
Una esquina del mundo donde analizar lo que pasa,las maldades que nos
hacen y las boludeces que decimos
¿HÉROE O VILLANO?
lunes, enero 17, 2011
LOS DESOCUVAGOS DE CADIZ...

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LA PRIMERA DAMA .....PROGRE DE TUNEZ

Túnez: el costo de la ostentación en medio de la pobreza
Manifestantes piden que se enjuicie al ex presidente de Túnez Zine al-Abidine Ben Ali
Las acusaciones de corrupción en contra de la familia del presidente Ben Ali atizaron las protestas.
La protesta popular que se saldó con el derrocamiento del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali es la primera de su tipo en tener éxito en la historia reciente del mundo árabe.
Para algunos se trató además de la primera revuelta exitosa apuntalada por el uso de redes sociales como Twitter y Facebook.
Y según Paul Harper, de la BBC, los acontecimientos también podrían haberse visto precipitados por las revelaciones hechas por WikiLeaks.
Efectivamente, en medio del diluvio de documentos diplomáticos confidenciales estadounidense filtrados por el sitio de internet, las historias sobre la corrupción de la familia gobernante de Túnez no recibieron mucha atención a nivel internacional.
"Pero aunque sus relatos seguramente no sorprendieron a la mayoría de los tunecinos, si les permitieron confirmar sus peores sospechas y alimentaron la rabia que desembocó en una insurrección", dijo Harper.
La familia de la esposa del mandatario amasó una fortuna durante sus 23 años en el gobierno.
En sus comunicaciones con el Departamento de Estado los diplomáticos estadounidenses advirtieron que la corrupción en Túnez iba de mal en peor.
"Ya sea que se trate de efectivo, servicios, tierra, propiedades o incluso su yate, lo más probable es que la familia del presidente Ben Ali lo ambicione, y se dice que siempre consigue lo que quiere", afirmaban los enviados de Washington.
Así, en uno de los cables, se cuenta como dos sobrinos del mandatario se habían apoderado del yate de un empresario francés.
En otro, el embajador de EE.UU. describía un opulento almuerzo ofrecido por el yerno del presidente, quien tenía un tigre en una jaula y mandaba a traer los platos por avión desde el balneario francés de Saint-Tropez.
Y, según Harper, mucha de la rabia se centró en la esposa del presidente, Leila, y su familia, los Trabelsi, quienes supieron aprovechar sus conexiones para construir todo un imperio comercial que incluía una línea aérea, hoteles, estaciones de radio y una fábrica de automóviles.
clic Lea también: La revuelta en preguntas y respuestas
Marcos, Duvalier, Somoza
Estos relatos probablemente le resulten familiares a muchos en América Latina, África y Asia, donde a lo largo de la historia numerosas familias gobernantes han acumulado grandes fortunas al amparo del poder.
De hecho, como explica Harper, aunque en público la señora Ben Ali aparecía como una figura progresista que promovía los derechos de la mujer, "en privado sus críticos se referían a ella como la Imelda Marcos del mudo árabe".
Protestas en contra de Ben Ali
El descontento popular obligó al mandatario a abandonar del país.
Imelda Marcos es la viuda del ex presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, quien también se vio obligado a abandonar el país luego de una revuelta popular, en 1986.
A su partida, la ex primera dama dejó abandonados en el palacio presidencial 15 abrigos de piel, centenares de vestidos y miles de pares de zapatos.
Pero según algunos cálculos, durante los más de 20 años de Marcos en el poder, su familia y allegados amasaron una fortuna de más de US$10.000 millones, en su mayoría provenientes de las arcas públicas.
Mientras, los rumores según los cuales el presidente Ben Ali se marchó de Túnez llevándose consigo una tonelada y media de oro de las reservas del país, aunque ya desmentidos por el banco central, también han evocado el recuerdo de otros mandatarios que partieron al exilio llevándose consigo un importante pedazo de la fortuna de la nación, cono Anastasio Somoza en Nicaragua, o Jean Francois Duvalier, en Haití.
En cualquier caso, la lección de la historia parece ser la misma y sigue siendo válida:
"La brecha entre los lujos y riqueza de la familia gobernante y la pobreza en la que vivían la mayoría de los tunecinos, parece haber sido uno de los principales motores de las protestas", explicó Harper.
viernes, enero 14, 2011
CUANDO NO SE TE PARA

Mitos Sexuales
La erección y sus consecuencias
Omar A. Hein
Esta es una creencia exclusiva de los varones. Muchas parejas suelen recurrir a la penetración apenas iniciada la relación sexual, sin dedicar el tiempo suficiente y necesario a una correcta estimulación. Nuestra sociedad sigue siendo falocrática, se hace un culto al falo, vale decir al órgano sexual masculino. Pareciera ser que la relación sexual gira en torno al pene: “Si no hay erección, no hay relación.” No. Puede existir relación sin una erección, lo que tal vez convenga postergar un poco es la idea de la penetración.
Esta idea falsa proviene del hecho de que cuando un varón experimenta sensaciones de excitación, el síntoma más evidente es una erección.
El hombre, entonces, asocia excitación a erección. Por ende, cada vez que tiene una erección entiende que está excitado y listo para “lo más importante”, el coito, la penetración. Como la sexualidad siempre ha sido medida y regulada por hombres o por la cultura machista es de esperarse que ambos miembros de la pareja crean que el coito debe comenzar cuando él está listo, es decir, con una erección.
Otras veces, esta idea oculta un síntoma de disfunción eréctil. El varón sabe y conoce de su dificultad para lograr una correcta erección y sostenerla, por eso se dedica a estimular a su pareja, de alguna forma pretendiendo demostrarle amor y cariño, cuando en realidad lo está haciendo para lograr una erección.
Y una vez que la alcanza, debe penetrar rápido porque sabe (y la mayoría de las veces termina por confirmarlo) que no le durará mucho, por lo cual intenta disimular su síntoma con mayor cantidad de “horas de vuelo”; es decir, la mayor cantidad de tiempo con el pene dentro de la vagina.
Él piensa: “Cuanto más lo tuve adentro, más me aproximé a satisfacerla.”
El hombre debe entender que si bien está listo, ella puede no estarlo. Y que si pierde una erección, no debe pre ocuparse mucho por ello, ya que volverá por sí sola, cuando disminuya la ansiedad y el miedo.
La erección está regulada por el sistema nervioso autónomo; es decir, que funciona automáticamente. Cuando queremos controlar algo que se da de forma automática, perdemos el control. En este caso, al querer controlar la erección, se pierde el control de la misma.
miércoles, enero 12, 2011
el periodista que milita
El error de la prensa militante
Silvio Waisbord
WASHINGTON.- En un país políticamente dividido no sorprende que el periodismo esté dividido. Como en otras democracias polarizadas de América latina, las divisiones políticas atraviesan el periodismo argentino. Como nunca desde la restauración democrática, la profundización de diferencias, peleas públicas y acusaciones cruzadas entre periodistas y medios de prensa cobraron notoriedad.
Dentro de este debate, se ha reflotado la idea del "periodismo militante" como modelo deseable. A pesar de ser comúnmente utilizado en la política argentina, no es claro qué significa "militante" cuando se usa para adjetivar al periodismo. ¿Es aquel que defiende un gobierno o partido más allá de errores, secretos y contradicciones? ¿Es el que defiende sus convicciones sin importar cómo las demandas sociales se transforman en políticas públicas? ¿Es ideológicamente puro o es una criatura de la realpolitik dispuesta a tolerar cualquier negociación política? ¿Es el periodismo que informa sobre cuestiones que estrictamente calzan en la agenda política de un partido o gobierno? ¿Es el periodismo que, autonombrándose voz legítima de la voluntad popular, ignora que lo "popular" representa una sociedad civil con múltiples demandas, necesidades, conflictos e intereses?
La idea de "periodismo militante" como apéndice de un partido o gobierno es problemática para la democracia no necesita una prensa que sirva de portavoz de ningún oficialismo.
Idealmente, el periodismo debe ser escéptico frente al poder y no ser crítico según el color político o ideológico de quien detente el poder. Debe mostrar los datos de la realidad porque los gobiernos y partidos tienden a producir y creer en sus realidades. Debe investigar los pliegues del gobierno porque el poder inevitablemente mantiene lugares oscuros. Debe poner la lupa sobre problemas que necesitan atención pública y no justificar la noticia según la razón partidaria. Debe estimular a los ciudadanos a conocer lo que ignoran en vez de confirmar sus preconcepciones militantes. Debe incrementar oportunidades para la expresión de la ciudadanía y organizaciones civiles y no ser ventrílocuo de quienes están rodeados de micrófonos. Debe marcar los errores y olvidos a cualquier oficialismo y no ayudar a cubrirlos cualquiera sea la justificación. Como destacó Walter Lippmann, uno de los columnistas más influyentes en los Estados Unidos durante el siglo pasado: "Sin periodismo crítico, confiable e inteligente, el gobierno no puede gobernar".
El mejor periodismo no es aquel que marcha encolumnado detrás de un partido o gobierno. La última década de la prensa mundial confirma que el buen periodismo no tira rosas al paso de los funcionarios o barre la basura bajo la alfombra en nombre de la lealtad partidaria. El periodismo que denunció torturas en Abu Ghraib, mostró la desidia oficial durante la catástrofe disparada por el huracán Katrina, reveló recurrentes problemas de seguridad en la explotación minera global y analizó el casino del sistema financiero después de la crisis de 2008, se basó en principios similares: desconfiar de la palabra oficial, recoger información de forma independiente y mostrar una realidad desconocida por el gran público y ocultada por el poder.
En los Estados Unidos, el periodismo contemporáneo más interesante, como el que se practica en ProPublica, La Voz de San Diego, The Saint Petersburg Times o la Cadena Nacional de Radio Pública, cultiva las virtudes del periodismo como actor cívico más que como miembro orgánico de un partido. Ni The Independent o The Guardian, en Inglaterra, otros ejemplos del mejor periodismo actual, se ponen la camiseta de partidos o gobiernos, aunque frecuentemente toman posiciones claras (ubicadas a la izquierda del espectro político) sobre una amplia gama de temas.
Que el periodismo mantenga distancia del poder no implica que jamás indique aciertos oficiales o tenga convicciones y posiciones claras sobre determinados asuntos. La diferencia es informar sobre la base del compromiso con principios democráticos -igualdad de derechos, tolerancia a la diversidad, respeto a la diferencia de opiniones, acceso a oportunidades de expresión, rendición de cuentas, transparencia del uso de recursos públicos, participación amplia- o la adhesión a gobiernos de turno y plataformas partidarias.
Asimismo, las experiencias en otras democracias muestran que el "periodismo militante" privilegia la opinión frente a los datos. Si consideramos el caso de la cadena Fox en Estados Unidos o gran parte de la prensa española, vemos que la tendencia es ignorar datos que contradicen convicciones ideológicas. Se justifica presentar información sesgada para confirmar las certezas militantes y regocijar a los funcionarios aliados. El pensamiento crítico del periodismo es reemplazado por el acatamiento del militante. Cuando la opinión abunda, escasea el periodismo que recaba datos originales y verifica promesas y pronunciamientos políticos. Analizar información o hacer investigaciones propias es más costoso que aplaudir lo que dice el oficialismo o la oposición.
Contraponer el periodismo como guardián público frente al "periodismo militante" no implica asumir que la prensa sea efectivamente autónoma. En todo el mundo, el periodismo no es una isla, sino que es parte de redes complejas informativas, políticas, y económicas. La autonomía del periodismo, tan celebrada de izquierda a derecha, es difícil. Aún en los países donde la radiodifusión pública está sustentada en el principio de independencia del poder político (como la BBC o en los países escandinavos), el periodismo enfrenta dificultades constantes para mantener márgenes de independencia, especialmente cuando informa sobre temas que afectan a encumbrados intereses políticos y económicos. Esta realidad, sin embargo, no justifica abandonar la búsqueda de distancia frente a quienes toman decisiones que afectan a la ciudadanía. La credibilidad del periodismo radica en cultivar espacios de autonomía para informar algo que alguien con poder no quiere que se sepa.
Otra cuestión sensible es el financiamiento del "periodismo militante". ¿Quién paga por la producción cotidiana de noticia, información y opinión? Veamos las opciones. La opción del viejo periodismo partidario, en vías de extinción en el mundo, fue ser financiado por las grandes maquinarias políticas y los afiliados a los partidos. En la Argentina, con partidos en crisis perpetua y con crónicas dificultades financieras, esa posibilidad no parece viable. ¿Dinero de los lectores? Difícilmente sea posible. La última década de acceso gratuito a sitios informativos en Internet confirma que el público lector rara vez está dispuesto a pagar, aun cuando lee religiosamente y depende de ciertos medios para su dieta cotidiana de noticias. Somos un gran universo ávido de noticias, pero sin interés de pagar por el costo de producción, ni siquiera una contribución monetaria mínima. Otra posibilidad, actualmente en discusión en los Estados Unidos y algunas democracias europeas, es la filantropía como sustento del periodismo. Por el momento, esto no parece factible en nuestro país.
Las posibilidades restantes son las clásicas que han sustentado económicamente a la prensa en América latina: publicidad, fortunas personales y dineros públicos manejados por el oficialismo. Si es la publicidad, ¿cómo se condicen los intereses mercantiles con la militancia política? ¿La publicidad militante? ¿El capitalismo partidario? Si son las fortunas personales, es factible imaginar que los intereses individuales de los magnates no siempre coincidan con la mística e ideología militante. Y las fortunas personales invertidas en la prensa son proclives a los vaivenes económicos y acuerdos políticos puntuales.
Si los fondos públicos son el sustento del periodismo militante, obviamente, esto continúa un problema medular y de larga data de la democracia argentina: el uso discrecional de dinero del Estado para sustentar el periodismo oficialista y no, precisamente, el periodismo que sirve al público. Salvo que se intente, al igual que se hizo con diversa suerte en las democracias europeas (como en los Países Bajos), asignar fondos públicos a las fuerzas partidarias representadas en el Parlamento para que tengan su propio periodismo. Tal tipo de política requiere un consenso amplio entre los principales partidos sumado a una radiodifusión realmente pública, inclusiva y transparente. En un país polarizado y fragmentado en partidos y coaliciones que duran una elección, ésta es una ilusión más que una realidad.
Frente a los problemas, la debilidad o la inviabilidad de estas alternativas de financiamiento, ¿cómo se sostiene económicamente el "periodismo militante"?
Hoy en día, no hay modelo ideal de periodismo. Los ideales de la objetividad, la neutralidad y el abstracto interés público no tienen el lustre del pasado. Pregonados por el periodismo norteamericano y la radiodifusión pública inglesa a principios del siglo pasado, estos ideales ya no dominan el imaginario periodístico. Actualmente, hay múltiples periodismos inspirados por diversos principios. La explosión informativa y las presiones comerciales sobre las grandes empresas de prensa trajeron cambios en la concepción del periodismo e impulsaron la búsqueda de nuevas fórmulas. En las democracias europeas, conviven rezagos de la tradición de prensa ideológica con periodismos interesados por tomar distancia de los partidos. En Estados Unidos, la mesura de los diarios tradicionales se contrapone a la opinión ensordecedora de la televisión de cable. Estas tendencias existen en mundos periodísticos orientados a producir información sensacionalista y liviana, noticias rápidas más que sólidas o relevantes para la democracia, y titulares gritones que capturen la atención de la audiencia.
Dentro de este panorama, ningún periodismo que genera respeto dentro y fuera de las redacciones está embanderado con la militancia a favor de un gobierno o un partido. Esto se debe a la persistente sospecha de que el periodismo militante de un gobierno o montado sobre una plataforma partidaria está dispuesto a tirar la información por la borda en nombre de la lealtad y a ofrecer una visión de cerradura más que una visión amplia de la compleja realidad contemporánea.
El periodismo siempre informa desde un lugar determinado, no desde un utópico Olimpo alejado de la vida política y moral de la ciudadanía. Reconocer esta situación no implica abandonar la idea de que el periodismo debe procurar mantener distancia frente a los gobiernos y ser crítico de los dogmas perpetuados por quienes recitan sus verdades.
Se sacrifican los datos cuando la opinión desinformada domina y se usan anteojeras ideológicas para dar información que confirma previas convicciones. Parafraseando a Hannah Arendt, la libertad de opinión se convierte en farsa cuando se ignoran los hechos en función de la ideología o el poder. Tal situación requiere que el periodismo pugne por tener autonomía, respete los datos, y confronte a los gobiernos y ciudadanos con la información que ocultan, desconocen, o rehúsan saber. Esta debe ser la real militancia del periodismo.
El autor es profesor de Periodismo y Comunicación Política en la George Washington University
martes, enero 11, 2011
¿Cuál es el negocio de Facebook?
Mario Diament, Periodista. Dramaturgo. Ex director de El Cronista
A partir de su nueva cotización, Facebook supera hoy en valor a gigantes como Ebay, Yahoo y Timer Warner, pero esto aún no significa que cuente con la capacidad de producir un rendimiento acorde para los inversionistas.
Facebook cuenta en la actualidad con 500 millones de usuarios que conjuntamente invierten 12.000 millones de horas mensuales en este sitio e intercambian más de 35.00 millones de piezas de contenido por mes. Durante 2010, Facebook superó a Google como líder en el número de búsquedas. Según la firma Experian Hitwise, la red acumuló el 3,48% de todas las búsquedas por internet en los Estados Unidos, una cifra que representa un incremento del 207% sobre el año anterior.
Pero a pesar de todo esto, Facebook virtualmente no genera ganancias. Sus ingresos en el 2010, según el New York Times, fueron de unos 2.000 millones de dólares en concepto de publicidad, pero rentabilidad resultó insignificante.
Según un estudio de Data Center Knowledge, Facebook gasta unos 50 millones de dólares al año en alquiler de espacio informático, más de 20 millones en electricidad y alrededor de 8 millones en ancho de banda. La empresa, con sede en Palo Alto, California, emplea más de 2000 personas.
¿Cuál es entonces el interés de Goldman Sachs en aportar semejante capital?
Por lo pronto, está el hecho de que en el 2008, en medio de la debacle financiera, Goldman Sachs pasó de ser de un banco de inversiones a ser un bank holding company, literalmente, una empresa que controla a un banco, sin necesariamente tener que ejercer actividades bancarias.
Esta configuración empresarial trae algunas ventajas apreciables, una de los cuales es la posibilidad de tomar fondos de la Reserva Federal a tasas ínfimas, lo que le permite no exponer sus propios fondos y, eventualmente, beneficiarse considerablemente con las futuras utilidades de la inversión.
Esto es exactamente lo que hizo Goldman Sachs.
Por otra parte, la compañía obtuvo de Facebook la posibilidad de ofrecer a sus clientes más exclusivos un total de 1.500 millones de acciones privadas de Facebook, una concesión que, como es fácil comprender, derivará para Goldman Sachs una suma muy significativa en honorarios y comisiones.
Pero la apuesta principal apunta a que Facebook se decida finalmente a cotizar en la Bolsa de Valores, una operación que seguramente será administrada por Goldman Sachs.
Zuckerberg, el CEO de Facebook, trató repetidamente de desalentar estas especulaciones, pero las regulaciones existentes en materia de funcionamiento de empresas privadas, pueden obligar a que este paso sea decidido antes de lo que se espera, o antes de lo que Zuckerberg quisiera.
Sucede que la legislación imperante obliga a las empresas privadas con más de 500 accionistas a revelar una porción de su información financiera, anulando así uno de los principales beneficios de la privacidad.
Algunos analistas afirman que Facebook ya ha superado ese límite, aunque formalmente muchos de sus inversores se agrupen en fondos que aparecen como un inversor único.
Esto es precisamente lo que se propone hacer Goldman Sachs con su oferta de 1.500 millones. La idea es crear un vehículo similar a un Fondo de Inversión Libre (hedge-fund), el cual, a su turno, aporta capital como si se tratase de un inversor único.
Pero la Securities and Exchange Comisión (SEC) ha comenzado a investigar esta situación, lo cual podría inducir a Facebook a Adelantar los plazos de su oferta pública.
La moraleja de esta historia es que en el sofisticado mundo de las finanzas, la atracción no siempre tiene que ver con la rentabilidad. Como muchas veces suceder en el amor, el envase es tan deslumbrante que hace olvidar el contenido.
BALÓN DE ORO

Dr. Messi & Mr. Hyde
Como todo lo grande, el fútbol se entiende mejor más allá de sí mismo. "Siendo tan tímido", le preguntó una amiga de infancia, "¿cómo podés salir a la cancha y hacer lo que hacés delante de cien mil tipos que te están mirando?". Messi sonrió (tímidamente, imagino) y pronunció la mejor respuesta que, dada su escasa locuacidad, pronunciará en toda su vida: "No sé. No soy yo".
Messi tiene cara de haberse educado en una campana de cristal. De haber sido protegido hasta el aislamiento. Masculla en argentino como si acabara de aterrizar en Barcelona, donde lleva media vida. No responde en catalán, aunque lo comprenda perfectamente, cuando los medios culés lo interrogan en la lengua de Carner. Como no participó profesionalmente del fútbol argentino tiende a sobreactuar su apego a sus orígenes, en una probable mezcla de lealtad, culpa y obediencia. Porque Messi parece obediente. Frágil. Callado. Casi autista. Sin embargo, o por eso mismo, en cuanto pisa un campo de fútbol no solamente cambia. Sino que se transforma en otro. En su perfecto opuesto. En su bajito e infinito Mr. Hyde.
En cuanto pisa un campo de fútbol, Messi se vuelve ingobernable: jamás se limita a guardar su posición, puebla todo el ataque, se filtra por el centro, se deja caer a las bandas, invade el área, baja a recibir. Hace, poéticamente hablando, lo que le sale de los cojones. Y sus cojones son inmensos como los de Dante. En cuanto huele el césped, el físico de Messi se endurece: no hay patada que lo intimide, ni derribo que lo disuada, ni central que le gane en carrera. En cuanto roza una pelota, Messi habla, parlotea, monologa. También ha aprendido a dialogar. Y eso era lo único que le faltaba (junto con el pase en largo) para ser el mejor entre los mejores. En cuanto escucha el pitido inicial, como si se tratase de una pócima, Messi troca su autismo por una atención superlativa, casi exagerada al juego. Se conecta con todos sus compañeros (a los que salva si se ahogan) y todos sus rivales (a los que elude de reojo). Y en especial, huelga decirlo, con Eso. Con lo Único. Con la Pelota.
"No soy yo", dijo Messi. O quizás al contrario: sólo entonces es él. Sólo entonces, ejerciendo su genio, averigua quién es. El resto del personaje hiberna entre partido y partido. En ese sentido Messi, aprovechando el hallazgo de Valdano, encarna el antídoto del miedo escénico. Su verdadera personalidad vive ahí, en el riesgo. Todo lo demás parece producirle una mezcla de pudor y aburrimiento.
Nada en Messi transmite esfuerzo. Por supuesto se entrena, entrega y lucha. Pero apenas lo notamos. Lo visible, lo que percibimos con la boca abierta y nuestra infancia en vilo, es que él llega antes, corre más, juega mejor. Que gambetea cuando, como y donde se le antoja. Que marca goles por congelación del prójimo. Messi es, por citar a un compañero de selección, la antítesis de Higuaín. O, por citar a un eterno contrincante, de Cristiano Ronaldo. Ambos merengues son, cada uno a su nivel, jugadores imprescindibles. Muchos vemos los partidos del Madrid sobre todo por ellos, por sus látigos y relámpagos. Pero ni ellos ni otros darán nunca la sensación de naturalidad, ligereza, despreocupación de Messi. El colosal Cristiano aprieta la mandíbula en cada jugada, tensa cada músculo para superar a sus marcadores, lleva al límite la voluntad humana. Al doctor Messi, o a su Mr. Hyde, se le escapa una superioridad divina casi sin querer.
Divina. Argentina. Mundial. Maradona. La pregunta insiste sola: ¿será Messi como Él? ¿Lo es ya? ¿Podría ser incluso mejor? Hasta el momento, el muchacho ha confirmado en Barcelona una inigualable capacidad para mejorar a un equipo buenísimo. Queda por ver si además, como demostró tantas veces su lamentable e inolvidable seleccionador, es capaz de hacer campeón a un equipo mediano. Mientras lo averiguamos, esperemos que Él, Maradona, su Otro Anterior, no estropee el milagro con sus propios infiernos.
* Andrés Neuman ha ganado el Premio de la Crítica y el Premio Alfaguara con su novela 'El viajero del siglo'
lunes, enero 10, 2011
CHAMUYEMOS EN LUNFA
A Carlos de la Púa

Mi sentido homenaje a Carlos de la Púa nacido en La Plata el 10 de enero de 1898 y fallecido en Buenos Aires en 1955.
PIANTÁTE
Quien no esté viviendo los balurdos constipados del Buenos Aires 2011, no puede saber donde están las tres musas del bardeo.
En este imperio de chambones de todo tipo, donde cualquier tuerto puede ser rey, la lucha la emprenden con requechos de selva rosquera y mucho batifondo para engrupir.
Y después intentan rajarse de la canusa crispada de sus neurosis.
Quieren bagayear todas las buenas maneras de relación.
Todo el mundo anda enculado y el cabroneo se instaló en la aldea.
Los apiolados criollos relojean de costado al prójimo, viendo en cada chamuyante a un enemigo.
Los enchufados se quedaron sin enchufe.
A los consagrados nadie los campanea ni le dan bola.
A los iniciados que salen entalcados a la calle, los embrocan como a enyetados.
Los apurados por la ranchada, se estrellan como matungos empastados.
Los estructuralistas se cascotean y los embanderados se amanceban.
Los pungas se embolsan el paco y se hacen el chancho rengo.
Los gordos siguen persiguiendo la mosqueta y los flacos se jabonean de los ortibas.
¿Querés que te diga?
Si la matufia te melonea, abríte de gambas. La fulería nos abrochó.
Ché malevo, volvéte a La Plata.
Yo acá, voy a ver si engancho a algún embrollón para gatillarle 5 sonetos en la cabeza.
A vos, te aconsejo no seguir engrampado en este piantado conventillerío de garroneo y competencia.
Cazá la primer carrindanga y rajáte a cualquier pueblito donde el brote chayero esté asomando y no te saquen carpiendo.
Allá donde un “¡Buendía!” es un buen día, macheteate un poema para la noche del fogón.
Y olvidate de los olfas trompudos de esta Reina Platuda.
Dejalos con el changüí espamentoso de la fugazzeta.
Dejá que, en esta bolada, la gilada bronquée hasta el caracú.
Juan Disante - Florida - Argentina
El idioma de mi juventud en Buenos Aires fué el lunfardo,el "lunfa".Nuestro maestro en los "fecas de la bohemia porteña era de la Púa.Me mandan esto y me piden un homenaje.Como no,hermano,le pagué más de un café con medias,es decir un café con leche con tres cruasán y el un dia me hizo un poema que los milicos arrasaron con decenas de libros cuando me reventaron la casa donde nací,en la gayega Avenida de Mayo.