¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

sábado, enero 03, 2015

RUSIA LE ROMPE EL CULO A LOS ALEMANES...........

Jugada insesperada

Por la caída del rublo Putin pudo recuperar el control del petroleo

 En sólo unos pocos días, Rusia recuperó el 30% de sus activos de petróleo y gas que estaban en manos de capitales occidentales, y ello gracias al hecho de que el rublo se depreció. Un medio calificó esta jugada como "la operación más increíble que se ha visto desde la aparición del mercado de valores".
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"Rusia ha hecho un movimiento de ajedrez inesperado", escribe InSerbia News. Luego de la caída del rublo, Moscú fue capaz de recuperar la mayor parte de sus activos, que estaban en manos de propietarios extranjeros, y además logró recibir ganancias por valor de 20.000 millones de dólares en tan sólo unos días.
El pasado mes de diciembre el rublo ruso comenzó a caer precipitadamente, y surgieron rumores de que Rusia simplemente no tenía los fondos suficientes para ello. Desde muchos sectores avizoraban una fuerte crisis que recién comenzaba.  Los precios de las acciones de las compañías energéticas rusas cayeron seriamente, y los inversores comenzaron a venderlos antes de que se depreciaran aún más.
Según explica el portal serbio, que compara al mandatario ruso con un "gran maestro" de ajedrez, "Putin esperó una semana y se limitó a sonreír en las conferencias de prensa, y cuando el precio de las acciones cayó drásticamente, ordenó inmediatamente comprar los activos que estaban en manos de estadounidenses y europeos".
Y ahora todos los ingresos del petróleo y el gas permanecerán en Rusia y el rublo crecerá por sí mismo, sin tener que gastar las reservas de divisas y oro, agrega el portal. "Los tiburones financieros europeos quedaron como tontos: En un par de minutos Rusia compró a bajo precio activos de petróleo y gas por valor de miles de millones. Una operación tan increíble no se había visto desde la aparición del mercado de valores", escribe InSerbia.
"Rusia ha hecho un movimiento de ajedrez inesperado", escribe InSerbia News. Luego de la caída del rublo, Moscú fue capaz de recuperar la mayor parte de sus activos, que estaban en manos de propietarios extranjeros, y además logró recibir ganancias por valor de 20.000 millones de dólares en tan sólo unos días.


El pasado mes de diciembre el rublo ruso comenzó a caer precipitadamente, y surgieron rumores de que Rusia simplemente no tenía los fondos suficientes para ello. Desde muchos sectores avizoraban una fuerte crisis que recién comenzaba.  Los precios de las acciones de las compañías energéticas rusas cayeron seriamente, y los inversores comenzaron a venderlos antes de que se depreciaran aún más.


Según explica el portal serbio, que compara al mandatario ruso con un "gran maestro" de ajedrez, "Putin esperó una semana y se limitó a sonreír en las conferencias de prensa, y cuando el precio de las acciones cayó drásticamente, ordenó inmediatamente comprar los activos que estaban en manos de estadounidenses y europeos".


Y ahora todos los ingresos del petróleo y el gas permanecerán en Rusia y el rublo crecerá por sí mismo, sin tener que gastar las reservas de divisas y oro, agrega el portal. "Los tiburones financieros europeos quedaron como tontos: En un par de minutos Rusia compró a bajo precio activos de petróleo y gas por valor de miles de millones. Una operación tan increíble no se había visto desde la aparición del mercado de valores", escribe InSerbia.

¿Será por eso que se lo vio tan optimista en el mensaje de Año Nuevo que le dejó a su pueblo?:

UN CAFETITO PORFA

Cómo funciona la química del café

Contamos cómo funcionan los compuestos químicos del café desde la recolección hasta entrar en nuestro organismo, para que un expreso pueda dejar rastro de su sabor incluso 20 minutos después de su ingesta
Durante la torrefacción de los granos, se produce la reacción de Maillard, el mismo proceso que transforma el rojo de la carne cruda en el marrón sabroso de barbacoa.
La cafeína suprime la melatonina, que nos causa el sueño y ocupa los receptores de adenosina, que reduce la actividad nerviosa, haciendo que tengamos una inyección de energía

Café espresso. Foto: Mark Prince
Café espresso. Foto: Mark Prince
Encender la cafetera. Lo hacemos casi al despertarnos y nos invade esa sensación de no poder afrontar el día sin nuestra dosis matutina de cafeína.
En nuestro organismo todavía circula una gran cantidad de melatonina, la hormona que controla el ciclo circadiano, nos provoca el sueño y que necesita unas 8 horas para ser absorbida. El ritmo frenético al que nos sometemos hace que el dormir tantas horas sea un placer reservado para los fines de semana, y para contrarrestar el efecto de la melatonina, el café nos da ese impulso que necesitamos antes de salir de casa.
Pero el café no es solamente un empuje de energía. Para muchos se ha convertido en una de las bebidas más placenteras y eso no es casual. Para conseguir su sabor, el café es producto de un complejo proceso que va desde la plantación y recolección del grano verde, hasta la preparación y posterior ingesta y metabolización que sufre en nuestro organismo. Veamos cuál es la química que hay detrás de todo ello.

Desde la planta de café

De las 66 especies de plantas de café que hay destacan comercialmente dos: la Coffea arabica, con unas dos terceras partes de la producción mundial, y el café robusta, con un tercio del total.
Planta de café de Cuetzalan- Foto: Noyolcont
Planta de café de Cuetzalan- Foto: Noyolcont
La variedad robusta produce un café con un cuerpo sustancial y un aroma duro y de tierra. El contenido en cafeína puede llegar a ser relativamente alto, de entre un 2.4 y un 2.8 por ciento del peso. Pese a ser ampliamente distribuido, el robusta no es al café de más alta calidad.
La especie arábica, originalmente de Etiopía, requiere un clima temperado y unos cuidados considerables. El café de esta especie tiene un aroma intenso con reminiscencias de flores, frutas, miel, chocolate, caramelo o pan tostado. La cantidad de cafeína no suele superar el 1.5 por ciento de su peso. Por su calidad superior, el precio de venta es también más elevado que el café robusta.

Ni un solo grano en mal estado

El procesado del café se debe realizar apenas se recolecta para evitar que el grano verde se estropee. El primer paso es secarlos al sol. Inicialmente contienen un 65 % de agua y después del secado se reduce a un 10 ó 12 %.
Una vez que los granos están secos, se extrae la cáscara con una máquina que los deja listos para el empaquetado.  Mediante una serie de técnicas basadas en fluorescencia ultravioleta los granos de baja calidad o con imperfecciones son descartados automáticamente. Un solo grano en mal estado puede estropear toda la mezcla.

El tueste: una variedad de reacciones químicas

Una vez seleccionado, el grano pasa a otro de los tramos claves del proceso para conseguir el aroma y sabor tan característicos del café: la torrefacción o tueste. El tueste del café es un proceso pirolítico que incrementa la complejidad química del café.
El aroma del café verde contiene unas 250 variedades diferentes de moléculas volátiles mientras que después del tueste, esta cifra se triplica. La torrefacción elimina los restos de agua que quedan en el grano de café y activa toda una variedad de reacciones entre azúcares, proteínas, lípidos y minerales.
A una temperatura de entre unos 185 y 240 grados centígrados, los azúcares se combinan con los aminoácidos, péptidos y proteínas siguiendo el proceso de caramelización conocido como la reacción de Maillard, el mismo que transforma el rojo de la carne cruda en el marrón sabroso de barbacoa.
Granos torrados de café. Foto: MarkSweep
Granos torrados de café. Foto: MarkSweep
El resultado de esta reacción es de color marronoso y con un sabor agridulce compuesto por glicosilamina y melanoidina, que dan lugar al sabor característico del café. A la vez, una gran cantidad de moléculas volátiles emergen creando el característico aroma.
Al calentarlo, la presión dentro de cada grano de café puede alcanzar las 25 atmósferas ya que el dióxido de carbono contenido en su interior intenta escapar. Algunas de los granos pueden llegar incluso a reventar creando un característico “pop” parecido al de las palomitas de maíz. Durante la torrefacción el volumen del grano aumenta en un 50 % mientras que su peso se reduce una quinta parte.
Dependiendo de la temperatura, el tueste puede durar entre 90 segundos y 40 minutos. Un tiempo corto necesita una temperatura elevada dando lugar un sabor más bien amargo debido al polifenol. Torrefacciones más largas se usan con variedades de menor calidad dejando escapar todo el sabor. A más alta la temperatura de tueste, menos gustoso y más amargo será el resultado. Temperaturas bajas, en cambio, no llegan a desencadenar las reacciones que dan lugar al sabor propio del café y el resultado tiende a ser ácido.

La magia de la preparación del café

Ya tenemos el café en la cafetera propiamente molido. Para extraer los componentes hacemos pasar agua caliente a través del polvo de café a una presión de unas 9 atmósferas y una temperatura de entre 92 y 94 grados. Cuando el polvo de café se comprime en la cafetera, las partículas de este polvo se mantienen unidas gracias a una sustancia aceitosa mientras que entre ellas quedan algunos espacios de aire.
Algunos experimentos han demostrado que la presión a la que hay que someter el café triturado ha de ser ligeramente menor que la presión del agua de manera que la mezcla final fluya a un ritmo de un mililitro por segundo. Treinta  segundos de percolación (proceso de hacer pasar agua entre las partículas de café) dan como resultado un denso café de unos 30 mililitros, con la correspondiente espuma, por supuesto.
Si el color de la espuma es demasiado claro quiere decir que el café no estaba bien prensado, la temperatura del agua era demasiado baja o el tiempo de extracción demasiado corto. Si el color de la crema es demasiado oscuro y se forma un agujero en el centro, significa que la mezcla estaba sobreprensada y la cantidad de polvo de café en el agua demasiado alta.
La gran ventaja que presenta la última generación de cafeteras  a base de cápsulas es que el café siempre sigue el mismo proceso optimizado de antemano.
El resultado final es lo que se conoce como un coloide polifásico, en el cual las moléculas de agua se unen a pequeñas burbujas de aire, minúsculas gotas de aceite y algunos fragmentos sólidos. El carácter coloidal le da cuerpo, viscosidad y una baja tensión superficial. Los componentes aromáticos se van volatilizando lentamente del aceite que los contiene de manera que un buen expreso puede dejar rastro de su sabor incluso 20 minutos después de su ingesta. 

Los efectos del café

Una de las consecuencias más notables del café además del placer de su ingesta son los efectos que provoca en el organismo. El primero, y motivo por el que mucha gente “necesita” ese café matutino, es el de despertarnos. Pero un exceso de cafeína nos puede afectar negativamente. Detrás de cada uno de esos efectos hay un sinfín de reacciones químicas implicadas.
Inyección de energía: la melatonina es la hormona que controla el ciclo día/noche también conocido como ciclo circadiano. Es la responsable de que a determinada hora de la noche nos dé sueño. La concentración de esta hormona empieza a reducirse después de unas 8 horas de sueño.
Por lo general dormimos menos de las horas recomendadas así que cuando nos despertamos nuestro organismo no ha tenido tiempo de absorber toda la melatonina. La cafeína suprime la melatonina haciendo así que nos sintamos más despiertos. El problema es que la falta de melatonina puede provocar insomnio, sobre todo si se ha ingerido café pocas horas antes de ir a dormir.
Efectos en el cerebro: La cafeína es una molécula muy parecida a la adenosina, una sustancia que se encuentra en el cerebro y que nos protege reduciendo su actividad nerviosa cuando nos sentimos cansados. Al tener una estructura parecida, la cafeína se insertar en los receptores de adenosina bloqueando así su entrada y dejándonos sin su protección. El resultado: la actividad nerviosa se incrementa y nos mantiene alerta y estimulados. No o obstante, una privación prolongada de la adenosina puede tener efectos muy negativos en el cerebro.
Efectos en el hígado: la cafeína puede romperse en tres moléculas diferentes: la paraxanthina, la theobromina y la theofilina. La paraxanthina mejora el rendimiento atlético enviando grasa a los músculos como fuente de energía. La theobromina incrementa los niveles de oxígeno y nutrientes del cerebro. Finalmente, la theofilina incrementa el ritmo cardiaco, la fuerza de contracción del corazón.

¿Demasiada cafeína?

La cafeína está presente en muchos alimentos y bebidas que ingerimos a lo largo del día. Aparte del café, el té, las bebidas carbonatadas y el chocolate son ejemplos de bebidas cafeinadas.
 
Pero, ¿cuál es la cantidad máxima de cafeína diaria recomendada? En los adolescentes unos 200-300 miligramos, unos tres Red Bulls. En adultos es de unos 400 miligramos, el equivalente a 4 tazas de café, aunque depende del metabolismo de cada uno.
Una sobredosis de cafeína tiene un efecto similar a las anfetaminas. Puede provocar nerviosismo, dolor de cabeza y taquicardia. Asimismo, los antibióticos bloquean el procesado de la cafeína y su combinación puede ser peligrosa. La mezcla de cafeína y alcohol también puede tener efectos muy negativos en el organismo.

Café descafeinado con sacarina, por favor

También es posible disfrutar del sabor y aroma del café sin sufrir después los efectos de la cafeína mediante el café descafeinado. ¿Cómo se extrae la cafeína del café?
El método más utilizado emplea cloruro de metileno como disolvente. Los granos de café verde se humedecen para que se vuelvan porosos y se ponen en remojo en el cloruro de metileno hasta que la cafeína se haya disuelto. Se elimina el disolvente con un evaporador y se lava el grano. Finalmente el grano se seca con aire caliente. Los cafés de más alta gama sustituyen el cloruro de metileno por dióxido de carbono.

Otros efectos en la prevención y causa de enfermedades

Pese a que muchas veces se asocia el consumo de café con sus posibles efectos perjudiciales para la salud, algunos estudios revelan que en realidad podría tener efectos que van más allá del empuje energético.
Muchos de estos estudios son preliminares y nunca deberían tomarse ni como remedios ni curas para ciertas enfermedades. Por ejemplo, se ha observado que el café es una de las principales fuentes de fenólicos de la dieta occidental, siendo éstos unos importantes antioxidantes que mantienen a raya ciertos procesos de envejecimiento.
Otros estudios también revelan que los bebedores habituales de café tienen una probabilidad ligeramente más baja de contraer algunos tipos de cáncer, como el cáncer de hígado, cáncer de colon o cáncer de boca.
Un estudio de la universidad de Harvard asegura que el consumo de café no está relacionado directamente con un incremento de la mortalidad. De hecho, el mismo estudio asegura que estas personas tienen en realidad una probabilidad más baja de morir de una enfermedad cardiovascular.
También se sugiere que el café puede proteger de enfermedades como la gota, la caída de los dientes y de los cálculos biliares además de proteger de la diabetes de tipo 2.
Por otro lado, la cafeína podría tener efectos positivos en pacientes con Alzheimer. Administrando cafeína a ratones con esta enfermedad, se observa una disminución de los beta-amiloides, los péptidos que se acumulan y dañan el cerebro durante la enfermedad. En humanos todavía no se ha demostrado que la cafeína provoque tal efecto. Lo que si que se ha observado es una disminución de la pérdida de capacidad cognitiva en hombres de avanzada edad.
Pero por suerte, no hace falta saber nada de química ni de producción de café para poder disfrutar de una buena taza matutina, pero saber lo que los misterios que se esconden detrás hacen del café algo incluso más placentero.

PARA CONOCER A PABLITO HAY QUE DARLE UN CARGUITO

ESTE PENDEJO VALE ORO

fondos buitre

Kicillof: "Lo que hicimos fue evitar el peor error financiero de la Argentina"

El ministro de Economía, Axel Kicillof, afirmó que pagarle a los fondos buitre hubiese sido “el peor error financiero de la Argentina” y subrayó que “la cláusula RUFO fue una trampa” que condicionaba todo el proceso de reestructuración de deuda.
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"Nosotros lo que hicimos fue evitar el peor error financiero de la Argentina que era ir a la oficina de (el mediador Daniel) Pollack y pagarle al señor Singer y sus socios" lo que el juez Thomas Griesa dispuso en su fallo, dijo Kicillof en una entrevista con radio Del Plata.

"Una de las cosas que afectó el tema de los buitres fue la cláusula RUFO pero no fue el única ni la más importante, esto para ponerlo en dimensión: la cláusula RUFO lo que decía era que nosotros no podíamos pagarle más que a los bonistas de la reestructuración 2005, 2010, sin pagarle exactamente lo mismo a los bonistas reestructurados. Era una especie de factor multiplicador", señaló el ministro.

"La verdad es que la cláusula RUFO fue una trampa de ellos porque muchos analistas de acá y de los propios fondos buitres, sus lobby, decían que era una excusa de Argentina para no negociar", agregó al respecto.

"La historia es que si vamos al momento en el que teóricamente ellos tenían voluntad de arreglar en esa oficina del dudoso mediador Pollack, dudoso porque cuando terminó la reunión salió a decir que Argentina estaba en default", recordó el ministro al criticar la actuación del mediador designado por el juez Griesa.

Kicillof señaló que "el que reabrió el canje fue el propio Parlamento argentino” y que “si alguien más quiere entrar al canje puede hacerlo con las mismas condiciones" que los bonistas que ingresaron en 2005 y 2010.

"Nosotros lo que hicimos fue evitar el peor error financiero de la Argentina que era ir a la oficina de Pollack y pagarle al señor Singer y sus socios", dijo el ministro, tras lo cual repitió que “la posición de Argentina es pagarle el 100 por ciento a los acreedores pero en condiciones justas, igualitarias".


La clausula Rufo es la de los rufianes
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viernes, enero 02, 2015

NUESTRA VISION SUDAKA

Patria Grande
El torbellino de elecciones presidenciales que hubo este año en la región marca la continuidad en la tónica de hegemonía progresista. La inercia del movimiento popular y el retroceso en el proceso de integración. Apuntes críticos y balance continental de lo que deja el 2014 en las urnas y más allá.
Las urnas abiertas de América Latina

Por Gerardo Szalkowicz*

“Nuestros sueños no caben en sus urnas”. La célebre consigna popular, masificada en los años de rotundas abstenciones, votos-bronca y desprestigio de las clases dirigentes, ya suena con un dejo de nostalgia. El cambio de época que vive Nuestra América, con partida de nacimiento pongámosle a fines del ´98 con la victoria de Hugo Chávez, que tuvo su clímax y gran envión con el entierro al ALCA en 2005 y que siguió con la irrupción de un variopinto de gobiernos populares y progresistas, vino de la mano de una recomposición de la institucionalidad tradicional y su mecanismo electoral representativo. Salvo algunas excepciones -sobre todo donde todavía comanda el neoliberalismo puro y duro-, las mayorías latinoamericanas volvieron a las urnas alentadas por las innegables mejoras sociales, ya sean tibias y parciales en la mayoría de los casos o con perspectivas transformadoras como en Venezuela y Bolivia.

¿Cómo queda el mapa geopolítico en América Latina y el Caribe tras las siete elecciones presidenciales y otras tantas parlamentarias que hubo en el año? ¿Hacia dónde va el proceso de integración huérfano de Chávez y con el avance de la “restauración conservadora”? ¿Qué pasó con la efervescencia popular que copaba las calles y tumbaba gobiernos a principios de siglo?

El tetra del PT y el tri del Frente Amplio
Por su gigantesco tamaño, sus más de 200 millones de habitantes, por ser la mayor economía del continente y por su devenir como potencia emergente, Brasil es el actor clave en el escenario regional. La magnitud de las elecciones de octubre trascendía largamente sus fronteras. Dilma consiguió la reelección y el PT se enrumba hacia su cuarto mandato. En un sentido, el triunfo en el balotaje frente al socialdemócrata Aécio Neves significa un alivio. Pero también una señal de alerta. La brecha se achicó y mucho: de los más de 20 puntos de ventaja que sacó Lula en 2002 y 2006 y los 12 en la anterior elección de Dilma, ahora se ganó apenas por tres.

Es verdad que la carroña mediática puso esta vez toda la carne en el asador, pero no menos cierto es el desencanto de buena parte de la población brasileña ante la falta de solución a problemas estructurales (vivienda, transporte público) y la poca audacia para impulsar cambios de fondo. Aun habiendo sacado de la pobreza a 40 millones de personas y reducido el desempleo a cifras históricas, el modelo económico sigue ponderando el agronegocio y la tan mentada reforma agraria no deja de ser una quimera.

Así y todo, los movimientos populares bancaron la parada y le impregnaron cierta legitimidad por izquierda a la candidatura de Dilma ante el cuco del retorno neoliberal. Y la figura de Lula, poniéndose el equipo al hombro, también fue determinante. Varios desafíos aparecen en el horizonte inmediato del gobierno petista: los principales, cumplir la promesa de la reforma política a través de un plebiscito constituyente e impulsar una ley de medios que revierta la monopolización actual. Como sea, el PT deberá reinventarse, rescatar sus orígenes y apostar al protagonismo popular si no quiere profundizar su debacle y terminar como la verdeamarela en el Mundial. Las recientes designaciones de ministros con perfil neoliberal no son una buena señal.

Similar escenario vive el Uruguay, con la polarización entre un bloque de centroizquierda y otro ultraliberal. También allí el primero sigue ganando la pulseada. Por una ventaja histórica, el Frente Amplio volvió a derrotar a blancos y colorados y arriba a su tercer gobierno. Sin embargo, la vuelta de Tabaré Vázquez al centro de la escena vaticina un futuro de políticas aún más moderadas. El ex presidente representa a los sectores más conservadores de la coalición gubernamental, de hecho no acompañó los avances más progresivos de la gestión del Pepe Mujica: la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario y la legalización de la marihuana.

En los comicios, además, el FA logró conservar la mayoría parlamentaria y la derecha perdió el plebiscito que buscaba bajar la edad de imputabilidad. Se consolida así la hegemonía de un proyecto con ciertas políticas redistributivas pero que tampoco apuesta a subvertir el patrón de acumulación.

Evo-lución
La elección más cantada y contundente se dio en Bolivia. La paliza de Evo Morales fue una burla a los agoreros del desgaste en el poder: tras nueve años en el Palacio Quemado, logró el 61% de los votos vapuleando por más de 37 puntos al empresario Samuel Doria Medina. Además de llegar a su tercer mandato, el MAS consiguió mantener los dos tercios para la mayoría parlamentaria.

Pero quizá el dato más significativo fue el triunfo de Evo en ocho de los nueve departamentos, logrando hacer pie en buena parte de la otrora Media Luna secesionista. En palabras del vice Álvaro García Linera, “se logró integrar al oriente boliviano y unificar el país, gracias a la derrota política e ideológica de un núcleo político empresarial ultraconservador, racista y fascista”. Por si acaso, aclaró: “Por supuesto, somos un Gobierno socialista, de izquierdas y dirigido por indígenas. Pero tenemos la voluntad de mejorar la vida de todos”.

Un gran espaldarazo a este histórico líder sindical que no terminó la secundaria y que en 2006 se convirtió en el primer presidente indígena. Pero sobre todo, el apoyo a un proceso que provocó una inédita metamorfosis: de país emblema del colonialismo y la miseria a Estado Plurinacional que nacionaliza los sectores estratégicos, aplica una fuerte redistribución y empodera a las grandes mayorías indígenas.

Claro que esta voluntad “integradora” que menciona el vice mucho tiene que ver con el impulso a un modelo de desarrollo que incluye importantes avances en infraestructura y tecnología (carreteras, red de teleféricos, el satélite Túpac Katari) pero que también contiene aspectos con tintes contradictorios (conflicto en el TIPNIS, ley de minería) que ponen en tensión los enfoques occidentales con las cosmovisiones arraigadas en la Pachamama y el Buen Vivir.

Santos recargado
Otro que logró la reelección en 2014 fue el presidente colombiano. Cuesta creer que el Juan Manuel Santos modelo 2008, comandando el bombardeo que aniquilaba a 22 guerrilleros en Sucumbíos como ministro de Defensa de Álvaro Uribe -violando la soberanía ecuatoriana-, sea el mismo que se impuso este año ante el candidato uribista con apoyo de buena parte de la izquierda, y que tiene altas chances de quedar en la memoria histórica como el presidente que logró poner fin al conflicto armado más largo de la región.

Con el pragmatismo como rasgo principal, Santos desplegó una constante búsqueda por sacarse la mochila de su antecesor y desmarcarse de esa impronta guerrerista y entrelazada con el narcoparamilitarismo. Forjó así su fuerza propia con un perfil más moderado bajo la fachada de la Tercera Vía como sustento ideológico. Pero su carta central tiene que ver con los Diálogos de Paz con las FARC y el inminente inicio con el ELN. Ese es el asunto transversal de su apuesta política. Y gracias a venderse como “el candidato de la paz” conquistó la reelección imantando apoyos de todo el arco político, en una elección que rondó el 60% de abstención.

Aun así, vale aclarar que su proyecto económico marca la continuidad neoliberal y que en materia internacional -al margen de un mejor espíritu diplomático- mantiene el carnal vínculo con Estados Unidos, siendo principal motor de la Alianza del Pacífico, el bloque de gobiernos alineados al Norte.

De todas formas, la etapa política en el país está marcada a fuego por la posibilidad de clausurar una guerra que lleva más de medio siglo y ya se cobró más de seis millones de víctimas. Ese es el principal desafío de Santos y por lo que lo juzgará la historia, más allá de si Colombia en 2018 siga siendo uno de los países más desiguales del planeta.

Centroamérica: cambios y continuidades
La subregión centroamericana, histórico bastión político y militar yanqui, también viene experimentando una bocanada de aire fresco desde el retorno al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua en 2007 y el triunfo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador en 2009, aun teniendo ambas experiencias un perfil aggiornado, lejos de sus orígenes revolucionarios. También aportaron una luz de esperanza los tres años y medio que duró Mel Zelaya en Honduras hasta que el golpe en 2009 abortó un proceso que se corría hacia la izquierda (hoy, el partido LIBRE se consolida como segunda fuerza).

Tres procesos electorales se dieron en 2014 en el istmo centroamericano. Por apenas siete mil votos, Salvador Sánchez Cerén logró la relección del FMLN en El Salvador. A diferencia de su antecesor Mauricio Funes, un periodista sin pasado en la organización, Sánchez Cerén proviene del propio riñón del FMLN y hasta fue uno de los máximos comandantes de la guerrilla durante el conflicto armado que vivió el país entre 1980 y 1992. Sin embargo, los meses que lleva en el gobierno marcan más continuidad que profundización, con políticas sociales activas y cierta retórica latinoamericanista pero sosteniendo una firme alianza con Estados Unidos y con los vecinos reaccionarios de Guatemala y Honduras.

En Costa Rica, el dato central fue el fin del bipartidismo que reinó durante más de cinco décadas. El historiador y académico Luis Guillermo Solís llevó por primera vez al poder al Partido de Acción de Ciudadana (PAC) y, con un discurso renovador, logró destronar a su ex partido (el PLN) luego de una gestión ultraneoliberal de Laura Chinchilla. En pocas palabras, Costa Rica experimenta un corrimiento desde la extrema derecha hacia el centro.

Otro sillón presidencial que cambió de color (pero no de rumbo) fue el de Panamá. El empresario y miembro del Opus Dei Juan Carlos Varela le ganó la pulseada a José Arias, delfín del exmandatario proestadounidense Ricardo Martinelli. La elección confirmó el lugar de retaguardia que ocupa el país en la etapa de cambios que vive la región: los tres primeros candidatos, todos de derecha, concentraron el 98% de los votos. El ínfimo atisbo de oxígeno lo aportó el debut del Frente Amplio por la Democracia (FAD) que, si bien no llegó al 1%, se convirtió en la primera apuesta electoral panameña impulsada por movimientos sociales, sindicales e indígenas.

Balance y destino nuestroamericano
Echando una mirada global, a todas luces fue un año de revalidación de las fuerzas progresistas y de derrota para las tropas más retrógradas del espectro político regional. Sin embargo, el panorama electoral no refleja la profundidad de la realidad: mientras los primeros parecen haber pasado a la defensiva, se percibe una paulatina recomposición de las derechas autóctonas, que adoptaron la estrategia de fabricar líderes jóvenes y marketineros con perfiles más moderados y discursos desideologizados, buscando reactualizarse y desmarcarse de su responsabilidad en los malos viejos tiempos. Y -por si fuera poco- aún cuentan con el poderío económico, la gran artillería mediática y la bendición norteamericana.

Al mismo tiempo, el proceso latinoamericanista que parió el ALBA, la Unasur y la Celac pareciera haber entrado en una especie de amesetamiento y pérdida de entusiasmo. Con la ausencia de Chávez, su líder y motor, ningún mandatario intentó agarrar el guante, casi todos abocados a resolver los incendios y disputas locales.

Trascartón, la irrupción plebeya y los movimientos populares que protagonizaron la escena a comienzos de siglo resistiendo al colapso neoliberal quedaron atrapados en la encrucijada del cambio de etapa. En su gran mayoría, sufrieron la cooptación y/o institucionalización o perdieron potencia, capacidad organizativa y fuerza en las calles. Mayor vitalidad registran en algunos países con gobiernos conservadores, como las organizaciones campesinas e indígenas en Colombia, los estudiantes en Chile o la oleada de protestas que generó en México el caso Ayotzinapa.

Para concluir, bien vale desmenuzar la generalidad de los gobiernos posneoliberales y diferenciar entre el proyecto de relegitimación capitalista “con rostro humano” encarnado en los gobiernos neodesarrollistas y el proyecto de ruptura sistémica que aún se mantiene latente en el horizonte en Venezuela y Bolivia.

La doctora en filosofía Isabel Rauber hecha luz sobre este dilema: “La disyuntiva es clara: convierten a sus gobiernos en herramientas políticas para impulsar procesos populares revolucionarios de cambios raizales o se limitan a hacer un `buen gobierno´ conservador, reciclador del sistema (…) mantenerse en los cauces fijados por el poder y cambiar ´algo` cuidando que ´nada` cambie o colocarse en la senda de las revoluciones democrático culturales e impulsarlas. Esta opción revolucionaria está marcada por un factor político clave: la participación protagónica de los pueblos (…) Se puede ser `la izquierda´ del sistema capitalista y gobernar para reflotarlo. Pero como lo ejemplifican Bolivia y Venezuela, se puede optar por otro carril e impulsar procesos revolucionarios de cambios sociales, creando y construyendo día a día avances de la civilización superadora del capitalismo”.

* Publicado en revista www.marcha.org.ar, originalmente publicado en la edición de diciembre de la revista Sudestada

UNA VISION MUY EUROPEISTA.....

Latinoamérica cambia las reglas de juego

Este último año muchos de los llamados gobiernos progresistas de América Latina han vuelto a ser respaldados en las urnas. Estos gobiernos, como el de Bolivia y Uruguay, surgieron como respuesta al ajuste liberal de los 80 y 90 y dan cuenta de las diferencias que se quieren englobar en atributos como "progresistas" o "populistas".


Evo Morales y Jose Mujica. EFE
Evo Morales y Jose Mujica. EFE
BUENOS AIRES.- Mucho se ha hablado, y se seguirá hablando, al calor de los resultados de las elecciones de los últimos meses en Bolivia, Brasil y Uruguay, sobre los aciertos y desaciertos, de los gobiernos “progresistas” de América Latina. Lo que está claro es que esta camada de líderes carismáticos, con propuestas comunes y divergentes, no deja indiferente a nadie.

Bolivia y Uruguay forman parte de este entramado y han decidido respaldar a sus gobiernos en las urnas sin medias tintas. En Bolivia, un 61% de los electores votaron la fórmula de Evo Morales frente a un 24% de su principal opositor, y en Uruguay, un 53% apoyo a Tabaré Vázquez, frente a un 41% que apoyo a la oposición.

Ambos gobiernos vienen de gestionar sus respectivos territorios por períodos de 10 años y no parecen dar cuenta del desgaste que comúnmente sobreviene a estas largas etapas de gobierno, al menos no en las urnas.

Uruguay

Tabaré Vázquez arrasó y llevó al Frente Amplio (FA) a su tercer período de gobierno consecutivo con mayoría parlamentaria propia. El nuevo período de la izquierda tendrá un contrapeso importante en el Parlamento con el liderazgo consolidado de José Mujica, quien dejará la banda presidencial pero ocupará una banca en el Senado. Será clave durante los próximos cinco años el vínculo entre Mujica y Vázquez.

Uruguay cuenta con una población de alrededor de 3.400.000 habitantes, es el segundo país más pequeño de Sudamérica en cuanto a territorio y se sitúa en medio de dos gigantes: Brasil y Argentina.  “Los diez años de gobierno frenteamplista que se cumplirán el primero de marzo han redundado en la mejora de muchos de los indicadores socioeconómicos, basados en un crecimiento sostenido del PIB. A través de políticas públicas de amplio alcance 900.000 personas salieron del umbral de la pobreza, se adjudicaron 38.000 viviendas y se inició una transformación en la formación e inclusión digital que fue modelo en la región”, subraya Silvina Merenson, Doctora en Ciencias Sociale

Bolivia
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Ya ha pasado mucha agua bajo el puente desde que Evo se erigiera como representante y símbolo de la América indigenista. Si en 2006 Evo eligió como escenario de su primera victoria la ciudad arqueológica de Tiawanaku, esta vez, el que otrora fuera líder cocalero, devolvió el guiño a quienes por primera vez le dieron un voto de confianza en la que históricamente fue su región enemiga, Santa Cruz de la Sierra, emporio sojero y capital de la rebelión separatista de 2008, que reivindicaba una Bolivia distinta a la del altiplano y que se podría definir como agroindustrial, blanca y conservadora.
Bolivia es un estado plurinacional con 10 millones de habitantes y es el país con mayor porcentaje de población indígena de América Latina (el 62% según el PNUD, 2006). La fundación del Estado Boliviano en el siglo XIX se hizo de espaldas a los pueblos indígenas, que constituían más del 90% de la población total. En 1994 la Constitución boliviana reconoció la naturaleza “multiétnica y pluricultural de la república” y en 2004 se reconoció a los pueblos indígenas como actores políticos y sociales. En este contexto, el hecho de que Evo Morales haya ganado unas elecciones como representante del indigenismo no es un dato menor.

Tampoco lo es el hecho de que Evo no perciba el desgaste propio de los gobiernos que permanecen muchos años en el poder. Para explicarlo, existen numerosas hipótesis, aunque lo único cierto, en todo caso, es que la realidad de los pueblos latinoamericanos, y la de Bolivia en particular, requiere un análisis de mayor complejidad que el que reduce sus atributos a calificativos tales como progresismo y/o populismo.

Aborto, marihuana, ¿y después?

Lo de Uruguay también parece querer definirse en lo que tiene de particular. “La sanción de leyes como la del matrimonio igualitario, el aborto y la que regula el consumo y la tenencia de marihuana, forman parte de un modelo de gestión estatal que podría caracterizarse como “progresista”, aunque también podría ser asociado con ese Uruguay de excepción que fue pionero en muchas leyes sociales y laborales, pero que tiene una enorme deuda pendiente en cuanto a infraestructura y derechos humanos”, señala Merenson.
Toda una declaración de principios en cuanto a políticas sociales que divide aguas en la región, define los perfiles de cada gobierno y hasta, se podría decir, los alcances de su progresismo.

En términos de continuidad de estas políticas públicas, en Uruguay, el cambio de conducción puede significar un cambio de prioridades. Según Héctor Lescano, que formó parte como ministro de los gabinetes de Vázquez y Mujica, “el nuevo presidente ha manifestado su apoyo a estas medidas aunque, muy probablemente, lo que tendrán son grados y velocidades diferentes. Dos de los principales objetivos del nuevo gobierno son el desarrollo de políticas educativas y la implantación del sistema nacional de cuidados [una suerte de Ley de Dependencia]”.

Bolivia, por su parte, parece incapaz aún de articular y dar respuesta a los debates sobre el aborto, la ley de matrimonio igualitario o la despenalización del consumo de drogas, un tema álgido, este último, en un contexto donde la defensa cultural del consumo de la hoja de coca se ve permanentemente interpelada por quienes buscan deslegitimar su uso alegando vínculos con el narcotráfico.

Para Pablo Stefanoni, periodista y sociólogo, la posición del gobierno consiste, básicamente, en “no incentivar ninguno de estos debates, que generan oposición dentro del MAS [Movimiento al Socialismo], donde además hay bastantes evangélicos”.

Por su parte, la vecina Argentina, referente mundial en materia de derechos humanos y pionera en la aplicación de la ley de medios y la ley de matrimonio igualitario en la región, ha hecho recientemente un tímido avance en lo que refiere a la ley del aborto o la despenalización del consumo de marihuana. Una muestra más de que el MERCOSUR y todas las políticas tendientes a reforzar los lazos comunes no implican, como muchas veces quiere hacerse ver, que se trate de un único modelo latinoamericano.
Nacionalización de hidrocarburos

Una de las teorías que explican el enorme éxito de Morales y su capacidad para perpetuarse en el poder tiene que ver con sus logros económicos. En Bolivia los principales ingresos provienen de actividades vinculadas a los hidrocarburos y minerales, la agroindustria y las remesas. Pero esto no explica en sí mismo la solvencia del modelo económico de la era Morales.

Como señala el politólogo argentino Atilio Borón, la clave del crecimiento y la distribución se encuentra en la nacionalización de los hidrocarburos. Si en el pasado el reparto de la renta gasífera y petrolera dejaba en manos de las transnacionales el 82% de lo producido mientras que el Estado captaba apenas el 18% restante, con Evo esa relación se invirtió.

En línea con todo lo anterior la pobreza extrema bajó del 39% en 2005 al 18% en 2013, y existe la meta de erradicarla por completo para el año 2025.

Hace pocas semanas Bolivia aprobó la Ley de la Madre Tierra que plantea, entre otras cosas, la prohibición de los transgénicos y la eliminación de la concentración de la propiedad de la tierra o latifundio. Según Stefanoni no se puede hablar de esta medida, como lo fue la reforma agraria del 53, que “transformó radicalmente la estructura social del país al eliminar a la burguesía terrateniente; este es un proceso de dotación de tierras muy importante, pero no revolucionario. Por otra parte, el acercamiento a Santa Cruz debilitó la política agraria más radical promovida por el viceministro de tierras que no fue apoyada ni siquiera por los campesinos”.
Ley de Medios

Una de las cuestiones que más preocupan a los distintos gobiernos de la región es el control y la gestión de los medios de comunicación. Un asunto que define la agenda pública y que perjudica o afianza la opinión que se tiene de un gran número de problemas cuando no mina, directamente, la estabilidad de muchos gobiernos.

Algunos países que, como Argentina, han avanzado en la aplicación de una ley de servicios de comunicación audiovisual, más conocida como ley de medios, que regula los monopolios y la concentración, han visto seriamente perjudicada su implantación por una estrategia opositora que hizo hincapié en un engorroso proceso de judicialización de la misma y que, en base a medidas cautelares de diversa índole, fue postergando su implementación durante años. Uruguay, por su parte, sancionó hace unos días su propia ley de medios. Queda por ver ahora el detorrero que deberá seguir en su implantación.

En este sentido, tal y como señala el Doctor en Ciencias de la Comunicación, Martín Becerra, en un artículo publicado en la revista Nueva Sociedad (nº 249), “los grupos concentrados de medios han construido una sobresaliente articulación con el poder político. La concentración de la propiedad en pocos grupos tiende a la unificación de la línea editorial y a la reducción de la diversidad. Otro impacto de la concentración es la centralización geográfica de la producción de contenido en los lugares sede de los principales grupos”.

¿Quién mira a quién?

Probablemente los estados de bienestar europeos poco tengan que aprender de sus homólogos latinoamericanos, las diferencias estratégicas en cuanto a cómo es necesario abordar los problemas de cada país abundan y marcan recorridos propios y singulares. Aun así, la mayoría de los que, siempre reductivamente, podemos calificar como gobiernos progresistas, se han alineado casi sin discusiones en un camino que los aleja del pesado yugo de Estados Unidos, por un lado, y de los dictados de los organismos financieros internacionales, por el otro. Una lección aprendida a fuerza de hambre y miseria durante los 80 y los 90, cuando la mayoría de estos países fueron objeto y prueba piloto de la aplicación de medidas de corte ultraliberal similares a las que hoy se aplican en Europa.

“En los últimos años, lo que conocemos como diálogos Sur-Sur ha permitido a los que tiempo atrás eran definidos como "países dependientes" aprender de las experiencias de subordinación. Esto permitió repensar el eurocentrismo, que por mucho tiempo dominó la reflexión sobre estas sociedades y la calidad de sus democracias e instituciones.

Hoy Latinoamérica está aprendiendo que la experiencia europea es fundamental y, al mismo tiempo, insuficiente para pensar sus propias historias y procesos políticos. No se trata de renegar ni de rechazar esas categorías para mirar el mundo, sino de descentrarlas para resituar otras prácticas de vida existentes” concluye Merenson.