¿HÉROE O VILLANO?

¿HÉROE O VILLANO?

domingo, abril 12, 2009

D I O S ¿ M I O ?

ANTROPOLOGÍA | Las raíces cerebrales de la religión

Dios: una red de neuronas

Ilustración: Santiago Sequeiros

Ilustración: Santiago Sequeiros

  • Los científicos han hallado zonas del cerebro vinculadas a la religiosidad
  • Consideran la fe una tendencia 'innata' debido al instinto de supervivencia

¿Qué le ocurrió a aquel antepasado humano que comenzó a creer en los dioses? ¿Por qué nuestra especie tiene esa especial tendencia a la fe religiosa? La ciencia, especialmente la neurología, ha entrado de lleno en la búsqueda de respuestas dentro del cerebro, que por el momento son muy complejas.

Mucho se ha avanzado desde que el anatomista Franz Gall, a principios del siglo XIX, dijera que había encontrado el órgano de Dios en el cuerpo, lo que le valió la condenación eterna. Ahora, muchos investigadores prestigiosos están convencidos de que las redes neuronales están detrás de esa tendencia a la espiritualidad, que es innata y que se ha repetido en todas la culturas y civilizaciones.

Si hace unos años, el biólogo americano Dean Hamer aseguraba haber hallado el gen de Dios, ahora investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Bethesda (EEUU) han revelado las zonas del cerebro que se activan con la fe religiosa, que son las mismas que los humanos empleamos para comprender las emociones, los sentimientos y los pensamientos de los demás.

Este último trabajo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), sitúa el área religiosa en el lóbulo temporal y en el frontal, lo que indicaría, según el neurólogo Jordan Grafman, que juzgamos a Dios utilizando los mismos mecanismos que a otras personas y que, como creencias que se transmiten entre generaciones, entrarían en la memoria, la imaginación y la empatía.

El cerebro creyente

Ahora bien, ¿por qué se cree en algo de lo que no existe constatación? Algunos científicos apuestan por la idea de que el cerebro está organizado para que podamos creer.

Otras hipótesis defienden que la religión surgió como una adaptación evolutiva que hizo que los genes que la facilitaban se transmitieran y prosperaran: habría ayudado a formar grupos sociales cohesionados y a proporcionar consuelo en las desgracias. Así lo cree el psiquiatra Francisco J. Rubia, autor del libro 'La conexión divina'.

«El origen de la espiritualidad, que no de Dios, fue multifactorial. Influyeron los sueños, en los que el individuo viajaba sin mover el cuerpo, dando lugar a la idea del alma, y también la predisposición a la dualidad, porque el cerebro está organizado para ver el contraste, como es la luz y la oscuridad, lo finito y lo eterno, lo real y lo imaginario. Todo ello unía al grupo», argumenta.

Sin embargo, algunos antropólogos, como Scott Atran, de Michigan, consideran que «religiones que hablan de paraísos tras la muerte no hacen mucho por la supervivencia en el aquí y ahora».

Paul Bloom, psicólogo de Yale, busca la explicación fisiológica. Argumenta que el cerebro tiene dos sistemas cognoscitivos: uno se encarga de las cosas vivas y otro de las muertas, uno se ocupa de la mente y otra de los aspectos físicos (el dualismo del que habla Rubia). Sería la explicación de por qué abandonamos el cuerpo en los sueños o en proyecciones astrales. Es la misma dualidad que prepara al cerebro para conceptos como la eternidad, la vida después de la muerte. Y añade que pensar en experiencias al margen del cuerpo, espirituales, «está a un paso de la creación de los dioses».

La búsqueda de causas

Pero, ¿bastan esos dioses para dar lugar a la religión? Deborah Kelemen, de la Universidad de Arizona, añade a este cóctel el sentido de la causa-efecto, es decir, buscar un propósito o un diseño para todo, algo que surgió por mera supervivencia (un ruido puede ser un depredador) y que el cerebro extrapola a lo demás: todo tiene un porqué.

«La religión es un artefacto ineludible del cableado de nuestro cerebro», asegura Bloom en la revista 'New Scientist'. Incluso los ateos y agnósticos tendrían tendencia a pensar en lo sobrenatural. Según Rubia, en estos casos la espiritualidad innata se deriva hacia otras cuestiones, como la naturaleza. «Siempre se buscará porque produce endorfinas, y por tanto placer, pero las experiencias místicas pueden no ser religiosas», asegura.

De hecho, Atran lo llama «la tragedia de la cognición»: «Los seres humanos pueden anticipar el futuro y concebir su propia muerte. Cuando los procesos naturales del cerebro nos dan una salida, la cogemos, claro», argumenta.

Luego, ¿la religión es un subproducto de la evolución del cerebro humano o fue seleccionada para la supervivencia del grupo? El evolucionista Richard Dawkins considera correctas ambas premisas. Por un lado estaría el adoctrinamiento que se recibe del grupo, y que se acepta para no ser rechazado, pero por otro la predisposición cerebral a creer en seres invisibles, que se concretan en los de los padres.

La relación religión y cerebro va, incluso, más lejos. El psiquiatra español Rubia recuerda que hay una epilepsia que afecta al lóbulo temporal y activa la religiosidad por una descarga de neuronas. «Los chamanes eran personas que entraban en éxtasis y algunos sufrían esa enfermedad. Desde antiguo eran quienes hablaban con los muertos y curaban, seguramente por poderes psicosomáticos más que otra cosa».


lunes, abril 06, 2009

S O C O R R O

Miren la caripela.Pobre España,no tiene ni gobierno ni oposición y al final han tenido que recurrir a Felipe González.Es el regreso del gitanito(sin ofender a los gitanos)trilero y mentiroso.El del morrrito de botox-pero sin botox-,del guapo of Spain.
Le fue moviendo el piso a ZP,a quien no quiso nunca y al final"cautivo y desarmado "lo que pareció en un momento el "ala izquierda" del socialismo español,capituló.
Se reunieron un fin de semana en la casa de Cádiz,en un castillo a orillas de un lago con vistas espectaculares,don Felipe González,don Manuel Cháves y don José Luis Cebrián.
""Hay que echar a este tontolaba o vuelven los del bigote.
Hecho.
Si,Manolo,pero vas de Vicepresidente porque tenemos que tener un candidato y el único eres tu.""
Vale dijo Manolito.
El siempre al servicio del partido.
Ahora cuando pierdan la próxima elección viene una moción de censura,pierde ZP y se llaman a elecciones anticipadas,antes de que la crisis,que será monstruosa en el 2010,los descalabre.
Están las encuestas del CIS,Manolo contra Rajoy es triunfo sociata seguro.Cháves arranca con un 35 % de voto asegurado en Andalucía,Extremadura,Euzkadi,Cataluña,Castilla la Mancha,Galicia,cinturón de Madrid y algo en Valencia.
Apaga y vamonos Pepe.
Esto es como preguntarle a un huevo como quiere que lo frian.
Mantequila o aceite de oliva.
Y bué coterraneos of Spain,peor es Berlusconi.
Nos queda un consuelo,la echan a Mandalena Alvarez,porque no puede haber dos andaluces en el gobierno y a la Bibi,porque tres es la ruina.
En el 2010 Manolo for President,yes you can,Pisha.
Un moro de Ceuta presidente de la Unión Europea,eso si que es Alianza de Civilizaciones.



jueves, abril 02, 2009

R E S P E T A R A L AD VE R S A R I O

Ayer, hoy y mañana

Por Jorge Rachid

Cuando la única cura del rencor es la muerte, es porque la sociedad está enferma.

Despidiendo los restos del ex presidente Alfonsín, estas reflexiones marcan el momento actual y otros episodios de nuestra historia reciente y no tan reciente.

La crispación, el encono, la agresividad, el denostar permanente a cualquier precio, el oposicionismo feroz, la crítica personal, la demolición moral del adversario, la judicialización de la política, la foto antes que la película en un torneo permanente, mediático de lid sin códigos, sin valores, sin compromiso con el futuro, el país o nuestro pueblo, conllevan a situaciones políticas de las cuales es difícil volver, en vida.

Le pasó a Irigoyen. No hay mas que ver los diarios de la época, en especial La Nación, para ver una verdadera carnicería moral contra “el Peludo”. Le pasó a Perón, antes de su primera elección y después de su derrocamiento sanguinario del bombardeo de Plaza de Mayo de la Revolución Fusiladora . Hombres probos perseguidos y mansillados, con sus bienes expropiados como si fuesen delincuentes de la talla y la honradez de Ramón Carrillo. Pasó por esto Alfonsín en su hiperinflación y la entrega adelantada del gobierno, y seguramente seguirá pasando en una Argentina de aguas batidas por huracanes de pasiones no resueltas pero con trasfondo claro de pugna de intereses.

El pueblo lo resuelve con su acompañamiento y su dolor en la hora de la despedida. Cierra la historia y las calumnias quedan sin siquiera valor de inventario, solo como muestra de la mediocridad caranchera de los factores de poder, que sin otros códigos que el dinero y la codicia, enlodan y ensucian a quienes ofrecen su vida a la luz pública asumiendo el compromiso de la función ejecutiva. Se pueden equivocar, incluso pueden los hombres y mujeres públicos tener políticas con las que no estemos de acuerdo, pero esperar la muerte para la reivindicación, es un dato extraño en una sociedad que pretende compartir un destino común.

En éste hoy, en esta foto estamos cuando la película nos marca que hace un rato nomás, acá, en el 2001, todos los sectores sociales en la calle, contra el enemigo común conocimos el rostro alucinante de la muerte represiva, la estafa dineraria financiera mas importante de nuestra historia y la conmoción institucional severa que provocó el repudio unánime del pueblo argentino. Eso fue ayer, hace poco. Pero años atrás, en el 76, el clamor empujado por sectores sociales de intereses concretos y poderosos economicamente, a nueve meses de las elecciones, con embajadas de países centrales de por medio, desplazaron al gobierno constitucional de Isabel Perón, produciendo el hecho que inició el magnicidio mas importante de la historia argentina, no sólo de vidas humanas, sino de proyecto de país, clausurando la vida y los sueños de millones de argentinos, acabando con la movilidad social ascendente del estado de Bienestar que desde décadas acompañaba el desarrollo del pueblo, terminando con la legislación laboral y endeudando al país para su sometimiento posterior como se verificó en la década del 90.

Mañana seguramente otros hombre y mujeres serán llorados y quizás acompañados con palabras circunstanciales por antiguos adversarios, compatriotas, que desde otras trincheras demolieron no ya políticas, en las cuales están en todo su derecho, sino a personas, con caracterizaciones morales y referencias personales alejadas de las decisiones políticas que tuvieron que adoptar.

El poder y el compromiso público es un ejercicio de difícil tránsito que requiere desde voluntad de entrega hasta experiencia necesaria, desde templanza para soportar agravios hasta prudencia en las decisiones, desde humildad para saber que no siempre se puede hacer lo que se quiere sino lo que se puede, hasta coraje para enfrentar las condiciones mas duras que son las que suelen presentar los intereses externos.

La democracia limitada del Consenso de Washington, que imponía el Mercado como referencia absoluta del ser o no ser democrático, ha terminado. En especial en Latinoamérica esta situación ha despejado un camino hacia la unidad y la autodeterminación de los pueblos, impensable décadas atrás. Nuestros gobernantes están asumiendo posiciones inéditas que generan conflictos de intereses de miles de millones de dólares. Desde la AFJP a Aerolíneas Argentinas, desde la quita de deuda a impedir las recetas del FMI como práctica extorsiva,, desde reinstalar la legislación laboral solidaria y los Convenios Colectivos como práctica y mecánica de entendimiento obrero-empresarial, desde la respuesta a las jubilaciones con trece aumentos y movilidad además de la incorporación de aquellos expulsados del mercado laboral de los 90 que nunca se jubilarían por no llegar a los treinta años de aportes, desde el UNASUR, los acuerdo regionales de Defensa y la intención del Banco del SUD, son situaciones que cambiaron el marco económico-social con su consiguiente conflicto.

La historia a través de los pueblos juzga a los protagonistas, los inscribe en el afecto o lo recuerdan como archivo, pero también el pueblo vota y elige mas allá de los gritos estentóreos originados en la pugna política. Ahí se define la situación institucional y la corrección o no de la política instrumentada. Por ahora es el mejor método, aunque imperfecto y en permanente revisión, pero es el único y excluyente que otorga legitimidad de origen a los gobernantes y a sus acciones, junto a los otros poderes del Estado.

Es la hora que los argentinos sepamos que la lucha de intereses es y será permanente entre quienes acumularon en años de injusticia y quienes queremos restituir la balanza de la Justicia Social en un marco de construcción de un Modelo Argentino Social y Productivo Solidario.

Por eso, acabar con el agravio gratuito ahora sin esperar a la muerte, es una decisión patriótica para restablecer el respeto por nosotros mismo y nuestros gobernantes.

JORGE RACHID
jorgerachid2003@yahoo.com.ar
CABA, 31 de marzo de 2009

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Al adversario se lo respeta y no se le somete

domingo, marzo 29, 2009

Los asesinos siguen sueltos

Setenta años de la victoria de Franco

JULIÁN CASANOVA 29/03/2009

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Se cumplen ahora 70 años del final de la Guerra Civil, de aquel parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939 y difundido con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

La noticia en otros webs

El fin de la República fue un triunfo de Hitler y una derrota de las democracias europeas

Atrás había quedado una guerra de casi 1.000 días que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales se aproximó a 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. Medio millón de personas se amontonaban en las prisiones y campos de concentración. El éxodo que emprendió la población vencida dejó también huella. "La retirada", como se conoció a ese gran exilio de 1939, llevó a Francia a unos 450.000 refugiados en el primer trimestre de ese año, de los cuales 170.000 eran mujeres, niños y ancianos. Unos 200.000 volvieron en los meses siguientes, para continuar su calvario en las cárceles de la dictadura franquista.

Franco logró lo que se proponía: una guerra de exterminio y de terror en la que se asesinaba a miles en la retaguardia para que no pudieran levantar cabeza en décadas. Forjado en el africanismo, la contrarrevolución y el anticomunismo, nunca concedió el más mínimo respiro a los vencidos o a sus oponentes. De palabra y de obra. "No sacrificaron nuestros muertos sus preciosas vidas para que nosotros podamos descansar", declaraba en la inauguración del Valle de los Caídos en abril de 1959. Recordar la guerra, siempre en guardia contra el enemigo, no cambiar nada, confiar siempre en esas fuerzas armadas que tan bien habían servido a la nación española, utilizar la religión católica como refugio de su tiranía y crueldad. Ésa era la receta.

Ni Hitler ni Mussolini llegaron al poder por medio de una guerra civil. Ésa fue una gran ventaja que, desde el punto de vista de la política interior, sólo Franco pudo gozar. La guerra actuó como punto de unión entre todos los que prestaron su apoyo al Estado franquista. El Ejército, la Falange, la Iglesia católica, representaban a esos vencedores, y de ellos salieron durante años el alto personal dirigente, las autoridades locales y los fieles siervos de la Administración.

España comenzó los años treinta con una República y acabó la década sumida en una dictadura derechista y autoritaria. Bastaron tres años de guerra para que la sociedad española padeciera una oleada de violencia y de desprecio por la vida del otro sin precedentes. Por mucho que se hable de la violencia que precedió a la Guerra Civil, para tratar de justificar su estallido, está claro que en la historia del siglo XX español hubo un antes y un después del golpe de Estado de julio de 1936. Además, tras el final de la Guerra Civil, en 1939, durante al menos dos décadas no hubo ninguna reconstrucción positiva, tal y como ocurrió en los países de Europa occidental después de 1945.

Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa "apaciguar" a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses. Las dictaduras dominadas por Gobiernos autoritarios de un solo hombre y de un único partido estaban sustituyendo entonces a las democracias en muchos países europeos, y si se exceptúa el caso ruso, todas esas dictaduras salían de las ideas del orden y de la autoridad de la extrema derecha. Seis de las democracias más sólidas del continente fueron invadidas por los nazis al año siguiente de acabar la Guerra Civil. España no era, en consecuencia, una excepción ni el único país donde el discurso del orden y del nacionalismo extremo se imponía al de la democracia y de la revolución.

Las dictaduras que emergieron en Europa en esos años tuvieron que enfrentarse a movimientos de oposición de masas, y para controlarlos necesitaron poner en marcha nuevos instrumentos de terror. Ya no bastaba con la prohibición de partidos políticos, la censura o la negación de los derechos individuales. Un grupo de criminales se hizo con el poder. Y la brutal realidad que salió de sus decisiones fueron los asesinatos, la tortura y los campos de concentración. La victoria de Franco fue también una victoria de Hitler y de Mussolini. Y la derrota de la República fue asimismo una derrota para las democracias.

El descubrimiento de esa historia de vencedores y vencidos, de víctimas y verdugos, ha suscitado un agrio debate en la sociedad española en los últimos años. Pese a las miles de páginas escritas por historiadores, que no dejan duda alguna sobre la existencia y definición de esos crímenes políticos, algunos de los mitos fundacionales de la dictadura tienen todavía común aceptación en las opiniones y recuerdos de un amplio sector de la población. En ese conflicto entre diferentes memorias, el proyecto de cambio político y social de la República quedó sepultado en la gran tumba que el franquismo cavó desde abril de 1939. Y ahí sigue arrinconado, 70 años después.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.