¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

martes, enero 06, 2015

SER JUDIO,MOISHE,SIONISTA,ISRAELI,PAISANO O QUESEYO...ES LO MISMO QUE MORO O GITANO,TODOS SUFREN IGUAL



La DAIA y Zaffaroni

 Por Jorge Elbaum *

La DAIA cuestionó recientemente al ex integrante de la Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni por comparar el Holocausto (Shoá) que sufrieron los judíos durante la Segunda Guerra Mundial con el “genocidio por goteo” que sufren los sectores populares en América latina desde hace siglos. La declaración de la organización hebrea, quien se autoinstituye como “representante político de la comunidad judía argentina” –prerrogativa como mínimo inconsulta– calificó de inaceptables las expresiones del jurista, al considerarlas una forma de “banalización” de la Shoá.
La acusación realizada por la DAIA merecería la indiferencia –sobre todo por el nivel de ignorancia que incluye– si no tuviera varias implicancias necesarias de esclarecer: por un lado, el hecho de que Zaffaroni es el más importante académico que ha trabajado aspectos ligados a la discriminación en nuestro país, y quien más ha aportado a la enseñanza y la difusión de la problemática de la Shoá. Sus escritos sobre los campos de exterminio no sólo son leídos en los claustros académicos argentinos y latinoamericanos, sino que han formado a miles de estudiantes de grado y posgrado con contenidos de criminología crítica, ligados a fenómenos de genocidio y crímenes contra la humanidad. Su cátedra de Derecho Penal en la Universidad de Buenos Aires fue el primer lugar en la Argentina donde la temática tuvo un estatus de investigación sistemática y donde sus discípulos edificaron los seminarios donde únicamente se enseña historia de la Shoá.
En segundo término, el cuestionamiento de la DAIA aparece como asombroso cuando el propio Zaffaroni ha sido el prologuista de los anuarios que esa institución ha dedicado a relevar la judeofobia y otras formas de discriminación en la Argentina y ha sido, reiteradamente, orador central de los actos de rememoración del Holocausto por ser uno de los más importantes conocedores del tema. En la declaración del último fin de semana –amplificada morbosamente por el diario Clarín– se consigna: “Las expresiones de Zaffaroni son inaceptables. La Shoá no debe compararse con ninguna otra situación. Hay infinidad de calificativos para graficar situaciones como para usar uno tan caro a la sensibilidad de la comunidad judía toda”. Esta sola apreciación exigiría que los dirigentes de la DAIA realicen un seminario intensivo de capacitación sobre la temática: en su inducción deberían leer como bibliografía obligatoria los textos de quien es el máximo referente actual de la Shoá a nivel mundial, el investigador Yehuda Bauer: “Obviamente, el Holocausto fue un genocidio y, por lo tanto, no sólo puede, sino que debe ser comparado con otros eventos genocidas de similar naturaleza o calidad. El paralelo principal entre éste y otros genocidios es el hecho del asesinato en masa, que es bastante obvio. Otro, principal y paralelo se encuentra en el sufrimiento de las víctimas, que es siempre el mismo. No hay gradaciones de sufrimiento, y no hay mejores asesinatos o torturas o violaciones que otros. El sufrimiento de las víctimas es siempre el mismo, y desde ese punto de vista no hay diferencia entre judíos, polacos, roma (“gitanos”), rusos, darfurianos, tutsis o cualquier otra persona (1).
Mientras Zaffaroni advierte que en América latina la discriminación, el desprecio y la inferiorización siguen generando marginalización –y los medios la amplían al construir “enemigos peligrosos”–, la DAIA mira su desteñido ombligo haciendo oídos sordos a la vulnerabilidad que la discriminación produce. Mientras Zaffaroni nos señala el genocidio neocolonial que se expresa –también– en los 43 normalistas de Ayotzinapa, la “representación política” repudia a quien se alarma por esta sangría. Y al mismo tiempo enmudece frente a quienes se encargan día a día de instalar la idea de que “los pibes pobres son chorros”, cosificando a quienes tienen ya bastante con vivir en condiciones de vulnerabilidad.
El mapa de la discriminación en Argentina, publicado por el Inadi, nos muestra que los grupos más desvalorizados a nivel social son los bolivianos, paraguayos, pueblos originarios, las mujeres y los discapacitados. Quizá sería hora de que la DAIA pusiera atención en esos colectivos que son “los judíos de nuestra época”. La llamada de atención realizada por Zaffaroni debiera ser tomada en cuenta por la DAIA para indagar acerca de la difusión, reproducción, ampliación o indiferencia que producen los megáfonos virtuales en relación con una problemática que produce trescientos femicidios anuales, miles de pibes asesinados por su sola condición de “morochos” –como el caso Arruga– y múltiples formas del sufrimiento social por “portación de cara”, obesidad u orientación sexual no hegemónica.
Además de la ignorancia evidenciada por las declaraciones de la institución de la calle Pasteur, es indudable la presencia de una raigambre ideológica: la DAIA viene –velozmente, en caída casi libre– transformándose en vocera de los sectores opositores al gobierno nacional. Abandona, de esta manera, la misión por la que fue fundada en 1935, cuando el rol central estaba constituido en “la lucha contra el fascismo, la judeofobia y toda forma de discriminación”. Las declaraciones de sus actuales dirigentes debieran estar orientadas a condenar al racismo que todavía sufren los colectivos marginados, repudiar el desprecio que sufren los bolivianos cuando son considerados “bolitas” o enfrentar la habitual asociación entre musulmanes y terrorismo, con la que se humilla a mil trescientos millones de islámicos en los canales de TV, el cine o los juegos de PlayStation.
La tergiversación de la misión original de la DAIA es lo que le permite al vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolf, solicitar que Zaffaroni “recapacite y exprese a la brevedad la correspondiente retractación a estas desafortunadas e inoportunas declaraciones”. Quizá, frente al desaguisado –que mixtura ignorancia y embanderamiento opositor–, podrían invitar a Raúl Eugenio Zaffaroni para que ofreciera una conferencia acerca de qué es, qué fue la Shoá y cuáles son sus correlatos y herencias contemporáneas. En esa oportunidad tendrían la gran posibilidad de aprender algo acerca de la lógica de los campos de exterminio y –sobre todo– de pedirle disculpas.
* Sociólogo. Ex director ejecutivo de la DAIA.
1. Yehuda Bauer, Holocausto y Genocidio Hoy, Museo del Holocausto, Buenos Aires, 2009, página 20.

lunes, enero 05, 2015

LA MUERTE DE ALEJO LEBENSON QUE NOS INVENTAMOS QUE HABIA SIDO EN COMBATE


                                               


Alli estoy,la cabeza agachada hacia el lado derecho,en medio de un cuadriculado de defensa  de la Torre Eifel,las manos en los bolsillos,un abrigo ojo de perdiz de la epoca,el poncho a "lo radical" sobre los hombros.
Atras el Sena,el sueño de todo argentino gardeliano.A mis pies calzados con mocasines porteños--que frio que hacía,solo a un inculto se le ocurre venir a Paris con ese calzado--un charco que debio ser nieve un par de horas antes,porque no creo haberme meado por el frio y una panoramica para turistas al fondo.
¿Quien me sacó la foto?Fue Alejo Lebenson,el hijo del famoso Goyo,el  bolche rico,el unico que tenía guita para comprarse una de esas maquinas que sacaban fotos instantáneas.
Después,muchos años después,le firmé el certificado de defuncion a Alejo.Se lo llevó un ataque de asma de caballo,de esos que no los controla ni dios,al dia siguiente de los Minimax y de la visita de Rockefeller.
Llegue a la casa tabicada de la orga y estaba sentado en la cama,apoyado en el respaldo,los brazos abiertos como un Cristo,intentaba respirar y no habia caso,no podía.
Me acompañaba el negro.
Lo inyecté con el cocktel famoso de las guardias.No salía.
Nos miramos con Marcelo y le comenté a los dos
-Vamos a un hospi o llamamos a una Ambulancia y lo dejamos en Urgencias,yo no puedo salvarlo,acá te moris Alejo.
-No podés hacer nada con lo que trajistes.
-No flaco,para que vivas lo mas cerca es dejarte en la guardia del Ramos.
-Es que se levanta la perdiz...
-Negro,se nos muere,juguemosnos y lo dejamos en la Guardia y salimos rajando
-Tal como estamos no podemos arriesgarnos.
Y oimos un suspiro hondo,casi como un alarido,la muerte pegó el grito y se apagó Alejo.
Nuestra primera baja y no fue en combate,era asmatico como el Che y él creía que aguantaría como el Ché.
Enterrarlo fue otro quilombo,certificado trucho,con nombre falso y firma de medico trucha.
Todo bien,hasta que la madre de Alejo dijo que a su hijo se lo enterraba en un cementerio judio,con ceremonia judia y con su verdadero nombre.
La idische mamen pudo con  toda la clandestinidad y las resistencia de Carlos Olmedo,el negro Quieto,Marcelo Kurlat y el que escribe esto,el médico que puso el nombre.
La cana descubrio que habia una organizacion armada que quería cambiar el país.
Quizás con la cabeza inclinada pensaba que aquella foto no debía haberse hecho.
Pero amabamos tanto a Paris y eramos tan pendejos.


EL PAPA PANCHO TE OIGA

ASI ESTAN LAS PLAYAS ARGENTINAS HOY

Buscando a Wally

domingo, enero 04, 2015

HASTA LOS MONOS REGALAN Y NO EN REYES

Los regalos en la manada

Llegan los reyes magos en sus camellos y con ellos todo tipo de regalos e intercambios. Según los teóricos de la elección racional, comparamos precios y compramos lo que más necesitamos. Pero la verdad es otra. Los humanos también adquirimos y usamos los regalos para cumplir con diversas funciones sociales. Incluso algunas de tipo emocional, que poco o nada tienen que ver con el valor intrínseco de las cosas.
Los animales más cercanos a nosotros, los primates, actúan de modo similar y extienden su uso al ámbito social. Los chimpancés y bonobos por ejemplo, intercambian comida, acicalamiento y ayuda. Es como si existiera un "mercado" basado en la oferta y la demanda, según afirma el primatólogo Frans de Waal. Es decir, son sensibles a la disponibilidad e intercambian teniéndola en cuenta. Los bienes son comida o alguna herramienta principalmente, pero los servicios pueden ir desde el nombrado acicalamiento hasta la ayuda y/o amistad. También suelen manifestarse en forma de defensa contra los depredadores o alianzas de tipo político frente a terceras partes dentro del mismo grupo.
Adrian Jaeggi, un antropólogo de la Universidad de California, llevó a cabo un estudio para responder a cuestiones relacionadas con el intercambio de regalos usando chimpancés y bonobos. Los investigadores dieron comida a grupos de ambas especies y se percataron de que para entenderlo tienes que medir a largo plazo, especialmente con chimpancés. Es como si estos últimos tuvieran en mente una hoja de cálculo excel con la que toman decisiones basándose en el historial previo de intercambios.
Además, había diferencias sobre cómo tomaban la comida e intercambiaban cada una de las dos especies. Los chimpancés iban a por ella muy confiados y el trueque se producía posteriormente, a largo plazo como he dicho. Los bonobos, por el contrario, parecían más tímidos y se acicalaban antes de tomarla, como si supieran del efecto pacificador que tiene, gracias a las endorfinas que segregamos, tanto al acariciar como al ser acariciados. A corto plazo, este sistema beneficia el intercambio entre bonobos porque disminuyen la tensión.
La conclusión del estudio de Jaeggi es que la amistad es un fenómeno muy antiguo, que surgió antes de la aparición de los seres humanos y antes de que nos separaremos de chimpancés y bonobos, hace entre 7 y 5 millones de años aproximadamente. Establecer lazos con otros miembros aumenta nuestras posibilidades de supervivencia, razón por la es lógico que haya sido favorecido por Selección Natural.
Pero no a todas las sociedades les gustan los regalos. En los famosos potlach, unos festivales anuales que celebraban los nativos norteamericanos hasta poco después de la llegada de los colonos, regalar era una forma de demostrar la riqueza y humillar a otras familias. Por si fuera poco, recibir un regalo suponía una gran deuda, casi de por vida. Por eso en algunos experimentos o juegos económicos experimentales, estos pueblos son los únicos que rechazan los regalos, como es el caso de los kwakiutl que viven en Canadá.
En la naturaleza, otros animales regalan, pero su función es muy limitada, principalmente a las crías o para atraer la atención de las hembras. Algo que ocurre con algunas especies de arañas y de aves alcedines como son el martín pescador y la cucaburra. Los machos regalan comida para ser más atractivos y demostrar que son un "partidazo". Pero su uso extendido a la esfera social como hacemos los primates está mucho más restringido y no canjean como nosotros.
Aparte de en nuestro orden, los primates, el uso social y emocional de los regalos, junto a la reciprocidad que implican para nuestro orden, es probable que sólo exista en cetáceos, elefantes y algunas aves muy inteligentes, como loros o córvidos, ya que requiere la habilidad mental de recordar un historial. Una capacidad y mecanismo cognitivo muy complejo que no todos los animales poseen.

CADA AÑO VAMOS PEOR

Crecieron los millonarios en detrimento de los más pobres

Desde el 2008 el número de multi millonarios en el mundo pasó de 793 a 1 645 censados en el 2014, fenómeno que se atribuye a la tibieza en la presión fiscal a los ricos, los recortes sociales o el rescate de la banca con fondos públicos
Con el aporte de solo el 1,5 % se podría recaudar suficiente para asegurar la educación de todos los niños de los países más pobres. Foto: davidbaldinger. blogspot.com
Las 400 personas más ricas del mundo vieron crecer mucho más sus fortunas en el 2014 al incrementarlas en 92 000 millones de dólares, con lo cual su valor colectivo alcanzó 4,1 billones de dólares.
Tales cifras publicadas por la compañía estadounidente Bloomberg, reafirman que la ma­siva concentración de los recursos económicos en pocas manos abre una brecha en detrimento de la mayoría, algo en lo que coinciden analistas, economistas, dirigentes políticos, sociales, religiosos e instituciones civiles.
Otros datos recientes apuntan que 85 in­dividuos acumulan tanta riqueza como los 3 570 millones de personas que forman la mitad más pobre de la población mundial, o que la mitad de la riqueza está en manos de apenas el uno por ciento de todo el mundo.
Eso sin contar, advierte un informe de la organización no gubernamental Oxfam In­termón, que una considerable cantidad de esa riqueza se oculta en paraísos fiscales, por lo que considera que para luchar contra la pobreza es básico combatir la desigualdad.
En las estadísticas de Bloomberg entre los que experimentaron el mayor crecimiento de la riqueza están Jack Ma, cofundador de la em­presa de comercio electrónico más grande de China, Alibaba, y los empresarios estadounidenses Warren Buffett y Mark Zucker­berg, es­­te último director ejecutivo de Facebook.
La lista mantiene al creador de Microsoft, Bill Gates, como la persona más rica del mundo al aña­­dir el pasado año 9 100 millones de dólares a su fortuna, que ahora alcanza los 87 600 millones.
Desde el 2008 (año en que estalló la crisis económica mundial) el número de multi millonarios en el mundo pasó de 793 a 1 645 censados en el 2014, de acuerdo con Oxfam Intermón, fenómeno que atribuye a la tibieza en la presión fiscal a los ricos, los recortes sociales o el rescate de la banca con fondos públicos.
Para esa organización también influyeron la desregulación y opacidad financiera, los pa­raísos fiscales, la reducción de impuestos a las rentas más altas o los recortes de gastos en servicios e inversiones públicas.
Sus analistas llaman la atención en el caso de España, donde las tremendas presiones de los mercados financieros impulsaron drásticas me­didas de austeridad que aun golpean a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se aprovechan de los planes de rescate públicos.
Tales ejemplos reflejan una realidad tan visible al crecer con ella la conciencia pública del aumento de ese poder financiero.
En su informe Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las re­glas, Oxfam Intermón advierte que ese incremento de la desigualdad podría causar un re­troceso de décadas en la lucha contra la pobreza.
El documento muestra la magnitud del problema de la desigualdad económica extrema y revela los múltiples peligros que representa para los ciudadanos de todo el mundo.
Sobre las causas de esa diferencia se apuntan dos razones: el fundamentalismo de mer­cado y la captura política por las élites, que resultan le­yes hechas a la medida de los intereses de una minoría.
Pero lo más escalofriante de todas esas ci­fras es que, con tan solo un aporte del 1,5 por ciento de la riqueza de los multimillonarios del mundo se podría recaudar suficiente di­nero para asegurarle educación a todos los niños de los países más pobres y proporcionar asistencia sanitaria en los 49 países más atrasados del mundo.
A ello se suma la espantosa suma de mil millo­nes de personas en todo el mundo que viven en extrema pobreza, es decir, la séptima parte de la población mundial no come todos los días.

LOS ORDENATAS NO SON DE DEL SIGLO XXI

La computadora de Arquímedes

En 1900, un buceador encontró en el fondo del Mediterráneo un aparato extraño, junto con otras reliquias que databan de los siglos I y II antes de Cristo. Resultó ser la primera computadora de la historia y el objeto obsesionó a científicos de todo el mundo, incluido un argentino, Christián Carman, quien acaba de determinar el año exacto en que fue construida 

En 1900, un buceador encontró en el fondo del Mediterráneo un aparato extraño, junto con otras reliquias que databan de los siglos I y II antes de Cristo. Resultó ser la primera computadora de la historia y el objeto obsesionó a científicos de todo el mundo, incluido un argentino, Christián Carman, quien acaba de determinar el año exacto en que fue construida
  Por Pablo Corso | Foto de Javier Heinzmann

Isla de Anticitera, Grecia, octubre de 1900. Después de pasarla mal durante una tormenta, los recolectores de esponjas se relajan. El buceador Elías Stadiatos aprovecha para saltar de la balsa y sumergirse. Cuando vuelve del fondo del Mediterráneo, está alucinando un escenario dantesco: cuerpos descompuestos, cabezas y brazos arrancados, caballos mutilados. El capitán Dimitrios Kondos piensa que está mareado. O borracho. Entonces se lanza él mismo. Y comprueba que Stadiatos estaba equivocado y, al mismo tiempo, se había quedado corto: ahí había lanzadores de discos, efebos de mármol, estatuas de bronce y ánforas de cerámica. Un tesoro impensado entre los trozos de olmo que alguna vez habían conformado un barco. 
El asunto llegó a los diarios: era uno de los naufragios más importantes de la historia. Un legado valiosísimo, con joyas y esculturas que terminarían en los museos. Después de estudiar las monedas que habían aparecido en el fondo, los arqueólogos potenciaron la sorpresa. El barco se había hundido dos milenios antes, entre el 85 y el 60 a. C. 
El buque, uno de los más grandes de la época, pudo haber colapsado por culpa de una tormenta. Quizás estaba sobrecargado en su viaje a Roma, con el botín que el general Lucio Cornelio Sila había robado a los atenienses en la Primera Guerra Mitridática. O transportaba demasiados tesoros para un desfile triunfal del emperador Julio César. El secreto quedó en las olas. En el verano de 1901, cuando uno de los buceadores murió y otros tuvieron embolias por la descompresión, las tareas de búsqueda se paralizaron. 
La acción se trasladó al Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Mientras revisaba las joyas rescatadas, su director, Valerios Stais, se topó con algo que había pasado inadvertido entre tanta riqueza: el ítem 15.087, una pieza de bronce calcificada y corroída, con restos de engranajes incrustados. Sería el hallazgo más extraordinario de todos, una genialidad adelantada a su tiempo. O en relación exacta con él, cuando la fiebre creativa de los griegos antiguos los llevó a construir la primera computadora del mundo. 
Después de las proyecciones iniciales, los investigadores entendieron que el ítem 15.087 había sido un aparato chico, liviano y portátil. Con el tiempo (y otra expedición del recordado Jacques Cousteau en 1976) se juntaron 82 fragmentos. Habían formado un objeto de treinta centímetros de alto y quince de largo, con varios engranajes superpuestos y 3.000 caracteres inscriptos, protegido por una caja de madera. Eran niveles de precisión y miniaturización que se creía que solo habían aparecido 1.400 años después, en objetos como el astrario de Dondi, un reloj mecánico que reproducía el movimiento de los planetas, el Sol y la Luna. Fue como encontrar una nave espacial lanzada por los mayas. Justo antes de su caída como civilización, los griegos casi nos habían alcanzado. 
Mientras llegaban a estas conclusiones, los arqueólogos fueron a la biblioteca. Y empezaron a leer cosas inquietantes. Arquímedes, el matemático más grande de la Antigüedad, había escrito un manual de título explícito: Sobre la construcción de aparatos de astronomía. En su megatratado De república, Cicerón describió objetos que podían anticipar eclipses de acuerdo con los movimientos en el cielo. También contó que durante la conquista de Siracusa (Sicilia) en el 212 a. C., el comandante Marco Claudio Marcelo se llevó un objeto que lo hipnotizó. Lo había hecho Arquímedes, que murió atravesado por una lanza tras negarse a abandonar su taller. 
Su muerte y el incendio de la Biblioteca de Alejandría frustraron un futuro brillante. El fuego terminó con muchos escritos de Arquímedes y el registro de otros logros impensados. Desde entonces, la Humanidad pasó buena parte de su tiempo reinventando aparatos que se habían desarrollado un milenio atrás. 
Todo indicaba que la pieza que los científicos empezaron a llamar "mecanismo de Anticitera" estaba directamente relacionada con el aparato robado de Siracusa, cuyo rastro se perdió en Roma. Sus niveles de perfeccionamiento lo ubicaban como una versión 2.0 y suponían una tradición. 
El cielo en las manos
El mecanismo creó una generación de investigadores obsesionados con desentrañar su origen y sus funciones. El primero fue el físico inglés Derek de Solla Price, que se dedicó al aparato desde 1951 hasta su muerte, en 1983. Le sacó muchas radiografías, pero la corrosión no ayudaba: se volvió loco tratando de individualizar los engranajes, aun con la ayuda de su mujer, una "observadora descontaminada". Después de un gran esfuerzo, construyó el primer modelo del mecanismo y sostuvo que mostraba la posición del Sol y de la Luna en el zodíaco, información que en la Antigüedad se usaba para las cosechas. Pero la historia de Solla Price es una historia triste. Aunque sus publicaciones generaron un interés internacional, lo miraban de reojo: todo sonaba demasiado moderno. Su maestro Otto Neugebauer, que por esos años escribía el magnum opus A history of Ancient Mathematical Astronomy, apenas le dedicó una nota al pie entre las 1.456 páginas. para decir que era imposible que los griegos hubieran hecho algo así. 
El sucesor tuvo más suerte. Con la tecnología de su lado, Michael Wright -especialista en ingeniería mecánica del Museo de Ciencia de Londres- logró hacer tomografías esclarecedoras. El paso del 2D al 3D permitió probar que el mecanismo reproducía con exactitud los movimientos del cielo y las fases lunares, que indicaban cuándo programar festividades religiosas. Wright construyó otra réplica, esta vez con las mismas herramientas que los griegos, para demostrar que se trataba de una computadora mecánica."Ingresabas una serie de datos y te devolvía otros relacionados", explica en un documental del History Channel. "El cielo nocturno era la TV de la Grecia Antigua -compara-. ¿Qué más podías mirar a la noche?".  
El consenso moderno es que el mecanismo de Anticitera era un planetario portátil que se movía con una manivela lateral para, en efecto, mostrar la posición presente y futura del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos entonces: Marte, Júpiter, Venus, Saturno y Mercurio. Con algunos detalles exquisitos: la aguja de la Luna aceleraba y desaceleraba a su ritmo, copiando la órbita real, y otra solamente estaba ahí para recordarle al usuario que hiciera retroceder su hiperpreciso calendario un día cada 76 años. 
A principios de la década pasada, el mecanismo seguía encerrando misterios. Entonces se lanzó el Antikythera Mechanism Research Project, un consorcio internacional de astrónomos e historiadores liderados por el matemático inglés Tony Freeth. Tan obsesionado pero mejor financiado que sus antecesores, convenció a un fabricante de tomógrafos para que le hiciera uno de suficiente potencia como para penetrar todos los niveles del aparato. La máquina de ocho toneladas se trasladó en camión de Londres al museo ateniense, donde una serie de imágenes en alta resolución compusieron una foto en 3D reveladora: el mecanismo conservaba 27 engranajes, acaso la mitad de los originales, apiñados en siete centímetros. 
"Fue como ver un mundo nuevo", dice Freeth en The 2000 year-old computer, el especial que produjo para la BBC. Después de las tomografías, aplicó una técnica que había desarrollado HP para detectar hasta el trazo del pincel en pinturas antiguas. Las imágenes ganaron una definición sorprendente. En una reaparición fantasmal, ahí estaban las sigmas, épsilon y gammas que el océano había borrado. Letras que formaban palabras, palabras que formaban frases: "El color es negro", "el color es rojo sangre". Era la confirmación de que el aparato también predecía eclipses. Los solares podían ser aterradores: la noche se tragaba el día, cambiaban los vientos, enloquecían los animales. Si un general anticipaba el escenario y daba la orden de atacar al enemigo desconcertado, era una victoria segura. 
Como si no alcanzara, Freeth comprobó que una suerte de reloj también anunciaba la fecha de los siguientes juegos panhelénicos, esos de luchadores de casco y escudo combatiendo hasta la fractura. Los más destacados eran los Juegos Ístmicos, celebrados en Corinto. Cuando los investigadores descubrieron que el calendario coincidía con el de aquella colonia de Siracusa, la mano de Arquímedes se hizo todavía más visible. 
Caballeros del zodíaco

En 1900, un buceador encontró en el fondo del Mediterráneo un aparato extraño, junto con otras reliquias que databan de los siglos I y II antes de Cristo. Resultó ser la primera computadora de la historia y el objeto obsesionó a científicos de todo el mundo, incluido un argentino, Christián Carman, quien acaba de determinar el año exacto en que fue construida
  • Christián Carman
  El último en la cadena es un argentino: Christián Carman, un licenciado, profesor y doctor en Filosofía, que titula sus papers con frases como La determinación de las distancias planetarias en el sistema ptolemaico o Los electrones de los dinosaurios y el centro de la Tierra. Cuando se encontró con el aparato a principios de 2009, logró poner nerviosos a los guardias del museo. Después de mirarlo tanto tiempo y desde todos los ángulos posibles, creyeron que estaba planeando el robo. 
Una tarde de octubre, bajo los frescos de Berni en las Galerías Pacífico, confiesa que todo fue bastante casual. 
Carman: Después de defender mi doctorado, me fui volcando a temas de historia de la astronomía, pero seguía centrado en la pregunta acerca de si las teorías inventan o describen la realidad. Los realistas creemos que la ciencia tiene un fundamento real y que de otra manera su éxito sería un milagro. ¿Por qué vuelan los aviones o se curan las enfermedades? El único fundamento posible es la verdad. 
Brando: ¿Qué argumentan los opositores? 
Carman: Que la historia está llena de teorías falsas que fueron exitosas. La astronomía antigua es un ejemplo claro. Hoy nadie diría que la Tierra no se mueve o que el Sol gira a su alrededor. Pero aquellos tipos hicieron un montón de predicciones verdaderas (por ejemplo, que el día y la noche polares duraban seis meses) partiendo de ideas falsas. Eso me fascinó. A fines de 2008, gracias a una beca Fulbright para investigadores del Conicet, empecé a estudiar con el estadounidense James Evans, un especialista en el tema. Justo estaba empezando a meterse con el aparato y me sumó. Yo estaba feliz, era un tema espectacular. 
Brando: ¿Qué fue lo primero que hiciste? 
Carman: Dejé a mi familia acá (con un hijo de dos años y una hija de tres meses) y, cuando llegué al lugar de la beca, la Universidad Puget Sound de Tacoma, me puse a leer los papers como loco. No sabía ni cómo se enganchaban los engranajes. Pero empezamos a investigar y fuimos ganando terreno. Evans planteaba la agenda de trabajo. Yo estudiaba las imágenes de Freeth, hacía cálculos y pensaba nuevas ideas. Cuando volví a los tres meses, me había perdido la mitad de la vida de mi beba. Hubiera sido imposible sin el apoyo y generosidad de mi mujer. 
Entre cunas y engranajes, Christián adoptó una rutina de "cama caliente". A las seis de la tarde le mandaba un mail a Evans con los resultados del día. Como su colega trabajaba tarde, cuando se despertaba ya tenía la respuesta con los nuevos resultados. Así contribuyeron con dos aportes clave. Primero descubrieron por qué la escala del zodíaco no estaba dividida en doce zonas iguales: el movimiento de la aguja que representaba al Sol tardaba más en algunas, para copiar su aparente trayectoria elíptica alrededor de la Tierra. Después se acordaron de aquella aguja que aceleraba y desaceleraba al ritmo de la Luna y decidieron usar el mismo principio para los planetas. En esta versión, el mecanismo los reproducía con veinte engranajes, en lugar de los cincuenta que había sugerido Wright. Además de funcionar, el modelo seguía el principio de la navaja de Ockham: "En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta". Cuando se enteró, un Wright tocado en su orgullo felicitó a Christián reconociendo que "es una idea que se me debería haber ocurrido a mí". 
Aunque ya se conocen gran parte de las funciones del mecanismo, más de un siglo de investigaciones no lograron revelar para qué se usaba exactamente. "Lo más probable es que fuera una especie de calculadora -arriesga Christián-. Si querías saber cuándo iba a ser el próximo eclipse, empezabas a girar la manivela hasta que lo predecía. Si querías saber dónde estaba Marte cuando naciste, girabas el calendario hasta el día de tu nacimiento y te enterabas" (aquellos astrónomos también se dedicaban a la astrología, un hobby rentado para miembros de la elite). También pudo haber sido un aparato didáctico, para mostrar cómo se movían los planetas: "Hay toda una tradición entre los griegos de presentar cosas maravillosas con engranajes. Ponías una monedita y un Dios te saludaba o lanzaba una llamarada".  
El eclipse no fue parcial

En 1900, un buceador encontró en el fondo del Mediterráneo un aparato extraño, junto con otras reliquias que databan de los siglos I y II antes de Cristo. Resultó ser la primera computadora de la historia y el objeto obsesionó a científicos de todo el mundo, incluido un argentino, Christián Carman, quien acaba de determinar el año exacto en que fue construida
  Después de indagar en el qué, el cómo y el por qué, solo faltaba el cuándo. Si Christián y Evans lograban encontrar la serie de eclipses del pasado que calzaran en las predicciones del aparato, tendrían su fecha de construcción. Un día, a Christián se le ocurrió algo nuevo. Estudió las imágenes de la cara posterior del mecanismo y superpuso los eclipses del predictor con los del calendario. El resultado lo impactó. Lo que antes eran dos espirales con puntos dispersos, ahora formaban una sola estructura de rayos simétricos. Todos los eclipses quedaban ordenados en un ciclo que se repetía cada 47 meses. Una inesperada dosis de información extra. 
Cuando entendieron que los griegos habían omitido los eclipses que no se veían en el hemisferio norte, Christián y Evans descartaron más opciones de fechas. Pero el rango seguía siendo amplísimo. Con la lupa sobre cosas como la curva de una sigma, los epigrafistas habían determinado que las inscripciones eran de algún momento entre el 250 y el 50 a. C. Quedaban diez fechas posibles dentro de un período de doscientos años. 
Un domingo de febrero de 2013, después de tres años de trabajo, avances, ensayos y errores, Christián tuvo que reconocer que estaban estancados. Diez opciones seguían siendo demasiado. Ya instalado en la casa de su colega, bajó a su cuarto del sótano. Abrumado por una biblioteca con miles de tomos de historia de la astronomía, le quedaban dos semanas de estadía y parecía que se había terminado todo. 
Se estaba empezando a desesperar cuando recordó un dato que había descartado en un paper perdido. Partiendo de las horas de los eclipses, su colega Alexander Jones había fijado la velocidad lunar en algunos de ellos. Y, como el ciclo de las velocidades era conocido, conocer algunas implicaría conocerlas todas. 
Carman: Consideré ese dato, hice todos los cálculos de nuevo y descarté todas las fechas menos una. Esa noche encontramos el resultado. Fue espectacular, mágico. 
Y lo hizo público el 1 de octubre, frente a 10.000 personas que llenaron un auditorio en Tecnópolis. 
Carman: Hoy, después de más de un año y medio de revisar cuidadosamente y chequear absolutamente todos los datos, les puedo anunciar oficialmente que el primer eclipse del mecanismo sucedió el 25 de junio del año 205 a. C. a las 15.35, hora local de Atenas. 
Aplausos. 
Carman: Eso quiere decir que el calendario empezó en agosto o septiembre del año 216, cuando todavía nuestro queridísimo Arquímedes estaba bien vivito y coleando. 
Ovación. 
Así coronaba su magnética charla TED, a la que había llegado por una puerta lateral. Su hermano Ezequiel, frustrado por reiterados fracasos para conseguir entradas, le dijo: "Seguro que a los oradores les dan. Presentate y ganá". 
Christián le hizo caso y entró a la convocatoria. Mandó un video de dos minutos y terminó de seducir a los organizadores explicándoles cómo el mecanismo anticiparía el siguiente eclipse. Una coach lo ayudó a entender cómo pararse, qué decir, cuándo callar. Tres meses de preparación al estilo de la mayéutica de Sócrates, haciendo parir la verdad que llevaba adentro. Y funcionó: Christián logró hacer simple lo complejo, manejando pensamientos desafiantes y despertando emociones intensas. 
Y ahora qué. Esa es la pregunta, ese es el momento que atraviesa por estos días. Ya el año pasado, durante un congreso en Holanda, el clima entre lo que podríamos llamar "el círculo de Anticitera" era que no había mucho más para decir. 
Hasta que llegó el arqueólogo marino Brendan Foley, un ex militar eclipsado por Anticitera. Después de pedir ideas de financiamiento, se plantó con su porte de general, anunció que seguiría buscando y erizó la piel de sus colegas con arenga hollywoodense. 
Foley: No les puedo garantizar resultados, pero daremos todo. Vamos a usar tecnología de punta y tenemos buzos listos para el desafío. ¡Somos los mejores del mundo y estamos entrenados para eso! 
"Era una promesa de vacaciones soñadas, no sabés lo que significaría para nosotros que aparecieran más fragmentos", confiesa Christián. Sería bueno, por ejemplo, saber para qué sirve ese engranaje de 63 dientes que sobra en todas las reconstrucciones.  
Brando: ¿Qué lugar tiene el mecanismo en tu vida? 
Carman: Y, no puedo creer todo esto. Yo estudié filosofía, debería estar explicando Aristóteles en la universidad en vez de mirar tomografías de engranajes. De pronto, ser una suerte de especialista en esto me hace preguntar dónde estoy. Hay algo verdadero en el hechizo de un aparato que estuvo 2.000 años debajo del agua y justo aparece cuando la ciencia puede ayudar a entenderlo. 
Brando: Entonces, ¿ahora qué? 
Carman: Hay tantos tesoros hundidos en las bibliotecas y en Internet que podrían ayudarnos. Me gustaría que esto despertara la admiración por los antiguos. Ellos pensaban distinto y eso siempre es desafiante e inspirador. La globalización nos hizo pensar a todos igual. Volvamos a dialogar con estos tipos. Nos van a ayudar a que nos superemos.