no tiene el monopolio de las armas y la violencia se ejerce principalmente contra los pobres, focalizada en negros e hispanos. Una frase casi prohibida en EEUU, resume la cuestión: lucha de clases.

lunes, abril 02, 2018

El Che tiene que acompañarnos en el esmero de crear un mundo mejor. Foto: Archivo
El pensamiento crítico de Ernesto Che Guevara, su capacidad integral y vocación intelectual viven en los jóvenes cubanos del siglo XXI, se aseguró durante el Congreso Internacional de Investigadores de la Juventud, recién finalizado en la capital.
«En los tiempos que estamos viviendo hoy es muy importante volver al Che. La juventud tiene que acompañarse siempre de sus ideas y pensamiento, tiene que crear, como dijo él un día, y ser ejemplo y vanguardia», instó la doctora Aleida Guevara March, hija del joven guerrillero y colaboradora del Centro de Estudios Ernesto Che Guevara.
Frescura, dinamismo, atrevimiento, osadía… son los rasgos que demanda nuestra sociedad de sus jóvenes, «eso los hace dueños del proceso revolucionario que estamos construyendo y les da fuerza para continuar perfeccionándolo», añadió.
«Hay quien le resta valor a su pensamiento por vivir en una época distinta a la del Che. Si bien no se pueden extrapolar todas sus ideas, sería suicida renunciar a su legado», comentó el joven investigador de la Universidad de Oriente, Dr. Frank Josué Solar.
El Che –asesinado en Bolivia el 9 de octubre de 1967– tiene que acompañarnos en el esmero de crear un mundo mejor, en defender esta gran Revolución que él ayudó a construir y en continuar perfeccionando el sistema socialista que el pueblo cubano eligió, dijo el investigador.
Ante la necesidad de que los jóvenes del siglo XXI tengan presente al Che en su quehacer diario, Solar recordó las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con motivo del 20 aniversario del asesinato del joven líder: «No puede haber un símbolo superior, no puede haber una imagen mejor, no puede haber una idea más precisa, para buscar un modelo de hombre revolucionario».
Ernesto Guevara fue un hombre valiente, lleno de sentimientos, que sacrificó y dejó detrás las cosas hermosas de la vida, por perseguir sus sueños, por luchar por un mundo más justo. «Si él pudo, nosotros también. Unamos la pasión del Che para alcanzar mucho más de lo que tenemos hoy», concluyó Aleida Guevara.
El Roto

domingo, abril 01, 2018

EL GRAN "AFECTOR"

“La gente, estadísticamente, está mejor, pero hay una tremenda cantidad de sufrimiento individual”

El profesor de la Universidad del Sur de California defiende en su último libro que el origen de la cultura humana se encuentra en los sentimientos que orientan la inteligencia

ANTONIO DAMASIO
El neurólogo Antonio Damasio en La Pedrera, el edificio construido por Antoni Gaudí en Barcelona JOAN SÁNCHEZ
La vida en sociedad, la capacidad de compartir pensamientos y de cooperar son rasgos que asociamos a la humanidad, pero su germen ya latía en la vida primitiva hace cientos de millones de años. En su último libro, El extraño orden de las cosas (Destino), el neurólogo Antonio Damasio (Lisboa, 1944) cuenta cómo las bacterias, similares a las primeras formas de vida, ya crean una dinámica social compleja. Estos microbios cooperan entre ellos para obtener recursos o imponerse en un territorio y condenan al ostracismo a individuos egoístas que no contribuyen a la causa común.
Aquellos mecanismos fundamentales ganaron complejidad con la aparición de los sistemas nerviosos y permitieron la aparición de la razón, que nos definen como humanos, y los sentimientos, que también lo hacen, aunque a veces se nos olvide. “Quiero que los lectores sean conscientes del vínculo entre lo que es nuestra vida cultural ahora y lo que es la vida de los primeros organismos. No es que los primeros organismos fuesen nada y nosotros todo, es una continuidad”, asegura durante una entrevista en Barcelona el profesor de la Universidad del Sur de California.
Después de realizar una descripción detallada de cómo cree que aparecieron los sentimientos, Damasio defiende su papel fundamental como guía para la acción, como impulsores de las artes o la medicina al hacernos buscar un equilibrio (un estado de homeostasis) que nos produzca bienestar. Como lleva haciendo durante gran parte de su vida, recuerda que la racionalidad no se puede separar de la emoción, igual que el cuerpo es inseparable de la mente.
Pregunta. ¿Por qué dice que no se da a los sentimientos la relevancia que tienen?

La visión de la humanidad se está convirtiendo cada vez más en una visión algorítmica. Todo opera de acuerdo a códigos, ya sea genético o los códigos de sistemas de computación. La noción de la computación es muy dominante en la cultura y es la razón por la que he insistido en el hecho de que no se da suficiente valor a los sentimientos. El motivo por el que no se les da importancia es porque no se les considera fuente de cultura. Hace unos años, durante un mes estuve preguntando a amigos y colegas sobre el origen de la cultura. ¿Por qué desarrollamos las artes, la ciencia, la tecnología, los gobiernos? Las respuestas eran que, obviamente, porque somos muy inteligentes, porque tenemos una gran capacidad intelectual, porque tenemos habilidad para comunicarnos con lenguaje. Ni una sola persona dijo que era por la motivación que recibimos a partir de nuestro sistema de creencias. Creo que ha pasado desapercibida la idea de que los sentimientos de dolor o sufrimiento o de intentar estar bien motivan todo la creación de esas prácticas e instrumentos de la cultura.
Respuesta.
 Si vienes de las humanidades o trabajas en las artes, o eres un ser humano normal, sabes que los sentimientos son importantes. Pero si observas el mundo de la tecnología y la ciencia, te das cuenta de que los sentimientos tienen cada vez menos peso en el discurso. Si vas a lugares donde la ciencia y la tecnología están más cultivadas, como Silicon Valley, verás que los sentimientos allí no son importantes, que lo importante es la inteligencia y que la inteligencia no involucra los sentimientos.
Y luego es verdad que el intelecto es extremadamente importante, porque si vas a inventar un refugio o ropa, o medicina para tratar el sufrimiento, tienes que saber aplicar tu intelecto. Pero estás haciendo todo eso porque tu sistema te pide que lo hagas a través de los sentimientos. La medicina se inventa porque hay dolor y el doctor te da una medicina. ¿Cómo sabéis tú y el doctor que la medicina está funcionando? Lo sabemos porque el dolor desaparece y el sentimiento de dolor desaparece y aparece otro que es el de bienestar. Así que son los sentimientos los que nos ayudan a interpretar el efecto del agente cultural.
La cultura funciona por un sistema de selección parecido al de selección genética excepto que lo que está siendo seleccionado es un instrumento que ponemos en práctica. Los sentimientos son un agente en la selección cultural. Creo que la belleza de la idea está en ver los sentimientos como motivadores, como un sistema de vigilancia, y como negociadores.
P. En el libro habla también de la crisis de los sistemas políticos en regiones que se podían considerar exitosas, como EE UU o Europa. Es curioso que tras la caída del comunismo y cuando había quien hablaba del fin de la historia se reavivan nuevos conflictos como vemos en España con Cataluña o el Brexit en Reino Unido. ¿Necesitamos el conflicto?
R. Podría ser. He pensado a veces sobre ello, pero creo que no es así. El gran desencadenante del conflicto actual es el capitalismo desatado que hemos tenido en los últimos 20 o 30 años. Tras la Segunda Guerra Mundial hubo una época de una homeostasis inmensa, una época de reducción de conflictos, a pesar de Vietnam o la guerra de Corea. Hubo alguna guerra casi en todo momento, pero no una guerra generalizada. Se crearon las Naciones Unidas, una carta por los derechos humanos, hubo un periodo considerable de justicia y cierto grado de igualdad. Pero después, hacia el final del siglo XX, las desigualdades comenzaron a crecer de forma intensa. La gente, estadísticamente, está mejor si se consideran los grupos, pero si miras a los individuos hay una tremenda cantidad de sufrimiento individual y miseria.

R. Creo que la idea de estar atrapado en algo que es muy viejo y no es útil es correcta, pero determinar si algo es útil o no depende de las condiciones en las que uno vive. Si estás en una cultura que es muy pobre donde no tienes medicina o poca comida, si alguien viene y te dice que rezar a un dios va a mejorar tu vida y eso te ofrece consuelo y algo de tranquilidad y dignidad, ¿por qué no hacerlo? 
P. Pese a que ahora tenemos otra forma de entender el mundo distinta de la religión como es la ciencia, el atractivo de las creencias religiosas sigue siendo muy elevado. Usted menciona que hay una selección natural favorable intensa para esas creencias. ¿Es posible que a veces nos veamos atrapados por determinados sentimientos que fueron útiles en el pasado y ya no lo son?
R.Eso es muy interesante sobre el valor homeostático de la religión y de muchas soluciones culturales que tienen que ver con la política. Cuando miras al marxismo, Marx proponía algo que la gente veía que podía hacer su vida mejor. ¿Funcionó? Eso depende de cómo se llevó a cabo. Fue mala suerte que se aplicase por primera vez en Rusia, que no era el lugar más adecuado. Pero hay lugares en los que algunos aspectos de aquellas soluciones han funcionado y han creado una sociedad mejor.
P. ¿Es posible crear una sociedad gobernada solo por la razón?
R. Siempre tenemos unos sentimientos con los que negocia nuestra razón. Esta idea de que los sentimientos fueron una parte de la historia y entonces a partir de cierto punto te vuelves racional y vas a dirigir el mundo con la razón no tiene sentido. Si te digo que he decidido que este mundo va a ser mucho mejor si haces esto y lo otro para que lo aceptes y lo hagas, vas a preguntar: ¿Por qué tengo que hacerlo? La resistencia a las imposiciones es parte de nuestra naturaleza, rechazamos los dogmas. Así que la negociación de la razón a través del afecto es necesaria. Somos criaturas afectivas y eso no va a desaparecer.
P. La inteligencia artificial se va a convertir en un aspecto fundamental de nuestras vidas y hay quien ya habla de la posibilidad de volcar nuestra mente en un ordenador, pero usted afirma que no solo somos un algoritmo, que nuestro cuerpo es una parte fundamental.
R. Los ingenieros están convencidos de que el sustrato no cuenta. Y eso es un gran error, porque no prestan atención a los sentimientos. La inteligencia artificial opera en el mundo del intelecto. Es un mundo muy preciso, pero nosotros somos mucho más blandos, operamos en un mundo de vida vulnerable. Si vas a Silicon Valley y hablas con esa gente, no se ven a sí mismos y no ven a otros, son muy buenos con las matemáticas y con la computación y piensan que todo el mundo es código. Pero no lo es. Un ordenador no tiene enfermedades, no se va a resfriar, no va a tener cáncer. Nosotros estamos hechos de un material muy vulnerable. Si sales a la calle y cruzas con un semáforo en rojo y un coche te golpea te rompes los huesos y puedes morir. El sentido de si la vida está siendo buena o mala se expresa a través de los sentimientos. Los sentimientos expresan mentalmente si la homeostasis está funcionando o no y eso no lo puedes tener en un ordenador a menos que crees un cuerpo para el ordenador. Por eso, cuando alguien plantea que va a cargar su conciencia en un ordenador, pregunto si va a cargar también un cuerpo. Porque si no cargas también tu cuerpo, no vas a ser tú. Será un ordenador con tus ideas, pero no tendrá tus sentimientos.

A QUIEN SE LE OCURRE BAJAR CON LA QUE ESTA CAYENDO

Jesús

PP Y PSOE CON DIARREA,LA GENTE SE CANSA DE CORRUPTOS Y LADRONES