¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

domingo, noviembre 04, 2012

DEBEN SER LOS GORILAS DEBEN SER...

El 8N y algunos sinceramientos necesarios


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 Por Mempo Giardinelli


Faltan pocos días para la marcha del 8N, que se anuncia como protesta multitudinaria, pacífica y respetuosa, lo cual es deseable. Al menos, la mayoría de las más de cuarenta páginas y grupos en red convocantes se cuidan de no ser copados por maximalistas violentos y eso está muy bien. Los organizadores tienen todo el derecho a manifestarse y es bueno que lo hagan con cuidado. No de otro modo se fortalece la democracia.
Lo cuestionable, en todo caso, es la insinceridad de algunos de sus promotores. Porque más allá de blogueros y entusiastas de las redes sociales, es evidente que detrás de ellos se esconden actores políticos silenciosos, por llamarlos de algún modo, que pertenecen a partidos u organizaciones y que no dan la cara. También tienen derecho a manifestarse, desde luego, pero mejor sería que sinceraran su presencia.
Descartada además toda supuesta espontaneidad (tampoco fue espontánea la manifestación del 13S), hay que reconocer que la planificación ahora se hace con más cuidado. No obstante lo cual, el 8N es una movida política montada sobre algunas falacias, como la de que representan al 46 por ciento de la ciudadanía. Eso no es verdad, pues lo que hubo en las elecciones de hace un año fue un 15 por ciento, y un 11, y un 7, y varios 3 y aún menos, y es obvio que todavía hoy no están unidos ni representan una voluntad común.
Además llama la atención que esta convocatoria no ofrece más propuesta que la movilización en sí, y tanto sus reclamos como sus íconos inconfesados también adolecen de insinceridades. Los afiches que convocan no lo admiten explícitamente, pero sólo mencionan en grandes letras los vocablos “reforma, inseguridad, inflación, impunidad, mentiras, corrupción, patoterismo, adoctrinamiento”. Todo lo cual es obvio que está subsumido y supeditado a la frase clave que confiesan apenas en letras muy, muy chiquitas: “Con un gran 8N no hay 7D”.
Esa es la cuestión. Ahí está el sentido último, profundo, de esta marcha. Y es claro que también tienen derecho, pero lo chocante es la insinceridad. ¿Por qué no lo dicen? ¿Por qué no reconocen que están en contra de la ley de medios y convocan a esta marcha como inicio de la desobediencia activa que planea el Grupo Clarín?
Y en materia de íconos también hay insinceridades, como la del señor Macri, que además de echar culpas y vetar leyes intenta mostrarse progre cuando es tan profundamente conservador, y así su partido no apoya la marcha, pero sí la apoya. Como hicieron el 13S. O como la señora Patricia Bullrich y su partidito. O el señor Luis Barrionuevo, al que le “encanta Lanata” y entonces va a ir el 8N. O como los señores Moyano y Micheli y Buzzi, que con todo oportunismo ahora se suben al barco. ¿Por qué no admiten que su ya anunciada marcha del 20N va en el mismo sentido que ésta, y con el mismo afán de servir a los desobedientes de la ley de medios?
Lo que molesta del 8N es que no sólo no hay propuestas, sino que además mienten. Por lo que así como es indiscutible el derecho a manifestar en ambas fechas, uno tiene el derecho a exigir que sinceren intenciones.
Y es tonto, además, porque el gobierno nacional tiene claroscuros. Es indudable que se han cometido yerros y metidas de pata. Pero si se puede cuestionar casos de corrupción, por ejemplo, debe tenerse en cuenta que este mismo gobierno propuso una Corte Suprema insospechada como jamás habíamos tenido. Y fue el que acabó con el negociado de las AFJP. Y el que les cerró el negocio de la deuda a muchos economistas del establishment. Y el que ahora destapó el negociado de las cúpulas de Gendarmería y Prefectura.
Debieran recordar también que es este gobierno el que desmontó la impunidad que instalaron las leyes de obediencia debida y punto final, y el que impulsó los juicios a los genocidas y la búsqueda de hijos y nietos apropiados. Por todo eso se ganaron los tremendos enemigos que tienen. Y es por eso que a la Presidenta le tiran con adjetivos y puteadas. Pero porque no tienen otra cosa. Que yo sepa, no le han probado corrupción alguna. Y más allá de que su fortuna personal a mí tampoco me gusta, no parece mal habida porque si no ya la habrían querellado. Y además la tiene declarada, y año por año.
Y si le tiran con eso es porque sus consignas están vacías. Como cuando reclaman libertad de expresión. Mueve a risa; en toda la historia argentina no hubo tanta. Entonces discuten si la Presidenta es soberbia o da conferencias o habla por cadena nacional. O si Moreno es maleducado y Aníbal provocador. Da risa hasta que uno empieza a imaginarse lo que sería este país gobernado por los señores Macri o Moyano. Madre mía.
Es el 7D lo que los vuelve locos. No sé ustedes, pero yo nunca los había visto tan enojados a los que marcharon el 13S y ahora van por el 8N. Fíjense que con Menem a lo sumo se reían, pero no los vimos putear tanto cuando regaló YPF o cuando nos dejó sin trenes, sin gas, sin teléfonos, sin barcos ni puertos, sin aviones ni carreteras y la lista es infinita. No estaban tan enojados cuando los gobiernos se bajaban los lienzos ante Bush y el FMI. O cuando el señor Cavallo una y otra vez les metía el dedito ahí atrás. Ni los vimos tan enojados cuando la leche podrida y los negocios de Al Kassar, ni cuando la voladura de la ciudad de Río Tercero. Y no digan ahora que ésas son “cosas viejas”, que no por viejas son menos significantes.
En cambio ellos, muchos de ellos, sólo repiten lo que les inoculan periodistas y conductores televisivos que nunca muestran pruebas de sus acusaciones, que no han iniciado una sola causa legal y que no pueden mostrar sentencia alguna en contra de la Presidenta.
Debieran saber, además, que esta urgencia, esta desesperación por acabar con el Gobierno es peligrosa y antidemocrática. La pretensión de “echar” a la Presidenta, de “sacarla” o “expulsarla”, es conjugar todos verbos contrarios a la Constitución Nacional.
Y que no se confundan: esto está muy por debajo de la vieja consigna “que se vayan todos”, que fue válida en un momento de anarquía y de un carnaval de cinco presidentes.
Creo indispensable decirles estas cosas a promotores y manifestantes. Que irán a la marcha del 8N con camisas blancas y sin carteles, como dicen, pero igual se van a encontrar con la señora Pando, el hijo del gordo Porcel o el gendarme Meza. Aunque se disfracen, van a estar ahí. Y seguramente a la noche, tarde, el señor Macri dejará de rascarse y aparecerá en TN diciendo obviedades, mientras los suyos se chorean la ciudad inmobiliariamente.
Mejor sería que se organizaran para vencer al Gobierno en las próximas elecciones. Para lo cual deberán tener mejores propuestas.
Y ahora que vayan a la marcha, muy bien. Pero sabiendo que nosotros sí sabemos por qué van.


El  8 de noviembre ,la "clase mierda"de la Capital de la Argentina,ha convocado manifestaciones con cacerolazos en todo el país.
Irá lo peor de lo peor,algunos inocentes con buenas intenciones y los promotores de un golpe como el de Honduras o Paraguay.
El país del Plata,tiene una gran influencia regional,mas de lo que significa economicamente,es el gran referente cultural mundial de los paises de habla castellana--no española--.
El que más crece,el más culto,el de más premios Nobel,en yanquilandia saben que si no cuentan con aquel gran país,no pueden controlar a Indoamerica.
Evita o el Che son dos referentes.
Y al margen de sus errores,el gobierno de Cristina Fernández,les ha devuelto la dignidad.
No se confundan fuera de las fronteras y claro,dentro de ellas también.
Lo que quieren es terminar con lo poco de soberanía que queda .  

sábado, noviembre 03, 2012

HITCHENS ESTA COMPROBANDO SI DIOS EXISTE

Últimas palabras del gran polemista

'Mortalidad’, libro póstumo de Christopher Hitchens sobre su enfermedad y la inminencia de la muerte, recupera a uno de los grandes analistas de nuestro tiempo

Christopher Hitchens, fotografiado en su casa en Washington en enero de 2011. / William Coupon  


Dicen que cuando uno se enfrenta cara a cara con la muerte algo cambia en su interior, como si la certeza del propio fin pusiera en marcha un mecanismo que acaba otorgando al ser humano una perspectiva distinta de las cosas. Sin embargo Christopher Hitchens no vivió ninguna epifanía. Hasta el último día siguió siendo el ateo deslenguado y escéptico que el mundo había conocido. Lo cuenta el propio Hitchens en Mortalidad (Debate, en traducción de Daniel Rodríguez Gascón), el libro en el que retrata su enfermedad, con luz y taquígrafos. Sin ahorrarse nada.
La obra póstuma de este pensador y polemista recopila, con variaciones, los artículos que Hitchens publicó en la revista Vanity Fair desde el momento en que se le diagnosticó un cáncer hasta pocos días antes de su muerte, cuando ya había perdido la voz. “Aquella noche me desperté con la sensación de que estaba encadenado a un cadáver”, dice el británico, maestro de la prosa más descarnada, para describir el momento, a principios de junio de 2010, en que en medio de la noche notó un dolor agudo en el pecho y se vio obligado a consultar al médico. El diagnóstico fue tajante: “Un cáncer agresivo y muy extendido”. Aquel mismo día, mientras promocionaba su autobiografía, Hitch 22, el ensayista acudió a dos programas de televisión (“los compromisos eran importantes”) sabiendo que tan solo había empezado a ensayar el calvario que estaba por venir.
En las siguientes páginas, aun cuando el lector note que el león se aplaca, Hitchens hace honor a la mala leche que le caracterizaba en vida, sin olvidar la inmensa humanidad y talento que desprendían sus reflexiones: “La nueva tierra es bastante acogedora a su manera. Todo el mundo sonríe con coraje y parece que no existe el racismo (…). Por el contrario el humor es flojo y repetitivo, parece no haber ni un poco de conversación sobre el sexo y la cocina es la peor de todos los lugares que he visitado. El país tiene su propia lengua así como gestos perturbadores que requieren cierto tiempo para acostumbrarse a ellos”, dice Hitchens de su obligada visita a los territorios del cáncer.
¿No viviré para leer los obituarios de viejos villanos como Henry Kissinger?"
Aunque se ha repetido hasta la saciedad y el autor sea famoso por ello, no está de más recordar su intransigencia religiosa, que dejó clara en obras como Dios no es bueno o su polémico ensayo sobre la Madre Teresa de Calcuta y que el propio Hitchens trata en Mortalidad con flema. Primero reproduce la entrada de un blog frecuentado por extremistas cristianos donde se relaciona el cáncer del escritor con sus pretendidas ofensas a Dios y en el que se le desea “que arda eternamente en el infierno”. Eso sirve a Hitchens como punto de partida para una demoledora autopsia sobre la religión en la que acaba advirtiendo a los lectores que si en algún momento cambiara de opinión y solicitara la ayuda de alguna divinidad, que “sepan” que no ha sido él.
No podían faltar en esta suerte de epílogo sus grandes obsesiones públicas: “¿De verdad no viviré para ver a mis hijos casarse? ¿Para ver el World Trade Center alzarse otra vez? ¿Para leer —si no escribir— los obituarios de viejos villanos como Joseph Ratzinger o Henry Kissinger?”, se pregunta en un formato dolorosamente retórico el hombre que durante años fue el azote de figuras como Bill Clinton, Noam Chomsky o el mencionado Kissinger.
La nueva tierra es bastante acogedora a su manera. Todo el mundo sonríe”
En Mortalidad, describe la sensación de ser envenenado con un propósito que no acierta a comprender, sus conversaciones con amigos que le hablan de terapias novedosas que nunca llegan a materializarse o de su anhelada delgadez, que cuando llega lo hace convertida en un enemigo cuyos beneficios son “convertir cada paseo al frigorífico en una forzada marcha”. Y entonces emerge el grandioso ser humano que se escondía tras aquel tipo capaz de desnudar a cualquiera con tres frases.
Hitchens, descrito por Richard Dawkins como “el más grande orador de nuestro tiempo” murió el 15 de diciembre de 2011 en Houston. A su funeral acudieron personajes tan dispares como Sean Penn, Anna Wintour, Salman Rushdie o Paul Wolfowitz, uno de los halcones de la administración Bush. En el precioso epílogo, su esposa, Carol Blue, cuenta la “esperanza radical” de su marido hasta el final, de sus peticiones de lectura “tráeme a Nietszche, Mencken y Chesterton” y de sus charlas a media voz cuando la suerte parecía echada. Después de su muerte, cuenta Blue, se dedicó a vaciar las estanterías de libros y leer las notas que Hitchens depositaba en ellos: “Cuando lo hago, le escucho, y él tiene la última palabra. Una vez tras otra, Christopher tiene la última palabra”.

El dolor hecho literatura

W. M. S.
Edición original del libro de Styron 'Esa visible oscuridad'.
Abundan en los últimos tiempos los libros que retratan el sufrimiento y la pérdida en primera persona o a través de la experiencia de seres queridos.
Hablar solos. Andrés Neuman (Alfaguara). A partir de las voces de un moribundo, su cuidadora y su hijo, el autor se acerca a la agonía y a la pérdida.
De vidas ajenas. Emmanuel Carrère (Anagrama). Antropología de la pérdida y del dolor por la muerte de un hijo para sus padres y de una madre para su marido y su hijo.
Tiempo de vida. Marcos Giralt Torrente (Anagrama). El inevitable adiós del padre da tiempo al hijo a desandar sus pasos con él, a enderezar los desencuentros y a entender la vida desde el borde del abismo.
Memorias de una viuda. Joyce Carol Oates (Alfaguara). Una cartografía de las emociones contradictorias y llenos de vida. Diáfana, irónica, aleccionadora.
Esa visible oscuridad. William Styron (La otra orilla). Publicada en origen en EE UU en 1985, narra la lucha constante contra las tinieblas de la depresión que lo emboscaron todo el tiempo.

De mi amigo Veji Gargiulo


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"No debo forzar la situación, las ideas aparecerán solas".
Alguna vez, aunque jamás lo comprobé, me aferré a un dicho atribuido a Marco Aurelio que habría afirmado"yo ya no opino ni de lo que tengo opinión.".Me pareció en plena madurez una posición sensata y también cómoda, quizá de zorro viejo en evasión de compromiso. Opinar, ser opinólogo, sumarse en corrientes, son posiciones actitudes comunes, frecuentes en la vida diaria. Opinamos de casi todo, y está bien. La posición de francotirador es diferente. Se lo define como el que combate aisladamente y está emboscado. Cuando trasladamos esta definición en el otro sentido,lo de emboscado no cuadra, por lo menos en mi caso. Es de, digo yo de absoluto individualismo. Tiene, se lo otorga uno mismo permiso para opinar de todo aquello que le plazca, lo haga pública y sus disparos pueden influir en los demás, sean otros francotiradores, opinólogos o gente común.
Todas estas consideraciones intentan, en brevedad y síntesis explicar mi actual condición de francotirador. Claro , un modestísimo apuntador insisto no emboscado cuyos tiros se dispersan en un campo de fuego pequeñísimo, ignoto. El arma, el blog. En él  vuelco todo lo que se me ocurre, motiva; me atrevo a romper aquella supuesta máxima de Marco Aurelio. Hacerlo me da  libertad, satisfacción, también me obliga a una mayor reflexión, a tratar no solo de ser auténtico, sino de saber expresarlo. Creo haber hallado el papel exacto, el que justifica mis regulares apariciones, aunque no siempre los contenidos, por su temática y desarrollo no lo parezcan. Me califico un francotirador disparando en la batalla de la vida donde en otros tiempos participé como soldado raso.
Chau y hasta la próxima.

viernes, noviembre 02, 2012

Según 'La Nación'

La presidenta argentina no viajará a la Cumbre de Cádiz

Con el contencioso de la expropiación de YPF como telón de fondo, la decisión significaría un duro revés para la diplomacia española, que se ha implicado al máximo para asegurarse la presencia de Fernández de Kirchner


La presidenta argentina no viajará a la Cumbre de Cádiz
La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. / Archivo
 
 
La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, no viajará a Cádiz para asistir a la XXII Cumbre Iberoamericana, según publica el periódico 'La Nación'. De confirmarse, la decisión supondría un serio revés diplomático para España, que desde el primer momento se ha implicado al máximo para que a la cita acudan el máximo número de jefes de Estado y de Gobierno, y, muy en especial, la mandataria argentina.
Las relaciones entre ambos países no pasan por sus mejores momentos después de que el Gobierno de Fernández de Kirchner nacionalizara YPF, filial de Repsol en el país sudamericano. El Ejecutivo de Mariano Rajoy siempre ha visto la Cumbre de Cádiz como una oportunidad idónea para tender puentes que desbloqueen el contencioso legal que mantiene abierto la petrolera española contra las autoridades argentinas.
El propio ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, llegó el pasado septiembre a confirmar la asistencia de la presidenta a Cádiz. “Ha anunciado que estará presente”, afirmó. Pero, según informa La Nación citando fuentes diplomáticas argentinas, “nunca se manejó en la agenda de la presidenta que fuera a concurrir a Cádiz”. Y eso que, apunta el diario, “hubo ocho reuniones ministeriales preparatorias: el embajador español en Buenos Aires, Román Oyarzún, se reunió con casi todo el gabinete nacional para buscar la esperada foto entre Cristina Kirchner y el rey Juan Carlos, con la clara intención de reencauzar la tirante relación entre la Argentina y España”.
Por último, 'La Nación' desvela que las autoridades del país sudamericano consideran que “no existe el clima deseado para viajar a España”.
Algo lógico,el gobierno derechista no ha parado de agredir a la presidenta,con frases soberbias de cateto como las del  nazi García Margallo ,como aquella de que ""esa yegua se pegó un tiro en el pié"

Stiglitz: «Europa y Alemania están poniendo en peligro el futuro de España»

El Premio Nobel de Economía de 2001 advierte de que si no hay cambios «no hay luz al final del túnel» en una entrevista a la revista «Capital»

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Las actuales políticas aplicadas en España y en el conjunto de Europa no ofrecen una respuesta a la actual crisis, ya que, a pesar de una mayor estabilidad a nivel global, las cosas están peor ahora que hace cinco años, según afirma Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001, quien advierte de que si no hay cambios "no hay luz al final del túnel".
"Todos los túneles tienen un final. Espero que Europa cambie. Pero cualquiera que analice las cosas correctamente diría que hoy estamos peor que hace cinco años. No hay base para decir que estamos más cerca del fin de la crisis", señala el economista estadounidense en una entrevista a la revista 'Capital'.
"Si las actuales políticas siguen siendo las mismas, y no solo en España sino en Europa en general, creo que no hay luz al final del túnel", advierte el Nobel de Economía de 2001 y uno de los principales críticos de los planes de austeridad recetados a las economías europeas en dificultades.
De hecho, el Nobel advierte de que, a pesar de que reformas como la armonización fiscal, la mutualización de deudas y la unión bancaria pueden salvaguardar el futuro del euro, se aprecia "escasa voluntad política", ya que los políticos europeos "no entienden el rol de los bancos y no saben lo que hacen".
Así, el economista estadounidense advierte de que cuanto más tarde Europa en solventar sus problemas, más débil será el sistema financiero español y más necesaria será la ayuda para España, donde considera que "el futuro es muy preocupante", particularmente por el desempleo juvenil. A este respecto, Siglitz reitera la dificultad de reducir el desempleo con las actuales políticas, aunque apunta que si la economía vuelve a crecer, se recuperará parte del empleo perdido.
"Por eso me preocupa que Europa y Alemania estén poniendo en peligro el futuro de España", afirma el Nobel de Economía, quien señala que "incluso el éxito de España a partir del año 2000, era un reflejo del fracaso del euro". "El euro estaba basado en la hipótesis de que los mercados son eficientes y estables. Todas las evidencias de los últimos 200 años de capitalismo apuntan en la dirección contraria", explica.

jueves, noviembre 01, 2012

EL DIA DE TODOS LOS MUERTOS,HOY EL YANQUI HALLOWEN

1 de Noviembre: la muerte en la tradición



Fue una de las pocas ocasiones en las que Manuel Sacristán (1925-1985), el traductor de Marx, Platón, Quine, Heine y Schumpeter, el autor de Sobre Marx y marxismo , habló (públicamente) a calzón bajado. Fue en una conversación con Antoni Munné y Jordi Guiu en la Semana Santa de 1979. Transcrita poco después, no le acabó de convencer. Hablaba demasiado de sus neuras, comentó, y, además, algunas de sus reflexiones podían ser causa de desmovilización del movimiento democrático-y-comunista que, por supuesto, en aquellos momentos de lucha y resistencia no había dicho la última palabra ni había realizado sus últimas acciones. Se equivocó esta vez el estudioso de Heidegger. La citada conversación con el profesor de Metodología de las Ciencias Sociales, entonces recientemente reincorporado a la Facultad de Económicas de la UB tras su expulsión por motivos políticos en 1965, está entre las mejores entrevistas que se le hicieron, justo al lado, muy cerca de sus entrevistas con Dialéctica , con Naturaleza , con CTI sobre la traducción o la que le hiciera José María Mohedano para Cuadernos para el diálogo en 1969 tras la contrarrevolucionaria invasión de Praga por las tropas de cinco países de Pacto de Varsovia, un punto de no retorno en su consideración del pasado, presente y futuro de los países de Europa del Este [1], causa determinante en última instancia de su singular -y casi en minoría de uno o de cinco- intento de renovación del ideario, las categorías y los procedimientos de la tradición marxista-comunista.
La entrevista con Guiu y Munné se editó 10 años después, en mientras tanto , la revista que el autor de Introducción a la lógica y al análisis formal , más hizo suya, y en Acerca de Manuel Sacristán [2], un libro de conversaciones de y sobre Sacristán que preparamos y coordinamos Pere de la Fuente y el firmante de esta nota.
En uno de los pasos de la entrevista, el traductor de El Capital da cuenta de algunos nudos de su evolución política y filosófica. De este modo, señala, empezó a intentar entender “lo que había quedado liquidado en la cuneta por la marcha histórica”, como reacción a la bestial y siniestra idea de los vertederos de la historia que se seguía manteniendo “en la tradición del grueso del movimiento obrero”, como si lo que hubiera quedado en las cunetas, proseguía el autor de Pacifismo, ecologismo y política alternativa , “fuera basura, siendo así que está claro que basura, en cierta medida, lo somos todos y, en cierto sentido, nadie, por lo menos dentro de los grupos dominados”.
Lo hizo además “intentando no tener la debilidad, única que creía que podía no tener en comparación con una actitud como la de Rafael [Sánchez Ferlosio]” [3], que era reproducir de algún modo el esquema del intelectual tradicional: “ser cómodo para los dominadores, ser cómodo para los explotadores”. Entonces el editor de la biografía de Gerónimo se acercó a “la comprensión y al amor de esa gente que quedaba en la cuneta, intentado mantener la voluntad de racionalidad del movimiento obrero” que era, en su opinión, voluntad de modestia. Dicho de otro modo: “haciendo la radiografía moral de, por así decirlo, la cultura del movimiento obrero -aunque eso de “cultura obrera” no sea tomado más que como idea reguladora- resulta que la diferencia fundamental con la cultura de los intelectuales, que tan odiosa me resultaba, es el principio de la modestia”.
A lo que añadía el que fuera ex miembro del comité ejecutivo del PSUC:
El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque -se podría decir- reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un topo que no se ha enterado de que uno muere e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar..., esas gilipolleces [4] del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante. En cambio, en la cultura obrera está la modestia porque está el reconocimiento de la muerte. Y los héroes obreros son, en general, héroes anónimos, mientras que los héroes intelectuales tienen dieciocho apellidos, cuarenta antepasados, influencias de escuelas y todas estas leches de los intelectuales tradicionales . [la cursiva es mía]

Héroes anónimos que reconocen la muerte.
El humor afable sobre uno mismo, además de la modestia, también permitía una aproximación. En una carta a su cuñada, Anna Adinolfi [5], escrita medio año antes de su propio fallecimiento, comentaba irónicamente:

Era una mattina cupa e tempestuosa . El señor Manolo fue a recoger el resultado de los últimos análisis de sangre, abrió el sobre y quedó aterrado.
'Mannaggia! -dijo lentamente-. Estoy muriendo.' Y fue corriendo al ascensor (...), deseando llegar pronto y a tiempo al depósito de cadáveres del hospital que se encuentra en el subsuelo o sótano. ‘Aquí estoy -dijo al médico jefe del servicio-, soy un cadáver diligente que viene aquí de por sí’.’¿Lleva usted encima su carnet de cadáver?´, preguntó el médico. ‘No’. ’Entonces vaya usted al estanco de aquí enfrente y compre una póliza de 25 pesetas para extender la instancia. De otra forma no podré aceptarle’. El señor Manolo se encaminó hacia el estanco; abrió la boca para pedir la póliza, pero pensó que antes hubiera lamido un caramelo de miel que tenía el estanquero. Así lo hizo, y se sintió tan bien como para aplazar momentáneamente el trámite cadavérico.

La ironía era, también, una forma de ir en serio. Con modestia. Sacristán fue en serio.
Como su amigo y compañero recientemente fallecido, Francisco Fernández Buey. En el atril ubicado al lado de su ordenador, en su despacho en la Universidad Pompeu Fabra, puede verse una hermosa tarjeta de la Fundación César Manrique. “Bienestar para el 2011” se desea en una de las caras. En el reverso, está escrita una frase de Manrique que acaso el autor de La gran perturbación y La ilusión del método releyera en algunas ocasiones: “Al fin y al cabo son los especuladores, los asesinos del pensamiento, los que han conducido a la humanidad a la confusión, al desencanto y a la desesperanza de un futuro suicida”.
Está fechada en 2012… Perdón, perdón, me he equivocado. En 1979.

Notas:
[1] Quedará para la historia (blanca) del comunismo del siglo XX esta carta de Sacristán remitida a su amigo y compañero Xavier Folch cuatro días después de la invasión: “Tengo que bajar a Barcelona el jueves día 29 [de agosto de 1968]. Pasaré por tu casa antes de que esté cerrado el portal. Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra “indignación” me dice poco. El asunto me parece lo más grave ocurrido en muchos años, tanto por su significación hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece síntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmación de las peores hipótesis acerca de esa gentuza, confirmación de las hipótesis que siempre me resistí a considerar. La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves”.
[2] En Destino. Puede verse ahora en: ‘”Una conversación con Manuel Sacristán” por J. Guiu y A. Munné’. En De la Primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacristán Luzón . Madrid, Los Libros de la Catarata, 2004 (edición de Francisco Fernández Buey y Salvador López Arnal), pp. 91-114.
[3] Una parte de la correspondencia entre ambos (desde finales de los cincuenta hasta mediados de los sesenta), puede consultarse entre la documentación de Sacristán depositada en la Facultad de Economía y Empresa de la UB.
[4] Es infrecuente el uso de esos términos por parte de Sacristán. No era lo uso el empleo del lenguaje soez.
[5] Carta del 3 de febrero de 1985 a Anna Adinolfi. En Rosa Rossi “Puesto ya el pie en el estribo”, mientras tanto, nº 30-31, 1987, p. 38
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Dictadura argentina: ex subjefe de la policía de Buenos Aires reconoció torturas y asesinatos y dijo estar "orgulloso"

Se trata del coronel retirado Rodolfo Aníbal Campos; en el juicio por los crímenes cometidos en el "Circuito Camps", dijo que "paró la subversión en la provincia"

Por Pablo Morosi  | LA NACION

 
LA PLATA.- El ex subjefe de la policía bonaerense durante la última dictadura militar Rodolfo Aníbal Campos reconoció que en los centros clandestinos de detención a su cargo se torturó y asesinó a prisioneros políticos, dijo sentirse "orgulloso" por haber "parado a la subversión" en la provincia y criticó la política de derechos humanos del kirchnerismo.
Campos, que es coronel retirado y también fue titular de la policía de Córdoba, donde cometió los más horribles crimenes,declaró anteayer durante más de una hora en el juicio que se desarrolla en esta ciudad por los crímenes cometidos en el denominado Circuito Camps, que llevó al banquillo a una veintena de represores y funcionarios del último gobierno de facto.
"De los muertos, yo me hago cargo. A partir del 14 de diciembre de 1977 me hice cargo de la policía y estoy orgulloso porque paró la subversión en la provincia de Buenos Aires", aseveró Campos ante los jueces del Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata.
"Torturamos y asesinamos para sacar información, en cualquier guerra pasa eso. Entregamos una Nación ordenada en 1983. Lamentablemente hoy el gobierno quiere trasladar una sola verdad de lo que pasó, pero estoy orgulloso de lo que hice como militar en 60 años de servicio", indicó el represor, con una de sus manos en alto, al cuestionar el rumbo que tomó la política de derechos humanos y el impulso de los juicios contra genocidas con la llegada de Néstor Kirchner en 2003.
En tal sentido, señaló: "Me brota la defensa de la patria y el orden. Los argentinos de verdad debemos defender valores y principios. Le tengo que rendir homenaje a mis camaradas muertos. A mi familia le dejo un abuelo con convicciones, equivocado o no, con razones fundadas. Y ustedes ¡trepadores de la historia! como Néstor Kirchner, quién se arrogó lo de los derechos humanos".
A su vez, acusó al tribunal, integrado por los magistrados Carlos Rozanski, Roberto Falcone y Mario Portela, de recibir órdenes del gobierno para que militares, policías y médicos vayan presos, lo que provocó la reacción del juez Portela, quién rechazó tal imputación.
"Yo no eludo, yo me hago cargo y soy responsable. Y más con estos señores [imputados] que se contradicen. Estas tropas no son las que conocí, las que cumplían órdenes legales", dijo, y agregó: "La historia que se quiere traer nos hace vivir un presente falso. Está cargada de ideología, de política, de intereses económicos", indicó. Y acotó: "Me hago cargo de los muertos. Comandé la Policía orgulloso de lo que hicimos".
Según su relato se trató de "una guerra no convencional, una guerra sucia", sostuvo y dijo que en los centros clandestinos "torturábamos como se tortura en todo el mundo para obtener información. No torturábamos porque nos gustara".
"¿Ustedes que son argentinos señores, creen que el Ejército torturó, asesinó y tiró bombas porque quiso? Somos educados, no somos una banda armada. Esos jóvenes idealistas estaban equivocados, aunque respeto a los que murieron porque lucharon por una idea", cerró..



Vaya asesino y payaso!!!!!!!y el diario La Nazion de Buenos Aires que lo defiende,lo justifica y que en aquellos tiempos lo defendió. 
Es bueno que se sepa que las ordenes partieron del General Perón,fueron aplicadas por su señora cuando fue presidenta.
¿Cuando juzgan al "viejo general por esto?
Cuando a su mujer aún viva en España?