¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

sábado, agosto 03, 2013

UN GRAN PROMOTOR INMOBILIARIO QUIERE SUCEDER A CRISTINA EN ARGENTINA


Massa y la realidad argentina

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Ante todo, cuando apenas faltan dos semanas para las PASO, conviene destacar que Sergio Massa, el pasado 22 de junio, tomó una decisión trascendental: saltó del Frente para la Victoria con la expectativa de convertirse en 2015 en el presidente de la Argentina. Es cierto, ya desde mediados del año pasado, las encuestas de opinión pública le devolvían una imagen muy buena en la provincia de Buenos Aires. Como parte del impacto que podía significar su lanzamiento, a los pocos días, las encuestas de varias consultoras lo colocaban diez puntos por encima de Martín Insaurralde, el candidato elegido por Cristina Kirchner para encabezar la lista de candidatos a diputados. Pero, sorpresas te da la vida, los mismos analistas de opinión detectaban que muchos de los consultados creían que Massa era el candidato de Cristina y muchísimos más no tenían registrado al también joven intendente de Lomas de Zamora. Con el correr de los días, al circular por los actos y los medios, las cosas se van aclarando y la brecha se redujo entre un 30 y 40%. Es difícil, en la volatilidad electoral de estos tiempos, saber si eso es una tendencia lineal. No hay quienes arriesguen, con seriedad, cifras sobre lo que pueda ocurrir en la provincia de Buenos Aires el próximo 11 de agosto.
Se pueden armar varios escenarios y en la mayoría Massa queda bien parado en cuanto a la eficacia en las urnas. Sin embargo, escollos te da la vida. El primero es que en el distrito bonaerense, dentro de dos semanas lo que se conocerá será una encuesta precisa, chequeada, pero en las PASO no se decide nada. Con ese partido amistoso, cada expresión política se preparará para consolidar sus fortalezas, tratar de detectar mejor las debilidades de sus oponentes y ajustar lo que técnicamente será la campaña electoral de cara a los comicios del 27 de octubre. Esos sí serán inapelables.
En esta elección de agosto, los candidatos y sus equipos de campaña tendrán la posibilidad privilegiada de evaluar en qué distritos están bien, escanearán los distintos conglomerados urbanos para ver cómo votaron los sectores más postergados y cómo los sectores medios y evaluarán las conductas de los sectores rurales.
En principio, las encuestas muestran a Massa con mayor intención de voto en sectores medios donde el peronismo no es vivido con pasión, pero también cosecha adhesiones de algunos que votaron a Cristina para Presidenta en 2011 y que ahora tienen posturas fluctuantes o que se sumaron a una nueva ola antikirchnerista estimulada con mucha eficacia por los medios de comunicación opositores.
En tren de mencionar muy someramente los escenarios que realizan los sociólogos que trabajan en campañas electorales, salvo que Massa saque una diferencia muy importante sobre Insaurralde, el intendente de Tigre presenta flancos débiles. El primero es la heterogeneidad de las fuerzas que integran el Frente Renovador y la escasa o nula plataforma política y consistencia de identidad de esa fuerza. En principio, ese frente no tiene ni siquiera una página web donde un ciudadano inquieto pueda consultar algo que vaya más allá de poner una papeleta en la urna. Podría pensarse como una desconsideración al hombre o la mujer de a pie que se interesa en la política. Pero también debe constatarse que si Massa hubiera fijado una pequeña estructura de hormigón de su propuesta, tendría que haber renunciado a tener semejante diversidad de figuras.
En los últimos tiempos, en ámbitos académicos, se habla bastante de los partidos “atrapa todo", un concepto estudiado por el cientista alemán Otto Kirchheimmer, de la Escuela de Frankfurt, y que consiste, sintéticamente, en la reconversión de un partido de masas en una agencia electoral. Massa prefiere no definir cuánto grado de peronismo y hasta de kirchnerismo tiene como ADN el Frente Renovador, cuyas autoridades, sedes partidarias y programas son, por lo menos, difusos.
Los distintos vectores que confluyen en el discurso político del intendente de Tigre son difíciles de conjugar. No puede dejarse de lado la inclusión del consultor Sergio Bendixen en la campaña. Algunos resaltan la nacionalidad peruana de Bendixen, lo cual es un error grosero. El tocayo del intendente de Tigre creó en 1984 una sociedad dedicada a hacer prensa a candidatos norteamericanos orientada al "voto hispano" en los Estados Unidos. Su pasaje como analista político en ese país, tal como lo declara la página web de Bendixen & Amandi, fue en las cadenas Univisión, Telemundo y CNN en español, todas enfáticamente opositoras al proceso abierto en América latina en los últimos años con líderes como Hugo Chávez, Lula, Rafael Correa, Evo Morales así como Néstor y Cristina Kirchner. Cabe recordar que, tanto con Néstor como con Cristina, Massa tuvo su salto a la política grande y que recién se distanció del kirchnerismo el pasado 22 de junio.
Además de traer un experto en "voto hispano", Massa eligió para el diseño publicitario a Ernesto Savaglio, quien trabajó junto a Ramiro Agulla en la campaña que llevó a Fernando de la Rúa a la Casa Rosada. Sin desacreditar la competencia publicitaria de Savaglio, es difícil pensar que el intendente de Tigre no tenga algún vínculo identitario con un publicista que, además de ser eficaz para mercantilizar la política, fabricó spots con abono de la derecha liberal del radicalismo y que luego tuvo un pasaje conflictivo junto a Mauricio Macri.
Postkirchnerismo y antikirchnerismo. El primer resultado que espera Massa es capturar el voto de la no política e incluso el de la antipolítica. De allí que se mostró por mucho tiempo en los programas de televisión que no pueden ser catalogados como parte del menú tradicional del periodismo político. En esa dirección trajo a Roger Federer o armar} un carnaval en el delta del Tigre como si fuera la Venecia vernácula. Hay que decirlo, espectáculos bien montados y del gusto de casi todos. Pero, ¿dónde está la propuesta política? Es esa: hacerse conocer, ganar en imagen nacional, cumplir con un plan promocional que no se asiente en la realidad: Massa, joven brillante, llegó a la Anses de la mano de Eduardo Duhalde en 2002, Kirchner lo ratificó, luego le ganó la intendencia a Ricardo Ubieto el mismo día en que Cristina ganaba la Presidencia. Menos de un año y medio después, ante la renuncia de Alberto Fernández, dejó Tigre para ser el jefe de Gabinete, cargo que ocupó un año. Después, con matices diferenciales, como tienen la mayoría de los dirigentes, se mantuvo dentro del Frente para la Victoria. Fue parte de un proyecto político al que dejó sin mayores explicaciones tras haber recibido todo el apoyo que pudo desde el Estado nacional. Con una gestión municipal con logros a la vista y con un déficit cloacal, por ejemplo, que nada tiene que envidiarles a los distritos más desprotegidos.
El desafío de Massa, quizás asesorado más por las encuestas que por la política cruda, consiste en fabricar un discurso no confrontativo, tal como demandan los encuestados. Cualquier análisis que trascienda las semanas de fiebre electoral sabe que eso puede ser humo y que no es fácil hacer convivir tradiciones políticas tan diversas como la derecha macrista y algunos cristinistas desencantados. Pero a Mauricio Macri, huérfano en la provincia de Buenos Aires, le interesa colgarse de la sonrisa de Massa sin importarle lo que piensen Darío Giustozzi o Felipe Solá, las voces peronistas con las que Massa quiere cosechar entre sectores del peronismo bonaerense. Giustozzi porque parecía un kirchnerista convencido y Solá porque podría expresar al peronismo renovador liderado por Antonio Cafiero hace dos décadas.
Es cierto que hay porciones electorales con fuerte raíz antiK y que hay porciones desencantadas del kirchnerismo. Pero Massa corre el riesgo de pensar en probarse el sobretodo de piel de oso antes de cazar al oso. ¿Está finiquitado el kirchnerismo? ¿Alguien cree que la presencia de Daniel Scioli como un pilar fuerte en esta campaña es ajena a las variantes que tiene el Frente para la Victoria?
No es una novedad que las instituciones políticas fueron inundadas por las prácticas de culturas híbridas y que las identidades rígidas corren el riesgo de convertirse en fábricas de nostálgicos. Lo experimenta la Iglesia Católica de modo crítico. ¿Alguien diría que el Vaticano está en vías de extinción? Es prematuro casarse con teorías apocalípticas aunque abunden los signos de fin de época.
Los flancos que están a la vista. América latina no logró el Banco del Sur, tiene organismos de integración regional debilitados y todo indica que se abrieron nuevos escenarios bastante preocupantes. Juan Manuel Santos es una derecha inteligente que dejó atrás al untrarreaccionario Álvaro Uribe. Tabaré Vázquez o Michelle Bachelet no tienen mucho en común con Rafael Correa y Evo Morales. Los tratados de libre comercio con Estados Unidos se diseminan. La Alianza del Pacífico es un pacto comercial que extiende los valores neoliberales desde el sur de Chile hasta México. Brasil vivió sacudones sociales días atrás que el Partido dos Trabalhadores no pudo ver, absorbido por los desgastes propios de la gestión continua de 12 años. El chavismo sin Chávez no es fácil: el Partido Socialista Único de Venezuela no hizo una brillante elección con Nicolás Maduro, que devaluó dos veces el bolívar antes de los comicios y la inflación golpea a los sectores humildes de un país rico en petróleo. América latina tiene la gran ventaja de ver sus productos primarios con precios elevados en el comercio mundial, pero vive un capitalismo globalizado en el que sus ventajas comparativas no pasan por la alta competitividad de algunos sectores industriales, salvo Brasil.
El kirchnerismo no es ajeno a este escenario: desde una balanza comercial energética híperdeficitaria hasta un freno en el superávit fiscal primario, inflación y dificultades para generar condiciones de inversión sostenidas.
Las resistencias y luchas de los pueblos latinoamericanos a lo largo de los noventa y la primera década de este siglo, conjugadas con las grandes ventajas de los términos de intercambio, sin embargo, trajeron aire fresco a la región. Volvieron a ponerse en marcha fuerzas políticas y sociales que a lo largo del siglo XX fueron objeto de golpes de Estado y persecución política de Estados Unidos y las oligarquías locales.
El kirchnerismo expresó –y expresa– la variante argentina de ese fenómeno regional de asunción de principios de soberanía y lucha por la igualdad. Sin perjuicio de ello, la lectura dogmática que pretenda desconocer las grandes concesiones al gran capital transnacional sin grandes beneficios a cambio operados en estos años, lleva a una defensa sobreactuada del "modelo".
Los movimientos pendulares en este continente hacen difícil de prever una profundización hacia la izquierda de los logros de estos años. Más bien, la extranjerización y concentración en menos manos de los principales 200 conglomerados empresarios son un resultado que no debe desalentar pero que sí debe ser asumido con madurez y responsabilidad por quienes tienen la responsabilidad del Estado. La década kirchnerista puede ser vista como ganada, empatada o perdida. Lo que hiere la inteligencia es que sea tomada como un bloque único. Peor aún es anteponer el liderazgo político a los resultados económicos en un país periférico. Una de las grandes capacidades del peronismo en sus versiones combativas y latinoamericanistas es haber entendido –mejor que la izquierda no peronista– el fenómeno de la dependencia. Analizar la política sin reconocer la dependencia de los centros de poder, lleva a no entender que la autonomía y soberanía económicas es imprescindible. Tan imprescindible como difícil de lograr sin conjugar recursos tecnológicos, financieros, humanos y de políticas sostenidas de Estado.
Massa podría haberse quedado en el espacio del Frente Para la Victoria. Podría haber elegido ir a internas abiertas y desafiar la conducción el 11 de agosto. Pero, claro, eso era meterse en un camino arduo, demasiado comprometido. Al abrirse, se sinceró, busca posicionarse ante este escenario como una opción confiable. Sin reparar en el costo que paga una Nación cada vez que es avasallada por el gran capital foráneo. Pero que Massa se haya abierto es también una interpelación, un llamado serio de atención al gobierno. Massa evita los debates abiertos de los temas de fondo, pero suma con ese discurso distendido, canchero.
El kirchnerismo no solo puede amigarse con el estilo, que de hecho lo están haciendo Insaurralde y otros candidatos. Además, parece necesario que el Frente para la Victoria y el peronismo se abran para escuchar voces internas y de gente independiente para la cual, por ejemplo, no es lo mismo nacionalizar el 51% de las acciones de YPF que firmar un acuerdo con Chevron ni es lo mismo viajar en trenes gestionados por concesionarios poco presentables mientras el Estado sigue invirtiendo muchos recursos para mantener la aeronavegación comercial, que no representa ni el 3% de la gente que viaja en colectivo o en tren. La convicción de que los debates y la rectificación de rumbos debilitan la conducción del modelo también, paradójicamente, ayudan a que Massa, sin propuestas de fondo, haya dado un salto y se postule como la gran solución argentina. 

Recesión

viernes, agosto 02, 2013

INTENCIÓN DE VOTO SEGÚN EL CIS DE JULIO: PP, 32,5%; PSOE, 27,2; IU, 11,5 Y UPYD, 8,8

CIS: Bárcenas arrastra al PP ante un PSOE incapaz de recortar distancias

primero Pancho y ahora las NACIONES UNIDAS...Paren argentinos que humillan a los españoles

 LA ARGENTINA ASUMIO AYER LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS

Al frente del principal organismo

Durante agosto, la Argentina conducirá el órgano del que participan las principales potencias. Cristina Kirchner estará el martes en Nueva York para participar del debate abierto en el Consejo y se reunirá con Ban Ki-moon.
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 Por Victoria Ginzberg
Argentina asumió ayer la presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, liderazgo que mantendrá durante agosto. La Cancillería señaló ayer que el país ejercerá la dirección del más importante órgano de la ONU, “teniendo presente la necesidad de fortalecer el órgano en un momento en que la comunidad internacional busca dar respuesta a varios desafíos que recientemente han cobrado muchas víctimas, incluyendo un importante números de refugiados, y plantean la necesidad de estabilizar y fortalecer a varios Estados que han enfrentado conflictos armados”. Está claro que el gobierno no dejará pasar la oportunidad de hacerse oír en este importante foro del que forman parte las principales potencias del mundo. Por eso, la presidenta Cristina Kirchner participará personalmente el próximo martes de un debate en el Consejo de Seguridad en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.
El Consejo de Seguridad es el máximo órgano de la ONU, de hecho, es el único cuyas decisiones deben cumplir los Estados que forman parte del organismo internacional. Está formado por cinco miembros permanentes con derecho a veto que dan cuenta de la fotografía del poder mundial luego de la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Francia) y diez no permanentes, electos por la Asamblea General por períodos de dos años. La Argentina fue elegida el año pasado con 182 votos, y fue la única propuesta entre los países de América latina y el Caribe. En ese momento, el canciller Héctor Timerman señaló que el país sería “la voz de todos los países de la región”. No por casualidad, la presencia de la Presidenta argentina será respaldada el martes por representantes diplomáticos de distintos países latinoamericanos, entre ellos el canciller brasileño, Antonio Patriota. También estarán presentes durante la presentación el secretario general de la ONU, Ban-Ki-moon; el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; el titular de la Unión Africana, Haile Mariam Dessalegne; y el secretario general de la Liga Arabe, Nabil al Arabi, además de representantes de la Celac, Unasur y Mercosur. Esto se debe a que el tema elegido por CFK para su exposición del martes es “La relación entre la ONU y organizaciones regionales y subregionales para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”. Los cancilleres que acompañen a la Presidenta se reunirán el lunes con Ban Ki-moon y lo mismo hará CFK.
“La Argentina seguirá promoviendo la acción multilateral, la no intervención en asuntos internos, la transparencia y mayor democratización de las Naciones Unidas, con pleno respeto a los derechos humanos y al derecho humanitario, con el convencimiento de que la paz duradera se construye sobre la base de la verdad, la justicia y la igualdad, así como en el desarrollo socio-económico y la inclusión social”, señaló la Cancillería.
María Cristina “Marita” Perceval, representante argentina en la ONU, encabezó la asunción protocolar del cargo como presidenta del Consejo y mantuvo reuniones bilaterales con los otros catorce miembros. La primera fue con la representante norteamericana, Rosemary Di Carlo, ya que Estados Unidos ocupó la presidencia del Consejo en julio. Hoy realizará una conferencia de prensa y se espera la aprobación del programa de trabajo, es decir, la agenda que propone la Argentina para este mes.
El discurso de la Presidenta se realizará en el marco de lo que el Consejo de Seguridad llama un debate abierto, y se supone que la presentación se traducirá luego en una resolución. “No se puede tener el doble estándar de aquellos miembros que se sientan en el Consejo de Seguridad en forma permanente”, dijo CFK en septiembre del año pasado en su discurso ante la Asamblea General, al hablar del reclamo sobre Malvinas. La posición de la diplomacia argentina respecto del Consejo de Seguridad es que el órgano debe ser reformado porque, entre otras cosas, expresa un estado del mundo antiguo y porque considera no equitativo el derecho a veto de los miembros permanentes. Sin embargo, no es un dato menor que el documento que pueda proponerse luego del discurso de CFK del martes debe salir por consenso, es decir, ser aprobado por los miembros permanentes. Esta es la novena vez que la Argentina integra el Consejo de Seguridad y la vez número quince que lo preside.

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jueves, agosto 01, 2013

O ROUCO MANDA MATAR AL PAPA POR ORDEN DEL OPUS

Este papa va a matar a Rouco Varela


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Las palabras del papa Francisco sobre la homosexualidad han dado la vuelta al mundo. Ocuparon titulares , desataron sonrisas y, sin duda, alarmas entre el clero más conservador y en algún cardenal ultramontano español que nos es muy cercano (físicamente, se entiende). ¡Qué diferencia de tono! El primero irradia bondad; el otro, mala uva, testosterona religiosa.

La novedad es que el jefe de la Iglesia Católica no considera la homosexualidad un pecado en sí misma. Aunque hablaba sobre todo de los sacerdotes gay (y de las monjas, se supone) tiene efectos en el mundo civil. Para Francisco, ser homosexual no es un problema; la cuestión está en el uso que se hace de esa orientación. ¿Los iguala entonces a los heterosexuales? Todo cura está sometido al voto de castidad, sean cuales sean sus gustos y tendencias. Parece un avance, aunque sea disfrazado de amabilidad.

Una frase dicha de pie en un avión de regreso a casa no es una encíclica, pero ofrece datos sobre la forma de pensar de este hombre, más próximo al párroco de pueblo que al príncipe Maquiavelo. Nada que ver con las dobleces que se atribuyen a la Curia vaticana, cuyo representante más visible es Tarsicio Bertone. De regreso de Brasil, bañado en multitudes como Juan Pablo II, Francisco tiene ahora la autoridad para impulsar un cambio, al menos una limpieza.

Jorge Mario Bergoglio no ha necesitado consultar tratados de fe antes de responder al periodista; se ha limitado a aplicar su sentido común y algo tan esencial como escaso: la humildad.

"¿Quién soy yo para juzgar?". Otra frase peligrosa, de doble y triple uso. Para juzgar hay que tener capacidad de juicio y ser misericorde, otro valor en desuso, también entre los religiosos.



Hay quien se atreve a proclamar que este pontífice va a revolucionar la iglesia, como hizo Juan XXIII con el Concilio Vaticano II. Otros advierten contra el exceso de entusiasmo de algunos medios. Sostienen que el papa no ha dicho nada nuevo sobre el asunto, que se es solo su manera de expresarse.



Es cierto que Francisco no ha movido un milímetro la frontera del dogma. No legaliza los homosexuales ni aprueba las bodas ni las adopciones. Tampoco que las mujeres puedan ser sacerdotes como en los inicios del cristianismo en los que hubo sacerdotisas e incluso obispas. Fueros los concilios posteriores los que determinaron qué era legal y qué ilegal, los que decretaron qué es ortodoxia y qué merecedor de hoguera. En la interpretación llega el rigor, los extremismos, el poder político. Sucede en otras religiones; también en las dictaduras.

En cuestiones de dogma todos los papas son conservadores; varían los decires, quizá el ordenamiento de las prioridades. Los papas son como los presidentes de Estados Unidos: se sientan en la cúspide de un sistema que no se deja cambiar, que vigila al nuevo presidente, que bloquea sus políticas. Si ese bloqueo fracasa se pasa al plan b. El margen siempre es estrecho para el papa o para Obama.



Para los laicos y ateos las palabras de un papa católico, teóricamente dirigidas a más de 1.165 millones de personas, son importantes; contienen carga política que afecta a sus libertades, protegiéndolas, incautándoselas.

En España, por ejemplo, una versión decimonónica de la Iglesia, la que encarna el cardenal Rouco Varela, tiene influencia en un Gobierno que se declara católico y dispuesto a enmendar la enseñanza pública y aconfesional para darle gusto al príncipe de la iglesia. Rouco no debe estar muy feliz con Francisco. Lo que no es bueno para Rouco es bueno para el resto de la humanidad.

Suena bien que un papa jesuita diga que uno de los problemas de la Iglesia es que sus obispos no pisan la calle. Sucede también a los políticos, todo el día encaramados en su coche oficial de la casa pagada al escaño regalado por quien hace las listas. Y le sucede a los periodistas que con los recortes de gastos y de atrevimiento se han convertido en hombres y mujeres orquesta todo el día detrás del ordenador oliendo calle reducida a unos pocos megabytes.

Día de la Pachamama


Conocida también como Mama Pacha, la Pachamama es la diosa suprema honrada por los pueblos aborígenes que habitan el Noroeste Argentino, Bolivia y Perú. Ella es considerada la madre (Mama) que engendra la vida, la nutre y la protege. Su nombre es popularmente traducido como "Madre Tierra", aunque el significado arcaico de "Pacha" no estaba solamente referido a la tierra, sino al universo y al tiempo. El día de la Pachamama se celebra el primero de agosto, aunque sus fiestas se extienden durante todo el mes, que está consagrado enteramente a Ella.