¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

domingo, mayo 02, 2010

ESTA YEGUA JUEGA A GANADOR


“Esta presidenta no va a reprimir”

La mandataria destacó que hoy “cualquiera puede decir lo que se le dé la gana sin temor a ser reprimido”. También señaló que pidió “libertad de expresión para todos” y defendió la ley de medios. Agradeció a las Madres por su lucha.


“Aquí la dictadura militar fue derrotada por sus propias víctimas”, sostuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en uno de los pasajes más aplaudidos de su discurso en la conmemoración del 33º aniversario de la primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo. Flanqueada por Hebe de Bonafini, y por la cantante Teresa Parodi, la mandataria pidió, además, “libertad de expresión para todos” y afirmó tener “una fuerte esperanza” en que la Justicia “subsane” la decisión de interrumpir la vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El auditorio que forma parte del Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) fue el escenario para que la mandataria hiciera también referencia a los cortes de calles y advirtió que hay “grupúsculos” que buscan tener “una víctima”. “No va a salir una sola orden de esta Presidenta para que haya una víctima”, concluyó en forma categórica.

Fernández de Kirchner llegó pasado el mediodía del viernes al edificio que alguna vez formó parte del Liceo Naval, en el predio de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), cedido a la Asociación Madres de Plaza de Mayo. En el lugar funciona el centro cultural Nuestros Hijos, reconvertido por las Madres y por Teresa Parodi en un lugar de expresión artística abierto a toda la comunidad. Tras una breve recorrida observando los murales con fotos que ilustran todas las actividades que se llevan a cabo en el lugar, Fernández inauguró el microcine Che Guevara, donado a esa institución por un anónimo “pastor pentecostal”.

El auditorio estaba colmado en sus gradas y balcones por los obreros de los emprendimientos de la construcción que lleva adelante la Asociación, denominados “Sueños compartidos”. En la primera fila, delante de un sector reservado para invitados especiales, una a una se fueron sentando las Madres con su pañuelo blanco. Los concurrentes enseguida les dieron la bienvenida. “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, las aclamaron.

“Aquí la dictadura militar fue derrotada por sus propias víctimas, por los muertos que ustedes representaban como madres y que se atrevieron a denunciar, y por los otros muertos, los de Malvinas”, aseguró la Presidenta al agradecer el “temple” y el “valor” en la lucha que llevaron adelante las Madres. Un 30 de abril de 1977 comenzaron las primeras rondas a la Pirámide de Mayo que marcaron el inicio de la búsqueda y denuncia de sus hijos desaparecidos por la dictadura militar. Un breve pero emotivo discurso de Bonafini precedió al de la mandataria: “Tu proyecto es el de todos y lo vamos a defender”, se emocionó hasta las lágrimas la titular de Madres.

El espacio en el escenario estaba reservado para la Presidenta. A su lado, se ubicó Bonafini. Parodi, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, completaron la mesa. No hubo presencia de políticos, a excepción del diputado Edgardo Depetri, y del dirigente peronista de La Matanza Ricardo Bruzzese, que entregó una placa conmemorativa y logró que varios de sus militantes sostuvieran pancartas en apoyo al acto y con su rostro en el anverso. Los de Depetri aguardaron afuera con una batucada. En tanto, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, se sentó junto a las Madres y cerca del hermano del Che, Juan Martín Guevara, invitado especialmente al evento.

Fernández de Kirchner no dejó pasar la oportunidad para defender la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y hacer referencia a las críticas vertidas por la oposición acerca de supuestos ataques a la libertad de expresión. La “libertad de expresión” es algo que aún “no hemos podido lograr en la Argentina”, contestó al señalar que la verdadera libertad sería que “todas las voces pudieran escucharse en todos lados”. En ese sentido, la mandataria agregó que ese derecho estaría garantizado con la ley votada en octubre pasado por el Congreso y que actualmente está sometida a vaivenes judiciales que impiden su aplicación. “Yo tengo la fuerte esperanza de que decisiones que no entran en ninguna cabeza” puedan ser “subsanadas” por el sistema judicial, subrayó CFK.

En el mismo pasaje de su discurso que duró aproximadamente media hora, la mandataria destacó la eliminación del delito de desacato, impulsado por su gobierno y se quejó del tratamiento que recibió su investidura por parte de algunos medios de comunicación a los que hizo referencia elíptica. “Parece que algunos se creen propietarios de la libertad de expresión y que solamente ellos pueden tener derecho a hablar sobre los otros”, aseguró para luego enfatizar: “A ver si nos entendemos, la libertad de expresión es para todos en la República Argentina”.

Durante el tramo final la mandataria destacó que hoy en el país “cualquiera puede decir lo que se le dé la gana sin temor a ser ni reprimido ni golpeado”, en alusión a los bloqueos de calles y rutas que ocuparon el centro de la cobertura mediática en los últimos días. “Yo prefiero 10 millones de críticas antes que llevar sobre mi conciencia que por un acto de represión le pasó algo malo a algún argentino”, subrayó CFK al refutar las voces que le exigen al Ejecutivo utilizar la fuerza para impedir los bloqueos. “Hace tiempo que están buscando alguna víctima”, afirmó, aunque evitó nombrarlos y sólo los identificó como “pequeños grupúsculos sin representación”, que buscan “que alguien vaya a reprimirlos”. Agregó que mientras ejerza la primera magistratura “no va a salir una sola orden de esta Presidenta para que haya una víctima”.

El acto, que había comenzado con el Himno Nacional interpretado por el coro del ECuNHi, culminó con el agradecimiento de la Presidenta a un “grupo de mujeres sin experiencia política” que hace 33 años se lanzaron a la calle y “construyeron la democracia”. “Nada de gracias ni a esta Presidenta, ni al anterior ni a ninguno. Las gracias son de nosotros hacia ustedes”, concluyó la mandataria.



Este discurso y el acto es lo más importante de Cristina.Nunca nadie ,en nuestra historia hizo una declaracion de principios así,lo que la honra y ningún argentino de Ley,puede negar.


jueves, abril 29, 2010

Tuvieron jefes civiles....


La caída del Muro de Hoz

Por Jorge Giles

Son muchas las informaciones que se suceden, provocadas por la dinámica vertiginosa que adquirió el proceso político.

Ayer Pepe Mujica y Cristina brindaron un ejemplo de unidad rioplatense, luego de la reunión que mantuvieron en Olivos; se frustró una nueva sesión en Diputados porque el Grupo A no logró el quórum para tratar el dictamen inconstitucional del Senado por la "ley del cheque"; el Frente para la Victoria convocó, en consecuencia, a una sesión especial para debatir el proyecto de matrimonio gay; la derecha parló en el recinto del Senado, en línea con el discurso del grupo Clarín. Y otras noticias más.

Pero hay una que merece un análisis más profundo y desmerece a la vez, el interesado intento de arrojarla al rincón de las cosas fugaces.

Como se informó, Martínez de Hoz ya no tiene los fueros del indulto que le otorgó Carlos Menem.

Conserva sí el poderío económico como para financiar la costosa solicitada donde, sin vergüenza alguna, pretende victimizarse.

Será procesado y probablemente termine sus días en prisión.

Las víctimas del terrorismo de estado del que formaba parte como jefe civil, sólo esperan verdad y justicia.

No hablamos solamente de los empresarios secuestrados ilegalmente para favorecer una operación comercial.

Hablamos de todas las víctimas de la dictadura cívico-militar instaurada a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976.

¿Cuál es el valor histórico de esta decisión de la Corte Suprema?

Es precisamente la caída del muro de impunidad del poder económico que provocó y dirigió el golpe de estado más cruel y sangriento de la historia argentina.

Reducir el genocidio comandado por la Junta de Videla, Massera y Agosti, a la sola maniobra militar de las fuerzas armadas de entonces, es no entender el origen y el fin de esa dictadura. Y que no fue otro que cortar de cuajo con el modelo de país que, con virtudes y defectos, el primer peronismo había cimentado en el estado, en la cultura y en la identidad política de los sectores populares.

Hasta aquí, la democracia juzgó solamente a los militares acusados de los crímenes de lesa humanidad. Es justo y necesario que así sea.

El que arrojó a un solo hombre, a una sola mujer, desde un avión al río o al mar.

El que empuñó su arma para asesinar ciudadanos desarmados.

El que arrancó a un niño del vientre de su madre, para robarlo y entregarlo a una apropiadora o un apropiador.

El que marcó para siempre la piel y el alma del detenido amarrado a un camastro con el dolor lacerante de una picana eléctrica.

El que desapareció personas por pensar diferente y por la razón que fuera.

Todos ellos, bien juzgados están.

Pero el jefe civil del crimen colectivo no debía zafar de la justicia.

Los mandantes civiles no fueron cómplices indirectos de la dictadura.

Fueron los comandantes sin uniforme de un poder oligárquico y financiero que estimularon y planificaron el golpe para imponer el Plan económico que representó a los intereses más concentrados, aniquiló a las representaciones genuinas de los trabajadores, sembró de miedo a todos los argentinos, intentando quebrar el espinazo de la cultura nacional y popular, democrática y progresista.

La crueldad violenta del fusil y la picana impusieron un modelo económico que debía persistir mucho tiempo después que ellos, los dictadores, entregaran el gobierno a la democracia.

Y así fue, Menem y Cavallo mediante.

"El poder económico de este país no se toca", decían.

Y quien mejor representó y expresó ese poder fue el ex "superministro", como lo llamaban.

Es esa impunidad asentada en el terror la que hoy se desmorona con este "desafuero" de Martínez de Hoz, abriendo las puertas para investigar a todos los civiles que en distintos ámbitos colaboraron con la dictadura.

Se trata, ni más ni menos, de mejorar y profundizar la calidad institucional de la democracia. Y ello sólo es posible a través del ejercicio pleno de la justicia.

La verdad sigue abriéndose paso: la dictadura no mató por ideología sino por dinero. Martínez de Hoz lo sabe mejor que nadie.

sábado, abril 24, 2010

Además de franquistas asesinos,son ladrones


MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ ARIAS

* Miguel Ángel Rodríguez Arias
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NUEVATRIBUNA.ES -

“Cuando haya sangre en las calles, compra propiedades”, ya lo decía el Barón de Rothschild allá por el año 1757.

Aunque a nuestros victoriosos cruzados patrios que, efectivamente, hicieron correr la sangre por las calles de toda España, ni siquiera les hizo falta comprar nada. Simplemente cometieron la práctica totalidad de los crímenes contra la humanidad, de guerra y contra la paz que existen y, después, despojaron a sus víctimas de cuantos bienes se les antojó.

Mejor dicho, utilizaron los resortes del nuevo “Estado”, la absoluta impunidad que el mismo les brindaba, para robar, durante años, a las familias de quienes habían defendido nuestra República.

Al igual que los propios nazis, apropiaciones de inmuebles, de tierras, de instalaciones industriales, de obras de arte y otros bienes, requisas coactivas de papel moneda, imposición arbitraria de tipos de cambio abusivos en zonas fronterizas y explotación empresarial de mano de obra esclava, fueron buena parte de sus hazañas redentoras de la cristiandad.

Todo ello a pesar de que ya desde el derecho de la Haya de 1907 estuviese prohibido someter a la población civil a saqueo, y se estableciese, además, que la propiedad privada debía ser en todo caso respetada, sin que pudiese ser confiscada ni objeto de pillaje.

A pesar de que no sólo es imprescriptible el enjuiciamiento de los verdugos, sino también lo es el derecho de las víctimas a la restitución y la reparación de los perjuicios causados. O tal y como señalan los principios ONU de protección de los Derechos Humanos mediante la lucha a la impunidad: “la amnistía y otras medidas de clemencia no afectan al derecho de las víctimas a reparación (…) y no menoscabarán el derecho a saber”. Lo que no sólo es aplicable a la restitución del patrimonio histórico de partidos y sindicatos, como sí que hemos hecho, sino también al patrimonio de las familias perseguidas. Fuera de España casos como el de la Ley de restitución de tierras a los descendientes de sus legítimos propietarios hecha por el Presidente Mandela en Sudáfrica tras el apartheid –incluida la expropiación a las familias blancas que se beneficiaron del robo a partir de 1913 y la creación del tribunal especial de reivindicación de tierras–, son otro buen recordatorio.

Sin olvidar tampoco la expresa prohibición de la cesión de penados “a particulares, compañías o personas jurídicas de carácter privado” derivada del Convenio OIT contra el trabajo forzado –ratificado por España en 1931–; ni el propio antecedente del juicio a los empresarios de Hitler en Nuremberg y todos los posteriores procesos judiciales en Alemania relativos al pago de indemnizaciones, como fue el caso de las empresas del Cartel IG Farben, responsable de campos de trabajo como el de la filial IG Auschwitz.

A los empresarios de Franco, en cambio, el negocio les salió redondo y nadie les ha pedido, todavía, responsabilidades por las distintas violaciones de derechos humanos de los “esclavos de Franco” –prisioneros de guerra con derechos, según la Convención de Ginebra de 1929– y de cuya explotación sacaron, ilegalmente, buen provecho, tal y como queda de manifiesto en el punto 67 del Balance de Crímenes denunciado por el Consejo de Europa en 2006. También recogida, en su punto 71, la "privación de bienes" por parte de la legislación franquista en contra de los "considerados republicanos".

Como dice irónicamente Jean Ortiz en uno de sus poemas de Mi guerra civil, “El carro de mi abuelo se lo robaron…/y no se lo devolvieron”.

Y ya sabemos por el drama abierto de los desaparecidos, de las fosas clandestinas, de los niños perdidos, –a los que ninguna institución busca todavía, por mucha vergüenza que dé hasta el mencionarlo– lo muy poco que le ha importado al actual Gobierno del PSOE cumplir en este tema con nada de lo que haya dicho Naciones Unidas, ni el Convenio Europeo, ni nada que se le parezca. Mientras tanto, ya se sabe, en la España post genocidio los crímenes económicos del franquismo, como todos los demás, van a misa. Con la imprescindible ayuda del velo de impunidad tejido por nuestras autoridades. Qué duro resulta constatar también esto último.

La España post genocidio que viene a ser Ruanda o la antigua Yugoslavia, con todas las consecuencias familiares, sociales, económicas, políticas, culturales, que aún perduran entre nosotros, todavía no es capaz de soportar su propio reflejo, ni mirar de frente a los miles de muertos insepultos que salen a la luz con tan sólo rasgar unos centímetros de tierra o de memoria.

“Verdad, justicia y reparación”, por tanto, también a los registros de la propiedad, hasta lo más oscuro de los balances contables de los empresarios de Franco, porque los responsables del franquismo, al igual que los del nazismo, fueron en primer lugar genocidas, sí, pero también fueron ladrones. Y nuestro Estado de Derecho no puede reconocer validez jurídica alguna a ninguno de sus crímenes, ni a su posterior saqueo del país. No podemos seguir llamando “derecho” al botín de guerra.

El disfrute de las rentas de todo ello debe dejar de engrosar las cuentas de las familias de los genocidas para pasar a los descendientes de sus legítimos propietarios: víctimas robadas y exterminadas por haber sido defensores de la Constitución y la República española, dejadas de lado por nuestra transición ejemplar de las fosas clandestinas y, finalmente, desamparadas por las ilegalidades internacionales de un Gobierno que ha defraudado todas nuestras esperanzas de justicia y derechos humanos para estas personas. ¿Por qué?

Miguel Ángel Rodríguez Arias es profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, autor del libro "El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad" y otros trabajos pioneros sobre desapariciones forzadas del franquismo que dieron lugar a las actuaciones de la Audiencia Nacional.

jueves, abril 22, 2010

Murió,otro hijo de Franco

Murió Samaranch, el señor de los anillos

Su gestión transformó los Juegos Olímpicos en una meca deportiva de profesionalismo y comercialización. Múltiple funcionario de Franco en España, usó el deporte para trepar a la consideración mundial.


Por Sebastián Fest

Con la muerte de Juan Antonio Samaranch se fue un hombre que aprovechó como nadie el deporte para llegar a la cima.

“Me voy porque me tengo que ir, no porque me quiera ir. No me queda más remedio”, dijo en julio de 2001 en Moscú, cuando el belga Jacques Rogge lo relevó al frente de un Comité Olímpico Internacional (COI) que dominó con mano de hierro envuelta en guante de seda.

Así fue hasta el último instante Samaranch, fallecido a los 89 años en una clínica de Barcelona: tenaz, ambicioso y extremadamente pragmático para aprovechar las posibilidades que le daba “reinar” sobre el deporte mundial. Era miembro del COI desde 1966; fue su presidente durante 21 años, desde 1980.

“Se extraña”, dijo Samaranch durante una entrevista con este periodista en 2008, cuando se le preguntó si añoraba la presidencia del COI. El español estuvo al menos una vez en todos los países del mundo y dio más de un centenar de vueltas al planeta en avión. No extraña que alguna vez fuera definido como un “Papa laico”.

El deporte lo recordará como el presidente más importante desde el propio Barón de Coubertin, fundador del olimpismo moderno, pero sobre todo como el hombre que abrió los Juegos al profesionalismo y la comercialización casi sin límites. También por el escándalo de corrupción que sacudió al organismo en 1998 y 1999, del que salió mejor parado de lo que se creía en un primer momento.

En Samaranch, el deporte del poder, la biografía más documentada que sobre él se haya escrito, los periodistas españoles Jaume Boix y Arcadi Espada pusieron al personaje en perspectiva. “Era un político que había elegido el deporte como campo de actuación pública. Porque le gustaba y porque era probablemente el único territorio de poder que le resultaba accesible”, escribieron.

Samaranch siempre tuvo vocación política, algo de lo que se le pasó factura durante sus años al frente del COI, con los medios anglosajones recordándole siempre su pasado franquista. Al dejar la presidencia del COI confesó su hartazgo por esas críticas: “Me sentí incomprendido y atacado injustamente con todo eso del franquismo, sobre todo por parte de un mundo determinado que además no conoce nada de lo que pasó en España”.

Ocupó incontables cargos en la España de Francisco Franco, pero el de delegado nacional de Deportes (una especie de ministerio) entre 1966 y 1970 y el de presidente de la Diputación de Barcelona entre 1973 y 1977 son los más recordados. Luego, entre 1977 y 1980 fue embajador de España en Moscú, antes de asumir la presidencia del COI.

Supersticioso a más no poder –dormía con una castaña en el bolsillo de su pijama, no volaba en martes 13 e intentaba hacer coincidir todos los actos importantes de su vida con el día 17, el de su nacimiento, en julio de 1920– obsesivo y minucioso, creó en los años ’40 y ’50 prácticamente de la nada un deporte como el hockey sobre patines para llevar a España al título mundial. Sus intentos de promover el deporte en la atrasada España de entonces chocaban muchas veces de forma brutal contra la realidad. “Y esos animalitos, ¿comen mucho?”, le preguntó un alcalde andaluz cuando Samaranch le prometió potros para la práctica de gimnasia.

“Muy bien Samarán (sic). Pero medallas... ¿cuántas?”, le dijo Franco cuando el catalán regresó como jefe de misión de México ’68 sin un solo metal. Dieciocho años después, un nada casual 17 de octubre, se dio el gusto de decir “Barcelona” al anunciar a la capital catalana como sede olímpica del ’92.

Convencido de que sin su control personal las cosas no funcionaban, se enorgullecía especialmente de su lista de logros políticos, que fueron desde la presencia simultánea de China y Taiwan en los Juegos, hasta la reintroducción del concepto de “tregua olímpica” y cierto deshielo en las relaciones entre las dos Coreas. “Si hablamos de derechos humanos, muchos países que atacan a China deberían mirarse a ellos mismos por lo que están haciendo”, dijo desafiante cuando se le cuestionó su apuesta por Beijing 2008.

“Era un maestro en consultar gente. Cuando tomaba una decisión sabía que tendría probablemente una amplia mayoría a su favor. Su antecesor, Avery Brundage, tenía una imagen fuerte, pero no precisamente la de escuchar mucho. Samaranch era un trabajador en equipo”, aseguró su sucesor al frente del COI, Jacques Rogge.

“Samaranch fue exitoso en elevar el nivel de los Juegos y llevarlos a lo que son hoy. Creía que las reglas del amateurismo eran totalmente hipócritas, algo con lo que yo coincidía, y que había que abrir los Juegos a todos los deportistas.”

miércoles, abril 21, 2010

UN MELLIZO SIN IGUAL

Al derechista Kaczynski lo enterraron como un santo y no era ningún angelito

Después de una semana de funerales fue enterrado el presidente polaco, Lech Kaczynski. Descansa en el castillo de Wawel, con dos reputados santos y varios reyes, sin ser ningún angelito.

Por Emilio Marín

La muerte de Kaczynski fue impactante porque se produjo en un accidente de aviación, el sábado 10, cuando volaba rumbo a Smolensk, en el oeste de Rusia, con una nutrida comitiva gubernamental. Fallecieron 96 personas, entre éstas la esposa del mandatario, el jefe de Estado Mayor del Ejército, el vicecanciller, el titular del Banco Central y otros funcionarios de alta jerarquía.

La catástrofe fue de tal magnitud, que en la semana de los funerales el premier Donald Tusk lanzó una comparación que sonó exagerada: “es la mayor tragedia en la historia de Polonia desde la Segunda Guerra Mundial”.

Como para sembrar un poco más de cizaña en las difíciles relaciones que Polonia y Rusia han mantenido a lo largo de la historia, y que trascienden largamente el lapso de la Segunda Guerra, el avión presidencial siniestrado era de fabricación rusa. Un Tupolev 154, marca que la compañía Aeroflot ya ha dado completamente de baja.

Para disipar toda sombra, el presidente ruso Dmitri Medvedev designó a una comisión investigadora del accidente y puso al frente al primer ministro Vladimir Putin. Rápidamente se concluyó que la máquina estaba en buenas condiciones y el accidente se había debido a una falla humana. En varias oportunidades desde el aeropuerto de Smolensk le aconsejaron a la tripulación que no aterrizara por la niebla y que siguiera viaje a otras ciudades rusas.

Aparentemente la sugerencia fue desobedecida porque el pasajero polaco, ferviente anticomunista, estaba desesperado por llegar a tiempo a Katyn, para hacer una segunda conmemoración del 70º aniversario del fusilamiento por orden de José Stalin de algunos miles de oficiales polacos, en el curso de la gran contienda.

Una semana antes el premier polaco, Tusk, había sido invitado por Putin a un homenaje en Katyn a esas víctimas polacas. Kaczynski estaba furioso porque él no había sido convidado y sí su rival, el premier, perteneciente a una agrupación liberal de centro, Plataforma Cívica. Putin había lamentado aquellas muertes de 1940 pero no había pedido disculpas oficiales a Polonia. Entonces el mandatario polaco, del ultraderechista partido Ley y Justicia, sintió que debía hacer su propio homenaje. En ese viaje redundante y sectario perdió la vida.

Lech Kaczynski fue asesor de Lech Walesa en el anticomunista sindicato Solidaridad y luego hizo carrera junto a ese ex sindicalista devenido en presidente en 1991. Luego se enemistó con su jefe político, más pragmático. El ultraderechista, homofóbico y conservador mellizo Kaczynski (con su gemelo Jaroslaw de alter ego), fue capaz de prohibir hasta las marchas del orgullo gay cuando era alcalde de Varsovia.

Los hermanos se alejaron de Walesa y crearon su propio partido, en el extremo derecho y nacionalista del espectro político. En 2005 Lech ganó las presidenciales y su mellizo Jaroslaw fue su primer ministro, hasta que dos años después éste debió dejar el cargo al más liberal Tusk, en el marco de la negociación europea del Tratado de Lisboa. En la Unión Europea los detestaban a los gemelos; a Jaroslaw un poquito más.

Muchos pero no tantos

El accidente de aviación en Smolensk despertó más adhesión al mellizo Lech. Como es sabido, en la ciudadanía se suelen agrandar los méritos de un muerto, más allá de los que se les reconocía en vida. Además, el partido donde militaba el fallecido, suele hacer un circo político para tratar de capitalizar aquél dolor cívico, tratando de formar un colchón de votos necesarios para la transición. En Argentina se ha visto esta película.

Y eso parece haber ocurrido en Polonia en estos días. El presidente provisional es ahora el titular de Diputados, Bronislaw Komorowski, quien deberá convocar a comicios para el 20 de junio como fecha tope (en principio estaban fijados para octubre).

El partido del fallecido, Ley y Justicia, corre serio riesgo de perder la elección a manos de la Plataforma Cívica, del premier Tusk. La agrupación de los mellizos necesitaba hacer de los funerales un “compromiso nacional” para la continuidad de las políticas oficialistas.

Y por eso organizaron una semana completa de funerales, desde el domingo 11 en que el cadáver fue regresado desde Rusia, hasta el domingo 18, cuando el féretro fue ubicado en el castillo de Wawel, en Cracovia. Allí estaban hasta ahora dos polacos declarados santos y 17 reyes. Aún con polémica, seguramente alimentada por los opositores, el féretro del jefe de Estado fallecido fue ubicado allí, entre angelitos y ex monarcas pese a no ser ni una cosa ni otra (estaba más cerca de lo segundo, por la forma autoritaria como ejercía el poder).

En ese operativo luto y clamor, según quién escribiera la noticia ponía muchos o menos ceros. Las agencias internacionales que fueron citadas por los otros mellizos argentinos, La Nación y Clarín, contaron así la historia: “los funerales duraron casi seis horas, durante las cuales se celebró una misa en la Basílica de Nuestra Señora, que en su interior recibió a unas 800 personas entre ellas huéspedes extranjeros, y 150.000 en el exterior, en la Plaza del Mercado y en todas las calles del centro”.

En cambio en Página/12, en una nota firmada por Tony Paterson, del The Independent de Gran Bretaña, presente en el sepelio, se pudo leer: “bajo un radiante sol primaveral, una multitud de casi 60 mil personas se congregó para asistir a los funerales de la pareja presidencial, en la antigua ciudad de Cracovia”.

Parecido a los Beccar Varela

En lo que no hubo diferencias entre los oradores en la despedida del accidentado fue en la definición de su ideario. “Usted luchó por la libertad, la justicia y la presencia de la cruz”, dijo el actual dirigente del sindicato Solidaridad, Janusz Sniadek. A su turno, el cardenal de Polonia, Henryk Muszynski, afirmó que el lema de Kaczynski podía sintetizarse en “Dios, honor y patria”.

Al cronista le pareció estar leyendo algún artículo del grupo ultraderechista argentino de los Beccar Varela cuya sigla y lema era “Tradición, Familia y Propiedad”. Kaczynski podría haber sido un gran lector de la revista nazionalista (con z) argentina, Cabildo.

Ahora, acallados “un poco” los ecos del sepelio, se reavivará la lucha política y electoral en Polonia. Las comillas relativizadoras obedecen a que hubo 40.000 polacos enemigos de enterrar al muerto en el castillo de Wawel y así lo hicieron saber con un grupo de Facebook. Posiblemente estas personas busquen votar a un candidato de centro y europeísta, y no como el fanático fallecido, que se llevó a su tumba los elogios de Barack Obama como un gran amigo y aliado de Estados Unidos.

Washington diseñó una base de misiles en Polonia y una estación de radar en la República Checa, como parte de un operativo contra Moscú. Kaczynski estaba de acuerdo con ese emprendimiento, fiel al resentimiento polaco contra Rusia y luego la URSS heredado de uno de sus mayores próceres reaccionarios, el mariscal Pilsudski.

Como el presidente polaco halló la muerte viajando hacia Katyn, todas las crónicas han afirmado unánimemente que allí fueron fusilados miles de militares polacos por orden de Stalin. En ese enfoque superficial, Polonia queda como mártir y la URSS como genocida. ¿Habrá sido así la historia?

Para entender ese conflicto se puede apelar a alguien muy distante del bolchevismo como Winston Churchill y sus “Memorias de la Segunda Guerra Mundial” (Peuser, 1060 páginas). Dice el autor, refiriéndose a 1939: “Gran Bretaña avanza, llevando a Francia de la mano, para garantizar la integridad de Polonia, de esa misma Polonia, que con apetito de hiena apenas seis meses antes había participado en el saqueo y la destrucción del Estado checoslovaco”.

El conservador británico que en mayo de año 1940 sería primer ministro relata que en abril de 1939 la cancillería soviética propuso un “frente unido de ayuda mutua entre Gran Bretaña, Francia y la URSS que con la adhesión de Polonia debían ofrecer garantías a aquellos estados de Europa central y oriental que se hallaban bajo la amenaza de una agresión alemana”.

¿Por qué se frustró esa justa propuesta de Stalin? Lo cuenta Churchill: “la conferencia militar no tardó en fracasar al negarse Polonia y Rumania a permitir el paso de tropas rusas (para atacar a Alemania). La actitud de Polonia era: ´con los alemanes corremos el riesgo de perder nuestra libertad; con los rusos, nuestra alma´”.

Si los rusos hicieron un homenaje a los muertos en Katyn, los polacos tendrían que hacer una autocrítica mucho mayor y rendir homenaje a los 20 millones de soviéticos muertos en la guerra. Una parte de éstos se debió a la política tan reaccionaria de Polonia.

La Arena

martes, abril 20, 2010

ESTO ES LO QUE NO QUIEREN QUE SE SEPA

LOS NIÑOS ROBADOS DEL FRANQUISMO

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AGNESE MARRA

Técnicas nazis, tramas casi policíacas con monjas, curas, médicos y funcionarios con los papeles protagonistas. Un negocio inventado por Franco que nació con la intención de “sacar el germen marxista” de los hijos de los republicanos. El resultado son alrededor de 30.000 niños robados. Los especialistas nos cuentan el modus operandi de una de las mayores atrocidades del franquismo.


NUEVATRIBUNA.ES - .


Técnicas nazis, tramas casi policíacas con monjas, curas, médicos y funcionarios con los papeles protagonistas. Un negocio inventado por Franco que comenzó con una misma intención: “Sacar el germen marxista” de los miles de niños con madres o familia republicana. La persecución de ese gen, tal y como mandaba Vallejo Nájera, es una de las pruebas más rotundas del genocidio que supuso el franquismo.

Miles de niños robados, ultrajados, con nuevos apellidos, identidades, lugares de origen. Miles de personas que ya superan los cuarenta años y que continúan con su vida sin conocer quiénes son, amparados bajo un engaño que ni el Estado español ni las autoridades pertinentes quieren desenmascarar.

Sin emabrgo hay otras personas, que van desde abogados, psicólogos, antropólogos o periodistas que están dedicados a sacar a la luz uno de los crímenes más brutales del franquismo. Tres de ellos se reunieron la tarde del lunes en la Escuela de Relaciones Laborales de la Universidad Complutense, donde se mantiene el encierro de apoyo al Juez Garzón. Como ya se contó en este periódico, este encierro ha devenido en un espacio de memoria y de denuncia para que España pueda conocer las cientos de páginas de Historia que Franco y sus secuaces eliminaron de un plumazo.

Los datos que ofrecen son estremecedores. Las imágenes llegan a la memoria en blanco y negro, pero estos crímenes también son de la etapa de technicolor. “En España se han robado sistemáticamente niños. Empezaron con el franquismo y la situación ha perdurado hasta entrados los años ochenta”, dice el sociólogo y experto en el tema Paco Tena. Durante las décadas de los 40, 50, 60 y 70, los robos tenían una connotación claramente política, sin embargo en los 80 estaba orientado a la mera ganancia económica, sólo al negocio.

Los primeros robos comenzaron en los años 40. Sus víctimas eran las mujeres que entraban embarazadas en la cárcel. Todavía quedan testimonios que han denunciado cómo les robaban los hijos a las presas republicanas. Una de las matronas de aquella época, que hoy cuenta con 95 años, reconoció el robo de los niños en las prisiones y contó cómo las monjas les ponían un pañuelo en la cara a los bebés cuando les daban de mamar para que no le cogieran cariño a su madre. Guillermo Fouces que trabaja como psicólogo para la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) también recuerda: “Además que les dejaban muy poco tiempo de lactancia siguiendo las órdenes de Vallejo Nájera, para que no se les contagiara el gen del marxismo”.

LA IGLESIA SE ENCARGABA DE TODO

“Lo llevaron a bautizar y no me lo devolvieron. Yo reclamaba el niño, y que si estaba malo, que si no estaba. No lo volví a ver”, le dijo Emilia Girón a la periodista María José Esteso Poves, una de las asistentes a la mesa redonda. Lo que le dijeron a Emilia se lo decían a todas. A pesar de que el niño nacía bien y las madres eran capaces de verlo, rápidamente una enfermera les indicaba que tenían que llevarlo a una incubadora. Al día siguiente le comunicaban a la madre que el bebé había muerto. Nunca más volvían a ver a su hijo.

Tampoco se volvía a ver la documentación. Ni el certificado de nacimiento, ni el de defunción, y ni siquiera el de la madre que estuvo hospitalizada y fue a dar a la luz: “Muchas de las madres han ido después a las clínicas para pedir su ficha y no se las han dado, dicen que han desaparecido”, cuenta indignado Paco Tena. Estas madres ya pertenecen a la segunda etapa. Ya no son las presas. Las víctimas eran aquellas mujeres a las que podían relacionar con la República o con una ideología de izquierda.

Un médico que en esa época (años 60 -70) trabajaba en la Fundación Jiménez Díaz, y que se ha negado a mostrar su identidad ha reconocido las investigaciones a las que han podido llegar expertos y víctimas: “Era sabido que existían ’chanchullos’ en los hospitales en esos años. En la Fundación se sabía que entraba por una puerta una parturienta y que a la vez era registrada una mujer no embarazada en la zona de partos, incluso eran ingresadas en la zona privada y la familia adoptante pagaba todos los gastos. Una salía sin su bebé y la otra que no estaba embarazada quedaba registrada como la madre. En ese hospital apareció una vez una pareja de chilenos que querían un niño, a los tres días salieron con dos bebés. Y se marcharon a Francia. Los niños eran para enchufados, y había cierto secreto en las maniobras. Hubo gente que quiso denunciar y fue apartada”, narra la periodista que pudo hablar con él.

El crimen se cometía a lo largo y ancho de la península, incluso hay casos documentados en las islas Canarias. Un entramado bien pensado, con varios protagonistas que cumplían papeles claves para que el negocio nunca se descubriera y se pudiera sacar el mayor beneficio. “Las monjas de la inclusa de Burgos se subían al tren cargadas de capazos con recién nacidos que llevaban hasta la inclusa de Valencia. Esta operación se repetía de punta a punta. Se trataba de desarraigarnos. Tuvimos bebés que viajaron de Canarias a Granada y de allí a Valencia para ser adoptados. Otros fueron a parar al extranjero. Se sigue diciendo en los registros de la Iglesia y en las diputaciones que no hay documentos una riada o un incendio sirven para no entregarlos, pero hay leyes que obligan a hacerlo”, le dijo otra de las madres usurpadas a María José Esteso.

La Iglesia no sólo estaba en cada una de las etapas del ‘robo’ sino que además castigaba a las parturientas por entender que las ayudaban a dar a la luz: “Después de parir y robarles los hijos, las mantenían durante años limpiando los suelos de los hospitales para que pagaran su deuda por haber sido atendidas”, cuenta Paco Tena.

‘ENDEMIA DE OTITIS’

Las instituciones y administraciones también estaban metidas en el ajo. Los partes de defunción existentes tenían todos la misma causa de la muerte: otitis. En un registro de la comunidad de Madrid hay incluso un día en el que en el mismo hospital mueren siete bebés por otitis, explica el sociólogo y lo corrobora la periodista. Ambos han trabajado juntos y cuando vieron esa información no tardaron en hablar con varios pediatras: “Todos nos decían lo mismo, que era imposible que un bebé muriera por otitis, es más en el registro de enfermedades de muerte infantil hay muchísimas y ninguna es por otitis”.

El Registro Civil es una de las instituciones que se niega a ofrecer datos a las víctimas que hoy buscan a sus padres, a sus hermanos o a sus hijos. “Es que tenían funcionarios comprados. En el parte de defunción hablaban de otitis, pero ni siquiera decían si les habían enterrado o incinerado, por no hablar de las partidas de nacimiento falsas con nuevos nombres y por supuesto todos los partes de defunción falsos”, señala Tena. Y es que el negocio que inventó Franco daba mucho dinero. No era de extrañar que las familias más adineradas llegaran a pagar hasta 200.000 pesetas de la época, dinero que se repartían entre la Iglesia, los médicos y los funcionarios ‘comprados’.

Las clínicas que más han sido investigadas están en Madrid. La Clínica de O’Donell y la maternidad de Santa Cristina (amabas en la misma calle) y una tercera que actuaba coordinándose con las anteriores, la clínica San Ramón. Las tres practicaban el mismo modus operandi: niño en la incubadora, después decir que estaba muerto y registrar como parturienta a la madre adoptiva y no a la verdadera. Algunos de los médicos que trabajaban allí en aquella época y que presumiblemente organizaban los robos hoy siguen vivos. Es el caso del tocólogo Eduardo Vela Vela o el del ginecólogo Villa Elizaga, que hoy se encuentra dando clases en la Universidad de Navarra. Entre estas ‘curiosidades’ también está el hecho de que el directo y fundador de la clínica O’Donell fue José Botella Llusía, tío de Ana Botella, mujer de José María Aznar.

LA IMPUNIDAD CAMPA A SUS ANCHAS

Aunque parezca mentira gran parte de estas atrocidades estaban amparadas por ley. Algunas de las Leyes de Franco menos conocidas y más brutales hoy saltan a la palestra en medio de una mesa redonda que los asistentes siguen con los ojos bien abiertos. La periodista María José Esteso nos refresca la Historia menos contada: “El rapto se convirtió en ‘legal’ por la Orden de 30 de marzo de 1940 en la que se daba la patria potestad al Estado. Pero en 1941 otra ley terminó por empeorarlo más ya que se autorizó cambiar los apellidos”. El sociólogo interrumpe y dice: “Es un peligro que miles de personas crean que tienen una pasado médico con la identidad de padres falsos, es una atrocidad”.

Pero el esperpento continúa cuando se conoce la Ley de Patrimonio 16/85 que recoge que para proteger a la madre no se pueden ofrecer sus datos a quien la busque hasta pasados cincuenta años. La película se pone cada vez más negra para todo aquel que quiera conocer lo que sucedió en aquellos años. Además los que lo han intentado han salido mal parados. Los ejemplos son muchos.

En los años 90 cuando surgió el programa de televisión ¿Quién sabe dónde? llegaron a la redacción cientos de casos que buscaban a sus familiares desaparecidos en el franquismo, mucho de ellos hablaban de sus hijos robados. La intensidad de llamadas fue tal que el propio presentador, Paco Lobatón, animó a las víctimas a unirse en asociación. Le hicieron caso y formaron Derechos a saber ANDAS. Sin embargo el periodista del programa no tuvo tanta suerte ya que tras sacar a la luz un caso, y en plena subida de audiencia, Televisión Española decidió acabar con el programa, cuenta Paco Tena.

La periodista María José Esteso, cuenta algo parecido que le sucedió a ella cuando fue a entrevistar a María Cruz, la entonces presidenta de la asociación ANDAS y uno de los testimonios que más ha luchado por conocer la verdad: “En ese momento trabajaba de free lance para el grupo PRISA y cuando les conté el tema, cómo había ido mi entrevista, me dijeron que no les interesaba publicar ese tipo de cosas. Les terminé convenciendo y lo sacaron, pero tuve que dulcificar muchísimo todo lo que me había dicho”.

El caso más reciente lo ha sufrido Paco Tena, quien ha publicado numerosas investigaciones sobre los niños robados: “Hace tan sólo tres meses me llamaron y me dijeron que no siguiera investigando por ahí, que tenía que tener cuidado. Esa es la mejor prueba de que el franquismo sociológico sigue vivo”.

UNA PARED DE FRENTE

Las víctimas que han intentado conocer su historia se han encontrado siempre con la misma respuesta: el silencio. Los especialistas y los familiares coinciden en que la Iglesia y el Registro Civil son las dos instituciones que lo ponen más difícil, por no decir imposible. “La Iglesia es la que tiene todo, los registros de bautismo originales, con los nombres de los padres verdaderos, las defunciones, los nacimientos, ellos tienen todo, pero no nos lo quieren mostrar”, señala el sociólogo.

Tanto Paco Tena como la periodista María José Esteso coinciden que los expertos no pueden hacer mucho más: “Es el Estado quien se tiene que encargar de todo esto, es la Fiscalía la que tiene que llevarlo y obligar a las instituciones a que muestren las pruebas”, dice Tena. Pero de repente se acuerda: “Bueno, la verdad es que hemos venido aquí para apoyar a Garzón, la única persona que ha intentado investigar esto, y por eso mismo está en el banquillo. Todo esto es un sin sentido”.

lunes, abril 19, 2010

¿ES MALO LO NUCLEAR?

El renacer nuclear de la Argentina




Por Ignacio Jawtuschenko
Periodista

La posición de la Argentina en la cumbre Nuclear Mundial celebrada en Washington consistió en acompañar las medidas de seguridad que prevengan posibles ataques terroristas a las instalaciones nucleares, pero que estas medidas preventivas no sean pretexto para impedir el avance y la autonomía del desarrollo nuclear pacífico. Es que la Argentina tiene una larga historia en este campo.
El origen de la actividad nuclear en la Argentina en la década del ’50 no podía haber despertado más fantasías. En una isla paradisíaca, la Huemul, en el lago Nahuel Huapi, el austríaco Ronald Richter experimentó como un alquimista solitario con sus máquinas e instrumentos la secreta posibilidad de la fusión nuclear. Algo que aún hoy, seis décadas después, es un objetivo no alcanzado.

Luego de aquella aventura, la nuclear se volvió una empresa colectiva organizada, con instituciones, grupos de investigación, industriales. Hoy como ayer la actividad nuclear es factor de independencia económica.

La Argentina domina esta tecnología desde sus albores. Desde el RA1 inaugurado en 1958, todos los reactores de investigación argentinos fueron proyectados y construidos en el país. Los reactores de investigación son instrumentos complejos usados para formar ingenieros, físicos y químicos nucleares, testear materiales, fabricar radioisótopos, sustancias químicas radioactivas de uso médico e industrial.

En los ’80, días antes de que asumiera Raúl Alfonsín, la Cnea anunció al mundo que el país disponía de tecnología para enriquecer uranio. Fue el primer país emergente que logró dominar la totalidad de ese ciclo de combustible.

Es que cuando nuestro país emprendió el camino nuclear no lo hizo comprando paquetes tecnológicos llave en mano, sino con la decisión política de desarrollar su infraestructura con la máxima autonomía posible. Se trata de desarrollos que van desde la minería de uranio –prospección, explotación, extracción–, la producción –concentración y purificación– de dióxido de uranio, la fabricación de vainas de zircaloy, la producción de agua pesada para los reactores, la operación de las centrales y la gestión de los residuos radiactivos.

Con una historia a hombros de gigantes como José Balseiro, Jorge Sábato y Franco Varotto, esta actividad científico-tecnológica es una política de Estado que mira el porvenir: en noviembre pasado se aprobó prácticamente por unanimidad la primera Ley Nuclear de la democracia que apunta a permitir la construcción de la cuarta central Atucha III de 1.500 megavatios de potencia, la extensión de vida por otros 30 años de la eficiente Central Nuclear de Embalse y el desarrollo del prototipo del primer reactor de diseño argentino, el Carem.

Poder nuclear. Diez gramos de uranio produce tanta energía como una tonelada de carbón. En términos simples, toda central nuclear funciona como una cacerola. La fisión nuclear genera un inmenso calor que calienta el agua y produce vapor para rotar una turbina, su rotación impulsa un generador que convierte el movimiento mecánico de rotación en electricidad, como el dínamo de una bicicleta. Esa electricidad es transmitida a los usuarios. Detrás de esos artefactos está la teoría física atómica y la fórmula científica que es un ícono de la cultura universal: E=MC2.
La producción nuclear de energía eléctrica se desarrolla dentro del cuadrilátero de política energética, cooperación internacional, aceptación pública y medio ambiente. Algunas ventajas que siempre se destacan de la energía atómica: competitiva frente a las fluctuaciones de los hidrocarburos –petróleo y gas–, constante porque trabaja las 24 horas, todos los días del año –a diferencia de la hidráulica y la solar–, limpia, porque evita la emisión de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Aquí, allí y en todas partes el aumento del precio del petróleo, el incremento de la demanda de electricidad y la dependencia energética a los países productores de combustibles fósiles ha propiciado la vuelta a lo nuclear. Energívoro, en los últimos 15 años el mundo consumió más energía que en toda la historia.

Un ejemplo, Italia, considerada el emblema de los países antinucleares, ya no posterga su retorno a esta energía. Es que se volvió una isla que compra electricidad a los vecinos nucleares, por ejemplo, Francia. El país de los perfumes y la alta costura es también el más nuclear del mundo, allí 8 de cada 10 lámparas de luz son alimentadas por nucleoelectricidad.

Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea), el 15 por ciento de la electricidad que consume el mundo es nuclear, la producen 440 reactores. La energía nuclear es sinónimo de desarrollo. Mientras en la Unión Europea el 35 por ciento de la energía que se produce es nuclear, en América latina el panorama es el opuesto, sólo el 2,5 por ciento es nuclear. Sólo Argentina, Brasil y México tienen nucleoelectricidad.

La Argentina cuenta hoy con dos centrales nucleares que suministran un 7 por ciento de electricidad. Atucha I, de origen alemán, en 1974 fue la primera central latinoamericana, puesta en marcha en tiempo récord. La Central de Embalse, en Córdoba, construida en 1984, de tipo Candu, batió récords de eficiencia con un factor de disponibilidad del 87% por ciento. Produce allí el cobalto 60, un radioisótopo que se usa para irradiar y preservar alimentos, esterilizar insumos quirúrgicos y tratar enfermedades tumorales. La Argentina, a través de Dioxitek, es el tercer productor y exportador mundial de fuentes de cobalto 60.

Atucha II será la máquina térmica más grande del país. Durante los ’90 fue un monumento al abandono. Olvidada en el medio de un baldío de pastizales altos, frente al Paraná, ese caudaloso río que –como la tecnología–, no detiene su marcha.

Trunca, la central era un mecano disperso. Sus componentes –85 mil piezas, de unas 40 mil toneladas– se almacenaron en carpas especialmente acondicionadas para evitar la corrosión, para hibernar, resistir. Eran tiempos en que las carpas fueron sinónimo de resistencia política. La carpa blanca docente frente al Congreso, es la más emblemática de todas.

Hoy Atucha II es un hormiguero con cientos de cascos verdes, azules, blancos, amarillos, que se mueven de un lado a otro. A cargo de la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (N.A.S.A.) trabajan 5.200 personas. Es una mezcla de veteranos recuperados con jóvenes que recuperaron el sentido de futuro.

Cargada de simbolismos, Atucha II es tanto un emblema de reconstrucción, como un ejemplo de lo que no hay que hacer: ninguna obra puede tardar 30 años en terminarse.

Estrategia de dos patas. La Argentina nuclear se sostiene sobre dos patas. Una se hunde hasta la rodilla en el sistema científico tecnológico con la formación de recursos humanos de alto nivel y los proyectos de investigación y desarrollo. La otra se apoya en sectores industriales, con la producción de radioisótopos para la salud pública, la fabricación de combustible nuclear y la provisión de nucleoelectricidad. Casi el 80 por ciento de los fondos asignados al sector nuclear fueron destinados a proyectos referidos a la generación nucleoeléctrica.

Nuestro país ha liderado por décadas el espacio nuclear regional, formando a científicos de países vecinos en investigación y protección radiológica. Pero así como los científicos nucleares argentinos son reconocidos en todo el mundo, la mayor parte de la sociedad desconoce la existencia de este tesoro atómico, que, cuando se conoce, es irremediablemente motivo de orgullo. Sucede que en el sector nuclear son más que discretos a la hora de dar a conocer su trabajo. A diferencia de otros, hacen mucho y hablan poco. Tal vez sean inercias de décadas pasadas, en las que el sector tuvo que resistir en silencio.

Nunca es suficiente la cantidad de especialistas en el campo nuclear. No obstante, el andamiaje necesario para la formación de recursos humanos es uno de los méritos de la Cnea. Mediante acuerdos con universidades, la Cnea creó institutos universitarios, radicados en sus centros atómicos. En 1955 se creó en acuerdo con la Universidad Nacional de Cuyo el Instituto Balseiro en Bariloche, un centro de excelencia donde se forman ingenieros y físicos nucleares de toda América latina. Desde 1993 en acuerdo con la Universidad Nacional de San Martín, el Instituto Tecnológico Jorge Sábato diseñó carreras en ciencias de materiales. Y desde el 2004 el Instituto Dan Beninson ofrece maestrías en reactores nucleares y radioquímica. En Mendoza funciona la Escuela de Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico.

Algo más que soja. La Argentina ha demostrado que además de su carne o sus jugadores de fútbol es un proveedor nuclear confiable. La primera exportación de tecnología nuclear fue una serie de elementos combustibles que compró Alemania en 1958. En los ’80 la construcción de un centro nuclear en Perú –el Cnip– fue el más importante proyecto de cooperación nuclear sur-sur. También Argelia optó –entre ofertas de las principales firmas del mercado mundial– por comprarle a la barilochense Invap su primer reactor experimental –el NUR–, con el objetivo de desalinizar agua de mar y favorecer la agricultura en el desierto.

Desde 2002 la Cnea produce en su Centro Atómico Ezeiza molibdeno 99, un elemento radiactivo esencial en medicina nuclear, para el diagnóstico por imágenes y que se exporta a Brasil y países de la región.

En 2005 la exportación más grande de la historia de la Argentina fue el reactor que también Invap vendió a Australia, el Opal, construido para la Ansto, (Agencia de Ciencia y Tecnología Nuclear de Australia). Alta tecnología al precio más conveniente, sería un lema posible.