¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

sábado, mayo 09, 2009

A R G E N T I N O S


Tocar de oído

Por Facundo Falduto

Si hay algo que todos los argentinos somos, por definición, es Directores Técnicos, Pilotos de Fórmula 1 y, ante todo, Psicólogos. Todos sabemos diferenciar a los freudianos de los lacanianos, a estos de los conductistas y a los tres de los gestálticos. Entendemos todo, claro. Entonces con escuchar cinco minutos a una persona ya sabemos cuál cuál cuál es su estructura psi (ay qué bonito decir "psi", da re profesional), sus patologías, los traumas que arrastra de la infancia, el número de la tarjeta de crédito, la última medición de colesterol, y lo que tiene que hacer para resolver sus problemas. Es facilísimo, si te lo digo yo, perejil. No hay neurosis que no sea entendible en dos rondas de cortados, que no se explique en un paseo por la calle Corrientes, que no se resuelva tan rápido como cambiar un cuerito.

Pero lo mejor de todo es cuando nos ponemos a resolver problemas cotidianos, analizados desde la psicología. Así, mi auto no arranca porque tengo una relación fálica y enfermiza con él, producto de un edipo mal resuelto; vos no podés conseguir laburo por una estructura obsesivo compulsiva de aferramiento a lo pasado, originada en que tus viejos nunca te llevaron al Ital Park; y la recepcionista de la oficina te atiende con cara de orto porque es una histérica y necesita una buena poronga, que es la solución universal a todos los problemas.

Y el problema, precisamente, es que arrastramos este comportamiento a la política. Que tal es inestable. Que tal es histérico. Que tal se aspira tres rayas de merca y termina charlando con los cóndores. Es peligroso, no debería ser así. Porque de la misma forma que no alcanza con pisar los pedales para determinar que hay que cambiar el carburador, tampoco se puede diagnosticar psicológicamente a una persona con escucharla hablar cinco minutos.

Por eso me parece absolutamente irresponsable que Aguinis diga que la presidente es bipolar y narcisista ("andateconchuda" le faltó nomás) después de admitir que nunca habló con ella. Lo mismo me parece una falta de respeto cuando decimos que Carrió se pasó de pepa en el desayuno y tiene delirios gástricomísticos que le hacen ver el futuro, cuando seguramente nunca la tratamos en persona. Es lo mismo que un gasista que intente arreglar un calefón por celular, es tocar de oído. Una total irresponsabilidad política más cercana a la chicana berreta que a un argumento. Y se lo perdonamos a la tribuna, pero también lo usamos como argumento serio. Lo decimos periodistas y políticos, y así revalidamos lo berreta como discusión política.

Pero la mayor ofensa es que tales afirmaciones traen implícita la idea de que una persona bipolar, narcicista, conchuda o con delirios místicos no puede ejercer un cargo público, o el más alto de todos ellos que es la Presidencia. Porque si hay algo que todos los argentinos somos, además de Directores Técnicos, Pilotos de Fórmula 1 y Psicólogos, es loquitos de mierda. Y mirá si vos, neurótico del orto, vas a venir a decir que la conchuda bipolar no puede ser Presidente. Te lo digo yo, un narcicista anal obsesivo y compulsivo, perejil.

sábado, mayo 02, 2009

ZP debe aprender de ARGENTINA

Como ZP y los politicos españoles dicen ignorar como se sale de la crisis y como se protege a los trabajadores,aquí va un ejemplo.

Menos sobrebia y mas humildad



Inseguridad

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Por Alfredo Zaiat

Uno de los principales temas que se debate en la arena de la batalla electoral es el de la inseguridad. Las pantallas de televisión derraman sangre al ritmo del morbo del minuto a minuto del rating. La atención de políticos y analistas se concentra en la violencia de jóvenes menores y al proyecto de régimen penal juvenil, que muchos lo resumen en la baja de la edad de imputabilidad. La complejidad de un problema que indudablemente afecta a la población de los centros urbanos adquiriría mayor densidad para su comprensión si se incluyera otro tipo de inseguridad: la laboral. Esta no se la asocia a la genérica que tiene el privilegio de recibir un especial esmero en gran parte de los especialistas que circulan por los medios y que incluso es el eje de campaña de uno de los candidatos. Sin minimizar la inquietud social alimentada por la voracidad mediática respecto de la inseguridad, la referida específicamente a la estabilidad de los puestos de trabajo adquiere mayor envergadura en el actual contexto de crisis internacional. El énfasis en la demanda de un mayor compromiso del sector público en la esfera represiva para brindar seguridad a los ciudadanos no se encuentra cuando se trata de la inseguridad laboral. Pese a ello, el Estado está teniendo una activa intervención para disminuir la incertidumbre y la fragilidad en el mercado de trabajo, lo que en última instancia constituye un aporte valioso para la seguridad global de una sociedad.

Es indudable el impacto del derrumbe del Muro de Wall Street en el nivel de la actividad doméstica. También en la estructura ocupacional con pérdidas de puestos informales y suspensiones, reducción de la jornada laboral y despidos en el sector formal de la economía. Pero la respuesta a esta tensión ha sido diferente a la dinámica que predominó en crisis pasadas. En esta oportunidad no ha quedado en manos del mercado el ajuste para definir el rumbo del mundo laboral. Cada una con su estilo, las centrales sindicales (CGT y CTA) han mostrado responsabilidad en sus reclamos ante la crisis y a la vez firmeza en sus convicciones para defender a los trabajadores en un contexto complicado. El empresariado tuvo una primera reacción con los reflejos de los noventa buscando el ajuste por el lado del empleo, aunque algunos han aprendido que no pueden descapitalizarse de recursos humanos ante la primera señal de cambio de tendencia. La acción sindical junto con las políticas del Ministerio de Trabajo pudieron revertir ese reflejo inicial. A través de dos herramientas de intervención (Procedimiento Preventivo de Crisis y Programa de Recuperación Productiva), el Estado está actuando como un actor fundamental para amortiguar las esquirlas del estallido del capitalismo financiero global en la economía nacional.

Esa participación puede ser señalada como un indicador de la gravedad de la crisis, análisis que descontextualizado resulta funcional a alimentar expectativas negativas que terminan profundizándola, o destacada como la recuperación de instrumentos del Estado para intervenir en la economía. Esos dos mecanismos mencionados sirven para destinar recursos públicos que permiten disminuir la inseguridad laboral, mantener en línea de flotación el consumo interno y así plantear un mejor horizonte para el momento de la recuperación. No se trata de optar entre visiones pesimistas u optimistas, sino en remarcar la relevancia para los sectores vulnerables de la existencia de un Estado con políticas activas y efectivas. Quienes las minimizan son los mismos que transitan con arrogancia el sendero del progresismo testimonial. También las menosprecian nostálgicos de la década del noventa que prefieren exhibir el telegrama como potente disciplinador social. Estos tienen voceros bien dispuestos para amplificar su discurso olvidando que también ellos son trabajadores y que sus empresas no recordarán sus diligentes servicios a la hora de despedir.

El mercado de trabajo ha sido golpeado por la desaceleración de la economía precipitada por la crisis externa y por factores internos, como el conflicto con el sector del campo privilegiado al que se le sumó la fuerte merma de producción por la sequía. En ese contexto, el heterogéneo mercado laboral ofrece en la actualidad el siguiente panorama:

- Creció el trabajo informal en poco más de 1,5 punto porcentual en el último trimestre, superando el 38 por ciento del total de los empleos, revirtiendo así una larga tendencia de descenso de ese indicador.

- El aumento del desempleo se registra por las restricciones a nuevas contrataciones más que en despidos generalizados.

- Esta disminución de incorporaciones de personal no sólo respondió a un retroceso en la demanda de bienes o servicios que las empresas producen, sino a una política de no cubrir vacantes existentes. Es decir que las expectativas negativas jugaron un rol importante en la caída de las contrataciones de personal.

- El sector más vulnerable es el de empleos eventuales y contratados, que no son renovados al vencimiento del plazo de vigencia.

- La industria manufacturera y el comercio han reducido sus dotaciones de personal, con excepción de la producción de alimentos y bebidas, única actividad industrial que registra crecimiento de empleo.

- El total de obreros ocupados cayó 2,6 por ciento y la cantidad de horas trabajadas disminuyó 4,3 por ciento durante el primer trimestre con relación al mismo período del año pasado, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

- El empleo en la construcción y la estabilización de la dotación de personal en la mayoría de las actividades del sector servicios actuaron como factor compensador.

La explosión de despidos para el primer trimestre que anunciaron a fines del año pasado los economistas del establishment no se verificó, en una prueba más de la rigurosidad de esos especialistas en el error. Por miopía ideológica, esos gurúes y los fieles de su secta no tienen incorporado en sus análisis la posibilidad de una intervención activa del Estado. Entonces no consideraron la posibilidad de que los trabajadores puedan ser protegidos con políticas públicas. El año pasado se dispusieron 67 procedimientos preventivos de crisis involucrando a 6753 trabajadores, y en lo que va del año se registraron 23 casos con 2910 trabajadores. Esta instancia es un requisito previo obligatorio para aquellas empresas que hayan decidido despidos o suspensiones por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas. Durante ese lapso de negociación tienen que interrumpir esas medidas. Según el relevamiento realizado por las delegaciones territoriales del Ministerio de Trabajo, entre octubre de 2008 y febrero de 2009 se tomaron en total 537 medidas que afectaron a cerca de 35 mil trabajadores. De esa cantidad, la mitad entró en proceso de negociación, modificándose la medida original que establecía despidos o suspensiones en más del 65 por ciento.

La delicada situación laboral y a la vez la respuesta del Estado queda expuesta en el Programa de Recuperación Productiva, plan donde empresas manifiestan problemas económicos que implicarían cesantías, pero que son frenadas por el aporte estatal de 600 pesos para cubrir parte del salario del trabajador. Esos subsidios son entregados a compañías que se encuentran en una situación crítica y están implementado a la vez una estrategia de recuperación. Hasta ahora se han inscripto 1203 empresas involucrando a 64.739 trabajadores, lo que implicó un desembolso de 111,2 millones de pesos para completar salarios.

Entre la incertidumbre de analistas que dicen que la fase más crítica de la crisis internacional ya pasó y otros que aseguran que todavía no se ha manifestado lo peor, el Estado va tratando de disminuir el impacto de la inseguridad laboral, que es tan importante como la otra que se ha adueñado de las cadenas de noticias.

azaiat@pagina12.com.ar

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miércoles, abril 22, 2009

Somos civilizados porque matamos a todos los salvajes

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Por Jorge Majfud

En el artículo editorial del El País de Montevideo del 19 de abril de 2009, el ex presidente de Uruguay Julio María Sanguinetti reacciona contra la reivindicación de los charrúas y, sin advertirlo, nos da las claves de una mentalidad que gobernó por dos períodos y que siguió influyendo en la ideología de un vasto grupo social durante décadas.

El doctor Sanguinetti afirma que “no hemos heredado de ese pueblo primitivo ni una palabra de su precario idioma [...], ni aun un recuerdo benévolo de nuestros mayores, españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente los describieron como sus enemigos, en un choque que duró más de dos siglos y los enfrentó a la sociedad hispanocriolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos”.

La habilidad literaria y filosófica de Sanguinetti radica en reunir tres o cuatro ideas en una sola frase: (1) No hemos heredado casi nada de ese pueblo salvaje. Porque los matamos a casi todos en nombre de la civilización. (2) Perú o Guatemala no pertenecen a la civilización occidental porque en su mayoría su población lleva sangre indígena. Ni qué hablar de Japón, que lamentablemente no ha podido integrarse a la cultura occidental por el problema de su raza y sus costumbres. (3) A pesar de que los matamos a todos y no heredamos nada de ellos, ni una sola palabra, de cualquier forma sabemos que su idioma era precario. Los charrúas no sabían decir “Hegel” ni “weltanschauung” ni “iPod” ni “ley de obediencia debida”. No sabían conjugar sus propios verbos y cuando hacían el amor proferían quejidos sin pluscuamperfectos. Como los primitivos quechuas, debían tener sólo tres fonemas vocálicos, dato por el que se demuestra la inferioridad del español ante el inglés, idioma de la civilización, como decía otro insigne educador, Domingo Faustino Sarmiento. Ni qué hablar de los escandinavos, quienes van a la punta de la civilización con el uso de nueve vocales. (4) De los charrúas no conservamos “ni un recuerdo benévolo de nuestros mayores españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente los describieron como sus enemigos”. Si quienes colonizaron, expropiaron y asesinaron a los primitivos no conservan ningún recuerdo positivo de ellos, ergo los primitivos eran malos y no dejaron ni un recuerdo rescatable. Salvo la tierra y el honor que las víctimas en cada guerra siempre confieren al vencedor. (5) Durante dos siglos, los charrúas se enfrentaron con “la sociedad hispanocriolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos”. Sacrificadamente expoliamos a los primitivos, de eso no hay dudas. No fue fácil. No se dejaban.

El autor, para demostrar que es capaz de ver algo bueno en un pueblo primitivo, elogia a los guaraníes: “La etnia guaraní misionera, esa sí fundamental en la construcción de nuestra sociedad, desde las murallas montevideanas, por ella levantadas, hasta la formación de nuestro ejército”. Es decir, los guaraníes (corregidos) contribuyeron a la construcción de las murallas y los ejércitos de los colonizadores que se asentaron en la franja de tierras charrúas. Aunque el número de estos esclavos que colaboraron en la empresa era ínfimo en relación en el pueblo que se extendía desde Paraguay hasta Uruguay, conviene identificarlos con todo el pueblo. Esos salvajes sí eran buenos porque colaboraron “en la construcción de nuestra sociedad”, trabajaron en las murallas y se hicieron matar por los nobles colonos blancos.

No dice Sanguinetti que la sociedad de ningún país se construyó en un par de décadas al inicio de su historia política, sino que se sigue construyendo mientras ese país existe, y un factor central de esa construcción surge cuando cada pueblo admite, reconoce y mira de frente los crímenes y genocidios de su propia historia.

Alegremente, Sanguinetti cita el caso de una matanza guaraní en 1702, “en que el ejército guaraní, al mando de los padres jesuitas, mató –según su versión– a 500 guerreros, destruyó una toldería y envió a ‘cristianar’ a las mujeres y niñas”. Los guaraníes masacrando en nombre de Cristo... ¿Necesitamos más pruebas del aberrante e hipócrita modus operandi de esta calaña de colonizadores? ¿No recuerda estas proezas a Hernán Cortés y a Adolfo Hitler masacrando en nombre del mismo (mil veces) Crucificado, aplaudido por otras masas de bestias adoctrinadas en nombre de la moral, la civilización, Dios y el progreso? ¿No recuerda esto a los negros esclavos azotando otros negros esclavos hasta que la víctima terminaba por reconocer la bondad de los azotes para controlar la mala naturaleza de las razas inferiores?

“De modo que el tema del enfrentamiento con los charrúas es un ‘choque de civilizaciones’ que no se puede reducir a una mera batalla final.” La referencia a Samuel Huntington, cuya teoría sirvió para justificar guerras como la de Irak, le sirve hoy a la mediocre clase tradicionalista de Uruguay para justificar los crímenes de un pasado que es defendido por su valor de mitos fundadores.

“No olvidemos que, cuando la dominación brasileña, Rivera le propuso a Lecor un plan de reducción de los charrúas, tratando de preservar sus vidas.” Lo que se puede entender como un intento de control de natalidad mediante la distribución de condones entre los salvajes, ya que no vamos a pensar que intentaban reducirlos en guetos o matar a algunos, como era la costumbre y tal cual fue el resultado final. Pero los Rivera no fueron los únicos responsables de la cacería humana. “Organizada la República, le tocó a Rivera librar en 1831 la tan discutida campaña, aprobada por la unanimidad del Parlamento, sin una voz en contra, dado el clamor del vecindario de la campaña.”

Señor ex presidente, este dato no exime a un criminal; implica a toda su clase dominante (los gauchos, los negros y los indígenas no pertenecían al vecindario ni tenían diputados).

Para Sanguinetti, la matanza de charrúas en Salsipuedes fue “poco genocida”. Los sobrevivientes charrúas que “organizados dieron muerte, poco después, a Bernabé Rivera, principalísima figura del ejército patrio y sobrino del Presidente” fueron víctimas de una media matanza. Por lo cual Rivera es medio asesino y quienes lo defienden hoy son medio hipócritas.

“Es doloroso por el país que se use la historia de modo abusivo, fundamentalmente para denostar al general Rivera, a quien el país le debe los mayores esfuerzos en la lucha por la independencia.” Cualquier historiador sabe que no hubo pura lucha por la independencia, ni siquiera hubo independencia total y menos revolución. Esa lucha estuvo dominada por una fuerte lucha de intereses de clase, de raza y hasta por intereses familiares, individuales. El primer gobierno de Fructuoso Rivera data de 1830. José Artigas, el héroe máximo de la rebelión liberadora del Plata y el más humanista entre los jefes políticos, nunca quiso regresar a vivir bajo el mando de semejantes libertadores. Murió en 1850, tres décadas después de exiliarse en Paraguay. Hoy sabemos que Rivera propuso asesinar a ese “monstruo anarquista”.

Julio María Sanguinetti, el ex presidente que tantas veces se puso la bandera de haber asegurado la paz de nuestro país negociando la impunidad de secuestradores y torturadores del Estado militar –América latina, siempre mendigando derechos–, entiende que el genocidio de los charrúas fue realizado por “magníficos esfuerzos de tantos patriotas para consolidar la paz y abrir las rutas del progreso”.

La paz de los cementerios y del olvido.

Reconocer los crímenes de nuestra historia no nos hace peores países. Defender semejantes crímenes contra la humanidad nos hace partícipes. Y si fuimos presidentes, nos hace, por lo menos, sospechosos

domingo, abril 12, 2009

D I O S ¿ M I O ?

ANTROPOLOGÍA | Las raíces cerebrales de la religión

Dios: una red de neuronas

Ilustración: Santiago Sequeiros

Ilustración: Santiago Sequeiros

  • Los científicos han hallado zonas del cerebro vinculadas a la religiosidad
  • Consideran la fe una tendencia 'innata' debido al instinto de supervivencia

¿Qué le ocurrió a aquel antepasado humano que comenzó a creer en los dioses? ¿Por qué nuestra especie tiene esa especial tendencia a la fe religiosa? La ciencia, especialmente la neurología, ha entrado de lleno en la búsqueda de respuestas dentro del cerebro, que por el momento son muy complejas.

Mucho se ha avanzado desde que el anatomista Franz Gall, a principios del siglo XIX, dijera que había encontrado el órgano de Dios en el cuerpo, lo que le valió la condenación eterna. Ahora, muchos investigadores prestigiosos están convencidos de que las redes neuronales están detrás de esa tendencia a la espiritualidad, que es innata y que se ha repetido en todas la culturas y civilizaciones.

Si hace unos años, el biólogo americano Dean Hamer aseguraba haber hallado el gen de Dios, ahora investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Bethesda (EEUU) han revelado las zonas del cerebro que se activan con la fe religiosa, que son las mismas que los humanos empleamos para comprender las emociones, los sentimientos y los pensamientos de los demás.

Este último trabajo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), sitúa el área religiosa en el lóbulo temporal y en el frontal, lo que indicaría, según el neurólogo Jordan Grafman, que juzgamos a Dios utilizando los mismos mecanismos que a otras personas y que, como creencias que se transmiten entre generaciones, entrarían en la memoria, la imaginación y la empatía.

El cerebro creyente

Ahora bien, ¿por qué se cree en algo de lo que no existe constatación? Algunos científicos apuestan por la idea de que el cerebro está organizado para que podamos creer.

Otras hipótesis defienden que la religión surgió como una adaptación evolutiva que hizo que los genes que la facilitaban se transmitieran y prosperaran: habría ayudado a formar grupos sociales cohesionados y a proporcionar consuelo en las desgracias. Así lo cree el psiquiatra Francisco J. Rubia, autor del libro 'La conexión divina'.

«El origen de la espiritualidad, que no de Dios, fue multifactorial. Influyeron los sueños, en los que el individuo viajaba sin mover el cuerpo, dando lugar a la idea del alma, y también la predisposición a la dualidad, porque el cerebro está organizado para ver el contraste, como es la luz y la oscuridad, lo finito y lo eterno, lo real y lo imaginario. Todo ello unía al grupo», argumenta.

Sin embargo, algunos antropólogos, como Scott Atran, de Michigan, consideran que «religiones que hablan de paraísos tras la muerte no hacen mucho por la supervivencia en el aquí y ahora».

Paul Bloom, psicólogo de Yale, busca la explicación fisiológica. Argumenta que el cerebro tiene dos sistemas cognoscitivos: uno se encarga de las cosas vivas y otro de las muertas, uno se ocupa de la mente y otra de los aspectos físicos (el dualismo del que habla Rubia). Sería la explicación de por qué abandonamos el cuerpo en los sueños o en proyecciones astrales. Es la misma dualidad que prepara al cerebro para conceptos como la eternidad, la vida después de la muerte. Y añade que pensar en experiencias al margen del cuerpo, espirituales, «está a un paso de la creación de los dioses».

La búsqueda de causas

Pero, ¿bastan esos dioses para dar lugar a la religión? Deborah Kelemen, de la Universidad de Arizona, añade a este cóctel el sentido de la causa-efecto, es decir, buscar un propósito o un diseño para todo, algo que surgió por mera supervivencia (un ruido puede ser un depredador) y que el cerebro extrapola a lo demás: todo tiene un porqué.

«La religión es un artefacto ineludible del cableado de nuestro cerebro», asegura Bloom en la revista 'New Scientist'. Incluso los ateos y agnósticos tendrían tendencia a pensar en lo sobrenatural. Según Rubia, en estos casos la espiritualidad innata se deriva hacia otras cuestiones, como la naturaleza. «Siempre se buscará porque produce endorfinas, y por tanto placer, pero las experiencias místicas pueden no ser religiosas», asegura.

De hecho, Atran lo llama «la tragedia de la cognición»: «Los seres humanos pueden anticipar el futuro y concebir su propia muerte. Cuando los procesos naturales del cerebro nos dan una salida, la cogemos, claro», argumenta.

Luego, ¿la religión es un subproducto de la evolución del cerebro humano o fue seleccionada para la supervivencia del grupo? El evolucionista Richard Dawkins considera correctas ambas premisas. Por un lado estaría el adoctrinamiento que se recibe del grupo, y que se acepta para no ser rechazado, pero por otro la predisposición cerebral a creer en seres invisibles, que se concretan en los de los padres.

La relación religión y cerebro va, incluso, más lejos. El psiquiatra español Rubia recuerda que hay una epilepsia que afecta al lóbulo temporal y activa la religiosidad por una descarga de neuronas. «Los chamanes eran personas que entraban en éxtasis y algunos sufrían esa enfermedad. Desde antiguo eran quienes hablaban con los muertos y curaban, seguramente por poderes psicosomáticos más que otra cosa».


lunes, abril 06, 2009

S O C O R R O

Miren la caripela.Pobre España,no tiene ni gobierno ni oposición y al final han tenido que recurrir a Felipe González.Es el regreso del gitanito(sin ofender a los gitanos)trilero y mentiroso.El del morrrito de botox-pero sin botox-,del guapo of Spain.
Le fue moviendo el piso a ZP,a quien no quiso nunca y al final"cautivo y desarmado "lo que pareció en un momento el "ala izquierda" del socialismo español,capituló.
Se reunieron un fin de semana en la casa de Cádiz,en un castillo a orillas de un lago con vistas espectaculares,don Felipe González,don Manuel Cháves y don José Luis Cebrián.
""Hay que echar a este tontolaba o vuelven los del bigote.
Hecho.
Si,Manolo,pero vas de Vicepresidente porque tenemos que tener un candidato y el único eres tu.""
Vale dijo Manolito.
El siempre al servicio del partido.
Ahora cuando pierdan la próxima elección viene una moción de censura,pierde ZP y se llaman a elecciones anticipadas,antes de que la crisis,que será monstruosa en el 2010,los descalabre.
Están las encuestas del CIS,Manolo contra Rajoy es triunfo sociata seguro.Cháves arranca con un 35 % de voto asegurado en Andalucía,Extremadura,Euzkadi,Cataluña,Castilla la Mancha,Galicia,cinturón de Madrid y algo en Valencia.
Apaga y vamonos Pepe.
Esto es como preguntarle a un huevo como quiere que lo frian.
Mantequila o aceite de oliva.
Y bué coterraneos of Spain,peor es Berlusconi.
Nos queda un consuelo,la echan a Mandalena Alvarez,porque no puede haber dos andaluces en el gobierno y a la Bibi,porque tres es la ruina.
En el 2010 Manolo for President,yes you can,Pisha.
Un moro de Ceuta presidente de la Unión Europea,eso si que es Alianza de Civilizaciones.



jueves, abril 02, 2009

R E S P E T A R A L AD VE R S A R I O

Ayer, hoy y mañana

Por Jorge Rachid

Cuando la única cura del rencor es la muerte, es porque la sociedad está enferma.

Despidiendo los restos del ex presidente Alfonsín, estas reflexiones marcan el momento actual y otros episodios de nuestra historia reciente y no tan reciente.

La crispación, el encono, la agresividad, el denostar permanente a cualquier precio, el oposicionismo feroz, la crítica personal, la demolición moral del adversario, la judicialización de la política, la foto antes que la película en un torneo permanente, mediático de lid sin códigos, sin valores, sin compromiso con el futuro, el país o nuestro pueblo, conllevan a situaciones políticas de las cuales es difícil volver, en vida.

Le pasó a Irigoyen. No hay mas que ver los diarios de la época, en especial La Nación, para ver una verdadera carnicería moral contra “el Peludo”. Le pasó a Perón, antes de su primera elección y después de su derrocamiento sanguinario del bombardeo de Plaza de Mayo de la Revolución Fusiladora . Hombres probos perseguidos y mansillados, con sus bienes expropiados como si fuesen delincuentes de la talla y la honradez de Ramón Carrillo. Pasó por esto Alfonsín en su hiperinflación y la entrega adelantada del gobierno, y seguramente seguirá pasando en una Argentina de aguas batidas por huracanes de pasiones no resueltas pero con trasfondo claro de pugna de intereses.

El pueblo lo resuelve con su acompañamiento y su dolor en la hora de la despedida. Cierra la historia y las calumnias quedan sin siquiera valor de inventario, solo como muestra de la mediocridad caranchera de los factores de poder, que sin otros códigos que el dinero y la codicia, enlodan y ensucian a quienes ofrecen su vida a la luz pública asumiendo el compromiso de la función ejecutiva. Se pueden equivocar, incluso pueden los hombres y mujeres públicos tener políticas con las que no estemos de acuerdo, pero esperar la muerte para la reivindicación, es un dato extraño en una sociedad que pretende compartir un destino común.

En éste hoy, en esta foto estamos cuando la película nos marca que hace un rato nomás, acá, en el 2001, todos los sectores sociales en la calle, contra el enemigo común conocimos el rostro alucinante de la muerte represiva, la estafa dineraria financiera mas importante de nuestra historia y la conmoción institucional severa que provocó el repudio unánime del pueblo argentino. Eso fue ayer, hace poco. Pero años atrás, en el 76, el clamor empujado por sectores sociales de intereses concretos y poderosos economicamente, a nueve meses de las elecciones, con embajadas de países centrales de por medio, desplazaron al gobierno constitucional de Isabel Perón, produciendo el hecho que inició el magnicidio mas importante de la historia argentina, no sólo de vidas humanas, sino de proyecto de país, clausurando la vida y los sueños de millones de argentinos, acabando con la movilidad social ascendente del estado de Bienestar que desde décadas acompañaba el desarrollo del pueblo, terminando con la legislación laboral y endeudando al país para su sometimiento posterior como se verificó en la década del 90.

Mañana seguramente otros hombre y mujeres serán llorados y quizás acompañados con palabras circunstanciales por antiguos adversarios, compatriotas, que desde otras trincheras demolieron no ya políticas, en las cuales están en todo su derecho, sino a personas, con caracterizaciones morales y referencias personales alejadas de las decisiones políticas que tuvieron que adoptar.

El poder y el compromiso público es un ejercicio de difícil tránsito que requiere desde voluntad de entrega hasta experiencia necesaria, desde templanza para soportar agravios hasta prudencia en las decisiones, desde humildad para saber que no siempre se puede hacer lo que se quiere sino lo que se puede, hasta coraje para enfrentar las condiciones mas duras que son las que suelen presentar los intereses externos.

La democracia limitada del Consenso de Washington, que imponía el Mercado como referencia absoluta del ser o no ser democrático, ha terminado. En especial en Latinoamérica esta situación ha despejado un camino hacia la unidad y la autodeterminación de los pueblos, impensable décadas atrás. Nuestros gobernantes están asumiendo posiciones inéditas que generan conflictos de intereses de miles de millones de dólares. Desde la AFJP a Aerolíneas Argentinas, desde la quita de deuda a impedir las recetas del FMI como práctica extorsiva,, desde reinstalar la legislación laboral solidaria y los Convenios Colectivos como práctica y mecánica de entendimiento obrero-empresarial, desde la respuesta a las jubilaciones con trece aumentos y movilidad además de la incorporación de aquellos expulsados del mercado laboral de los 90 que nunca se jubilarían por no llegar a los treinta años de aportes, desde el UNASUR, los acuerdo regionales de Defensa y la intención del Banco del SUD, son situaciones que cambiaron el marco económico-social con su consiguiente conflicto.

La historia a través de los pueblos juzga a los protagonistas, los inscribe en el afecto o lo recuerdan como archivo, pero también el pueblo vota y elige mas allá de los gritos estentóreos originados en la pugna política. Ahí se define la situación institucional y la corrección o no de la política instrumentada. Por ahora es el mejor método, aunque imperfecto y en permanente revisión, pero es el único y excluyente que otorga legitimidad de origen a los gobernantes y a sus acciones, junto a los otros poderes del Estado.

Es la hora que los argentinos sepamos que la lucha de intereses es y será permanente entre quienes acumularon en años de injusticia y quienes queremos restituir la balanza de la Justicia Social en un marco de construcción de un Modelo Argentino Social y Productivo Solidario.

Por eso, acabar con el agravio gratuito ahora sin esperar a la muerte, es una decisión patriótica para restablecer el respeto por nosotros mismo y nuestros gobernantes.

JORGE RACHID
jorgerachid2003@yahoo.com.ar
CABA, 31 de marzo de 2009

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Al adversario se lo respeta y no se le somete