¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

sábado, enero 30, 2016

LA MAYOR CORRUPCION DE LA HISTORIA ES DE LOS FASCISTAS

Una gestora dirigirá el PP de Valencia

LAURA L. DAVID / VALENCIA
Rita Barberá, en un mitin del PP en Valencia.RITA,HAY RITA,QUE HOSTIA TE HAS DADO ...SUBLIME BOLLERA REVOLCANDOTE CON UN ANGEL DE ...
NO LE DABA ASCO!!!

viernes, enero 29, 2016

PP corruptos

RESERVEN PARA EL VERANO BOREAL

Cruceros nudistas: navegar vestidos como Adán y Eva

Tendencias
Raros o impensables para unos; habituales para otros, los cruceros para los nudistas son cada vez más populares.


  • Pablo Bizón
Hay viajes en los que casi no es necesario preparar la valija. Basta con un mínimo bolsito con protector solar, anteojos de sol y gorro. Es el caso, por ejemplo, del Celebrity Constellation, un crucero nudista que partirá el próximo 6 de febrero desde Port Everglades, en Florida, para recorrer el Caribe durante 10 días... sin ropa. O al menos, con muy poca.


El Celebrity Constellation, promovido por la empresa Bare Necessities Tour & Travel, tiene capacidad para 2.170 pasajeros y en su recorrido visitará Fort de France, en la Martinica, San Juan de Puerto Rico, la península de Samaná, en República Dominicana, y las islas Turcos y Caicos y Coco Bay, en las Bahamas.
“Lo único que cambia a bordo es el código de vestir”, dice Nancy Tiemann, presidenta de Bare Necessities Tour & Travel Co. en Austin, Texas, quien lleva 25 años organizando cruceros para dejar la ropa en casa. Los viajeros deben ir vestidos al salón comedor y a los restaurantes especiales, pero “en los demás lugares del barco pueden ir desnudos cuando no están en el puerto”, explica.
La empresa indica que siempre apoyó la creencia de que la sexualidad no es un estado de desnudez sino más bien mental, y que el nudismo social no es una actividad sexual. Además, busca combatir la idea que asocia el nudismo con la explotación sexual, e intenta desde hace más de 20 años romper las barreras contra el nudismo recreativo.


Cada vez más
El crucero forma parte de la industria turística donde las prendas de vestir son opcionales, que incluye desde barcos y tours organizados hasta más de 250 balnearios y clubes sólo en los Estados Unidos, según la Asociación Americana de Recreación Nudista, en Kissimmee, Florida. El interés en lo que se ha dado en llamar nakationing (por naked -desnudo- y vacations -vacaciones-) se ha duplicado desde 2010, dice la asociación. Y los cruceros en particular están en apogeo y son cada vez más populares; raros o impensables para unos; habituales para otros, lo cierto es que el principal mercado es el norteamericano, que ofrece cruceros en distintos destinos además del Caribe, como el Pacífico Sur oGrecia.


Inicialmente estos viajes se hacían en pequeños barcos y salidas muy puntuales, pero ahora cada vez son más frecuentes y en buques de mayor capacidad. Bare Necessities fue una de las primeras empresas en organizar este tipo de cruceros, desde la década de 1970. Desde entonces, la industria ha ido avanzando y cada día los buques son más lujosos y de mayor capacidad; de hecho, la cantidad de cruceros para nudistas creció desde un barco de 500 pasajeros en 1992 a 45 buques y 30.000 personas en 2010, dice la Asociación.
“En 2014 tuvimos un año récord y seguimos creciendo”, señala por su parte Donna Daniels, co-propietaria de Castaways Travel, en The Woodlands, Texas, otra empresa especializada en viajes para adultos y una buena fuente de consejos para los viajeros tentados por vivir esta experiencia. La agencia avisa, por ejemplo: “Asegúrese de llevar suficiente protección solar, ya que le dará el sol directa e indirectamente”, o “lleve siempre una toalla para sentarse sobre ella en todo momento”. Y advierte sobre reglas particulares y “bastantes estúpidas” de cada compañía, ya que algunas prohíben incluso ponerse joyas en este tipo de cruceros. Otras normas, en cambio, son universales: “No fotos, no videos, no imágenes electrónicas de ningún pasajero sin su expreso consentimiento”. Y es estricto; quien sea encontrado tomando fotos en las zonas “libres de fotos” tiene garantizada la expulsión en el próximo puerto.


Empresas como Bare Necessities, Castaways o Bliss Cruises alquilan los barcos de grandes compañías como Celebrity Cruises, Carnival Cruise Line y Holland America Line. Los viajes, en su mayor parte, son como cualquier otro crucero, sólo cambia la indumentaria. “La gente que hace estos viajes tiene mucha confianza en sus trabajos de alto estrés, es exitosa y busca irse lejos de todo, incluso de la ropa”, asegura Daniels, quien tiene entre sus clientes a directores de bancos y agentes federales.

ESTA LADRONA ES MUY REAL

JUICIO POR EL 'CASO NÓOS'

Cristina seguirá en el banquillo

jueves, enero 28, 2016

PROCESO+MACRISMO=DICTABLANDA ANTIGRONCHOS

Cero a la derecha

El dossier de la revista Panamá sobre Claudio Uriarte y su Almirante Cero, junto a la lectura del libro, inspiraron este post.  



Almirante Cero de Claudio Uriarte puso en cuestión en los tempranos años noventa las distintas historias oficiales en torno a la última dictadura militar.

La historia narrada por la síntesis de los discursos y condenas de los organismos de derechos humanos, y la historia de quienes por derecha defendían a los jerarcas militares que supuestamente habían salvado a la Nación y evitado su ruina eterna.

Hay un primer mérito del libro de Uriarte: la demostración de que hasta en los años en los que parecía que el poder emanaba mecánicamente de la punta del fusil o de las mazmorras de los centros clandestinos, la política actuaba y sus leyes regían hasta a los hechos armados. La dictadura fue la continuación de la política por otros medios ("decretos de aniquilamiento"). No se suspendió la política -como comúnmente se cree-, sino que se la llevó a cabo por medios que contenían episodios de guerra civil.

El Cordobazo abrió un periodo de aguda lucha clases que se transformó en lucha política y una experiencia colectiva que desafió seriamente al régimen del capital y tomó la forma de una “guerra sucia” contra un enemigo común: la clase obrera.

Las organizaciones guerrilleras podían ser un casus belli (Uriarte dixit) para el plan genocida, pero no su fundamento último ni esencial. No irrumpió una sociedad que enloqueció de soberbia y quiso resolver sus problemas a los tiros, sino un serio riesgo de que las clases dominantes perdieran sus privilegios. Los agentes militares pusieron la casa en orden y a cada uno en su lugar. En este punto Uriarte fue precursor de un “cuarto relato” que emergió unos cuántos años después.

El segundo acierto del libro es que detecta el punto ciego de cierto “derechohumanismo”, las contradicciones de su propio discurso y hasta de sus demandas. Un movimiento valiente y progresivo que con el motor de la búsqueda de justicia por sus muertos denunció y desnudó el terror al que puede recurrir el Estado, identificó a sus responsables y habilitó los juicios. Sin embargo, la igualación del hombre abstracto con derechos universales no explica la configuración concreta de la sociedad dividida en clases. La sociedad en la que el trabajador sabe que sus escasos derechos terminan donde empieza una constitución entera al servicio de la propiedad privada. La misma que anula la democracia en el “estado de excepción” que gobierna con mano de hierro en el territorio de la tiranía fabril (o empresarial). De esa sociedad emergió el llamado “Proceso” y encontró raíces en sus derrotas, en sus errores y en las tragedias de sus intentos revolucionarios. Esa experiencia de poco más de un lustro, que vista desde hoy puede considerarse el último gran “ensayo general”.

La descripción de la dialéctica de la victoria en la derrota (y viceversa) es el tercer notable aporte deAlmirante Cero. Alfonsín como el mejor producto político civil de la dictadura militar, es decir, de Massera. Audaz.

El militante reconvertido en ciudadano como el resultado de la encarnación de una “democracia de la derrota”. El triunfo de la democracia sobre el fracaso de la revolución: una democracia pos-contrarevolucionaria.

El ciudadano que autocensura sus aspiraciones y no imagina un más allá de la democracia burguesa. “Ustedes están acá porque nosotros ganamos” dice más o menos Massera en su alegato final y hay un grano de verdad en la afirmación que Uriarte resalta en el texto con la destreza de los que no necesitan recurrir a las negritas.

El final amargo de la fiesta democrática ciudadana de los ochenta -con la hiperinflación y el quiebre económico-, abrió paso al ciudadano consumista de los noventa.

Para contener el pos-2001 (que fue una primera reversión del legado de la dictadura), el kirchnerismo realiza una mélange entre una reivindicación general y acuosa de los setenta como “enfermedad infantil”, tamizado por los derechos humanos de los ochenta, bajo la estructura del consumismo de los noventa.

En el terreno económico fue posneoliberal en tres sentidos: porque temporalmente vino después del neoliberalismo, porque se constituyó sobre sus bases y porque impulsó tímidas incursiones sobre algunos de sus postulados, sin alterar el núcleo duro que en algunas áreas reafirmó y profundizó (precarización, minería). 

En la escena política se erigió como una especie de etapa superior del alfonsinismo. Levantó las banderas del “derechohumanismo” e impulsó el consumo para todos y todas. Consumismo + derechos humanos, bajo el manto de una reivindicación moral de una juventud militante maravillosa, única, pero sobre todo irrepetible en sus contornos más disruptivos. Militancia ligth para consumo interno de una minoría intensa y consumismo “militante” para mayorías pasivas (o pasivizadas).

No es casualidad que para su operación de restauración del “país normal”, el kirchnerismo haya tenido que recurrir al último “ensayo general” de cuestionamiento al orden del capital, aunque lo hizo mediante una de sus figuras más burguesmente difusa: Héctor Cámpora, el tío. En aquellos años, el cuento del tío actuó como puente para el retorno del último Perón (el del “peornismo”) y en la última década cumplió la función de una transición para el regreso del pejota. Ahí está La Cámpora, haciendo honor a su nombre, enfrascada en una campaña de afiliación “masiva” a un PJ colmado de figuras que tienen casi todos los vicios del General y ninguna de sus virtudes.

El kirchnerismo fue a rescatar esa experiencia en los marcos y límites impuestos por la derrota: bajo el balance despolitizado del Nunca Más, con prólogo reformado y "repolitizado" pero sin cambio sustancial del “marco estratégico” legado por la dictadura, cuyo cerebro más inquietante y perverso fue el Almirante Cero. El hombre que fracasó en todos sus intentos de continuidad política en la vida civil, mientras triunfaba en su función histórica.

El carácter endeble y gaseoso de los supuestos “avances” de las últimas tres décadas queda expuesto en la facilidad con la que la “nueva derecha” retorna al kilómetro cero del andar de la democracia que parió el “Proceso”. Un camino que formalmente no fue pura impunidad, hubo juicio y algunos castigos a jerarcas que ya eran irreales por innecesarios, mientras se salvaba al conjunto del régimen político y social. 

Este límite queda en evidencia en el celo con el que todos guardaron los archivos bajo siete llaves, tanto bajo el alfonsinismo, el menemismo (su versión “blanca”: la Alianza), como bajo el kirchnerismo.

Los archivos nunca se abrieron porque desnudarían a todos los agentes del “Proceso”, los pilares que lo sostuvieron y sus verdaderos objetivos. Porque no se puede juzgar históricamente a la dictadura si no se establece rol histórico de la democracia, anterior y posterior al golpe.


El demoníaco rostro del Almirante Cero y sus cómplices de las Juntas fueron sólo el instrumento sangriento y salvaje del que se valieron los dueños del país para ponerse a salvo a cualquier precio. 

El fin justificó los medios y una vez garantizado el fin (“aniquilar” la insurgencia obrera) tenía que acabarse la rabia. El uso de la justa causa de Malvinas, fue un intento de perpetuarse en el poder, pero la indigna derrota apuró su salida con el concurso de la movilización popular.

Almirante Cero narra el álgebra y la mecánica de esa contrarrevolución, de las huellas profundas que dejó en la sociedad y la determinación que ejerció sobre el personal político del régimen constitucional.

Massera quiso ser tanto el jefe militar y estratega de la contrarrevolución como el líder político de la reacción democrática.

Pero el “Proceso” había cumplido su misión y el Almirante Cero era el candidato del “Proceso”. Murió políticamente cuando murió la dictadura como proyecto político extremo de los dueños de la patria. La casa estaba en orden y el capital podía (y debía) volver cubrirse con su mejor envoltura. Almirante Cero comenzó tempranamente a develar qué se escondía detrás de la nueva fachada de una democracia con oscura herencia, con el plus de una narración que contiene todos los condimentos cautivantes del siempre polémico “género culpable”.  . 

DE FERNANDO ROSSO

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Felipe González, en su despacho en Madrid. / ULY MARTÍN